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Entrevistas |Tom Gabriel Warrior (Celtic Frost)

«Si no hubiese pasado por aquel calvario por culpa de mi madre, no hubiera existido Celtic Frost»

Por: Yorgos Goumas

Celtic Frost en 1985. Foto: Sergio Archetti

"En Italia, durante los 30 años bajo el gobierno de los Borgia, tenían guerra, terror, asesinatos y ríos de sangre, pero también nos trajeron a Miguel Ángel, a Leonardo da Vinci, y el Renacimiento. En Suiza tuvieron amor fraternal. Tuvieron 500 años de democracia y paz. ¿Qué es lo que nos trajeron? El reloj de cuco..." Esas palabras proferidas por Orson Welles, en la obra maestra de Carol Reed, 'El Tercer Hombre' (1949), aunque muy sarcásticas, reflejan la imagen que todos tenemos de Suiza: un país idílico, pacifico, avanzado, rico... aunque siempre hay un lado oscuro en cada paraíso, y Celtic Frost seguramente son una muestra de esas sombras.

Los amantes del metal extremo y vanguardista ya conocen de sobra el legado de este combo cuyo núcleo principal fueron Tom Gabriel Warrior y Martin Eric Ain (1967-2017), y este 28 de octubre sale a la venta el box set 'Danse Macabre', que contiene toda la discografía de la banda que fue editada en sus años más fructíferos y rompedores (1984-1987), tanto en vinilo como en CD (dependiendo de la versión) aparte de un libro de 40 páginas con fotos y entrevistas con Tom y el batería Reed St. Mark, posters, parches, etc. Yorgos Goumas vuelve a entrevistar por enésima vez a Tom, ahora acerca de este box set y la historia de una de las bandas que más marcaron al metal extremo en tan poco tiempo de vida.

La primera y obvia pregunta es: ¿Por qué decidiste a sacar este box set ahora?

“Te responderé con otra obvia pregunta: ¿Qué te hace pensar que yo puedo decidir sobre estas cosas? Los derechos de los primeros discos de Celtic Frost pertenecen a BMG, no a mí ni a la familia de Martin. Tampoco tuve nada que ver con la decisión de la reedición de los discos en 2017. Afortunadamente, se trata de una empresa con buenos profesionales, así que en lugar de hacer estas reediciones y este box set sin preguntarme, me pidieron que participara activamente en estos proyectos. Podrían haber hecho todo esto sin preguntarme, ya que poseen todos los derechos, pero como mantenemos una buena relación, aprecié mucho su trabajo y su respeto hacia el legado de la banda, así que acepté participar. Para este box set supervisé la dirección artística y aporté mis recuerdos a través de entrevistas hechas por mi buen amigo Calum Harvie”.

Supongo que en el pasado habrás intentado recuperar los derechos de estos discos.

“Desde los tiempos de Celtic Frost, hasta la reunión en 2001 e incluso durante los tiempos de Triptykon, ha habido muchos intentos de hacerlo, pero la discográfica no tenía ningún interés a la hora de cedernos los derechos”.

También supongo que fueron precisamente estos problemas legales los que condujeron a la primera disolución de la banda a finales de los ochenta.

“Efectivamente. Por entonces éramos muy jóvenes e ingenuos y no nos habíamos dado cuenta de los contratos leoninos que estábamos firmando, y cuando quisimos liberarnos de ellos, el coste psicológico y financiero de aquella lucha de liberación era demasiado para nosotros. Ni puedo empezar a contar la cantidad de reuniones, llamadas telefónicas y correspondencia que tuvimos con el abogado y la discográfica y todo eso mientras estábamos de gira por Gran Bretaña y los Estados Unidos. Era tan frustrante ver cómo ‘Into the Pandemonium’(1987) gozaba de tanta aceptación, la gira era todo un éxito, pero nosotros teníamos la mente en cómo resolver los problemas legales. Imagínate que ni siquiera podíamos rodar un mísero videoclip porque teníamos las manos atadas por la discográfica mientras duraba el embrollo. Fuimos nosotros mismos los que nos financiamos aquella gira y fuimos nosotros los que pagamos al abogado, lo cual obviamente nos metió en muchas deudas”.

Tiene que ser muy duro para una banda joven ver cómo su trabajo no estuvo valorado por la discográfica de entonces (Noise Records).

“¿Cómo iban a valorar a nuestro trabajo cuando todas las bandas a las que fichaban las veían como una manera de estar exentos de impuestos? Esto me lo dijeron ellos mismos. No les interesaba la música, sino encontrar una manera de ganar dinero. Pregunta a cualquier banda que fuera fichada por ellos, desde Voivod hasta Helloween: todos te dirán de qué manera ignorante y arrogante los trataron. Pero mira ahora donde está el nombre de Celtic Frost y donde el de Noise. Celtic Frost consiguieron escribir su propia historia, mientras que Noise ya ni existe. Además, todo lo que padecimos con ellos me sirvió para aprender la lección y poder así no solamente reunir a Celtic Frost en 2001, sino además montar nuestro propio sello discográfico (Prowling Death Records) y nuestra propia editorial”.

Celtic Frost en 1984. Foto: Martin Kyburz

El libreto del box set contiene entrevistas no solamente contigo, sino además con Reed St. Mark. Las entrevistas son interesantes, no solamente por los nuevos datos que aportan, sino porque conocemos el punto de vista del exbatería, que hasta ahora no conocíamos y que crea una perspectiva nueva acerca de aquel periodo.

“Reed St. Mark es aún un buen amigo mío, y quise que formara parte también de este proyecto. Además, tanto él como yo quisimos que la figura de Martin quedara también reflejada en el libreto, y queda bastante clara la influencia que cada uno de nosotros tuvo sobre los demás”.

Se lee en el libreto que no estabais contentos con la masterización del ‘To Megatherion’, y en 2017 el disco fue remasterizado. ¿Lo habéis retocado otra vez ahora?

“Sí. En 2017 lo hicimos en el estudio del guitarrista de Tryptikon, V. Santura, y para este box set también, siguiendo aquella masterización. No tocamos las mezclas, porque no queremos alterar su sonido original, y creo que ya estos discos no pueden sonar mejor”.

Admito que desconocía la existencia del EP ‘I Won’t Dance’ (1987).

“Es lo que sobrevivió de la cancelación de todos los proyectos que teníamos por parte de Noise Records una vez que emprendimos las acciones legales contra ellos. Aaun así, lo editaron con un artwork totalmente diferente de lo que teníamos en mente, así que ahora por primera vez está disponible en la forma que habíamos concebido nosotros. La discográfica hizo varias cosas sin nuestro consentimiento, como por ejemplo incluir dos temas del ‘Morbid Tales’ (1984) en el EP ‘Emperor’s Return’ (1985), algo que no tenía sentido para nosotros, ya que habían sido grabadas en una fase diferente de la banda a nivel musical y con otro batería (NdR: su amigo Stephen Priestly, que les ayudo con las sesiones de grabación)”.

Contenido de 'Danse Macabre'

¿Es verdad que se han filtrado en Internet grabaciones, con temas en formato de demos, de los finales de los ochenta y principios de los noventa?
“Sí. Teníamos la intención de sacar otro disco después de ‘Into the Pandemonium’, pero por entonces sentíamos que la banda ya no era la de antes. El espíritu agresivo y las ganas de crear música novedosa habían desaparecido. Dicho simplemente, nos sentíamos con las baterías vacías, así que lo que empezamos a componer nunca se finalizó. Lo que pulula por Internet son cosas en estado embrionario, totalmente incompletas. Cuando nos reunimos en 2001, decidimos no recurrir en aquellas demos, porque quisimos intentar empezar desde cero. Queríamos mostrarnos a nosotros mismos que habíamos recuperado aquel espíritu creativo y que aun éramos capaces de crear buena música, algo que llevó a la creación de ‘Monotheist’ (2006)”.

Cuando uno mira a las fotos de la banda en el libreto puede discernir las dos primeras fases: la primera, más extrema y que influyo en incontables bandas blackmetaleras posteriores, y la segunda, más elegante, mas gótica, diría yo.

“La primera fase se la podríamos atribuir a Judas Priest, y sobre todo a Rob Halford. Fue tan impactante su imagen que hasta Venom se vieron influenciados poco después a la hora de adoptar una imagen parecida. Cuando hice mi primer viaje a Londres y compré mis primeras revistas y vi aquellas fotos, como te imaginas, un mundo nuevo se abrió ante mis ojos. Cuando empezamos a hacer música más experimental y más atmosférica, era obvio que aquella imagen primigenia ya no reflejaba a la banda al cien por cien. Además, hay que tener en cuenta que aparte de metal, tanto Martin como yo escuchábamos a otros géneros también: a Martin le encantaba la New Wave y el post punk y yo había crecido con los discos del rock progresivo y de música clásica de mis padres. Y si hablamos del Reed, él provenía del mundo del hard rock, del blues y del jazz. Así que no deberíamos hablar de un cambio de imagen, sino de un aspecto visual más, otro reflejo de nuestros gustos musicales.

Por entonces, la escena gótica no se había convertido aún en un cliché, sino que se trataba de una escena fresca, innovadora y con propuestas musicales que aún perviven al día de hoy como Siouxsie and the Banshees, Bauhaus o Christian Death. Básicamente, habíamos llegado a un punto donde queríamos unir a estas dos vertientes, la agresiva y la más atmosférica, en nuestra música y esto también se quedó reflejado en nuestra imagen”.

Celtic Frost en 1986. Foto: Peter Schlegel

En el libreto cuentas cómo tu madre te dejaba solo durante semanas en vuestra casa rural mientras ella viajaba al extranjero para dedicarse al contrabando de diamantes. ¿Cómo es posible que un niño de seis años se las apañara solo durante tanto tiempo?

“Yo tampoco me podía imaginar que aquello fuera posible, pero mi madre me decía que lo que hacía era normal, que otros padres también lo hacían, y que confiaba en mí para salir adelante solo. Es que no me dejó ninguna otra opción, y efectivamente, no fue hasta mucho después cuando me di cuenta de que aquello no era normal y que no hacían esto los otros padres a sus hijos.

Mi madre me dejaba comida en latas, para mí y para los casi cien gatos que teníamos, y desaparecía durante semanas. Obviamente, mi estado de higiene y el estado de la casa se deterioraba según pasaban las semanas, y esto contribuyo a que yo fuese estigmatizado más aun en la escuela. Ya nos había estigmatizado antes el pueblo entero, donde nos fuimos después de la separación de mis padres, ya que la sociedad cerrada y conservadora rural no veía con buenos ojos a una madre soltera. Como vivíamos apartados del resto del pueblo, nadie se interesó por ver por qué siempre se me veía solo por el pueblo. Es más, era un pueblo tan pequeño que ni siquiera había policía.

Hoy en día, mi madre hubiese sido denunciada por los servicios sociales y arrestada por abandono, pero los inicios de los setenta eran obviamente otra época. Ahora, mirando hacia atrás me doy cuenta que aquella situación criminal hizo que me convirtiera en una persona independiente, fuerte, y con determinación a la hora de tomar las riendas de mi destino. Puede que mi madre casi me matara por negligencia, pero irónicamente, si no hubiese pasado por aquel calvario, no habría existido Celtic Frost. Toda aquella agresividad y las ganas de cambiar el rumbo de mi vida salieron a la superficie a través de Celtic Frost. Mi capacidad de sobrevivir, me sirvió muchas veces en mi vida posterior, sobre todo cuando tuve que lidiar con la inmundicia del mundo de la música”.

Celtic Frost en 1987. Foto: Fred Baumgart

En la entrevista hablas de los disturbios callejeros en los años setenta entre la policía y los jóvenes suizos, reclamando un futuro mejor, algo que no sabía y que me sorprende, ya que los extranjeros siempre hemos considerado a Suiza como un país muy próspero. A raíz de esto, siempre me ha fascinado la dicotomía entre la imagen idílica que tenemos sobre Suiza, con sus paisajes bonitos con vacas y los relojes de cuco, y la existencia de una escena underground musical extrema con bandas como Celtic Frost o Samael o, en menor medida, Young Gods.

“(NdR: Algo molesto) No sé si yo pondría a Celtic Frost en la misma categoría que cualquier otra banda…”

No quise compararos a nivel musical, sino hablar de la existencia de algo oscuro y siniestro debajo de esa superficie.

“Si me interrumpes y no estás preparado para escuchar mi respuesta, entonces no pienso responderte. ¡Siguiente pregunta!”

Vale. Pues, en el libreto se puede leer cómo habíais trazado en papel todo el plan de la carrera de Celtic Frost, desde los conceptos de los discos hasta cuántos discos ibais a sacar, la imagen, etc. y lo presentasteis a Noise Records. Jugando con los tópicos: ¿Era una muestra de la famosa eficiencia y capacidad organizadora germano-suiza?

“Como te dije antes, mi situación por entonces era tan desesperada que básicamente no tenía nada que perder. Tanto Martin como yo veníamos de familias disfuncionales y con unas perspectivas futuras bastante oscuras, así que teníamos unas ganas inmensas de tomar las riendas de nuestras vidas y cambiar nuestro destino miserable a través de la música. No creo que tuviera algo que ver con nuestros genes, sino simplemente con un impulso imparable de tener una vida mejor y con algo de sentido”.

Hiciste cuatro años de aprendiz de mecánico. ¿Pusiste aquellos conocimientos en funcionamiento cuando tuviste que lidiar con instrumentos, equipos de sonido, amplificadores, etc.?

“Aquel aprendizaje no me ayudó a nivel técnico, pero me ensenó a ser paciente, meticuloso, a prestar atención a los detalles y mantenerme enfocado y concentrado. En definitiva, me ayudó a ser un mejor profesional”.

Aun así, nunca aprendiste a leer música.

“Eso es verdad, y la razón es que siempre he pensado que, si tomara clases de música, perdería mi capacidad de componer de manera intuitiva, y que las habilidades técnicas prevalecerían sobre las emociones, que son las que me guían a la hora de componer. Definitivamente, creo que perdería mi espontaneidad y frescura”.

Es harto conocida tu relación con H.R. Giger, y de hecho eres codirector de su museo en Gruyères. ¿Cómo consigues combinar tu faceta de músico con este otro trabajo?

“Es verdad que las dos agendas a menudo entran en conflicto, pero no solamente disfruto inmensamente trabajar en el museo, sino que me siento honrado por haber sido elegido para este puesto. Creo que la preservación y difusión de su legado es mi deber, y esto es solo una pequeña parte de todo lo que le debo a él y a su viuda”.

¿Sigues considerando a Triptykon como la continuación musical de Celtic Frost?

“Totalmente. Es más, en el nuevo disco de Triptykon, que saldrá en 2023, sí que hay ideas sacadas de demos que hicimos durante las sesiones para ‘Monotheist’. Además, V. Santura estuvo durante un año tocando en directo con nosotros, y la manera en la que compongo y grabo la música de Triptykon es igual que como lo hacía con Celtic Frost”.

Si no hubiese existido aquella disputa con el entonces batería de Celtic Frost, Franco Sesa, y si Martin no hubiese muerto en 2017, ¿crees que Celtic Frost existiría a día de hoy?

“Después de la gira de ‘Monotheist’, que duró unos dos años, Martin me dijo que estaba quemado y que no quería seguir en la banda. Al principio me sentí decepcionado, porque, claro, yo tenía en mente sacar unos cuantos discos más y no me imaginaba a Celtic Frost sin Martin. Sin embargo, Martin me dijo después que, aunque no saliera de gira con Celtic Frost le gustaría seguir trabajar conmigo en el estudio y componer para la banda. Así que estoy seguro de que si no hubiese muerto habríamos colaborado de alguna manera e incluso le habría invitado a los discos de Triptykon. Yo, personalmente, a veces me siento quemado, pero hay varias maneras de afrontarlo. Actualmente damos menos conciertos, porque he decidido tomármelo con calma y no agotar mis fuerzas, porque no quiero subir al escenario siendo un zombi. Cuando uno lleva cuatro décadas haciendo esto, sabe cuándo su cuerpo le pide que ralentice un poco para recobrar fuerzas. En eso estoy ahora mismo, así que a partir del próximo año volveré con las fuerzas renovadas”.

Escucha a Celtic Frost en Spotify:

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Esta entrada fue escrita por Yorgos Goumas

1 comentario

  • Juandie dice:

    Extensa entrevista hacia el vocalista de los históricos CELTIC FROST a través de esta nueva reedición de su discografia junto con otras interesantes anécdotas.

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