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Crónicas

Queen + Adam Lambert: La Reina sigue viva

«Se trata de pasárselo bien y hacer honor al legado de Queen, desde el respeto y con un punto de coña, tal como le gustaba al pícaro de Mercury, y May y Taylor lo han conseguido»

9 junio 2018

WiZink Center, Madrid

Texto: Yorgos Goumas Fotos: Alfonso Dávila

Fue el 25 de octubre del 2008 cuando un servidor presenció la incursión por ese mismo recinto de Brian May y Roger Taylor junto a Paul Rogers, en aquel intento de mantener vivo el legado de Queen tanto en directo como en disco (el olvidable ‘The Cosmos Rocks’) y la verdad es que los resultados nos habían dejado a todos bastante fríos, simplemente porque, por muy grande que sea Rogers, ni su voz pegaba con el estilo de la banda, ni su presencia escénica llegaba a la altura de Freddie Mercury. Cantar y representar en directo los temas del acaso mejor frontman de la historia del rock no es moco de pavo. Así que anoche tenía mucha curiosidad para ver cuáles eran las cualidades de este finalista del concurso “American Idol”, Adam Lambert, que habían cautivado a Brian y a Roger. Había decidido no ver ningún video antes de acudir al bolo para poder así sorprenderme para bien o para mal. ¿Consiguió dar la talla? Pasen y lean:

Igual que en 2008, el recinto estaba lleno hasta la bandera, prueba que el público sigue reclamando escuchar sus temas en directo. El show tenía previsto arrancar a las 21:00 pero la proverbial puntualidad británica no hizo acto de presencia, y según pasaban los minutos, tanto la inquietud como el clamor del púbico seguían en aumento. Finalmente, sobre las 21:20 apareció en la enorme pantalla LED, el robot gigantesco de la portada del disco ‘News of the World’ (1977), una portada que de pequeño me inquietó mucho.  Otra cosa, de la cual me di cuenta, fue el equipo de luces movible colgado por encima del escenario; un equipo que, en varios formatos, ha acompañado a la banda desde los tiempos de la gira del disco ‘Jazz’ (1978), por lo menos.

Entre el jolgorio general, el show arrancó con “Tear It Up”, un tema hard rockero donde los haya pero poco conocido de su disco ‘The Works’ (1984) y que hace honor a su título (“a romperla”). Le siguieron casi en modo medley, “Seven Seas of Rhye”, “Tie Your Mother Down” y “Play the Game”. Para el tema “Fat Bottomed Girls”, los mañerismos de Lambert ya empezaron a hacer acto de presencia cuando nos dijo “Veo a muchas zorras (bitches) por aquí. Subid a vuestras bicis y ¡a montarlo!”; acto seguido May arrancó con un largo solo mientras corría por todo el escenario. “Killer Queen” fue cantado por Lambert subido a una especie inflada de la cabeza de ese “maldito” robot que aún al día de hoy sigue dándome mal rollo.

¿Echáis de menos a Freddie?” nos preguntó Lambert. Ante la respuesta masiva afirmativa, él dijo “Yo también, porque soy un fan también. Sólo puede haber uno (Freddie, como si hiciera referencia además al lema de la película ‘Los Inmortales’, donde Queen puso la banda sonora) y me siento afortunado por poder hacer tributo de manera humilde a ese dios del rock. Prometedme que esta noche vamos a celebrar a (la música de) Queen y a Freddie…” y empezó a sonar “Don’t Stop Me Now”.

Lambert cantó una parte del tema “Bicycle Race” sobre un triciclo de color rosa y con un micrófono sujetado en la manilla para que posteriormente, Taylor tomara las riendas del protagonismo para cantar su tema “I’m In Love With My Car”. El turbo disco del “Another One Bites the Dust” fue seguido por la única concesión al propio repertorio de Lambert: “Lucy”, un tema de su disco de 2015 ‘The Original High’, donde además tocó la guitarra May, que sinceramente no está nada mal y que en directo suena muy AOR.

Después del huracán rockero del “I Want It All”, los demás se retiraron mientras que May se puso solo en la parte delantera de la plataforma y empezó a hablar en castellano: “Me encanta España. Yo quiero que entienden que yo entiendo dónde estoy” y empezó con los primeros acordes del Adagio del “Concierto de Aranjuez” de Joaquín Rodrigo entre la aclamación general. Posteriormente, nos dijo, también en castellano: “Cantad conmigo” y arrancó con “Love of My Life”. “Show me some lights” (ensenadme unas luces), fue lo que nos pidió y el recinto entero se ilumino por las linternas de los móviles mientras todos correaban a pleno pulmón el tema. Al final, apareció Freddie en la pantalla mientras el recinto entero coreaba su nombre y seguro que a más de uno se le habrá hecho un nudo en la garganta en el momento más emocional de la velada, sin duda alguna. “You did that beautifully” (Lo hicisteis de maravilla) sentenció May.

May permaneció solo en el escenario y nos preguntó si queríamos jugar un juego con algo que no había probado antes y acto seguido sacó un palo de selfies para grabar un video mientras se podía ver por las pantallas lo que estaba grabando: “esto sirve para grabar en lugares que amas con gente a la que amas” nos dijo. Después se le ve en el escenario sólo sin palo y sin guitarra y dice: “¿Qué diablos voy a hacer ahora? Normalmente el show pasa sin incidentes… ¿y ahora qué? Por favor, gritad ‘Adam’”. Enseguida aparece Lambert con otro atuendo (uno de los cinco diferentes que se puso a lo largo del show, si no me equivoco) y también surge por debajo del escenario otra batería para que así May, Taylor y Lambert estuvieran los tres en la parte delantera de la plataforma: “Hay mucho amor aquí esta noche” dijo Lambert “así que vamos a cantar por ello” y empezó a sonar “Somebody to Love”, eso sí, obviando sus coros operísticos.

Después del “Crazy Little Thing Called Love”, Taylor se quedó solo en la parte delantera de la plataforma porque ahora tocaba su duelo con el otro batería que les acompañaba (y que a veces tocaba al unísono con Taylor en algunos temas o la percusión en otros), el norteamericano Tyler Warren. Dicho sea de paso, Warren había sido elegido personalmente por Taylor para acompañarles en los shows después de una audición en 2011, si no me equivoco. Tal como ha admitido él, Taylor es una de sus dos mayores influencias, junto a Neil Peart (Rush), y eso se nota en su estilo.

Después de esa “batalla de baterías”, al siguiente músico que le tocó ser presentado fue el bajista Neil Fairclough, ya que era hora de sonar “Under Pressure”. La gente tarareaba la que quizás sea la línea de bajo más famosa del rock mientras que Taylor entonaba las líneas que David Bowie cantó en la versión original. La intro de sintetizador, tocada por el teclista Spike Edney (quien ha tocado en directo con May y Taylor desde 1984), indicaba que otro tema que iba a ser coreado, “I Want to Break Free” iba a sonar; una enorme bola reflejante convirtió el recinto en una discoteca enorme durante el tema. Posteriormente, se apagaron todas las luces y mientras sonó grabada la parte final del tema “You Take My Breath Away” (‘A Day at the Races’, 1976), los rayos laser surcaron las oscuridad y nos metieron en un ambiente más recogido para que escucháramos en condiciones la balada épica “Who Wants to Live Forever”, donde Lambert hizo gala de todo su rango de voz.

El robot pesadillesco volvió a aparecer detrás de un Brian May elevado en una plataforma para que tocara su tema “Last Horizon” (de su disco en solitario ‘Back to the Light’ de 1992), un tema que personalmente me recuerda a los instrumentales de un Gary Moore, y que estuvo acompañado por imágenes de temática cósmica (planetas, asteroides y satélites). Los rayos laser y la intro industrial anunciaban al “Radio Ga Ga”. Siempre es un placer ver 18 mil personas batir palmas al unísono, igual que en el video clip, un video clip que dicho sea de paso sirvió para introducirme a una de mis películas favoritas de todos los tiempos: ‘Metropolis’ (Fritz Lang, 1926) cuyas imágenes también aparecieron en la pantalla LED. Mientras tanto, Lambert bajó al foso para saludar a las primeras filas. “Bohemian Rhapsody” no podría faltar tampoco, con la parte operística sonando grabada y su parte correspondiente en el video clip, proyectada por las pantallas.

Esto llegaba a su final y, mientras esperábamos los bises, apareció Freddie otra vez en la pantalla en imágenes tomadas de su concierto en Wembley en 1986, durante la última gira de su carrera, donde aparece interactuando con el público, haciéndole que le siga sus tarareos a lo “deeeeeiii oooooh” en tonalidades casi imposibles; cuando ve que el público no se amilana y le sigue el juego haciéndolo bastante bien, Freddie les dice un sonoro y jocoso “Fuck You!”. Sólo Freddie desde una pantalla podría hacer que 18 mil personas hicieran lo mismo anoche.

Para los bises, nos reservaron “We Will Rock You” con Lambert vestido como una reina del Orgullo Gay, corona incluida, y con May y Taylor vistiendo una especie de atuendo medieval; todo kitch pero también muy acorde con el espíritu extravagante de Mercury/Queen. Con la explosión final de confeti, los músicos se despidieron del escenario mientras sonaba “God Save the Queen”.

Se trata de un show espectacular, digno de ser residente en Las Vegas, con todos los elementos de extravagancia, atuendos kitch, epicidad, melodrama, glam, solos de guitarra y de batería, rayos laser y juegos de luces espectaculares… Que sí, que nadie jamás podrá igualar a Freddie y que John Deacon no quiere saber nada de sus ex compañeros, pero al fin y al cabo, se trata de pasárselo bien y hacer honor al legado de Queen desde el respeto pero también con un punto de coña, tal como le gustaba al pícaro de Freddie. May y Taylor lo han conseguido. No sé cómo va a ser la carrera de Lambert después de su asociación con Queen pero, desde luego, siempre se le recordará como el artista que más cerca llegó a emular, siempre con su propio estilo y sin llegar a ser una copia barata, a uno de los más grandes iconos del rock, el inimitable e inigualable Freddie Mercury. ¡Larga vida a la Reina!

 

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Esta entrada fue escrita por Yorgos Goumas

1 comentario

  • llorenç says:

    yo acudi al de Barcelona! escucho a Queen desde que tenía 10 añitos y la esencia de Queen ya no existe pero si un gran espectáculo con un May y un Taylor en buena forma y un Adam Lambert realmente brutal! Yo quedé satisfecho y emocinado porque Queen aún sin Mercury sigue siendo Queen.

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