Supervivencia y renovación son dos palabras que definen la vuelta a escena de la banda norteamericana Evanescence, que publica, después de cinco años de silencio, su sexto trabajo de estudio, ‘Sactuary’. Aunque suene a cliché, la renovación viene marcada en cuanto a su propuesta, no a su sonido, ya que sigue siendo una de las marcas más reconocibles del goth metal alternativo, una fórmula con la que encaran este redondo de 12 pistas con el sello de Amy Lee y su voz sobrecogedora como uno de los argumentos más potentes.
Una vez dijo la protagonista que el escenario era su santuario, el lugar donde encuentran consuelo y conexión. Ahora, ese santuario se convierte en válvula de escape frente a la sobreestimulación digital y ese ruido que no nos deja concentrarnos en, por ejemplo, escuchar un disco de principio a fin sin distracciones.
Eso es lo que aconsejo, que el que se siente a disfrutar de este trabajo convierta el álbum en un altar al que acercarse, un altar de energía constante que también invita a desgarrarse a través de baladones enormes como “How Do I Heal” o “Forever Without You”, uno de los momentos claves para dejarse llevar por esa voz que arrastra y eleva.
Aún recuerdo aquel debut con ‘Fallen’, hace más de dos décadas, trabajo que consiguió ser uno de los más vendidos del siglo, y que contenía el emblema de la banda, “Bring Me To Life”, que, por cierto, acaba de superar los dos mil millones de reproducciones en Spotify. Fue amor a primera vista, y parece que las nuevas doce pistas van camino de una explosión sin límite gracias a esa combinación casi imposible de gótico, nu metal y rock industrial que abre con “Beautiful Lie”, potente y absorbente; quizás no tanto como “Tell Me When You’ve Had Enough”, un tema más que preparado para corear en los bises.
Es verdad que el gótico presenta, desde hace tiempo, señales de erosión, pero con pistas como “Afterlife” (que ya me maravilló en la B.S.O. de la serie ‘Devil May Cry’) o “Who Will You Follow”, las primeras en ver la luz antes de la publicación de ‘Sanctuary’, ratifican que quedan bandas que pulen este estilo de forma excepcional. Hay quien dice que todo lo que sacan suena igual, pero mira AC/DC… solo hace falta tener los sentidos al máximo para apreciar lo que merece la pena de la paja, que se presenta a diario con millones de canciones que, para colmo, suenan hasta el empacho.
La producción de Jordan Fish (ex-Bring Me The Horizon) y Zakk Cervini ha tenido la culpa de esta amalgama de sonidos, pero también el debut al bajo de Emma Anzai, que avanza al ritmo de unos sintetizadores que han dejado de ser un adorno para hacerse cargo de la parte central de la arquitectura de la nueva propuesta.
Doce cortes que equilibran un disco agresivo, con músculo pero también vulnerable, tanto como la pista que cierra, “Wide Open Heart”, que estuvo a poco de ser descartada para no saturar de medios tiempos, pero se obligaron a terminarla para revelar uno de los momentos más honestos de la carrera de Evanescence, que han creado este refugio sonoro evolutivo sin traicionar las raíces que los llevaron a la cima.
No vengáis buscando el nuevo ‘Fallen’, esto es una nueva dimensión a la que acercarse.
Escucha ‘Sanctuary’ en Spotify:
El veneno del rock me da la vida. Defensor de las bandas que se dejan la piel en la carretera, amante de los vinilos y las Stratocaster. Si escuchas una descarga de decibelios, lo más probable es que yo ande a escasos centímetros de los amplis, si no estás, deja que te lo cuente.

