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Crítica de Steel Dragster: Steel Dragster

¡Impresionante lo que tenemos aquí delante! Y es que este tipo de discos, como un Luka Doncic en el baloncesto, salen como mucho uno cada 5 años. No es lo habitual, pero de vez en cuando aparecen unos elegidos como Steel Dragster y le dan la vuelta a la escena, como pudo pasar en su momento con Ghost, a nivel internacional, por ejemplo, o con Angelus Apatrida, por citar un caso nuestro. Ninguno de los dos tiene mucho que ver, musicalmente hablando, con lo que tenemos delante (si acaso los primeros por las conexiones vintage y con el hard rock setentero y de principios de los 80).

Hablar de qué pasará es aventurarse muchísimo de más, que siempre es impredecible, pero es evidente que tienen todo para triunfar. Eso sí, vivimos en Hispañistán y aquí no vale solo la calidad ni la meritocracia para que algo funcione como debería, y mucho menos en la cultura o el arte. Pero los mimbres los tienen, que de repente hemos ido alucinando a nivel internacional cuando nos llegaban unos Airbourne, Greta Van Fleet, unos Rival Sons o Blues Pills e incluso Hardcore Superstar o The Baboon Show (cada uno en su momento, espectro y nivel), y nos daban la vuelta. Y tal cual me ha pasado en este caso, desde el mismo momento que les descubrimos, de hecho.

De la mano de un guitarrista prodigio de Barcelona como es el jovencísimo Pol Sala, y con un tremendo Héctor Siviane a las voces (otro de los nuevos talentos emergentes y que ya nos sorprendió muchísimo como vocalista de la nueva encarnación de Regresión), el material que tenemos delante se eleva hasta el infinito desde la inicial Flying Free”. De hecho, y permitirme hacer el guiño con el título, no pueden volar más alto para empezar. Ellos dos, acompañados de Toni Pérez al bajo y de dos baterías que han grabado el disco como son Daniel Heredia y Alex Carmona, le dan forma a un disco sublime que tiene que funcionar sí o sí porque el material es excelente.

Lo más curioso de todo, aparte de la mera juventud de los músicos, es que surgen haciendo hard rock totalmente enraizado hace 40 y 50 años, cuando obviamente ninguno de ellos había nacido. Y sí, se nota que han tenido buenos maestros y sobre todo gusto excelso porque las bases de Deep Purple, Rainbow, U.F.O., Free y sobre todo Black Sabbath o Dio. Pol ha mamado todo de Blackmore pero por supuesto también de Michael Schenker, de Yngwie, de Vivian Campbell y demás guitar héroes especiales (como seguro también de Eddie Van Halen, Randy Rhoads, Nuno Bettencourt y demás megacracks del estilo). Homenaje sonoro evidente que además han sabido captar (y plasmar) de lujo en la grabación y mezcla del álbum, realizada por Enric Lindo en Estudi Trama de Badalona, que no es fácil.

Todos los temas son increíbles, pero quizás podría destacar “Pieces” (el amor por Schenker aquí es palpable), el medio tiempo “Run away”, deliciosa, la purpeliana “Trip to Nowhere”, una increíble “Gold Rush” o la propia “Steel Dragster” para cerrar el LP de manera sublime y muy heavy. Del single “Bells of the Witch” (tan Sabbath o Dio) tenemos dos versiones: la del disco con la voz de Héctor, y la primigenia, de los primerísimos esbozos del grupo, con Martí Döria a la voz y Jaume Darder a la batería. Y por si había dudas, la versión del “Gates of Babylon” de Rainbow que se marcan con la colaboración de la vocalista Kris Vega y el teclista Oriol Barber es antológica.

Alguien dirá que sí, que muy buenos pero que imitan lo de otros. Nada, ni caso, su estilo es personal pero basado en los mejores, y aun así no suenan viejos ni obsoletos en absoluto sino como solo saben hacer los mejores: atemporales y siempre actuales. Si me permitís cerrar con el símil del principio, es evidente que Pol o Héctor pronto serán elegidos en el Draft de la NBA musical y viajarán allende los mares a seguir haciendo carrera con los mejores. Mientras tanto, disfrutémosles y vamos a darle a la banda la oportunidad de brillar y desarrollarse. Nuestra buena salud musical (y mental, que la buena música calma a las fieras y alegra el corazón) lo agradecerá.

Ahora se tienen que ganar el 10 cuando tenga la ocasión de verles en directo. Hasta entonces, sincera reverencia, ¡y gracias!, porque me habéis alegrado la semana (volviendo a recuperar la fe sobre el futuro del rock que me gusta).

David Esquitino

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