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Crónicas

Resurrection Fest 2019: La mejor semana del año

«Esta edición del Resurrection Fest seguirá rugiendo en el cielo de Viveiro hasta que nos volvamos a ver las caras en 2020, con las fechas ya confirmadas»

Del 3 al 6 de julio

Viveiro, Lugo

Texto: Daniel Claudín. Fotos: Hughes Vanhoucke

Llegamos a Viveiro deseando vivir otra edición increíble del Resurrection Fest, con uno de los mejores y más ambiciosos carteles que ha tenido hasta la fecha, llegando a colgar el mensaje de “Entradas agotadas” meses antes.  Sin duda nos esperaba una edición épica que recordaríamos toda la vida.

Miércoles 3 de julio

El miércoles empezamos nuestra jornada de conciertos en la Warm-Up Party con Devil in Me. Llevamos desde 2015 sin ninguna referencia discográfica suya, pero a pesar de no ser una banda muy conocida, son queridos entre el público del Resurrection Fest.

Los de Portugal repasaron temas de sus dos discos, mientras se ganaban a los asistentes con cada canción, desde su nuevo tema “Celebration”, que formará parte de su siguiente trabajo, hasta grandes temas como “The End”, “Knowledge is Power” o “Soul Rebel”, donde su vocalista, Poli, decidió lanzarse al público y demostrar la fuerza de esta banda, quienes no les conociesen seguro que estarán atentos al lanzamiento de su nuevo trabajo.

Bury Tomorrow

Los siguientes en pasar por el Ritual Stage del Resurrection fest, el único escenario con conciertos durante el primer día de festival, fueron Bury Tomorrow. La banda liderada por Daniel Winter-Bates comenzó su repertorio con “No Less Violent”, el primer tema de su último disco, ‘Black Flame’, álbum que editaron en 2018 y que conformó gran parte de su setlist. También pudimos deleitarnos de sus canciones más aclamadas por el público como “Earthbound” o “Man on Fire” y otras más antiguas como “Royal Blood” o “Lionheart” para terminar con “Black Flame”, canción que da título a su último trabajo.

Durante el concierto estuvimos rememorando su paso por el Main Stage en 2017, en el que claramente se hicieron con un buen puñado de fans que, junto con las nuevas incorporaciones, formaban un público entregado que no paró de saltar y corear a los británicos.

Entre concierto y concierto, la carpa del Resu, el Chaos Stage, se mantuvo caliente gracias a los Holy Cuervo DJ’s, quienes no iban a dejar que el público se viniera abajo ni un segundo –que, por cierto, lo consiguieron- pinchando temazos de algunas bandas que ya han pasado por los escenarios de nuestro festival favorito.

Municipal Waste

Con la noche cayendo en Viveiro, Municipal Waste repetía por tercera vez en el cartel del festival (2012, 2016), dejando muy claro el cariño que se tiene en Viveiro a su thrash imparable. Desde que visitasen el festival por última vez han publicado un nuevo disco, ‘Slime and Punishment’, aún sin presentar en nuestro país. De todas maneras, hicieron un setlist que poco o nada estaba basado en ese disco, lo que hizo que los seguidores más antiguos de la banda pudiesen disfrutar más del concierto. Eso sí, no podían faltar “Slime & Punishment”, “Breathe Grease” y “Under the waste command”. Los de Virginia llegaron a Viveiro como una apisonadora y reventaron todo lo que se ponía delante del equipo de PA del escenario.

El señor Fonesta y los suyos descargaron su artillería más pesada empezando con “Mind Eraser”, “The Thrasin’ of the Christ” y “Poison the Preacher”, fue increíble la conexión entre público y banda desde el primer momento que los primeros pisaron las tablas, se nota que venían con ganas de Viveiro y Viveiro les tenía ganas.

Obviamente no faltaron sus temas más conocidos como “You’re Cut Off”, “Unleash the Bastards”, “Beer Pressure”, “Headbanger Face Rip” y, por supuesto, un final de fiesta que no podía ser otro que “Born to Party”, con la que se despidieron dejando el pabellón muy alto.

Ignite

Daba comienzo el set de los californianos Ignite con “Veteran”, y el público estallaba desde el primer momento coreando y saltando al ritmo de su hardcore-punk. Ignite es una de esas bandas que han visto crecer al festival, pisando sus escenarios en tierra gallega varias veces desde la segunda edición del Resurrection, en 2007. Entre los temazos que escuchamos se encuentran “Let it Burn”, “Slowdown” y “Poverty for All”. También hicieron un pequeño homenaje al punk rock de Bad Religion tocando “We’re Only Gonna Die” y a los irlandeses U2 con “Sunday Bloody Sunday”. Sin olvidarnos de “Nothing Can Stop Me” uno de los que más gusta entre el gentío. Cerraron un bolazo memorable con “Bleeding”.

Kvelertak

Kvelertak fueron los encargados de cerrar el primer día de festival con su fiesta metalera. Ya nos pillaba con los ánimos bajos después de un largo viaje y muchas horas de festival, pero los noruegos se encargaron de que nos fuésemos con una buena sensación del recinto.

Comenzaron su show con su ya mítica introducción de “Apenbaring”, y “Bruane Benn”, que todos los seguidores de la banda allí reunidos comenzaron a corear.

Era la primera vez que la banda visitaba Viveiro (cancelaron su actuación en 2011) y lo hacía con el nuevo vocalista, Ivar Nikolaisen, que no decepcionó en absoluto, pasando la mayor parte del concierto haciendo crowdsurfing sobre el público.

La banda hizo un repaso a su discografía recogiendo sus canciones más conocidas, “Fossegrim”, “Blodtorst” o “Mjod”, para terminar la noche con “Kvelertak” en un concierto que no podía haber sido un mejor cierre de jornada.

Jueves 4 de julio

El jueves nos acercamos después de comer al recinto para pasarnos por la carpa donde los sevillanos Catorce ya estaban dando caña. Con su nuevo disco ‘Arcadia’, del cual pudimos ver un montón de camisetas entre el público, reventaron el Chaos Stage. Desde “Tannhäuser” hasta “Vivos”, hicieron un recorrido mientras el público gritaba entusiasmado sus letras. Sus fans más antiguos también pudieron escuchar algunas canciones de las que hicieron cuajar su amor por la banda, puesto que temas como “Einstein-Rosen” y “Nuevacosta” estuvieron entre el setlist.

Kitai

A pesar de la lluvia, los japoneses Crystal Lake hicieron que el Main Stage estuviera hasta arriba de chubasqueros saltando y moviendo las cabezas en cada breakdown. Después de su paso en la edición anterior por el Resu la carpa se quedaba muy pequeña, y es que su sonido metalcore conquistó nuestros oídos desde su primera aparición con temas como “Apollo” o “Prometheus”. ¡Nos encantan!

Después nos fuimos corriendo hacia el Chaos Stage, resguardados de la lluvia, para ver al cuarteto madrileño Kitai, a los que también pudimos ver tocando a lo largo del festival en la carpa de Yamaha. Entre su repertorio tocaron un cover de “Killing in the Name” de Rage Against the Machine, su mítico “Fuego en la Radio” y “Condenados”, en la que contaron con la presencia de Fyahbwoy, quien colabora en este tema recién salido del horno y cuyo vídeo ya cuenta con más de 60.000 visitas.

Gojira

Gojira era uno de los primeros platos fuertes del festival. La banda francesa, que nunca falla, otros repetidores del festival, bajo una intensa lluvia, llegaba con todo su montaje de fuego y humo y un telón de fondo enorme que nos demuestra el giro de su música hacia unas composiciones más progresivas y atmosféricas con su anterior disco, ‘Magma’, lo cual también hace que su directo no sea tan dinámico y duro como anteriormente, sino que tratan de meter al público en una atmósfera que igual no es tan fácil de hacer a plena luz del día, donde la estética que traen no se puede apreciar bien. A pesar de ello, como siempre, sonaron bien, con toda su maquinaria engrasada.

Comenzaron fuerte recuperando “Oroburus” y “Backbone”, temas con más de 10 años y ya habituales en el repertorio, seguían con “Stranded” y el intento de meter al público en una difícil atmósfera, pero no se venían abajo y la descarga siguió con “Flying Whales” y “Love”, momentos antes de arrancar con “The Cell” y “Silvera”, seguida de su canción más coreada, “L’enfant Sauvage”, para terminar con “The Shooting Star”, que abre su último disco, y “Blow Me Away You”. No es la mejor vez que les hemos visto en directo, pero seguro que volverán con más fuerza para resarcirse de este concierto.

Toundra

Toundra nos presentó ‘Vortex’ el año pasado, y ya estaba tardando en volver a un Resurrection Fest en el que es una banda muy querida. Así, nada más terminar el show de los franceses Gojira, en el Ritual Stage comenzaba un viaje extrasensorial con su rock progresivo instrumental. El cuarteto madrileño dio un repaso por su último álbum casi exclusivamente, tocando tan solo dos temas no pertenecientes a este, que fueron “Cielo negro (Black Sky)” y “Ara caeli” del álbum ‘(III)’. Así, pudimos disfrutar de temas como “Tuareg”, “Cruce oeste” y “Cobra”. Es increíble que en un festival donde la mayoría de las bandas encuentran en la voz su línea principal Toundra tenga tantísimos adeptos y la gente consiga meterse de lleno en una actuación donde las guitarras de Esteban y Maca encajaban a la perfección con el bajo de Alberto y la batería siempre a tiempo de Álex. Se les ve en buena forma.

Esperábamos a Slayer, su último concierto en España, y desde luego nadie en el recinto del festival quería perderse a una de las bandas de thrash más grandes de todos los tiempos. La lluvia parecía no dar tregua y los chubasqueros que la organización había repartido se veían claramente insuficientes. A los pocos minutos la lluvia se convirtió en una tremenda  tormenta que llenó los cielos de Viveiro de rayos y truenos e hizo prever una más que temida cancelación. No era para menos, a los pocos minutos, en las pantallas se anunciaba que los conciertos se retrasaban hasta nuevo aviso. Pero estaba claro que ni la lluvia ni los rayos iban a impedir que ese concierto se llevase a cabo. Más de media hora más tarde daba comienzo el último concierto de Slayer en nuestro país.

Slayer

Comenzaron a muerte y aún con la lluvia sobre nuestras cabezas, pero no importaba. “Replentless” era la primera canción que sonaba y el fuego que brotaba del escenario ayudaba a calentar el ambiente, seguida de “World Painted Blood”, sin tregua y sin mediar una sola palabra, suficiente les había retrasado ya la tormenta como para perder más el tiempo. Sonaron “Postmortem” y “Hate Worldwide”, y por fin Tom Araya decidió dedicar unas breves palabras al público que se había juntado y mojado para verlos, aprovechando la ocasión para presentar el siguiente tema, “War Ensemble”. No podían faltar “Mandatory Suicide”, “Born of Fire” o “Seasons in the Abyss” en un concierto en el que todos los músicos sonaban como un cañón y pudieron con los truenos. Kerry King, Gary Holt y Paul Bostaph estaban perfectamente coordinados, incluso el propio Tom Araya, principal motivo de la disolución de Slayer, dio un concierto sobresaliente.

La lluvia les hizo acortar el setlist en unos 20 minutos, pero el final apoteósico que supusieron “Raining Blood”, “Black Magic”, “Dead Skin Mask” y ese “Angel of Death” nos dejó más que satisfechos y recordando por qué Slayer son tan grandes. Os echaremos de menos.

Leo Jiménez

Después de Slayer y antes de Parkway Drive comenzaba el show de Leo Jiménez en el Ritual Stage. El que fuese vocalista de Saratoga y que lo sigue siendo de Stravaganzza no es que tenga demasiados adeptos en un festival como Resurrection Fest, y más si tenemos en cuenta la tormenta y que a escasos metros se encontraban Terror descargando una buena dosis de hardcore en el chaos stage. Pero Leo Jiménez llegaba a Viveiro con ganas de dar caña y con un nuevo trabajo, ‘Mesías’, y así lo demostró dando comienzo su concierto con “La era de la individualidad”, que ya viene siendo habitual en esta gira. También aprovechó para hacer un repaso al resto de su discografía con canciones como “Desde niño”, “Con razón o sin razón” o “Misantropía”, en la que contó con la colaboración de Tanke Ruiz. Para terminar con un corte de su anterior proyecto, 037, “Volar”, y hacer las delicias de los viejos y nuevos fans de Leo.

Parkway Drive

Los siguientes en actuar -con un retraso de media hora- en el Main Stage fueron los esperados Parkway Drive. Hicieron un llenazo con prácticamente la totalidad de los asistentes del Resu pendientes de ellos. El quinteto australiano era uno de los grupos más solicitados por los fans y por fin, después de tanta espera, pudimos disfrutar de su impactante show completo en el que hubo mucho espectáculo y entusiasmo de parte de los músicos. Hicieron su puesta en escena con una luz tenebrosa, con las cámaras siguiéndoles desde el camerino dónde podíamos ver cómo subían al escenario con abrigos de piel, alumbrados por unas antorchas en un ambiente muy intimista que inducía al misterio, totalmente acorde con la calma del inicio de “Wishing Wells”, la cual en unos pocos segundos puso a saltar y cantar a medio Resu. A lo largo de su actuación también pudimos escuchar otros temas de ‘Reverence’ (2018), su último disco, como “Prey” o “Absolute Power”.

En todo momento hubo juegos de luces y pirotecnia, pero sin duda se llevaron la palma con “Writtings on the Wall” cuando, enfocadas por una luz blanca, vimos descender sobre plataformas repartidas por el escenario un cuarteto de cuerda constituyendo un acompañamiento melódico magistral rodeados de fuego por todo el escenario.

Por supuesto, no faltaron de ‘IRE’ las favoritas entre el público como “Crushed”, “Vice Grip”, “Dedicated” o “Bottom Feeder”. Sin embargo, los que tenían ganas de disfrutar algunas canciones de las más antiguas se quedaron con las ganas, puesto que su set estaba más bien constituido por sus últimos lanzamientos, exceptuando “Carrion”, que no suele faltar en los shows de los australianos, y la potente “Karma”, que hizo vibrar todo Viveiro.

Viernes 5 de julio

A pesar de la lluvia del viernes, de camino al recinto ya notábamos el calor. La gente iba en pantalón corto como si lo de anoche no hubiese ocurrido, también es parte del encanto de Viveiro.

While She Sleeps

La triste noticia que recibimos el pasado lunes a través de las redes del festival acerca de la ausencia del vocalista principal, Loz Taylor, de While She Sleeps, no influyó para nada en las innegables ganas de sus fans de darlo todo en un Main Stage abarrotado a las cinco de la tarde. Gracias a la presencia de Scott Kennedy, de Bleed from Whitin, pudieron hacer la presentación de su último trabajo ‘So What?’, con el cual se encuentran girando actualmente. Comenzaron con “You Are We” canción homónima a su penúltimo álbum (2017), trayendo así sus temas por primera vez a Viveiro después de su paso en 2016. De hecho, casi todo giró en torno a estos dos últimos álbumes. Sin embargo, no podían faltar “Brainwashed” y “Four Walls”, con las que montaron una gorda entre las primeras filas animando al público a subirse unos a los hombros de otros.

A pesar de que para muchos de nosotros fue un duro golpe, puesto que estamos acostumbrados a unos directos cargados de energía y movimiento gracias a Loz, que no duda en trepar por los escenarios y lanzarse al público conectando con sus fans, el gentío coreaba entusiasmado todas y cada una de las canciones del repertorio.

Trivium

Temas como “Guilty Party”, “Civil Isolation”, “Haunt Me” o “Silence Speaks” fueron parte de su show, dejándonos con muchísimas ganas de un set más largo, que bajo nuestro punto de vista no tardarán en conseguir su próxima vez en el Resurrection.

Nos quedamos en el Main Stage esperando a que comenzase la actuación de los estadounidenses Trivium. Salen al escenario comenzando con “The Sin and the Sentence”, canción que titula su último álbum (2017) siguiendo con el orden natural del disco con “Beyond Oblivion” y más tarde pegando un buen salto a uno de sus temas más antiguos con “Like Light to the Flies”. En general fue un setlist completo, con canciones de su último lanzamiento, pero también tocando al menos una canción de casi cada uno de sus numerosos álbumes. Para cerrar no prescindieron de su mítica “In Waves”, con la que el público terminó de enloquecer.

Wormed

El death metal nacional más extremo llegaba a Viveiro de la mano de los madrileños Wormed, que tras tres años sin ninguna referencia discográfica nueva siguen abriendo sus conciertos como hacían en la gira de presentación de su disco anterior, comenzando con “Pseudo-Horizon” seguida de “Multivectorial Reionization”. Lo cierto es que al Ritual Stage había bandas que no conseguían sacarle todo el partido y el sonido quedaba algo alejado de lo que podían ofrecer. El concierto no sólo se basó en su último álbum, ‘Krighsu’, sino que también pudimos disfrutar de otros temas de sus discos ‘Exodromos’ y ‘Planisphaerium’, y aunque la gente ya empezaba a agolparse en torno al Main Stage esperando la salida a escena de Arch Enemy, no eran pocos los seguidores de la banda que permanecieron atentos a cada uno de los temas.

Arch Enemy

Poco antes de que terminase Wormed la cantidad de gente que había ya esperando en el escenario principal para Arch Enemy nos avisaba de que iba a ser uno de los platos fuertes de la noche, y que, a pesar de haber pasado ya varias veces por el Resu, se les tiene mucho cariño y se les espera con ganas.

La banda comenzó como un cañón, calentando a las masas con “Ace of Spades”, para después aparecer en escena con la intro de su último disco, “Set Flame to the Night”, con una tremenda demostración de fuerza con “The World is Yours” de su último trabajo, ‘Will to Power’, un disco que demostró a todos la fuerza de Alissa White-Gluz . Esta nueva época de Arch Enemy no se encuentra en absoluto por detrás, ni en fuerza ni en calidad musical comparada con las anteriores.

Alex, protagonista inesperado del festival

La fiesta siguió con “War Eternal”, “The Race” y una de las canciones más coreadas de la noche, “My Apocalypse”. Con una puesta en escena y una calidad sonora a las que ya nos tienen acostumbrados, la banda cada vez sonaba mejor y, aunque el público comenzó algo frío, cada vez entró más en sintonía con la banda sueca.

“You Will Know My Name”, “Dead Eyes See No Future” y “First Day in Hell” fueron algunas de las canciones que sonaron antes de que comenzase una traca final en la que el recinto del Resurrection ya estaba a reventar y Arch Enemy estaba ofreciendo uno de los mejores conciertos del día. “As the Pages Burn” y “No Gods No Masters” sonaron justo antes del final épico al que nos tienen acostumbrados, no podían cerrar con otra canción que no fuese “Nemesis”, dejando el escenario principal del Resurrection Fest bien calentito para lo que se venía después, Slipknot.

Slipknot sin duda era el centro de atención de la noche, y del festival. Después de años del público pidiéndoles pasar por Viveiro y el festival tratando de hacerlo posible, se consiguió tras la visita el año pasado de Corey Taylor con Stone Sour.

Slipknot

La banda se presentaba en Viveiro con una nueva estética y puesta en escena, que para muchos era un empeoro respecto a la época anterior, pero eso no desanimó al público, y en cuanto comenzó a sonar la intro de “(515)” el suelo de Viveiro estuvo a punto de venirse abajo, y nada más caer la lona que tapaba el escenario con el nombre de la banda escrito en unas letras que ocupaban toda la superficie del Main Stage, la gente enloqueció. Sonó “People=Shit” mientras el fuego salía disparado hacia todas las direcciones del escenario, incluida la torre de sonido, seguida a la perfección de “(sic)”, un empalme perfecto entre canciones que no dejaba decaer el ambiente mientras comenzaba “Get This”, que nos remontaba 20 años atrás en la discografía de la banda. “Unsainted”, el single que lanzaron poco más de un mes antes, recuperó a ese público más “novato”, para seguir con la descarga de fuerza de los de Iowa con “Disasterpiece” seguida de uno de sus temas más conocidos, “Before I Forget”. Si el suelo del recinto ya se estaba resintiendo, había que ver la polvareda que se estaba levantando, con el césped del campo de fútbol de Celeiro ya desaparecido por los circle pits y mosh pits que se estaban montando alrededor del escenario principal.

Con todos los miembros de la banda bajándose de sus enormes plataformas para ofrecer un espectáculo más cercano a los espectadores, “The Heretic Anthem” seguida de la archiconocida “Psychosocial” levantaron a todo el respetable, casi no podían verse las cabezas de la gente con la cantidad de crowdsurfers que había a lo largo y ancho del recinto.

La fuerza del espectáculo no paraba y sin dar ni un sólo respiro sonó “The Devil in I”, seguida de “Prosthetics” y “Vermillion”, una canción que dejó de ser habitual en su repertorio en 2015 y han recuperado para esta gira.

“Custer”, “Sulfur”, “All Out Life” y “Duality” cerraban el set list en lo que estaba siendo un concierto épico de los enmascarados, no esperábamos menos, pero desde luego la descarga estaba siendo tal que después de ese concierto todo el público congregado en el festival iba a necesitar un buen descanso.

Parecía que la cosa había terminado cuando Corey Taylor hizo agacharse al público para terminar de quemar el cielo de Viveiro con “Spit it Out”. Y se marcharon. Dejaron el listón altísimo y con ganas de repetir experiencia con canciones nuevas.

Cradle of Filth era la banda encargada de arrancar el Ritual Stage, el escenario de paso entre la salida y el principal, tras el increíble concierto de Slipknot. Venían a Viveiro presentando un nuevo disco, ‘Cryptoriana – The Seductiveness of Decay’, que parece que después de 28 años de trayectoria les vuelve a poner en el radar.

A pesar de tener ese nuevo álbum, decidieron hacer un recorrido a su discografía, comenzando con “Thirteen Autumns and a Widow” y “Cruelty Brought Thee Orchids”, ambas del ‘Cruelty and the Beast’, el disco que les metió en las listas de ventas en 1998, pero después de ese comienzo no repitieron disco ni una sola vez, lógico si cuentas con 13 álbumes en tu discografía.

El público parecía que venía con energía del concierto de Slipknot, la descarga de Iowa no hizo más que levantar el ambiente y la oscuridad de la banda capitaneada por Dani Filth levantó los ánimos entre la gente.

“Malice Through the Looking Glass”, “Heartbreak and Seance”, “Nymphetamine (Fix)” nos transportaban desde los 90 hasta entrados los 2000, con las diferencias de sonido que la banda había sufrido como es lógico con el cambio de época, pero la cosa no decaía, “Her Ghost in the Fog” y “From the Cradle to Enslave” cerraban un gran concierto de los británicos, que lejos de aburrir levantaron aún más si cabe el espíritu de Viveiro, y menos mal, porque la noche no terminaba aquí.

Tras la descarga extrema de Cradle of Filth fuimos hacia el Desert Stage a esperar a que diese comienzo el bolo de The Ocean, el cual nos fue posible ver tras un cambio de horarios que los fans del grupo suplicaban por redes días antes del horario definitivo. La hora a la que tocaban era el ambiente perfecto para cerrar el viernes, se creó una atmósfera que tenía a todo el público encandilado, danzando con las melodías y ritmos de su post metal progresivo. Se lucieron con algunas de sus canciones más aclamadas por el público como “Permian: The Great Dying”, “Cambrian II: Eternal Recurrence” o “Firmament” canción en la que Loïc Rossetti, vocalista de la banda, se dejó caer sobre el público e incluso bebió cerveza del vaso de un fan. Aunque el sonido no fue del todo óptimo durante la primera parte del concierto, los fans estaban eufóricos apoyando a la banda, la cual ha ganado adeptos exponencialmente desde su último paso por el festival en 2014.

Sábado 6 de julio

El calor volvía a apremiar en esta jornada y el hecho de moverse de la cómoda silla de uno de los tantos bares de Viveiro en las que volaban por todas partes platos de pulpo, calamares, pimientos y tantas delicias gallegas, se hacía difícil, más aún durante la última jornada del festival.

Alien Weaponry

Aún así, nos acercamos a las 17 horas al Main Stage, donde pegaba todo el sol para descubrir a los neozelandeses Alien Weaponry. Mentiría si dijese que los conocía de antes, pero las buenas críticas recibidas por su primer y último disco, publicado en 2018, nos hicieron ser capaces de levantar de la silla.

Heavy metal aplastante y contundente con letras de la cultura Maorí y coros que nos recordaban mucho a las Hakas de los jugadores de rugby Maoríes.

En su set de 50 minutos pudimos disfrutar casi su disco en la totalidad. Muy recomendables.

Después de un rato de descanso, era el momento de volver al Main Stage para comenzar el fin de la descarga del último día del festival, era el momento de ver a otra de las más grandes bandas de thrash, Testament.

Testament

Otro de los grupos que pasaban por el festival sin tener ninguna producción reciente, pero que siempre merece la pena ver en directo. Comenzaron fuerte con el tema que da título a su último disco, ‘Brotherhood of the Snake’, ya haciendo a la gente corear desde el minuto uno y no parar de hacer circle pits ya hasta el final del concierto. Vaya tralla.

“The Pale King”, “More than Meets the Eye” y “D.N.R.” seguían sin parar mientras la polvareda provocada por el público volvía al recinto del Resurrection, no así pasaba con Chuck Billy, a quién le resulta difícil despegarse de su pie de micro.

El ritmo frenético de las canciones de Testament no da un respiro. Siguieron con “Eyes of Wrath”, por suerte con unos ritmos más pausados para poder respirar, tanto público como banda. Pero la gente no va a un concierto de los americanos para respirar, ni siquiera ellos más de 30 años después. El gran himno del día llegó con “Into the Pit” y “Electric Crown”, seguidas de “Over the Wall”, que llevan ya 33 años interpretando en directo. A pesar de tener una hora de concierto, no daba tiempo para mucho más, pero aún quedaban un par canciones en el tintero,  “Disciples of the Watch” y obviamente “The Formation of Damnation” que dejó al público con ganas de más. ¿Volverán pronto?

Lamb of God

De vuelta en el Main, los estadounidenses Lamb Of God estaban a punto de empezar. Al igual que Trivium era un grupo muy esperado, pues tan solo han pasado por nuestros escenarios gallegos una sola vez, en 2013, así que contaban con la presencia de un público muy numeroso. El inicio del concierto fue un poco flojo y no se veía a los integrantes muy agitados arriba del escenario, pero enseguida se pusieron las pilas con “You’ve Got Something to Die For”, donde la conexión entre banda y público se hizo latente, a partir de ahí subieron los ánimos, dándole al público lo que pedía a gritos, patadas y circle pits. Se podía notar entre el gentío que el Resu estaba llegando a su fin y querían aprovechar al máximo la potencia del devastador sonido de los Lamb. Siguieron su show en el que sonaron “512”, “Engage the Fear Machine”, “Blacken the Cursed Sun” y para terminar de cerrar el espectáculo con clásicos como “Laid to Rest” y “Redneck”.

Llegaba el punto del plato fuerte estatal del festival, Berri Txarrak, venía a Viveiro en su última gira antes de su separación permanente. Obviamente había ganas del power trío de Lekunberri.

Berri Txarrak

Comenzaron su show con el tema que da título a su disco más conocido, “Jaio.Musika.Hill”, en el que la gente ya comenzó a moverse sin parar y donde, a pesar de sus letras ser en Euskera, eran coreadas por la gran parte del público que llenaba el Ritual Stage. Berri Txarrak es una banda que no repite setlist, van a cada concierto o festival a ofrecer lo mejor para el ambiente en el que estén, ya que sus composiciones son tan variadas y ricas que no se amoldan a un sólo estilo y en Viveiro sabían perfectamente el público para el que tocaban. “Ex Dut Nahi”, “Zertarako Amestu” y “Payola” componían un trío de ases perfecto para dar la bienvenida a “Infrasoinuak”, un pequeño descanso antes de volver con los temas más duros y rápidos de la banda, como “Hozkia”, “Espero Zaitzaket”, “Eskuak” y “Zerbait Asmatuko Dugu”, venían a demostrar por qué podían tocar en el Resurrection y en el Sonorama el mismo año, pura potencia, punk, hardcore, post-hardcore, rock alternativo… Este trío llegaba cargado de artillería pesada y no daba ni un respiro.

Siguieron el recorrido por su discografía con el público coreando “Ikasten” mientras los Resukids estaban sobre el escenario, alguno debió pisar un cable y la canción se quedó a la mitad, una lástima. La seguía “Denak ez du Balio”, canción que llevó al grupo a un nivel internacional por su colaboración en ella de Tim McIlrath, cantante de Rise Against. Terminaron el repertorio con “Stereo” y “Oihu”, directa a la yugular, creo que no vi ni a una persona quieta celebrando la última canción del último concierto de Berri Txarrak en el Resu, otro grupo que se echará de menos en Viveiro.

El horario del cabeza de cartel estaba reservado para Within Temptation. Su última visita a nuestro país fue hace tres años con su anterior álbum, ‘Hydra’, y en esta ocasión los holandeses presentaban en Viveiro su último trabajo, ‘Resist’, lanzado este mismo año, un álbum algo más industrial, pero sin dejar atrás los coros, voces líricas y orquestación característica del metal sinfónico que hacen.

Within Temptation

El show empezó con algún problema de sonido que no hizo deslucir dos de las canciones más potentes de su nuevo ‘Resist’. La cantante, Sharon den Adel, ondeaba una bandera en “Raise Your Banner”, canción que cuenta con los guturales de Anders Fridén (In Flames), en directo interpretados por el guitarrista Stefan Helleblad. A continuación, la banda interpretó “The Reckoning”, tema en el que colabora también Jacoby Shaddix (Papa Roach) a la voz, habría estado bien tenerle en Viveiro este año.

El concierto sigue con clásicos como “Stand My Ground”, donde Sharon cede el micrófono al público en el estribillo para que cante. Tras tocar “Angels”, “Paradise (What about us)” y “Faster”, la versión acústica de voz y guitarra de “Ice Queen” hizo que el público se convirtiera en un océano de luces provenientes de los móviles y mecheros de los que disfrutaban del concierto. Tras la calma, “Mad World” reavivó el show haciendo saltar a los presentes al ritmo de la batería de Mike Coolen. Algo más tarde la cantante introdujo con unas palabras el single “Supernova”, canción dedicada a su padre fallecido.

No podía faltar otro clásico como “What Have You Done” antes de cerrar con la épica “Mother Earth”, donde la banda nos recuerda sus inicios y Sharon nos sigue demostrando que no ha perdido sus majestuosos agudos ni su energía en el escenario.

Finalmente un grupo que parecía no encajar mucho con el planteamiento del festival, hizo callar bocas a unos cuantos que se quejaban a la organización. Abrir los oídos y disfrutar de géneros menos extremos también es un alivio en un festival así.

Al finalizar el concierto de Within Temptation, comenzaba Cult of Luna en el escenario situado justo enfrente, el Ritual Stage, donde sus fans ya estaban impacientes por escuchar un poco de su post-metal. Después de empezar con su último single, “The Silent Man”, sacado apenas hacía un par de meses tras unos seis largos años de parón, dieron paso a temas más antiguos de su repertorio como “Finland”, “Ghost Trails” o “Nightwalkers” y cerraron su espectáculo con “In Awe Of”. Esperamos tener pronto noticias de ellos con la salida de su nuevo material y poder disfrutar de alguna gira por España.

Se acercaba el final del festival. La noche ya era densa en Viveiro y la gente, aunque agotada después de cuatro largos días de festival, aún seguía abarrotado tanto en la carpa con Nasty como en el Main Stage, cuando a la 01:30 daba comienzo el concierto del señor Petersen, más conocido como King Diamond, que después de 10 años sin editar un disco de estudio había muchas ganas de verle en directo sabiendo lo difícil que es tenerle en nuestro país, salvo en contados festivales.

King Diamond

El concierto comenzó con la salida por la puerta del tremendo decorado de una figura envuelta en sombras que transportaba una camilla mientras sonaba la intro de “St. Lucifer’s Hospital”, mientras un caracterizado King Diamond agarraba su micrófono hecho de huesos en forma de cruz para comenzar el espectáculo con “The Candle”, canción que sirve de intro a su disco ‘Fatal Portrait’, publicado hace ya 33 años. Siguieron con “Vodoo” antes de que sonase la intro de “Funeral”, que sirvió para que dos encapuchados sacasen un ataúd blanco del que el rey diamante sacó la muñeca llamada Abigail, nombre de uno de los discos más conocidos de la banda. Era el momento de que sonase “Arrival” y el público la corease como si no hubiese un mañana. Parecía impensable que el cantante pudiese hacer los mismos agudos que hacía en el año 87, pero así fue, un sonido impecable.

La siguió “Mansion in Darkness” y de nuevo en “Behind These Walls”, “Halloween” y “Masquerade of Madness”, tema nuevo de la banda, se desataron las masas. Estaba siendo un concierto para el recuerdo y un gran final para el festival, con uno de los reyes más oscuros de la música.

“Welcome Home” y “The Invisible Guests” nos acercaban a un final de lujo con “Sleepless Nights” y la tranquila “The Lake”, que tampoco venía mal en lo que estaba siendo un enorme concierto.

El público incansable de Viveiro quería más y la maquinaria de King Diamond seguía rugiendo con todo su esplendor, “Burn” y “Black Horsemen” fueron un broche de oro perfecto a esta edición del Resurrection Fest, que seguirá rugiendo en el cielo de Viveiro hasta que nos volvamos a ver las caras en 2020, con las fechas ya confirmadas del 1 al 4 de Julio.

 

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Esta entrada fue escrita por Redacción

7 comentarios

  • Theo says:

    El nuevo vocalista de kvelertak ya estuvo en españa, concretamente en Febrero, acompañando a Mastodon y Mutoid Man. No sigo leyendo la cronica si empezamos asi de mal

  • Juandie says:

    Muy buena crónica la que se han marcado para uno de nuestros festivales y también de los mejores de Europa. Todas las bandas estuvieron a la altura dando buenos recitales como por ejemplo LEO JIMÉNEZ, GOJIRA, KING DIAMOND o en su despedida de los escenarios los brutales e históricos SLAYER. Solo diré que ojala para el RESURRECTION FEST 2020 lleven a más bandas españolas porque por estos lares hay CALIDAD de sobra a la altura de las foráneas.

    • Pablo Go says:

      Eso, querido Juandi, es porque la crónica se centra en los cabezas de cartel. Te puedo asegurar que la mayoría de grupos eran españoles.

  • Ganton says:

    Que poco consideración de los dos. Que el nuevo vocalista hubiese tocado antes en España está muy bien, que se puntualice ese error, perfecto….. pero hay formas y formas, no hace falta mosquearse por una cosa así….

    Y la Redacción peor, hacer público que van a llamar la atención a un persona…feo, muy feo.

    Los trapos sucios se lavan en casa

  • Alberto says:

    Increíble que os perdieseis crisix, si no el mejor grupo de metal nacional, unos de los más grandes, y más con el espectáculo que dieron tocando entre el público tanto el guitarrista como el batería, entre otras cosas. Y encima en el mail stage. Quizá no lleven los 25 años que llevan Berri txarrak, pero desde mi punto de vista no hay comparación posible… En fin

    • Pablo says:

      Completamente de acuerdo con CrisiX, no los conocía y un auténtico descubrimiento. El baterista suplente de lo mejor que he visto en mi vida (eso pudo ayudarles, porque el otro, vale que tenía tendinitis, pero no es tan bueno).

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