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Crónicas

Download Festival Madrid 2018 (29 de junio)

«Guns 'N' Roses cumplió e hizo olvidar las malas críticas de antaño»

29 junio 2018

La Caja Mágica, Madrid

Texto: Yorgos Goumas. Fotos: Alfonso Dávila

Os traemos la crónica del segundo día de festival de la mano de Yorgos Goumas. Una jornada que nos dio algo de tregua a nivel de temperaturas y fulgor solar. Hubo menor número de grupos dado el titánico concierto que nos tenía preparado Guns N’ Roses, pero nos proporcionó una calidad intachable a nivel musical.

El heavy metal clásico ochentero tuvo su única representación de la tarde por parte de los madrileños Leather Heart, quienes abrieron la jornada pocos minutos después de las 17:00, momento en el que se abrían las puertas. Eso hizo que al inicio hubiese más fotógrafos que público, lo que me lleva a preguntar el motivo por el cual no abren las puertas un poco antes. Como dije, la música de la banda lleva la estampa ochentera, y temas como “Danger Zone”, “Restless” (donde uno de los guitarristas sufrió un pequeño percance con su instrumento, resuelto a tiempo para hacer el solo final) o “Leather Heart” me devolvieron a los tiempos en los que acudía a los garitos heavies de Vallekas hace dos décadas. Buena ejecución y temas pegadizos hicieron que el cada vez más numeroso público alzara los cuernos al aire en honor al heavy de toda la vida.

Creeper

Los ingleses Creeper subieron al escenario principal para mostrarnos que la senda dejada por bandas como My Chemical Romance, AFI o Alkaline Trio sigue vigente; ritmos a lo punk rock con ese toque emo que tan en boga hace casi 20 años. Empezaron con “Black Rain”, que tiene una oscura intro de piano, después siguieron con el superacelerado “Poison Pens” y el también pegadizo “Suzanne”; temas que te hacen querer pillar la tabla… No soy un skater, pero si lo fuera, claro que sí. “Winona Forever”, “Down Below”, “Hiding Below” y “Misery” completaron su setlist. Admito que no soy seguidor de ese estilo, pero seguramente habrán hecho las delicias de un público cuya edad es muy propensa a la escucha de este tipo de sonidos. Además, muy probablemente, habrá hecho feliz al único punki, con una cresta enorme, que he visto de momento en todo el festi.

Thrice

El post hardcore de los californianos Thrice empezó a sonar en el escenario 3. Su música me recuerda a la de bandas como Glassjaw, Funeral for a Friend, Alexisonfire, Silverstein o Boysetsfire en temas como “Of Dust and Nations”, “All the World Is Mad” o “Stare at the Sun”. Suenan más oscuros en cortes como “Hurricane”, “In Exile”, “Deadalus”, “The Window” o “Black Honey” y con guitarras más cercanas a mi gusto en las canciones “Silhouette” y “Hold Fast Hope”. Aparte de temas como “Firebreather” o “Yellow Belly”, sonó una canción de su próximo disco que se llama “The Grey”.

Bullet For My Valentine

Vuelta al escenario principal para ver a los galeses Bullet for My Valentine, quienes gozan de un buen grado de popularidad, algo que se deduce por el número de camisetas vistas por allí. Nunca fueron santo de mi devoción, pero admito que tienen un puñado de temas pegadizos y, como no podía ser de otro modo, hicieron uso de lo mejor de su arsenal, volviendo loco al personal, que no paró de corear temas como “Don’t Need You”, “Your Betrayal” (mi favorito), “4 Words”, “Scream Aim Fire” o “Waking the Demon”. Aparentemente Matt Tuck estaba de mal humor por alguna razón y apenas presentó los temas de ‘Gravity’, que salía a la venta ese mismo día, pero aun así cumplieron con creces y «Over It» apunta maneras.

Otra banda que nunca llegó a atraerme del todo son los de Maryland, Clutch, pero esta sería la segunda vez que les viese en directo y sé que cuentan con una legión de fans acérrimos. Empezaron con su ya clásico “X-Ray Visions” y prosiguieron con los también recurrentes en su repertorio “Firebirds”, “Gimme the Keys”, “How to Shake Hands” y “A Quick Death in Texas”. Otros temas que sonaron fueron “The Face” y, cómo no, “Electric Worry” (si llegaran a no tocarlo alguna vez, por lo menos aquí en España, les crucificarían). Cerraron con el proteico “The Mob Goes Wild”.

Clutch

Ya había llegado la hora de ver a la atracción principal de la jornada y, por la afluencia de la gente, se podría decir que los Guns ’N’ Roses consiguieron un llenazo casi total, aunque ignoro si se consiguió el sold out. Admito que era la primera vez que les iba a ver en directo pero, aparte de la emoción, también estaba inseguro acerca del estado del bueno de Axl Rose, después de haber leído tantas reseñas malas en el pasado. De algún modo, conseguí situarme en las primeras filas, así que todo estaba preparado para mi primer contacto desde cerca con la legendaria banda. La alarma saltó cuando empezamos a ver cómo pasaban los minutos y no hacían acto de presencia en el escenario. A mi mente vinieron las crónicas que hablaban de retrasos monumentales y de broncas varias. Mientras tanto, se proyectaba el vídeo de animación a modo de intro, que representaba a un tanque en un paisaje post apocalíptico a lo “Terminator 2” pisando calaveras y disparando a zombies; un vídeo que proyectaron durante 20 minutos mientras veíamos cómo dos técnicos subían hasta la parte más alta del escenario para hacer vete a saber qué. Por fin aparecieron en el escenario entre el clamor general. Por delantmás de 3 horas de concierto. Siguieron el set list de su actual gira europea por festivales, así que arrancaron con “It’s So Easy” y desde el primer momento, me di cuenta de 2 cosas: Primero, que el sonido del escenario principal es menos potente en comparación de tamaño que el del 2, algo que creía que se iba a arreglar para los Guns, pero ni con esas. Si yo puedo hablar tranquilamente con los de al lado, es indicio de que no suena la música todo lo alto que, por lo menos a mí, me gustaría.  Y segundo, la voz de Axl se ha quedado reducida a la de una señora, un hilo de voz sin la aspereza y la fuerza de antaño. Por lo menos no llegó a desafinar ni a faltarle el aire, como había leído en otras crónicas. Son cosas de la edad y habrá que aceptarlas, ¿qué sé yo?

Guns ‘N’ Roses

Volviendo al bolo, empezaron a caer temas como “Mr Brownstone”, “Chinese Democracy” (no suena tan mal en directo), “Welcome to the Jungle” (con una larga intro por parte de Slash y con Axl preguntándonos: “Do you know where you are? You’re in Download, baby!”), “Double Talkin’ Jive” y “Better”, con los coros cantados por Dizzy Reed y Melissa Reese; resulta curioso ver a Duff y a Slash tocando temas de cuando ellos no estaban en los Guns. “Estranged”, uno de mis temas favoritos, fue seguido por dos versiones, “Live and Let Die” y “Slither” (Velvet Revolver). Para “Rocket Queen”, disfrutamos de un solo del guitarrista Richard Fortus y otro de Slash, quien usó además un talk box. Izzy Stradlin volvió a hacer acto de presencia en forma de canción, ya que ahora tocaba “Shadow of  Your Love”, el tema que compuso con Axl en 1986 y que, en una grabación previamente no disponible, acaba de ser editada para promocionar la caja especial del ‘Apettite for Destruction’ que salía ese día a la venta. Después del “You Could Be Mine”, Duff cogió las riendas para versionar a dos de sus ídolos: el malogrado Johnny Thunders, de quien cantó la primera parte de “You Can´t Put Your Arms Around a Memory”, el cual lo fusionó con “New Rose” de The Damned (el primer tema del punk grabado y editado de manera oficial). Axl volvió al escenario y allí vino el primer bajón de intensidad con la balada “This I Love”, un vano intento de emular a su ídolo Elton John. Menos mal que después vino “Civil War”. Creo que fue entonces cuando Axl dijo “smells like Donald Trump”, haciendo alusión al hedoor proveniente de una cercana planta depuradora de aguas fecales, cuyo olor nauseabundo está siendo nuestro indeseable acompañante estos días. Después de cerrar “Civil War” con unos acordes del “Voodoo Child” de Hendrix, sonaron “Yesterdays” y “Coma”, donde también se hizo la presentación de la banda (mención aparte merece la pegada del batería Frank Ferrer). El último en ser presentado fue Slash, quien se quedó solo en el escenario para, valga la redundancia, su solo de guitarra, que a su vez se transformó en una especie de instrumental de blues rock yfusionado con su versión del celebérrimo tema principal de la saga cinematográfica “El Padrino”, compuesto por Nino Rota.

Slash

“Sweet Child of Mine” fue seguida por otra versión, “Wichita Lineman” de un músico estadounidense llamado Jimmy Webb. Es un tema precioso y muy melancólico, pero me temo que supuso otro bajón de intensidad, porque no creo que fuera el ambiente ni el público apropiado para este tipo de baladas; ¿otra muestra de la pasión de Axl por temas a lo Elton John o Billy Joel?

“I Used to Love Her” fue seguida por otras dos versiones: una instrumental del “Wish You Were Here” de Pink Floyd, con Slash y Fortus encima de la rampa principal intercambiando alardes, y la segunda parte del clásico de Eric Clapton “Layla”, ya sabéis, la del piano, que esta vez fue tocada por Axl en un pianoforte situado en la parte frontal del escenario, con asiento en forma de una moto Harley Davidson. Con el piano colocado ya, sonó “November Rain” y viendo todas esas joyas y anillos llevados por Axl se me venían a la mente imágenes, tanto de su amado Elton, como de otro pianista extravagante, Liberace.

“Black Hole Sun” de Soundgarden fue la siguiente versión en caer. Como anécdota, Axl cambió la letra donde pone “Boiling heat, summer stench” (calor abrasador, hedor estival) a “Boiling heat, so much stench”, otra indirecta acerca de nuestro hediondo acompañante. Los primeros acordes de la balada de Alice Cooper “Only Women Bleed” fueron fusionados con la versión que sí que no puede faltar de su set list: el “Knockin’ On Heaven’s Door” de Bob Dylan, que han conseguido hacer suyo. Después del “Nightrain” y las bocinas del tren atronadoras ya llegaba la hora de los bises: “Patience”, “Don’t Cry”, la versión del tema “The Seeker” de The Who y la traca final (con confeti y fuegos artificiales incluidos) del “Paradise City”.

Supongo que la idea de hacer shows de 3 horas fue de Axl para mostrar que continúa dando guerra. Aunque físicamente parece haber perdido algo de peso, sigue haciendo ese contoneo tan característico y corriendo de un lado al otro del escenario, pero como dije, su voz ya es como un hilo. Slash y Duff estan casi igual y en general creo que los fans salieron del recinto bastante satisfechos, aunque muy cansados también, porque un bolo de 3 horas no es moco de pavo. Desde luego, en una época en la que está de moda hacer setlists muy cortos no creo que sea de recibo que haya queja ninguna. La banda cumplió y creo que ha conseguido hacer olvidar las malas críticas de antaño. Lástima que no sonasen más alto para redondear la faena.

Me hubiese gustado poder quedarme para ver a los cordobeses Viva Belgrado que hacen una especie de alternativo oscuro, pero a falta de medio de transporte propio, tenía que tomar el último metro a casa. Además tocaba madrugar para preparar esta crónica. Mañana más con la reseña de la última jornada. Stay tuned!

Yorgos Goumas

Yorgos Goumas

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Yorgos Goumas
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