Entrevistas |Martín López (Soen)

«Hay ideas buenas e ideas malas, no de derechas o de izquierdas, y hay que escoger lo mejor de cada bando»

Por: Yorgos Goumas


Con sus intrigantes, oscuras, y agresivas (aunque a veces no tanto) melodías han conseguido hacer su propio hueco en el panorama internacional. Su música se ha caracterizado como metal progresivo, pero cuando uno escucha sus discos entiende que se trata de una banda difícilmente catalogable donde lo emocional prevalece por encima de cualquier etiqueta. Acaban de editar su quinto disco de estudio, ‘Imperial’, y es por eso por lo que Yorgos Goumas se pone en contacto con Martín López, batería y compositor de Soen.

Personalmente, aunque no hay muchos cambios estilísticos con respecto al anterior, ‘Lotus’, creo que sí parece que cuando os ponéis melódicos, sois muy melódicos, y cuando toca dar caña, pues dais y mucha…

“Exacto. Para conseguir esto, no solamente buscamos de manera consciente, este contraste entre las partes más melódicas y las más agresivas, sino que fue la producción y las mezclas finales que contribuyeron a eso. Es por eso porque elegimos a Kevin Churko (Ozzy Osbourne, Rob Zombie, Disturbed) para que hiciera las mezclas. Verás, la escuela norteamericana, por decirlo así, está más concentrada en las canciones que en los instrumentos. Es decir, si uno cree que un arreglo, un solo o un instrumento impiden que el tema o la voz o el riff principal suenen limpios o directos, entonces te dicen directamente que hay que prescindir de ellos o, por lo menos, cambiarlos. En Europa valoran al músico por encima de su música y por eso no suelen quitar, bajar o subir nada de la grabación original, así que el resultado final es más artístico pero menos potente. Yo estaba presente durante las mezclas a través del Zoom, y claro, antes de que él (Kevin) quitara algo, me consultaba a mí. La verdad es que cuando se quita un redoble de batería o unos acordes de guitarra al principio casi duele, pero cuando acabas escuchando el resultado final entiendes que estos “sacrificios” fueron para el bien del conjunto”.

Hablando de arreglos, en un par de temas aparece una sección de cuerdas también…

“Sí. Cuando queremos levantar el pie del acelerador y añadir más dinámica en el disco un par de temas más lentos vienen muy bien, y menos mal que contamos con Lars (Åhlund, guitarrista y teclista), quien es un buen arreglista también”.

Háblanos de tu faceta como compositor…

“Empecé a componer con trece o catorce años, y sólo fue cuando llegué a Opeth cuando tuve a dedicarme a tocar la batería puesto que se trataba de una banda ya hecha, con un estilo marcado y un compositor principal. Eso sí, Mikael (Åkerfeldt) pedía mi opinión y me dejaba dejar mi impronta personal en los temas. Entré en la banda con 19 años,  durante los siguientes diez años todo fue un aprendizaje tremendo, y obviamente es una época que me marcó para siempre. Cuando empecé con Soen mis composiciones tenían que pasar por la criba, digamos, del resto de la banda, sobre todo de la de Marcus (Jidell, guitarra). A partir del ‘Lotus’, cuando Marcus ya no estaba en la banda, ya todo quedaba entre Joel (Ekelof, vocalista) y yo, y es por eso por lo que creo que se trata de los dos discos más compactos y logrados de la banda”.

¿En qué genero te sientes más a gusto como compositor?

“En el que estoy con Soen. Unos lo llaman metal progresivo, pero yo lo llamo simplemente metal. Cuando quiero desconectar, puedo hacer cosas de death metal o metal de la vieja escuela, pero donde puedo dar lo mejor de mí mismo es justo con lo que hago con Soen”.

No conozco a muchas bandas donde el batería sea el compositor principal. ¿Cómo transmites tus ideas a tus compañeros? ¿Tocas más instrumentos aparte de la batería?

“Desde siempre he tocado la guitarra y el bajo, y en los últimos años también le doy a los teclados, así que las demos corren a mi cargo. De hecho, en los dos últimos discos de Soen, en algunos temas soy yo el que toque el bajo. Eso sí, no puedo tocar de pie, sino sentado” (risas).

Llama la atención el hecho que tanto los títulos de vuestros discos como los de vuestros temas son de una sola palabra…

“Siendo así de directos, nos parece una manera de atraer la curiosidad del oyente, de instigarle a investigar de qué va la temática del disco y de los temas”.

Hablando de temática, parece que en este disco, los temas sociopolíticos obtienen más peso aún que en los discos anteriores…

“Cuando uno se hace mayor y además tiene hijos a su cargo (ndr: Martin tiene cuatro hijos), es normal que empieza a mirar a su alrededor desde un punto de vista más crítico, más analítico, más incisivo, aparte de empezar a tener preguntas existenciales de manera más frecuente, o por lo menos esto pasa tanto conmigo como con Joel. De todos modos, creemos que la letra de un tema debería invitar a la reflexión y no la predicación; queremos que el oyente haga suyo un tema nuestro pero bajo su propia perspectiva y que el tema resuene a cada uno de una manera única e intransferible”.

¿Nos podrías decir en qué hechos o personas os habéis inspirado a la hora de confeccionar la temática del disco?

“Sí, pero no quiero (risas). No quiero porque sería como si estuviéramos eligiendo un lado en concreto dentro del panorama político, y eso desviaría la atención de lo que de verdad queremos hacer, que es que la gente de cualquier bando político reflexione por su cuenta. Vivimos en unos tiempos de máxima polarización y donde cualquier cosa que se expresa se puede sacar de contexto, tergiversar y usarla como arma arrojadiza. Ya sé que suena a utopía, hoy más que nunca, pero me gustaría que parara toda esta locura, que la gente se uniera, apartando sus diferencias, para trabajar para el bien común. Yo puede que haya elegido un partido político donde creo que mis ideas se ven reflejadas, pero no considero a los seguidores de los otros partidos como demonios que hay que erradicar. Hay ideas buenas e ideas malas, no hay ideas de derechas o de izquierdas, y hay que escoger lo mejor de cada bando. Yo antes participaba de manera activa en la política, pero posteriormente me di cuenta que no se puede confiar en los políticos. Basan su “negocio” en que te hagan ver que la persona de una ideología diferente es simplemente tu adversario que hay que vencer como sea; divida y vencerás”.

Contáis con nuevo bajista, el ucraniano Oleksii ‘Zlatoyar’ Kobel. ¿Cómo acabó formando parte de la banda?

“Fue a través de un amigo que me envió un video suyo tocando y me gustó su técnica. Me puse en contacto con él y resulta que era fan de la banda, así que cuando le pedí que se uniera a la banda, aceptó encantado. Desgraciadamente, a causa del COVID, no pudo venir a Suecia a grabar así que lo hizo desde Ucrania, igual que Cody (Ford, guitarrista, que es Canadiense) desde su país”.

En los créditos del disco hay varios nombres españoles como el del productor Iñaki Marconi, el del diseñador Enrique Zabala, del ingeniero David Castillo. Háblanos de ellos…

“Bueno, Iñaki es un chico uruguayo que ahora trabaja como productor e ingeniero de sonido en Suecia y ha trabajado principalmente con músicos suecos como Katatonia, pero también con Leprous o Carcass. Su labor como productor en los dos últimos discos nuestros ha marcado la diferencia también. Además, es nuestro tour manager, así que es como el quinto miembro de la banda. Enrique es otro amigo uruguayo de la infancia, David es medio sueco medio español, y trabajó con Joel y su voz como productor e ingeniero particular en algunos temas. También trabajó como asistente en el disco Ricardo Borjes, quien creo que es chileno”.

La pregunta de rigor es ¿cómo llevas esto del COVID a nivel personal y profesional?

“A nivel personal, afortunadamente tanto yo como mi familia gozamos de buena salud, pero obviamente desde el punto de vista profesional, la cosa está mal y es la primera vez desde mis 18 años (ndr: tiene 42 actualmente) que no puedo llevar a cabo mi profesión”.

En Suecia no hay tantas restricciones como en el resto de Europa, ¿verdad?

“Sí. Hace un mes las autoridades hicieron una recomendación para que la gente lleve la mascarilla en los entornos urbanos pero sin ser obligatorio. En los eventos deportivos creo que sí que hay restricciones con respecto al número de asistentes pero los conciertos sí que están prohibidos. La verdad es que tampoco importaba mucho imponer medidas de confinamiento estrictas porque los suecos, al contrario que los países latinos, no viven en la calle; su vida social se limita principalmente en su casa y en la de sus allegados”.

¿Y funcionó esta laxitud?

“La verdad es que no. La verdad es que sigue existiendo mucha confusión acerca de lo que hay que hacer, parece que las autoridades están improvisando y hay mucha confusión aún”.

Y ¿qué tal en Uruguay?

“Pues todo lo contrario: fuertes restricciones y bajo índice de infecciones”.

¿Tienes muchos familiares allí?

“Tengo a mi madre, a mi hermana, mis sobrinos, algunos primos; mi otra hermana está en EEUU, otros primos en Suiza… Mi familia está por todas partes” (risas).

¿Cuándo fue la última vez que estuviste en Uruguay?

“Hará unos diez años. El año pasado pensaba pasar un rato en Uruguay aprovechando la gira latinoamericana de Soen, pero tuvimos que suspenderla a causa del COVID. Las fechas se han movido para marzo de 2022 y como la gira termina precisamente en Montevideo espero poder quedarme un rato”.

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