Un 4 de septiembre de 1956 vino al mundo Steve Edward Duren, más conocido entre nosotros como Blackie Lawless, vocalista, guitarrista y bajista con una azarosa existencia que incluía una breve estancia en los míticos New York Dolls antes de convertirse en líder de W.A.S.P., una de las grandes formaciones del heavy metal estadounidense. Con motivo de su 70º cumpleaños, Alfredo Villaescusa rescata las cinco canciones que hicieron de él un emblema.
1. “I Wanna Be Somebody”
Todo un himno generacional que pertenece a su álbum debut homónimo y que ayudó como ningún otro a definir la identidad de la banda. Aquí teníamos guitarras contundentes, un estribillo diseñado para ser coreado a pulmón y una actitud provocadora que estuvo presente gran parte de su trayectoria. Precisamente, la misma letra abordaba ese sueño tan frecuente en muchos jóvenes de escapar de una vida aburrida y convertirse en alguien. En definitiva, querer destacar, encontrar tu propio lugar en el mundo y demostrar que uno puede ser relevante en el ámbito que haya escogido. ¿De verdad existe un ser humano que no desee eso mismo punto por punto?
2. “L.O.V.E. Machine”
Pese a que hoy en día se defina como cristiano y alabe a personajes como Donald Trump, Blackie Lawless en los ochenta hacía gala de una actitud abiertamente provocadora y macarra, hasta el punto de que eso le convirtió en ariete contra el PMRC, mojigato comité de esposas de congresistas norteamericanos liderado por Tipper Gore, cuya misión era educar sobre “modas alarmantes” en la música popular.
Gracias a temas como “L.O.V.E. Machine”, W.A.S.P. llegaría a ser uno de los grupos más polémicos de la escena estadounidense, sin reparos para introducir el sexo en sus canciones y demostrar que no eran monjitas de la caridad. De hecho, en consonancia con esto último, posteriormente llegarían a simular una violación a una religiosa en escena.
Pero volviendo a la canción que nos ocupa, no hace falta ser un lince para deducir que el título estaba basado en un hombre que se consideraba una máquina diseñada para el sexo. Ojo, que ningún curilla contemporáneo se rasgue las vestiduras, aquí no se pretendía sentar cátedra, sino divertirse y provocar.
3. “Wild Child”
Otro de los grandes clásicos que no suelen faltar en el repertorio de directo. Fue escrita por Blackie y el guitarrista Chris Holmes y abría el segundo disco de la banda, ‘The Last Command’, de 1985. En esta ocasión no se alude a la provocación puramente sexual, sino que existe un componente más romántico y aventurero. El protagonista se presentaba como un espíritu indomable que buscaba pareja a toda costa, por eso en el vídeo podíamos ver a Blackie persiguiendo a una misteriosa mujer de rojo que desaparecía cuando se intentaba acercar a ella.
Por cierto, mencionar que el difunto líder de Children of Bodom, Alexi Laiho, era un gran admirador del grupo y adoptó el apodo “Wildchild” precisamente por esta canción. Prueba evidente de la trascendencia que tuvo un material que no se limitaba únicamente a provocar a gente impresionable.
4. “Blind in Texas”
Ya hemos dicho que W.A.S.P. no estaban únicamente para asustar viejas, sino también para pasárselo bien. En esta selección no podíamos obviar la pieza más desenfada de la carrera de Blackie Lawless, puro hard rock juerguista que no trataba de intentar ser alguien, sino de algo bastante más prosaico como pillarse una borrachera monumental en Texas. Un tipo va recorriendo lugares de la geografía texana mientras bebe whisky, cócteles y otros líquidos hasta acabar completamente fuera de combate, ciego de la muerte.
Lo curioso es que en una entrevista de 2025 Blackie contó que la canción nació lejos de Texas. En Minnesota, para ser exactos, y no se le ocurrió tras pegar unos cuantos lingotazos, sino durante una fuerte tormenta de nieve. Eso sí, estuvo inspirada en la primera visita que la banda hizo al Estado de la Estrella Solitaria.
5. “Animal (Fuck Like a Beast)”
Pocas canciones habrá que simbolicen mejor el espíritu prevalente en la primera época de W.A.S.P., cuando deseaban epatar a cualquier precio. Se supone que este corte debería haber abierto el debut homónimo del grupo, pero Capitol Records decidió retirarla porque consideraba que su alto contenido sexual podía provocar que grandes cadenas de tiendas estadounidenses se negaran a vender el álbum.
Pero eso no sirvió para que las fuerzas vivas de la sociedad hicieran la vista gorda, pues acabó formando parte del famoso grupo de los “Filthy Fifteen”, del PMRC. Esto es, la lista de quince canciones “asquerosas” que aquel comité de señoras depravadas consideraba especialmente ofensivas por su contenido. Que causara semejante revuelo podría considerarse una auténtica victoria sobre todos sectores que pretendían que la sociedad quedara anclada en la noche de los tiempos.
El punk me salvó la vida y el hard rock siempre ocupó un lugar especial en el corazón, al igual que el rock gótico, pero nunca me he cerrado a otros géneros. Cual buscador de oro en el lejano Oeste, agito mi peculiar colador para quedarme con aquello que particularmente llame la atención o sobresalga del resto de propuestas, pues creo con firmeza en la vieja máxima de que de todo se puede aprender, o sacar algo de provecho, como decían los antiguos.
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