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Crónica de Megadeth + Angelus Apatrida + Crisix en Barakaldo (Bizkaia): Respeto perpetuo

Megadeth

No cabe duda de que las primeras experiencias siempre se quedan grabadas a fuego en la memoria. Sobre todo si hablamos de sucesos que acabarán influyendo decisivamente de una forma u otra en nuestra vida. El mero acto de acudir a un evento internacional supone todo un acontecimiento para cualquier adolescente que se precie, pues implica constatar que aquello que se veía en las revistas y vídeos de la época era realidad y no una leyenda como parecía entonces.

En el caso de los norteamericanos Megadeth, fuimos a nuestro primer concierto “grande” en la gira de ‘Youthanasia’ en el Velódromo de Anoeta en San Sebastián y la impresión que dejó aquel bolo con Corrosion of Conformity de teloneros ha perdurado hasta el día de hoy. Luego volvimos a la capital guipuzcoana en una etapa más complicada para Mustaine y compañía como la de ‘Cryptic Writings’, preludio de aquel polémico disco ‘Risk’ que no sería comprendido por todo el mundo y que llegaría poco después del terremoto que provocó el ‘Load’ de Metallica, vaya casualidad.

Mucho ha llovido hasta llegar a esta última gira en la que Dave Mustaine se ve obligado a decir adiós tras revelar que padece en las manos la típica artrosis que se desarrolla con la edad y además la contractura de Dupuytren, una enfermedad que impide que los dedos se estiren por completo, entre otros síntomas. Era por tanto la oportunidad final de ver en directo a la banda.

Por lo especial del acontecimiento no era de extrañar que acudieran al Bizkaia Arena los fieles de las inmediaciones, pero también había fans procedentes del otro lado del Atlántico, pues por ahí nos topamos con argentinos y hasta un grupo de tres uruguayos que alucinaban con todo lo que rodeaba a un evento de esas características, uno de ellos hasta chillaba como un caballo presa de la emoción, repitiendo: “¡Es una locura, loco!”.

Crisix

Crisix

Abrieron la velada los reputados thrashers patrios Crisix, pero no contaron con el mejor de los sonidos, pues aquello se asemejó a una maraña en la que distinguir algo se convertía en una tarea titánica, sobre todo al comienzo. Posteriormente, la cosa progresó, pero todavía sin alcanzar la calidad que debería merecer un evento de esa categoría.

Eso sí, los de Igualada le echaron unas ganas impresionantes en escena, conscientes de la oportunidad que suponía para ellos, aunque a estas alturas tampoco necesitaban demostrar nada. Volaron la cabeza piezas frenéticas del estilo de “Ultra Thrash”, “Bring ‘Em To The Pit” o ese curioso medley que se marcaron entre el “Fight For Your Right” de Beastie Boys, “Walk” de Pantera  y “Antisocial” de Trust.

No faltó su reciente y polémico single “Fast Music”, ese que ha provocado que algunos se rasguen las vestiduras, a pesar de que tampoco hayan dejado las guitarras y la tralla de lado. No desvelaron la incógnita de si su incursión en el “makineo” será una colaboración puntual o un cambio de rumbo en el pleno sentido de la palabra. Que todavía exista tanta cerrazón en la escena es para hacérselo mirar, por comentar.

Angelus Apatrida

Angelus Apatrida

Los albaceteños Angelus Apatrida ofrecieron por su parte lo que se podía esperar de ellos, un bolazo demoledor, con sonido en condiciones y una actitud inmejorable por parte de una banda que ya había pasado a la historia musical de este país. Acostumbramos a decir en las crónicas que nunca fuimos demasiado forofo del thrash metal, aunque lo cierto es que siempre valoramos a combos tipo Slayer, Kreator, Sodom o Annihilator, entre otros.

Guillermo Izquierdo y los suyos llevan por bandera el legado de los nombres antes mencionados, así como el de los cabezas de cartel de la jornada, Megadeth. Acudir a un concierto de ellos y salir con una mala impresión diría que es imposible después de escuchar en directo cañonazos del calibre de “We Stand Alone”, “You Are Next”, “Indoctrinate” o “Sharpen The Guillotine”. Arrollaron a su paso y encima provocaron los consabidos circle pits entre el público. Emocionaba ya solo verles agitar las cabelleras.

Megadeth

Megadeth

Quizás es que estemos habituados a que las estrellas de primer nivel ofrezcan espectáculos extensos, y cuando no sucede de esa manera, pues llega la decepción para algunos. La única pega que se le podría poner a la actuación de Megadeth en el BEC sería la duración en torno a una hora y media, algo probablemente insuficiente para condensar una trayectoria de varias décadas. Un servidor echó en falta, por ejemplo, “In My Darkest Hour”, “Wake Up Dead”, “Black Friday” o “A Tout Le Monde”, entre otras, pero seguro que cada aficionado apuntaría distintas en su libreta mental.

Pero quedémonos con lo positivo, como ese soberbio arranque que se pegaron con “Tipping Point”, la misma canción que abría su último disco, y luego con un clasicazo como “Hangar 18”. Tal vez Mustaine se vea mal las manos, pero lo cierto es que sigue tocando a un gran nivel, afirmaría incluso que dando sopas con honda a Hammett y Hetfield de Metallica juntos. Teemu Mäntysaari se ha convertido en un importante apoyo en este sentido, dándole la réplica a las seis cuerdas y asumiendo el protagonismo cuando es necesario. Seamos realistas, ni siquiera Bruce Springsteen puntea tanto en la actualidad como lo hacía antaño.

Teemu Mäntysaari, un importante apoyo para Dave Mustaine

Agradecimos que recuperaran “This Was My Life” de una de sus obras cumbres, ‘Countdown to Extinction’, así como la dramática “Sweating Bullets” o la acelerada “Skin o’ My Teeth”. El material más reciente encajaba cual guante en el repertorio y Mustaine no dudó en preguntar cuántos guitarristas había esa noche en la monumental “Let There Be Shred”, que resultó todo un trallazo en directo.

El tramo conformado por “Angry Again” y “She-Wolf” resultó del mismo modo de altura, con una soberbia parte final con Mustaine y Teemu punteando como si les fuera la vida en ello. Sin palmas ni mierdas para poperos se arrancaron con “Mechanix”, también conocida como “The Four Horsemen” de Metallica, antes de otra pulla a los hombres de negro con “Ride The Lightning”, que recuperaron para el último disco de Megadeth, a pesar de ser una composición original de Dave.

James LoMenzo, otro gran pilar en la formación actual de Megadeth

El repertorio de la velada no tenía desperdicio con la homónima “Countdown to Extinction” o “Tornado of Souls”, antes de que el bajista LoMenzo pegara un paso adelante para marcarse el reconocible comienzo de “Peace Sells”. Regresó Mustaine en un primer momento solo para agradecer a la peña antes de los bises, donde se le unió la banda con la impepinable “Symphony of Destruction”, oportunidad única para que se elevaran hasta la estratosfera esos míticos “Aguante, Megadeth” que nos legó el público sudamericano y ahora ha devenido en un acto tan universal como alzar los cuernos. “Holy Wars… The Punishment Due” puso la guinda a un bolo en el que a los más exigentes les faltarían unos minutos más, pero después de las excelsas habilidades demostradas por Mustaine y su banda no era cuestión de quejarse.

Cuentan que Wattie de The Exploited, en una de las trifulcas que mantuvo con Billie Joe Armstrong de Green Day, le dijo lo siguiente: “Tengo algo que tú nunca tendrás, colega. Puedes tener una gran compañía discográfica y un montón de dinero, pero yo tengo algo que tú nunca tendrás: el respeto de los punks. Eso no puedes comprarlo; tienes que ganártelo”. Megadeth se habían ganado nuestro respeto perpetuo.

Alfredo Villaescusa

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