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Crónicas

Mark Knopfler: La despedida del bardo

«Cuando uno está arropado por unos músicos excelentes y un puñado de temas incontestables, tampoco se necesita mucho más para convencernos»

28 abril 2019

Wizink Center, Madrid

Texto: Yorgos Goumas. Fotos: Alfonso Dávila

Daba la casualidad de que el escocés de nacimiento, inglés de adopción y exlíder de Dire Straits coincidía con uno de sus mentores, Bob Dylan – ambos inmersos en sus respectivas giras por la península – compensando así a los de la capital, ya que Dylan pasó por alto a Madrid esta vez. Puede que en su carrera en solitario no llegue ni a nivel de impacto popular ni a nivel de ventas comparado con su etapa en Dire Staits pero aún así consiguió agotar las entradas del Wizink Center en su formato tipo auditorio con el público sentado incluso la platea.

Como venía con disco nuevo bajo el brazo, ‘Down the Road Wherever’ (editado a finales del año pasado), era de recibo que empezara con uno de sus temas, y por ello eligió el funk/soul del “Nobody Does That” que no desencajaría en la banda sonora de una película de blackxplotation (un género cinematográfico setentero de serie B donde los actores eran casi todos negros). El country rock del “Corned Beef City” nos devolvió por terrenos sonoros más frecuentes, mientras que el folk rock más pausado del “Sailing to Philadelphia”, que en su versión en disco está cantada a dueto con el famoso cantautor James Taylor mientras que ahora fueron añadidos arreglos de flauta irlandesa y saxófono,  volvió a rebajar las revoluciones del concierto.

Los aires celtas prosiguieron en forma de intro para el primer clásico de la noche: “Once Upon in the West”, del debut de los Dire Straits en 1978, que en cierto modo tuvo un aire de reggae también con los teclados y la sección de vientos. Dicho sea de paso, aparentemente es la primera vez que toca este tema en directo desde 1983. Una dulce introducción con piano y teclados nos puso en el estado melancólico y dulce a la vez para escuchar a otro clásico de Dire Straits, el inmortal “Romeo and Juliet”. Se nos vuelve a rizar el vello.

Después de una intro igual de dulce y melancólica de piano (grande Guy Flecher), ahora tocaba que Knopfler se dirigiera al público para anunciar su despedida: “Madrid, gracias por hacerme sentir como en casa (creo que en total, incluidas las con Dire Straits, ha tocado unas ocho veces por la capital). Llevo tocando música casi cuarenta años y ahora soy un hombre viejo así que esto es un adiós“. No soy muy fan de las versiones en directo, pero admito que esta versión de “Romeo and Juliet” es casi mejor que la original con los nuevos arreglos. Después del “My Bacon Roll”, Knopfler cambió su Stratocaster por una acústica y, sentado en un taburete, nos contó cómo su sueño de niño de poseer a una guitarra se cumplió con creces, y ahora tiene un montón. Sus recuerdos de juventud prosiguieron contándonos como hacía autostop por toda Europa (cuando nos preguntó cómo se dice autostop en español, a escuchar la respuesta dijo que sonaba a nombre de ciudad inglesa) y que el siguiente tema, “Matchstick Man”, era precisamente sobre aquellos tiempos. Un corte que en directo adquirió un fuerte color celta con el añadido de arreglos de violín y gaita irlandesa.

El sabor celta prosiguió con “Done with Bonaparte”, un tema que además sirvió para que Knopfler presentara a los diez músicos que le acompañan y los instrumentos tradicionales que tocan algunos de ellos: bodhrán, buzuki, gaitas. etc. (con su humor británico dijo que su segundo teclista también toca el acordeón “para desgracia de todos“). Dicho sea de paso, cuando sonaron las líneas “What dreams he made for us to dream/Spanish skies, Egyptian sands“, el publico vitoreó y al final de la canción una fan exaltada le gritó “I love you!” tan alto que se oyó en todo el recinto; Knopfler sólo pudo responder “I Love you too!“.

Los sonidos folk continuaron con “Heart Full of Holes” para ver después cómo el saxofonista se ponía delante para empezar a tocar una pieza muy evocadora que acabó transformándose en la archiconocida intro del “Your Latest Trick” para el júbilo del todo el público. Es un tema que admito que hace años no me entraba ni para atrás, que se dice, pero que ha ganado mi apreciación con el pase de los años… ¿Será la edad? La oscuridad del “Silvertown Blues”, uno de sus mejores temas en solitario, fue disipada abruptamente por la sorprendente incursión del Knopfler en terreno latinos e incluso andinos con los nuevos arreglos del tema “Postcards from Paraguay”, e incluso hubo percusión a lo Tito Puente. Otro tema de Dire Straits, “On Every Street”, con el sonido característico del clarinete que le da un aire a lo Sting. Después del folk/country del “Speedway to Nazareth” llegó el tema más esperado por mi parte, acaso el tema cumbre de su carrera y una de las obras magnas del rock: “Telegraph Road”. Las palabras me fallan a la hora de describir un tema que recibe el testigo de un cantautor como Dylan a la hora de contar historias y lo lleva a niveles tanto grandiosos como intimistas y con unos arreglos que Dylan no podría ni soñar. Si no conocéis a esta pieza épica oscura de casi quince minutos, proveniente del mejor disco de Dire Straits, ‘Love Over Gold’ (1982), ya estáis tardando.

Para los bises, guardó primero el tema definitivo para hacer que el respetable exultante se pusiera de pie: el himno “Money for Nothing” (un tema que por cierto, llevaba más de una década sin tocar en directo), y después el tema celta “Piper to the End”, uno de los pocos peros de la velada ya que creo que hubiesen servido mucho mejor como despedida temas tan icónicos como “Sultans of Swing” o “Going Home” de la banda sonora de la película ‘Local Hero’ (con este último sí que cerró su actuación en Barna).

Y así fue la despedida (¿definitiva?) de los escenarios de Mark Knopfler entre vitoreos y los sempiternos “oe oe oe“. Quedan lejos los días de ‘Alchemy’ (1983), un directo que creo que está en la misma altura que un ‘Made in Japan’ (Deep Purple), y puede que sea verdad que Knopfler suene más cansado hoy en día, pero cuando uno está arropado por unos músicos excelentes y un puñado de temas incontestables tampoco se necesita mucho más para convencernos. Eso sí; podría hacer también una gira de despedida con los músicos de su banda Dire Straits, ¿o ya es mucho pedir?

Yorgos Goumas

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Esta entrada fue escrita por Yorgos Goumas

8 comentarios

  • Richard says:

    Gran Artículo y totalmente fiel a lo que pasó ayer en Madrid. Quedan pocos cronistas serios y relevantes en el panorama periodístico musical. Gracias por seguir marcando diferencias. Grande Mariscal. Desde los tiempos del casete casero con grabaciones piratas de Simón & Farfunkel en Vallecas, nos reconocemos en tu forma de vivir los conciertos y la buena música. Larga Vida MariskalRock.

  • Ricardo Lardín Pons says:

    Que el autor deje las drogas, Dire Straits jamás se reunirán, a estas alturas no queda lugar a la esperanza.

  • Luis says:

    Mis felicitaciones por el artículo, que refleja a la perfección lo que vivimos esa maravillosa noche, donde nuestros corazones vibraron con las guitarras y la música de Mark.
    Grande!!

  • Luisako says:

    Buena crónica de lo vivido el domingo. Conozco a Knopfler, y si dice que deja los escenarios, es que así será. A los Straits los enterró hace años y es imposible que los recupere. Nos queda el legado de un genio que sin duda no dejará de componer, pero que se ganó el descanso. Gracias por todo, Mark, eterno Knopfler!!

  • Juandie says:

    Tanto con temas propios como con otros de DIRE STRAITS el histórico Mark Knopfler lo bordó en uno de los mejores marcos de Madrid aunque esta muy cambiado con el paso de los años físicamente hablando.

  • Guillermo says:

    Buen concierto…al menos por el sólo hecho de ver a Mark contar historias a través de su guitarra…
    Pero me quedó esa sensación de que, si era su despedida, faltaron MUCHOS clásicos de Dire Straits y sobraron algunos ritmos caribeños y de reggae (para mi gusto).
    SalU2 y muy buena crónica! Guillermo

  • Roberto says:

    Excelente crónica del concierto. Fué muy emocionante sobre todo sabiendo que era la última vez que lo veremos por aquí. Exquisito sonido y selección de temas, para mi incluido el Piper to the End. Sólo un pequeño apunte que espero no me lo tengas a mal. Once upon a time… Es el tema que abre el segundo LP de Dire Communiqué. Que por cierto sorprendió a propios y extraños con los nuevos arreglos que le ha hecho en esta gira. Eterno Knopfler y su música. Hasta siempre maestro!

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