FESTIVAL MUNDO IDIOTA: ...DE RISAS Y PENTAGRAMAS

3 noviembre, 2010 4:55 pm Publicado por  – 1 Comentario

Palacio de Vistalegre, Madrid
(31/10/2010)

Festín humorístico coincidiendo con el día de Halloween que fue un caldo de cultivo perfecto para una auténtica reunión de frikis (en el buen sentido de la palabra) y no tan frikis ávidos de fiesta y diversión a cuenta de practicar el sano ejercicio de la risa. Cachondeo hubo a raudales de la mano de una generosa selección de humoristas cuyo denominador común es empuñar instrumentos musicales para su cometido: pasar un buen rato de evasión y carcajadas frente y también sobre el escenario. El aforo del Palacio de Vistalegre podría parecer exagerado para un evento como este, pero el Mundo Idiota, en su tercera edición, ha vuelto a demostrar que es un éxito de taquilla allá donde se celebra. Empezó siendo en la Heineken, dio el salto a La Riviera y este año Vistalegre no se le quedó grande ni mucho menos. Se ha convertido, por derecho propio, en la cita humorístico-musical más señalada del año. También hubo peros, ajenos al apartado musical. Me refiero a una organización que ha de mejorar mucho en futuras citas tanto en eficacia como en calidad de trato a los numerosos asistentes. No es precisamente eficiente que en un festival en el que la entrada y salida del recinto está permitida haya un único acceso de entrada y salida a la vez al coso de Vistalegre, que evidentemente goza de bastantes más puertas que permanecieron cerradas a cal y canto. Las aglomeraciones en ciertas horas punta fueron de aúpa, con los riesgos que eso conlleva. Por si fuera poco, hasta tres sellos recibieron al menos algunos concurrentes, entre los que me incluyo; sellos destinados a la entrada y salida del recinto. A saber: Uno en los primeros compases del festival (en la entrada a pista), otro más tarde al salir de la pista (estos dos de tinta azul) y un tercero en la salida al exterior del complejo, este último de tinta invisible plantado de tal forma que a alguno que otro causó una leve herida o pinchazo (¿no es esto además una imprudencia?). Para salir unos minutos a la calle, por ejemplo, a la hora de comer entre un concierto y otro, las colas eran de órdago ante la incapacidad los miembros del staff.
Pero vamos con el foco de atención: los conciertos. La larga lista de actuaciones la inauguraba Riki López, humorista avalado por 25 años de trayectoria a modo de cantautor cómico a quien le gusta mucho departir en directo con el público, intercalando mucho discurso con sus canciones. Cumplió la misión de arrancar las carcajadas de los más madrugadores de la mañana del domingo. Continuaba entrando gente y minutos antes de las 13:00 (los horarios no se cumplieron con mucho celo que digamos), cuando arrancaba la actuación de El Chivi, el aspecto del interior de Vistalegre era más que aceptable. El conocido “pornoautor” no falló a la hora de provocar risas entre el público con sus desmadradas y controvertidas letras llenas de contenido sexual y, a veces, escatológico. “Como En Los Buenos Cuentos”, la indescriptible “Teleperversión a Domicilio”, “El Abuelo Es Gay” o “Radical”, aclamada por sus aficionados, fueron alguna de las grotescas composiciones que el cantautor madrileño (hoy más centrado en el proyecto de cantautor serio que lleva su nombre de pila, José Córdoba) y su banda, con decidida orientación rockera, interpretó. Tanto esta actuación como, sobre todo, la sucesiva, el concierto de Los Gandules, se antojaron muy tempranas. El del dúo zaragozano fue una vez más el show más capaz de arrancar las risas por todo lo alto del público, desternillado ante el humor tan surrealista como efectivo de unos tipos que salen de primeras embutidos en sendas bolsas de basura, con guantes de fregar y gafas y tubo de bucear (haciéndose llamar Die Scaphamdra en este episodio) para descargar más tarde vestidos de bata el humor más absurdo y genial posible. Son virtuosos del arte de hacer reír y les basta hablar con el público sobre cualquier desparpajada ocurrencia (hasta trajeron croquetas y espárragos para comer) y dar buena cuenta de sus canciones, chocantes y singulares versiones de temas conocidos con letras a cada cual más tremenda. “Calamar O Paloma”, “Remedios de la Abuela” (“tirar magdalenas a un ceda el paso, eso es medicinal”), “Malos Tiempos Para Serguei”, las esperpénticas “Obstetricia en Bucarest” y “Paté de Pato”, “Aunque Seamos Donettes” (en la que salió una colaboradora), “Miguel Ángel” (aquí revisan a su manera el “We Will Rock You” de Queen) o el despampanante y prolongado popurrí “La Década Apestosa Mix” fueron algunas de sus armas pseudo-musicales para descojone general. La anécdota (¿puede haber algo considerado anecdótico en un evento así?) del concierto la puso el ascenso al escenario de un tipo disfrazado de “Jacinto Benavente” con una caja a modo de libro sobre la cabeza con el nombre del escritor, bigote postizo y demás atributos que se ganó las simpatías de todos los presentes a lo largo de la jornada. Y es que los disfraces también fueron una tónica habitual.
Después de la memorable y corta actuación de Los Gandules, que estarán el fin de semana que viene en la sala Gruta 77, salió a escena un dúo presuntamente humorístico para hacer tiempo entre esta y la aparición de los esperados Lendakaris Muertos. Digo presuntamente humorístico porque siendo francos no resultaron especialmente graciosos. Se retiraron y la prueba de sonido retrasó la actuación de la banda de punk navarra, que puso una de las notas más enérgicas de la jornada como nos tienen acostumbrados, comandados por la hiperactividad manifiesta de su vocalista Aitor, que en un momento dado (durante “Violencia en Acción” y “Oso Panda”) se recorrió cantando toda la pista plagada de público a la que antes, por supuesto, se había tirado. Acabó en la parte superior de la grada sin dejar de cantar, siempre metido de lleno en su papel de showman y con una impulsividad innata. La gala, que arrancó con el himno de la URSS de fondo, contó con lo mejor de su repertorio. Una hora da para mucho teniendo en cuenta la duración de sus cortes de punk directo cargado de ironía como “Gora España”, “Policía Sí”, “Besos Gaztetxeros”, “Hotel Familiar”, en la que Aitor se encaramó a la plataforma lateral del escenario; “Veteranos de la Kale Borroka”… No defraudaron a quienes les esperaban y demostraron nuevamente que son una garantía en directo. En el intermedio el dúo Gomaespuma amenizó a los presentes.
Más deliberadamente orientados al humor y conservando la potencia rockera en afiladas guitarras, así como con cierta calidad instrumental nada eludible, se presentaron Los Petersellers, clásicos de la escena. El carisma de Nano, su cantante, es una gran herramienta de cara a la gente, que vibró con temas como “Somos Los Petersellers”, “Intelectual”, “Si Es Gratis”, “Niki Lauda” o “Manolo Es Gay”, intercaladas con la verborrea del vocalista. En “No Soy Tu Héroe” subió al tablado Monigote, el vocalista original retirado hoy en día de la actividad del grupo debido a una enfermedad cerebral, aunque hasta a eso le quitan dramatismo a base de humor. Desde aquí deseamos su pronta recuperación. No se olvidaron de su particular versión de la sintonía de “Mazinger Z”, con el riff del Paranoid de Black Sabbath, así como de exaltar a voces la figura del superhéroe. Como en todas sus actuaciones, Nano sacó a escena su venerado Casiotone, un mini teclado de los de toda la vida cuya base pregrabada sirvió en “Da, da, da”, versión de los alemanes Trio. Para cerrar, la imprescindible “Indeleble” provocó brincos generalizados y en su solo nos animaron a bailar una muñeira heavy.
Mamá Ladilla repetía (como otros tantos) en el cartel del festival, y su concierto gozó de la asistencia más alta de la jornada, seguido de cerca por el de Los Gandules y el posterior de El Reno Renado. El trío madrileño descargó aclamadas canciones como “Imagínate Al Papa En Chándal”, “La Polla de Mi Jefe”, “Atente a Tu Tonta Tarea”, “Sancho Panza del Rock”… Son queridos por el público y sus canciones eran coreadas por gran parte del auditorio, pues quien más y quien menos se ha explayado alguna vez con temas de la chispa irresistible de “Sucedió en Beckelar”, “Mi Nave Mix” (que sonó en versión reducida y alguna vez no estaría de más escucharla entera en directo), “Cunnilingus Post Mortem” o ”Chanquete Ha Muerto”. Aunque se le percibía animado, Juan Abarca se mostró comedido y poco hablador, algo que a estas alturas no es de extrañar y que contrastó con la mayoría de frontmen de aquel día.
Una de las revelaciones de los últimos años en el panorama de la música del cachondeo es El Reno Renardo, que completaron su formación y se pusieron a girar ante la demanda de su cada vez mayor número de seguidores. El combo más metalero del festival abrió con “Ctrl + Alt + Supr”, seguida de su tema homónimo, en el que salió su particular Reno Renardo para tirar caramelos al público. Tras pedir unos Katxis y recular luego diciendo que aquí en Madrid los llaman Minis, presentaron “Espera Farru Que Me Quito” como “una canción sobre un hijo de puta, y no es Sánchez Dragó”. El personaje en cuestión, que conserva vergonzosamente su puesto en Telemadrid a pesar de declarar abiertamente en su último libro que se acostó con dos niñas de 13 años, fue nombrado varias veces a lo largo del evento. Amagaron con el “Tunderstuck” de AC/DC antes de dar paso a “El Bardo Bastardo (In The Forest)” (sobra comentar la influencia de este tema). “El Bogavante”, sobre las canciones del verano, y la excelentemente recibida “Camino Moria” terminaron por meterse al respetable en el bolsillo. Sonaban bien y resultaron muy entretenidos además de graciosos. “Tu Hamster” (tremenda versión de “Du Hast” de Rammstein) y “Crecí En Los Ochenta” colmaron de fuerza y júbilo la recta final de su actuación, tras la que como buen grupo de metal tiraron púas a las primeras filas. A su conclusión, hubo éxodo masivo de gente y la cantidad del público mermó notablemente.
La mayor dosis de nostalgia posible llegó de la mano de El Hombre Linterna, que basa su repertorio en versiones más bien rockeras de sintonías de series de dibujos animados. Empezaron con “D’artacán Y Los Tres Mosqueteros” para después preguntar al gentío quien estaba pedo después de tantas horas de festival. La estelar “Oliver y Benji” y “Dragones Y Mazmorras” precedieron a “Marco”, ante la que el vocalista dijo que el protagonista de esta serie infantil es subnormal porque tenía que haber montado un fiestón ya que no estaba su madre o si iba a buscarla debería coger el AVE y no gastarse todo su dinero en un mono. Lo de ellos era también hacer reír, y se notó antes de “David el Gnomo”. Posteriormente ensalzaron el barrio de Carabanchel e invitaron a los miembros de La Excepción para que se marcaran un tema en cuyo estribillo ellos decían la palabra “mundo” y el público contestaba entusiasta “idiota”. “Heidi”, “La Abeja Maya” y “Dragon Ball” fueron los himnos de la infancia elegidos para finalizar un concierto de lo más alegre.
El hip hop de La Excepción, desde el barrio del Pan Bendito, en Carabanchel, entusiasmó a los afines al género, si bien poco podemos comentar aquí dado que la naturaleza estilística de su obra, en cuyas letras no falta la cotidianeidad y las temáticas sociales; poco o nada concuerda con la orientación de este medio.
La puntualidad no fue de las virtudes del festival, lo que actuó en detrimento de los inimitables Mojinos Escocíos, que siendo cabezas de cartel vieron reducido su tiempo de concierto a menos de 45 minutos. Una intro muy tenebrosa, casi como si fuera una banda de gothic metal, contrastó enseguida con el ritmo rocanrolero de “Qué Bueno Que Estoy”, a cuya conclusión El Sevilla, cuya vestimenta difícilmente podría ser más excéntrica, nos preguntó si teníamos prisa. La respuesta unánime fue que no, pero él aseguro que ellos sí. “Sevilla, A Ver Si Te Pelas”, que funciona muy bien en vivo, antecedió a “¿Me Has Dicho Borracho?”. En ella todos le llaman borracho y él opta por beberse de trago una cerveza, empapándose por ello. Tras “Ueoh!” el siempre hablador Sevilla (ingenioso y chistoso donde los haya) nos preguntó cuáles nos gustaban más, las nuevas o las viejas, ahondando luego en que al batería le gustaban más la viejas, cosa de la edad. “Qué Bonito Sería (La Utopía)” se antojó irresistible. Después de un discurso del showman de lo más chisposo, la presentación continuó con canciones como “Al Carajo”, “Mi Jefe” o “Jerónima”, a cuyo fin Chicho se marcó un solo de guitarra. Comentaba con anterioridad El Sevilla que le gustaba mucho hablar en los conciertos y que se veía condicionado por la prisa que tenían, y la conclusión de este llegó precipitadamente con la festiva “Las Niñas del Colegio de la Salle”.
Terminó así la tercera edición del Mundo Idiota, cuyos beneficios irán destinados a la Fundación Gomaespuma con fines benéficos, siendo este el enlace que se facilita en la web del festival. Una iniciativa por parte de la organización loable y digna de admiración en la que miles de personas pusieron su granito de arena el día del terror…y del humor.

Jason Cenador

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1 comentario

  • Jose dice:

    Decir que como viene siendo costumbre o mala costumbre mejor dicho, tras acabar el concierto fuimos echados del recinto a patadas, literalmente, tuve que sufrir en mis carnes como me empujaban de malas maneras cuando ya me estaba marchando y tras decirle que yo me iba pero que no me empujaran haciendoles cara, tuve amenazas de iban a partir la cara porque les había "faltado el respeto", poniendose como un verdadero loco sin cerebro (que es realmente lo que son la mayoría).
    Una vez más los matones que ponen en los eventos como "seguridad" volvieron a demostrar como se las gastan.

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