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50 años del primer disco de Ramones: diez claves del momento en que el rock volvió a la casilla de salida

Hay ocasiones en las que se juntan diversos factores para dar luz a una revolución que cambiaría el mundo y la música tal y como se conocía hasta entonces. Una ciudad con barrios deteriorados, una alta tasa de desempleo y un panorama castrante, en el que para ser artista hacía falta por lo menos la carrera de un médico, se convirtieron en el caldo de cultivo perfecto en el que germinaría el rompedor debut de Ramones. Con motivo de los 50 años que cumple el primer disco de estos pioneros del punk, lanzado originalmente el 23 de abril de 1976, Alfredo Villaescusa recupera diez claves de ese momento en el que el rock volvió a la casilla de salida.

1. La revolución minimalista

A finales de los setenta el rock progresivo de grupos como Yes, Pink Floyd o Genesis era una prueba de lo mucho que se había acomodado una escena que allá por los cincuenta había sido tildada de peligrosa por las fuerzas vivas de la época. La respuesta de Ramones fue la opuesta a la de estas vacas sagradas, pues donde había virtuosismo y enrevesadas estructuras ellos apostaron por acortar la duración hasta poco más de dos minutos como máximo, algo que tampoco era exactamente rompedor, The Beatles en sus inicios ya hacían gala de un enfoque similar directo al grano.

Muchos jóvenes creían que el rock se había vuelto pretencioso y alejado de la calle, por lo que frente a elaborados discos conceptuales Joey Ramone y compañía apostaron por la sencillez al extremo en todos los aspectos. Dicha preocupación por la deriva del panorama musical no debía ser exclusivamente suya, pues cuando Danny Fields se convirtió en su mánager dijo que la banda tenía “todo lo que siempre me gustó”.

2. Rechazo a la actitud de estrellas de rock

La eterna imagen de miles de fans persiguiendo a la estrella de rock de turno se repetiría con los Ramones, pero estos se lo tomarían de una manera bastante diferente a la tradicional prepotencia de otros veteranos. Ya para empezar, se postularon como si fueran una marca compartiendo todos un apellido que el mismísimo Paul McCartney utilizaba para viajar de incógnito. La saga Ramone había comenzado.

No conviene tampoco pasar por alto su icónica imagen con los vaqueros desgastados, zapatillas deportivas y chupa de cuero, una apariencia con la que podría identificarse cualquier chaval de una barriada marginal. Y no menos relevante resultaban sus peinados con flequillo, producto de una imagen visual muy pensada, hasta el punto de que se transformó en una especie de uniforme para subir al escenario. Esta tendencia al anonimato y a pasar desapercibido provocaba que el foco se dirigiera al grupo como colectivo, no al individuo. La próxima vez que encontréis una camiseta de Ramones en una tienda de moda, pensad que Johnny Ramone y los demás habrían potado sobre tanta superficialidad.

3. Inocencia y provocación

En las letras del primer disco de Ramones encontramos desde piezas románticas como “I Wanna Be Your Boyfriend” o “Judy Is A Punk” hasta cierta provocación y ese humor negro que se convertiría en una seña de identidad del grupo. Lo mismo podrían abordar el consumo de drogas muy peculiares en “Now I Wanna Sniff Some Glue” que la prostitución masculina en “53rd & 3rd” o un tema cargado de simbología nazi como “Today Your Love, Tomorrow The World”, que adoptaba el punto de vista de un miembro de las juventudes hitlerianas, pero enamorado, eso sí.

Al jefazo Seymour Stein de Sire Records, de origen judío, como la mayor parte de la clase empresarial de la época, no le hizo ninguna gracia la letra de “Today Your Love, Tomorrow The World”. De hecho, la consideraba ofensiva y amenazó a la banda con retirar la canción del disco, por lo que tuvieron que improvisar una versión suavizada de la misma, que el gerifalte finalmente aceptó. Cuidado con el sentido del humor.

4. Una portada icónica

La portada del primer disco de Ramones ha sido imitada hasta la saciedad por grupos de todo pelaje y ejerció en la escena cultural tal influencia a nivel general que hasta se incluyó en el Museo de Arte Moderno (MOMA) de la ciudad de Nueva York. Esa no fue la intención inicial para ilustrar el álbum, Ramones quería algo parecido a ‘Meet The Beatles!’, así que Danny Fields les sacó unas cuantas fotos en ese estilo, pero a la discográfica Sire no le convenció aquello.

El director artístico de la compañía, Toni Wadler, prefirió un trabajo en blanco y negro de la fotógrafa Roberta Bayley que inicialmente había servido para ilustrar un número de la influyente revista ‘Punk’. La pared de ladrillo que puede verse de fondo pertenece a una comunidad privada llamada Albert’s Garden, situada en el vecindario neoyorquino de Bowery. La composición artística no solo influyó en otras bandas de la época, sino en los propios Ramones, cuyas caras volverían a aparecer en portada en posteriores trabajos.

5. Grabado en tiempo récord

En nuestros tiempos hemos conocido todo tipo de discos ambiciosos, que han tardado incluso varias décadas en materializarse, caso del cacareado ‘Chinese Democracy’ de Guns N’ Roses como punto álgido en lo respecto a excesos. ¿Cómo se quedarían los lectores si decimos que el primer disco de Ramones se grabó en apenas una semana? En concreto, tres días para la parte instrumental y cuatro para las voces. Craig Leon, productor junto a Tommy Ramone, aseguró que esa manera precipitada de trabajar respondía al presupuesto ajustado con el que contaban en aquel momento.

Por si no hubiera quedado manifiesta la profunda devoción que profesaban a The Beatles, el proceso de grabación podría definirse como una suerte de exageración de las técnicas que los de Liverpool ya utilizaban a comienzos de los sesenta. Los instrumentos se registraron en cuatro pistas, pero también se emplearon recursos más modernos como el “overdubbing”, que añadía sonidos adicionales al material, o el “doubling”, donde la línea vocal se cantaba dos veces y que John Lennon y los suyos utilizaron hasta la extenuación, llegando incluso a popularizar una variante muy influyente.

6. Un líder espiritual llamado Tommy Erdelyi

De origen húngaro y con unos padres que sobrevivieron a la persecución nazi, Tommy Erderlyi ejerció de líder espiritual de la banda en un inicio, aparte de sus conocidas funciones como batería original, productor y mánager. Fue incluso el responsable de que ese pacato grupo de amigos dieran el gran paso de subirse a un escenario.

En la biografía ‘Commando’, Johnny Ramone lo recordaba así: “Tommy estaba empeñado en que formáramos una banda y en que él podía dirigirla y que tenía que ser así, primitiva, pero nosotros seguíamos diciéndole que no, que estaba loco. Y aunque cada vez que lo hablábamos yo aseguraba que sí podría hacerlo, la verdad es que lo decía precisamente porque en realidad no podía. Pero como él seguía insistiéndome, acabó por convencerme: “¿Y ahora voy a tener que hacerlo? Pero si yo no soy una estrella del rock””.

Lo curioso es que hasta ocupar su puesto como batería de la banda, nunca había tocado ese instrumento. Joey Ramone, que también se postuló en un comienzo para dicha función, no podía seguir el ritmo endiablado de las canciones, así que Tommy ocupó el puesto que “nadie quería”, según explicaba Dee Dee Ramone. Aquel arrojo le sirvió para dejar su impronta en discos como el que nos ocupa, ‘Leave Home’ y ‘Rocket to Russia’, aparte del directo ‘It’s Alive’. He aquí el arquitecto de su sonido.

7. Impacto silencioso

Como suele suceder en muchas obras maestras, las ventas tampoco fueron excesivamente boyantes y podría hasta afirmarse que fue un disco incomprendido en la época, algo a contracorriente de los gustos imperantes entonces. Logró un raquítico puesto 111 en la influyente lista de Billboard, pero esta pobre recepción tuvo un aliado muy poderoso, los periodistas que escribieron reseñas deslumbrantes en diversas publicaciones. Paul Nelson, de Rolling Stone, elogió la energía y frescura desplegada, al tiempo que lo consideraba un regreso al espíritu básico del rock. Robert Christgau, de The Village Voice, también fue uno de los grandes defensores del trabajo, destacando su inmediatez y honestidad.

El reverso de la moneda lo encontramos en el hecho de que muchas emisoras de radio se negaron a ponerlo. Los oyentes de aquella época estaban muy acostumbrados a producciones elaboradas, por lo que ese sonido veloz y crudo les resultaba demasiado simple, y hasta chocante. Esta perspectiva sectaria la vimos encarnada en el guitarrista de AC/DC Angus Young, que profesaba a los de Forest Hills un odio visceral, al punto de llegar a exclamar lo siguiente: “Mi primera banda era mejor y tenía 12 años”.

8. La horma de su zapato, fichados por una discográfica de rock progresivo

Ya hemos dicho que Ramones reaccionaron a un ambiente opresivo dominado por el rock progresivo y los grupos de estadio, por lo que casi se antoja una paradoja del destino que acabaran fichados por una discográfica que hasta entonces se había especializado en bandas europeas del primer estilo. La explicación la encontramos en que el productor Craig Leon había visto en directo a Johnny Ramone y compañía en el verano del 1975 y llevó la demo con la que contaban por aquel entonces a Seymour Stein, presidente de Sire Records.

A instancias de su exmujer Linda Stein y del propio Leon, Ramones hicieron una audición para la compañía y les ofrecieron un contrato, pese a que en un inicio les propusieron únicamente lanzar el single “You’re Gonna Kill That Girl”. La banda se plantó e insistió en grabar un disco entero. El batería y líder espiritual Tommy Ramone lo recordaba de esta manera: “Craig Leon fue quien consiguió que firmáramos, él solo. Trajo al vicepresidente y a toda esa gente; es el único con buen gusto de toda la compañía. Se jugó la carrera para meternos en el sello”.

9. El punk antes del punk

A nadie se les escapa que se suele señalar el año 1977 como el del inicio del punk en suelo británico, pero el primer disco de Ramones databa de 1976, es decir, que se anticiparon a todo un movimiento e influyeron a una generación entera con sus conciertos en los recintos londinenses de Roadhouse y Dingwalls. Linda Stein impulsó la realización de estos eventos, organizando las actuaciones de la banda en el Reino Unido durante el Bicentenario de Estados Unidos. Fields lo recordaba así: “En el doscientos aniversario de nuestra libertad, estábamos llevando a Gran Bretaña un regalo que iba a alterar para siempre sus sensibilidades””.

La banda agotó las entradas para su primer concierto en Londres, con un público de unas 3.000 personas. Mickey Leigh, hermano de Joey Ramone, describió el concierto en Dingwalls como muy similar a las actuaciones en CBGB. Del mismo modo, estos locales acabarían siendo escenario principal de otras bandas punk como The Clash y Sex Pistols.

10. El grito de guerra “Blitzkrieg Bop”

Y cerramos este artículo apelando al grito de guerra “Blitzkrieg Bop”, una canción que ha sido utilizada en infinidad de películas y eventos deportivos que amplió su popularidad mucho más allá del circuito punk. A pesar de que en teoría está atribuida a la banda en su conjunto, una costumbre que tenían por entonces para reforzar la cohesión del grupo, en realidad Tommy Ramone y Dee Dee Ramone se encargaron de la composición.

El título original era “Animal Hop”, pero lo cambiaron introduciendo esa ya referencia universal a la táctica de guerra relámpago (blitzkrieg) empleada por el bando nazi en la Segunda Guerra Mundial. El significado no tiene nada que ver con ningún conflicto armado, sino con algo tan pacífico y armonioso como la gente que acude a un concierto y por eso nos topamos con estrofas que decían “Están formando una fila recta” o “Ahora están gritando al fondo”, entre otras.

La idea de colar un cántico al principio les vino del hit de 1973 de Bay City Rollers “Saturday Night”, sobre estas líneas dejamos dicha composición para que cada cual valore la influencia. Y lo del eterno “Hey! Ho! Let’s go” venía en concreto de la estrofa “high, low, tipsy toe” del “Walking the Dog” de Rufus Thomas, pero de la versión de The Rolling Stones de dicha canción.

La banda se divertía imitando la pronunciación de Mick Jagger, que les sonaba más como “hey ho”. Tommy comentó más tarde que se le ocurrió el cántico “mientras volvía a casa desde el supermercado con una bolsa de la compra”, por lo que no nos queda otra que levantar el puño y gritar a pulmón las siguientes palabras: Hey! Ho! Let’s go!

Alfredo Villaescusa

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