Walkways, quinteto procedente de Tel Aviv (Israel), ha lanzado su tercer disco de estudio, ‘A Reminder’, marcado por el salto a Wild Thing Records y la búsqueda de una independencia sonora total tras militar en las filas de Nuclear Blast. Lejos de suponer un retroceso, a la tercera va la vencida: los israelíes firman su obra más introspectiva, madura y resuelta hasta la fecha.
Si en su aclamado ‘Bleed Out, Heal Out’ de 2019 asentaron las bases de su proyección global, aquí la banda utiliza las cicatrices, el trauma, las recaídas y el denso contexto psicológico de su entorno para construir un ejercicio supremo de catarsis, resistencia y resiliencia pura. Antes de nada, cabe destacar las dos piezas que sirven de mantra o respiración para coger aire y encajar el golpe del resto del plástico: “Abiding Stress To Unstress”, en quinta posición, y “Another Relapse, Another Release”, en la casilla número doce. Dos paradas obligatorias para entender el trayecto.
Desde el primer minuto, el álbum se presenta como un viaje emocional dispuesto con precisión quirúrgica, donde conviven en constante tensión la pesadez aplastante del metal alternativo de corte groove (“All For You”) y momentos de frágil calma de carácter cinematográfico (la desgarradora balada “A Kiss On The Forehead” o el broche definitivo con la melosa “A Smile (Soul Deep)”).
En ese abanico de recursos, los israelíes se muestran sin complejos: suenan a sus ídolos y a las bandas que todos amamos, siendo capaces de transitar desde pasajes evocadores al estilo Sigur Rós hasta la provocadora rabia de Marilyn Manson o las complejas atmósferas de Tool. La autoproducción asumida por la propia formación, sumada a la impecable mezcla del batería Priel Horesh y el máster a cargo del ingeniero Ermin Hamidovich, conocido por su trabajo con Periphery, dota al conjunto de un sonido demoledor que equilibra la agresividad bruta (ojo con la calidad de “A Programmed Mistake”) con una nitidez técnica estelar (“Autonomic Wrath” no deja ninguna duda).
El apartado vocal vuelve a ser uno de los grandes pilares de la obra. Ran Yerushalmi firma una actuación colosal y desgarradora, transitando sin esfuerzo entre guturales traídos del averno y líneas melódicas de una emotividad que desarma al más duro. Un claro reflejo de este equilibrio se encuentra en el tema homónimo, "A Reminder", pieza que funciona como el auténtico motor y corazón conceptual sobre el que gira todo el LP. Es un corte diseñado para reafirmar que el sufrimiento y el dolor no son obstáculos en el camino, sino catalizadores necesarios para moldear la fuerza interna y forzar la evolución personal.
El tándem de guitarras formado por Bar Caspi y Yoni Menner despliega una arquitectura sonora impecable en cortes como “A Fuck You, A Thank You” o “A Devil’s Mist (Fire)”, alternando riffs cortantes y pasajes rítmicos que rozan el metal noventero con capas atmosféricas envolventes. Todo ello queda sostenido por la contundencia en el bajo de Avihai Levy y el dinamismo tras los bombos de Priel Horesh, cuya pegada dota a cada pista de un empaque orgánico, pensado minuciosamente para ser trasladado al escenario y explotar en los directos. Walkways consiguen transformar la rabia, el aislamiento y el conflicto interno en una valiosa herramienta de liberación y supervivencia.
Piezas como “A Virus. Prove Me Wrong” demuestran que este colosal ‘A Reminder’ no busca escapar de las heridas del pasado, sino mirarlas de frente para recordar la capacidad humana de reconstruirse. Al final del día, cada uno elige su propio camino y sus propias pasarelas, y hoy yo elijo Walkways. Un disco brillante, sincero y rotundamente imprescindible para entender la evolución del metal moderno internacional.
