Madness 2
evildog

Crónicas

Hellfest 2019: La grandeza del Hellfest y la miseria de Manowar

«Es la grandeza del festival, que propuestas tan divergentes estén a pocos metros unas de las otras»

Clisson, Francia

Texto: Iñigo Etxeberria. Fotos: Íñigo Malvido

Esta edición nos trajo una importantísima novedad, el Knotfest, el festival de Slipknot, unió sus fuerzas y sus grupos al Hellfest, añadiendo un día más al festival. El jueves día 20, los dos mainstages, que normalmente están cerrados albergaron el festival Knotfest, que se pagaba aparte.

Sick of It All

El legendario grupo neoyorkino de hardcore Sick of It All, tuvo el honor de iniciar el festival. Ante un público con muchas ganas y muy fresco, el veterano combo nos ofreció un concierto muy intenso y con mucho ritmo, sin parar de moverse por el escenario, ni de repartir de lo lindo, evitando que la intensidad decayera en ningún momento.

NYHC en su territorio natural, el directo. “My Life”, “Uprising Nation” o “That Crazy White Boy Shit” nos pusieron las pilas a tope. La verdad sea dicha, se nos hizo corto.

Amaranthe, cómo calificaríamos a este grupo, ¿pop-power-metalcore? Pues bien, defendieron su propuesta con profesionalidad, con el protagonismo compartido de los tres cantantes, que interpretaron temas como “Nexus”, “GG6” o “Digital World” con mucha solvencia, ante la atenta mirada del público, un tanto sorprendido de lo cercanos al pop más comercial o a temas eurovisivos de la última hornada que suenan a veces.

Tras despedir a Amaranthe, Ministry, cuyas pruebas se colaron en el PA de los nórdicos, provocando su lógico enfado, se disponía a asaltar nuestros cerebros con una dosis masiva de metal industrial repleto de disonancias, samples y mucha furia. Salieron tarde por los problemas  antes comentados y Jourgensen a veces leía las letras, pero con mejor sonido que la vez anterior en este escenario y un setlist basado en los discos que les catapultaron al éxito masivo. Una cascada de clásicos enfervorizó a una multitud deseosa de escuchar temas como “Just One Fix”, “NWO” o la final “Thieves” que sonó obsesiva y agresiva a niveles pocas veces vistos.

Behemoth

Behemoth esperaba en el otro escenario. El multidimensional grupo polaco de metal extremo nos dio la oportunidad de comprobar su variedad de registros pasando de las atmosféricas “Bartzabel” o “Blow Your Trumpets Gabriel”  a las rápidas “Conquer All” o “Sabbath Mater” acabando con “Chant for Exhaton 2000”, de su aclamado ‘Satanica’. Muy buena ejecución y actitud y la mejor puesta en escena del  género.

Papa Roach lo dio todo en un concierto con mucha entrega y un público que coreaba temas como “Scars” o “Leave Home”. Resultaron triunfantes. A destacar la versión de “Firestarter” de The Prodigy en homenaje al tristemente fallecido Keith Flint.

Powerwolf no defraudó poniendo toda la carne en el asador desde un principio con “Fire and Forgive”, marca de la casa, con sus ritmos rápidos a doble bombo, los coros y los teclados eclesiásticos  habituales y el vozarrón del frontman, Attila. De ahí para adelante todo fue como la seda, el público los adora y su concierto fue muy, pero muy, entretenido. Tienen temazos para elegir como “Demons Are the Girls’ Best Friend”, “Armada Strigoi” o “Werewolves of Armenia”, con intervención del  público ensayada con el gran Attila, por mencionar algunos de los que escuchamos la tarde del jueves. Fantástico recital el de los hombres lobo.

Amon Amarth

Rob Zombie, con este hombre siempre nos preguntamos si traerá los tinglados que suele montar en sus giras americanas o nos presentará algo más modesto, amén de si en lo musical merecerá la pena. La respuesta fue un sí rotundo. La actuación, visualmente alucinante aprovechando la pantalla que tenía detrás para proyectar imágenes de películas de cosecha propia, claramente perturbantes en su mayoría, gozó de sonido perfecto y contundente. Buena elección de temas y John 5 que se salió, así como la sección rítmica. Muy grande.

Los suecos Amon Amarth, presentaban su nuevo álbum, ‘Berserker’, ante una audiencia que no daba ningún síntoma de cansancio. “Pursuit of the Vikings” abría el fuego con Johan Hegg en estado de gracia tanto de voz como en sus labores de frontman. Perfecta interpretación de la banda nórdica en los temas de sus diferentes discos que tocaron, todas con la misma solidez y fuerza. No pisaron el acelerador apenas, excepto en la powermetalera  “Raven´s Flight”, pero  temas como “The Way of the Vikings” o el himno “Raise your Horns” no necesitan el recurso de la velocidad para resultar épicos.

Y llegaban las estrellas de la noche, los organizadores del evento y su razón de ser.

Slipknot

Sabaton

El inicio fue salvajemente brutal con “People = Shit”, “Sic” y “Get This” seguidas sin tregua ni cuartel. Es la faceta de Slipknot que más me gusta, así que estuve disfrutando de semejante salva inicial. Obviamente, el setlist fue más variado con temas como “Unsainted”, única concesión al nuevo disco, “Duality” o “Psychosocial”.  Y así, con su disposición en tres alturas, el dinamismo de los percusionistas y una cascada de temas bien ejecutados, llegamos al final con “Spit it Out”, donde 40.000 personas se agacharon primero  y saltaron después a la orden del maestro de ceremonias, Corey Taylor, al grito de “Fuck Me! I am out of enemies!”, acabando con “Surfacing” entre la algarabía general. Gran concierto tras el cual el público se dispuso a acabar la noche con… Sabaton, la épica de las grandes batallas se representaba en Clisson con un público cansadísimo tras muchas horas de brillantes conciertos y en muchos casos viajes de cientos de kilómetros. Una banda que sale después del claro cabeza de cartel viendo que se fue muchísima gente y con un cantante con la voz cascada. ¿Qué haría cualquiera? Rendirse, tirar de inercias, tocar lo justo e irse a casa. ¿Qué hizo Sabaton? Darlo todo, hasta el punto de que  Joakim se quedó sin poder cantar el día siguiente en sustitución de Manowar.

Pero no adelantemos acontecimientos, porque hablaremos de quien se lo merece, los suecos, que dieron un conciertazo bien arropados por lo numerosos fans que se quedaron hasta el final. Con el consabido tanque y un coro de 20 personas ataviadas de soldados de diferentes países, los suecos tocaron clásicos como “Winged Hussards”, “The Last Stand”, “Primo Victoria” o “Swedish Pagan” con toda su alma ante la locura del público que participó activamente en la fiesta del power metal bélico. Un gran momento que tuve la suerte de vivir.

Y así acabó el Knotfest, enorme festival y un caso inédito donde las diez bandas sonaron muy bien, tuvieron grandes actuaciones y conformaron una tarde-noche para el recuerdo.

Hellfest – Viernes

Tras el Knotfest o para los que no estuvieron, empezaba el festival en sí, con su exquisita organización, su increíble decoración y los quebraderos de cabeza para intentar vanamente verlo todo y no conseguirlo.

Sonata Arctica

El primer concierto a reseñar fue el de Gloryhammer. Los escoceses reunieron un buen número de seguidores, que corearon con ganas los himnos powermetaleros que con tanta inspiración como buen humor tuvieron a bien ofrecernos. Una auténtica fiesta en la que tocaron temas tan pegadizos como “Universe on Fire”, representaron peleas contra orcos y nos dejaron una sonrisa en la boca. Se van a hacer muy grandes.

Sonata Arctica rayaron a buen nivel, con la banda conjuntada y Tony Kakko muy bien a la voz. Los finlandeses, que tenemos quizás menos presentes que hace 15 años,  acabaron con “Life”, y la corta y divertida “Vodka”. Curiosamente, a pesar de tener poco tiempo, no agotaron su tiempo de actuación.

Tenía una gran curiosidad para ver a Daughters, grupo de noise-rock industrial cuyo “You Won’t Get What You Want” ha recibido unas críticas buenísimas. Y he de decir que superaron mis expectativas, fue intenso, apremiante, agobiante y apocalíptico, con un cantante que se saltó todas las normas acabando entre el público gritando su mensaje. Alucinante.

Godsmack

Volvían al Hellfest los estadounidenses Godsmack, empezando su actuación con su intro-medley con el “We Will Rock You” como base. Sonaron potentes, sólidos y con una base rítmica con mucho cuerpo. Así fueron cayendo temas como “Awake” o “Something Different”. Bajaron bastante la intensidad en la segunda mitad de la actuación con La Batalla de los Tambores, medley incluido y mucha conversación para acabar con su gran éxito y canción más conocida, “I Stand Alone”.

Pasamos el Altar para ver a los tejanos Power Trip, que podríamos definir a grosso modo como una amalgama perfecta entre los Sepultura del ‘Beneath the Remains’ y los Ministry del ‘Rio Grande Blood’. Sonaron perfectos y extremadamente conjuntados. Brutales. Si os van las referencias antes comentadas ya estáis tardando en conocerlos.

Demons and Wizards

Demons and Wizards esperaba en el Main Stage. La unión entre las dos formas de entender el power metal, la épica y rápida europea y la americana, oscura y más cercana al thrash dio sus frutos con este proyecto de Hansi Kusch y Jon Schaefer, que ahora, coincidiendo con la reedición de sus dos discos, volvemos a ver en directo.

Fue un concierto muy fácil de comentar. Lo hicieron muy bien, sonido limpio y contundente, los temas fueron los esperados, desde la inicial “Heaven Denied”, pasando por la épica “Touched by the Crimson King”, la versión “americanizada” de “Welcome to Dying” de Blind Guardian,  la rápida “Terror Train” con unas rítmicas frenéticas o “Fiddler on the Green”, con la que acabaron su actuación.

El mítico grupo holandés, Pestilence, santo y seña del death metal europeo de inicios de los 90, se plantó en Clisson, ejecutó a la perfección y con mucha intensidad su setlist basado en el ‘Consuming Impulse’ y en el ‘Testimony of the Ancients’, nos dejó exhaustos y se marchó triunfante.

Dream Theater

Dream Theater y sólo una hora por delante. Complicado. La solución escogida fue la de tocar un tema de casi cada uno de sus discos y tocar varias canciones del último disco. Así sonaron, a la perfección, como no podía ser menos, temas como “Unthethered Angel” o “Fall into the Light”. En mi opinión meter dos temas lentos seguidos como “Barstool Warrior” y “Peruvian” hizo bajar el ritmo del concierto, aunque remontaron con la alucinante “The Dance of Eternity” y llegaron a la recta final con fuerza.

Graveyard tocaba en el Valley. Lo suecos nos encandilaron con su rock con aires setenteros, con más ímpetu que en disco, levantando al público en los temas más rápidos, manteniendo el pulso en los más blueseros. Sin embargo, al tener a Kvelertak en el escenario de al lado y conociendo su increíble recta final, nos unimos a la fiesta. “Blodtorst”, “Mjod”, “Manelyst” y “Kvelertak”, no hay nada mejor para acabar un concierto. Momentazo. Triunfadores.

Graveyard

Venom Inc. desarrolla el lado más punkarra de Venom, tanto en los temas que han compuesto como los que tocan de la banda original, eligiendo quizás no los más conocidos, excepto los megaclásicos que tocan al final, “Black Metal”, “Witching Hour”, “Countess Bathory”… El resultado es una actuación a alta velocidad y mucha fiesta en el mosh pit que disfrutamos de lo lindo.

Los legendarios Possessed nos atacaron por todos los frentes, mucha, mucha potencia, un sonido cuasi industrial en la batería y Jeff Becerra desde su silla de ruedas con su rota y personal voz. Fue una actuación brutal, con los temas de distintas épocas, de hasta 35 años de diferencia entre ellos, completamente empastados y con una solidez a prueba de bombas. Muy salvaje. “No more Room in Hell”, “Death Metal” o “The Exorcist” volvieron loco al respetable.

Era el turno de Manowar, cabeza de cartel del viernes. Pero a primera hora de la mañana saltó la noticia. Manowar se habían marchado por un desacuerdo con la organización. “Fuck Manowar” fue la frase más repetida en el festival, tanto en boca de grupos, del público o en pintadas hechas aquí y allá.

Carcass

La solución de la organización fue que Sabaton repitiera actuación tras triunfar en el Knotfest. Pero había un problema, Joakim no podía cantar. La forma de salir del atolladero fue que los dos guitarristas se turnaran para hacerlo. Y así fue, con ayuda del coro antes comentado el apaño salió muy bien. La grandeza del Hellfest y de Sabaton, y la miseria de Manowar.

Carcass en el Altar, no me voy a extender, perfectos. Gran setlist, interpretación sin tacha, sonido cristalino e increíbles temas de todos sus discos. Una hora para el recuerdo. Grandes entre los grandes.

En el Hellfest hay que elegir y la última disyuntiva de la noche era de las que hacen época. Gojira, encabezando el Mainstage 2 y tocando en Francia con lo que eso conlleva o King Diamond.

King Diamond

El rey diamante fue el elegido y la verdad es que fue quizás el mejor concierto de heavy metal que he visto en mi vida.

El decorado era de película, la banda sonó de fábula, el atrezo con la actriz/corista daba un aura de misterio al concierto, King estaba pletórico, presentó un tema nuevo, “Masquerade of Sadness”, y tocaron algún tema que no habían tocado nunca además de recuperar canciones que hacía tiempo que no tocaban como “The Lake” o “Voodoo” y los clásicos elegidos fueron los mejores intercalados en los momentos adecuados. “A Mansion of Darkness”, “The Invisible Guest”, “Halloween”…

Como conclusión del viernes, y visto lo visto, tengo clarísimo quien es el auténtico Rey del Metal.

Sábado

Tras ver al interesante grupo de death metal Dawn of disease, que merece una mención, los ingleses Skindred fueron los que animaron la mañana. El cantante, Benji, ha afirmado alguna vez que a los que la música que hacen no les gusta, se lo pasarán muy bien en los conciertos. Doy fe. Menudo fiestón. Muchísima gente bailando, saltando y siguiendo a Benji en todo lo que proponía desde el escenario. Muy, pero que muy, entretenidos. “Kill the Power!”

Me gusta el AOR, por eso, al ver que los legendarios FM tocaban al mediodía, buena hora para que no me coincidiera con otros, aproveché la oportunidad y disfruté de un grupo que lo hizo todo bien, sin un pequeño pero que ponerle. Sobrio, muy elegante y con buenas canciones. Una auténtica gozada. Lástima que no haya tenido un hit a nivel mundial como sus colegas norteamericanos, porque calidad tiene a raudales. “I Belong to the Night” y “Killed by Love” fueron dos de los temas a destacar.

El grupo de deathcore Whitechapel atacaba a pleno sol, con mucha contundencia, presentando temas de su último disco, ‘The Valley’, cuya portada hacía de fondo de escenario. Temas del ‘Mark of the Blade’ completaron repertorio al que le faltó algo, más achacable al increíble nivel del resto de grupos que a demérito suyo.

Dool, grupo holandés que practica un rock oscuro con aires doom y góticos dio una lección en el Temple de saber hacer, intensidad e interpretación de sus temas, logrando convencer al público allí congregado. Sus canciones llegan a tener una intensidad emocional que pocos logran crear. “Vantablack” u “Oweynagat”, de su disco ‘Here Now, ThereThen’ son una gozada para los oídos, que recomiendo vivamente.

Deadland Ritual

Mantar, dos tíos, sí, dos, sin bajo, frente a frente, haciendo un rock sludge rítmico y contundente con un batería buenísimo y un cantante-guitarrista con una voz rasgada que se amolda al estilo base que practican y a las partes más extremas de las que no rehuyen. Muy curiosos.

Siempre hay alguien que sobresale sobre los demás y actualmente en el death metal técnico, en el sub-estilo ultrarrápido y sin meternos en territorio prog, los canadienses Archspire se están colocando por encima de todos los demás grupos. Literalmente boquiabiertos nos quedamos con la interpretación de los temas de su ‘Relentless Mutation’, como el homónimo o la final “Remote Tumour Seeker”. No parece hecho por humanos, incluso al oír el disco parece que tiene que ser imposible de ser reproducido en directo, pero no. Además sonó perfecto, lo que hizo la experiencia más fascinante aún.

Deadland Ritual el súpergrupo de Geezer Butler, Matt Sorum y Steve Stevens empezaba fuerte con la versión del “Symptom of the Universe” de Black Sabbath, que no es la canción que mejor le viene al cantante Franky Perez, como luego se vio con sus propios temas como “Down in Flames” o “Broken and Bruised”, que interpretó a la perfección, tocando además los tambores que parecen ser parte de la identidad de este nuevo grupo.

Eagles of Death Metal

Con la versión de “Rebel Yell” de Billy Idol, los solos de Steve Stevens, alguno de espaldas y la final “War Pigs” todos los que estaban allí disfrutaron de lo lindo sobre todo con ese homenaje final coreado por miles de personas al grupo más importante de la historia del rock más pesado.

Eagles of Death Metal, con su rock macarra y animado y su estudiada estética retro, nos esperaba en el Mainstage 2. Empezaron con ganas con “I Really Want You” e “I Don´t Speak”, creando un ambiente inmejorable al sol de Clisson, todo iba bien hasta que, pasada la mitad del concierto, se desinflaron, alargaron innecesariamente alguna canción, hicieron un remedo de versión del “Ace of Spades” y el cantante Jesse Hughes se pasó un buen rato en el foso entre el público, cortando totalmente el ritmo de actuación. Una pena.

Whitesnake

David Coverdale iniciaba la  actuación de Whitesnake con el grito característico de “Bad Boys”, clásico de la banda, “Slide It” daba paso a “Love Ain´t No Strangers” y a “Hey You” del último disco. Poco más tarde, el tan manido recurso de los solos daba paso a la traca final de hits del 1987, que hacen que el final del show sea del agrado de todo el mundo. Bastante bien de voz, Coverdale con el recurso de usar los coros porque ya no llega a ciertas partes, consigue un efecto muy eficaz. Sólo le falta controlar algún graznido que otro al gritar, porque cantar lo sigue haciendo bien. Muy buen concierto.

Candlemass es el doom metal. Desde la marcha fúnebre la gente se volvió loca, por raro que parezca en este estilo. Temas del ‘Nightfall’, del nuevo disco, y del disco que grabó el actual y primer cantante, Johan Längqvist, la piedra angular del genero, ‘Epicus Doomicus Metalicus’, se combinaban para hacer las delicias del respetable, totalmente entregados a los maestros del Doom. Conciertazo con mayúsculas, están muy en forma y Johan hace que no sea añorados cantantes como Messiah Marcolin, Mats Leven o Robert Howe. Con la tristísima “Solitude” se despidieron entre unos ensordecedores gritos y aplausos. Muy grandes.

Myrkur no tocó por recomendación médica debido a su avanzado estado gestación siendo sustituida por la violonchelista Jo Quail.

Def Leppard

Def Leppard, uno de los platos fuertes del festival, combinó con maestría su lado más rockero con sus grandes éxitos, cada canción sonó como tenía que sonar y “Rocket”, “Animal” o “Lets Get Rocked” nos hicieron volver a tiempos en los que lo que sonaba en la radio era el hard rock.

Aquí se iniciaba un baile de grupos a los que vimos parcialmente. Dark Tranquillity empezó a toda máquina con “Encircled” del ‘Atona’ con Michael Stanne cantando valientemente los temas más agresivos y los más suaves e incluso bajando al foso para hacer cantar al público.

ZZ Top

ZZ Top da igual lo que haga al principio del concierto, la sucesión de temazos del final es insuperable, amén de su imagen y su sentido del humor. Te plantan “Sharp Dressed Man”, “La Grange” y “Legs” y ya te hacen feliz. Les echaremos en falta cuando llegue el día.

Cradle of Filth no tocó el set del ‘Cruelty and the Beast’, como estaban haciendo en otros festivales, pero al menos cayeron tres canciones del disco, entre ellas la genial “Beneath The Howling Stars”. “Saffron Curse”, “Summer Dying Fast”, la romántica y aclamada por el público “Nymphetamine” y “Her Ghost in the Fog” fueron otras de las canciones que tocaron. Nunca sonarán bien en directo, pero esta vez entró dentro de lo correcto.

Kiss

Kiss. Un grupo que empieza su show, nunca mejor dicho, con caída de telón, explosiones, lenguas y cortina de fuego, y los miembros bajando del techo de la plataforma mientras los fuegos artificiales iluminan el cielo… deja clara su intención: dar espectáculo. Es lo que le gusta a los fans y lo que Kiss ofrece. Podemos entrar en consideraciones sobre el ritmo del concierto, pero para quien va a verlos entra en un segundo plano. Empezaron con “Detroit Rock City” y pararon enseguida para arengar al público. Tocaron todos su clásicos y entre hologramas, efectos especiales, Simmons interpretando “God of Thunder” a muchos metros de altura y solos de guitarra y batería, las dos horas de concierto dejaron buen sabor de boca a sus fans.

Sisters of Mercy. Para acabar la noche del sábado, el mítico grupo inglés, emblema del rock gótico aparecía de entre el humo para deleitarnos con una sucesión de canciones icónicas del estilo. Más electrónicos, más guitarreros y con Eldritch motivado, se disiparon todas las dudas razonablemente creadas por mediocres actuaciones anteriores. Acabaron con “Lucrecia”, “Temple of Love” y “This Corrosion”, enfervorizando al veterano público que bailó como si no hubiera mañana.

Domingo

Tesla

Día de thrash metal en Clisson, empezando con el divertidísimo combo austriaco de thrash core Insanity Alert, que la liaron parda dejándolo todo patas arriba. Uno de los mejores directos del festival. “Glorious Thrash” y la versión de Iron Maiden rebautizada, acelerada y destripada, “Run to the Pit, Mosh for your Life” dieron fin a su energética actuación.

Casi podríamos decir lo mismo sobre Municipal Waste, quizás el sonido fue menos limpio, pero la forma de repartir leña indiscriminadamente fue parecida. El concepto del Wave of death con decenas de personas haciendo crowdsurfing, fue uno de los nuevos conceptos del festival. La mejor forma de pasar la mañana.

Tesla aportó un poco de tranquilidad a tanta fiesta con sus canciones con largas partes acústicas, la personalísima voz de Jeff Keith y solos como el de “Miles Away”. Un grupo de culto a reivindicar. Siendo un profano en su música, a pesar de la veteranía, estuve muy a gusto escuchándolos y recomiendo a los que no los conozcáis que hagáis lo mismo.

Death Angel

Furia thrash con Death Angel. Los de la Bay Area están en muy buena forma y los 40 minutos de actuación se hicieron cortísimos. Tanto las canciones del ‘Ultraviolence’  como “Voracious Souls”, como las del reciente ‘Humanicide’, suenan igual de poderosas en manos de estos grandes thrashers.

En claro contraste con el ultrabrutal slam death metal de Devourment, que atronaba en el Altar, Blackberry Smoke, con su rock amable de aires sureños y frecuente uso del slide, dio un recital de buen gusto y mesura.

Es la grandeza del festival, que propuestas tan divergentes estén a pocos metros unas de las otras.

Trivium actuó ante un mar de gente. Matt Heafy andaba un pelín justo de voz, pero lo dio todo comenzando con “The Sin and the Sentence”, tema título del último disco, del que tocaron cuatro temas caracterizados por una mayor viveza en las guitarras, algo que hace que se diferencien de temas anteriores.

Trivium

La respuesta del público con este grupo es espectacular, coreando los temas y los abundantes estribillos melódicos. Acabaron con “In Waves”, dejando a sus fans muy satisfechos.

Clutch es el mejor grupo de rock del mundo, y punto. No paramos de bailar en toda su actuación bajo un sol implacable y recibiendo manguerazos por cortesía de la organización. Una sección rítmica demoledora con la exquisita técnica del batería nos llevó a volandas durante su actuación. Te lo pasas tan bien que no te acuerdas casi ni de qué tocaron. Bueno sí: “The Mob Goes Wild”, “Electric Worry”, “H.B is in charge” y muchas más. Apoteósico.

Testament se presentaba con la formación de lujo: Billy, Peterson, Hoglan, Digorgio y Skolnick. ‘The Brotherhood of the Snake’ daba inicio a las hostilidades que con una precisión quirúrgica volvieron loco al personal. Según iban pasando los temas, no bajaba el ambiente de euforia que esta histórica banda generaba a los allí presentes. Hoglan y Digorgio construían un armazón más complejo de lo que parece, Skolnick se superaba a cada solo que hacía y Peterson llevaba las rítmicas a la perfección.

Testament

Justo ese día, el gran Chuck Billy cumplía años y como es obvio le cantamos el “Happy birthday”. Tras ese emotivo momento, “Into the Pit”, “Over the Wall” y “The Formation of Damnation” dieron fin a una exhibición de thrash metal.

Stone Temple Pilots nos transportaron a los tiempos del grunge, época en la que se hicieron muy conocidos con temas como “Plush”, “Interstate Love Song” o “Sex Type Thing”, con la que acabaron su actuación. Mucha fuerza y gran labor de guitarras. Clavaron tanto los temas mas rockeros como los más lentos. Destacaría también la labor del batería sobre todo en “Roll Me Under”.

Anthrax

Sí, siempre hacen más o menos el mismo setlist, arman el lio y repiten otra vez la misma estrofa, llenan espacios de 50 minutos con siete u ocho temas, pero Anthrax en directo son muy profesionales y divertidos. Charlie Benante es un batería de primera línea y el sentido del humor no está reñido con la eficacia. Hicieron lo de siempre, lo hicieron perfecto, homenajearon a Pantera, nos lo pasamos de fábula y todos felices y contentos.

Phil Anselmo and the Illegals tenían la partida ganada al interpretar temas de Pantera cantados por Phil Anselmo de todos los discos. Curiosamente, The Illegals es una banda de metal extremo, suenan más duros y pesados que Pantera, pero claro, el sonido único de de Darrell y Vinnie nunca volverá. El Valley estaba a reventar y los que lo vimos desde fuera estábamos igual de motivados que los de dentro. “Becoming”, “This Love”, “Walk”, “Fucking Hostile”… ¿Hace falta explicar algo más?

Phil Anselmo and the Illegals

Lynyrd Skynyrd, las leyendas del rock sureño actuaban en el Mainstage dejando para la posteridad una larguísima interpretación de “Free Bird” tocando por encima de las grabaciones de los miembros originales de la banda tristemente fallecidos. Con su buen hacer, este emotivo detalle y su megaéxito “Sweet Home Alabama” recibieron la merecida aclamación del público al acabar su actuación.

Emperor, la banda más prestigiosa del black metal volvía para tocar por tercera vez en Hellfest, con un setlist casi idéntico al de hace dos ediciones, con la diferencia de que esta vez sonó bien desde el principio. El ‘Anthems to the Welkin at Dusk’ en su totalidad, con algunos temas del ‘In the Nightside Eclipse’, fue el repertorio que tocaron con momento álgidos como “With Strenght I Burn” y la final “Inno a Satana”. Son una leyenda viviente que hemos tenido la inmensa fortuna de presenciar.

Lamb of God, que cada vez tiene más seguidores, estaba muy arriba en el cartel. Tenía una muy buena oportunidad y no la desaprovechó. Con un sonido de bombos muy sintético, supongo que intencionado, los estadounidenses llevaron su particular mezcla entre Pantera, Slayer y el hardcore de nuevo cuño a un público entregado. “Redneck” o “Engage the Fear Machine” fueron dos de los temas en los que las masas montaron masivos circle-pits, crowdsurfing y mosh-pits recibidos por agrado por una motivadísima banda encabezada por Randy Blythe.

Myles Kennedy y Slash

Slash y Myles Kennedy. Vaya dos artistas. Una hora de hard rock fantásticamente llevado, cantado e interpretado es la mejor forma de resumir lo que vimos.

Slash ha reducido mucho la presencia de canciones de Guns N’ Roses en sus proyectos, señal de que confía en la respuesta a los temas propios de los discos de su banda actual.

La actuación resultó muy regular, sin altibajos, con Kennedy a buen nivel en “Halo” o “The Antidote”, por ejemplo. Gran concierto, sin mucho aspaviento, sólo música, algo que da que pensar.

Slayer

Slayer va a morir matando. Desde la inicial “Repentless” se repasaron temas de casi todos sus discos a toda velocidad: “Chemical Warfare”, “Postmortem”, “Born in Fire”, “Payback”… Una gozada para los amantes del thrash.

El final, con los sospechosos habituales, “Raining Blood” y “Angel of Death”, nos deja con la pregunta de si realmente se van a retirar o no.

Deicide arrasaron el Altar con un sonido gravísimo y potente, muchísima velocidad y un setlist muy acertado con temazos como “Kill the Christians”, “Sacrificial Suicide”, “Serpents of the Light” o “Homage for Satan” entre otros.

Benton, un hombre difícil de ver, se desgañitaba en sus dos registros mientras en el foso se sucedían los golpes. Muy, pero que muy brutal. Un concierto para recordar por los que gustamos del género.

Tool

Tool. Qué decir de esta banda. Que nos tuvo hipnotizados con su música y sus proyecciones mientras duró el concierto, que el batería no es de este mundo, que sus temas en directo cobran otra dimensión y te atrapan sin remedio… Todo eso y más. “Schism”, “Jambi”, “Part of Me”, “Stinkfist”… casi ni importaba cuál era el tema, el concepto es lo que importa. Un grupo único.

Y así se acabó el festival, Un montón de bandas rayaron a gran nivel, vimos muchos conciertos increíbles y esperamos volver la próxima edición.

Redacción
¡Síguenos!

Redacción

El equipo de redactores de MariskalRock te trae toda la información del mundo del rock y del metal, en todas sus vertientes.
Redacción
¡Síguenos!
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Categorizado en: , ,

Esta entrada fue escrita por Redacción

1 comentario

  • Juandie says:

    Sin duda uno de los mejores carteles de su historia para uno de los mejores festivales de Europa y que tanto las bandas clásicas como el resto que llevan menos años en la brecha estuvieron a la altura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.