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Crónicas

Z! Live 2021

«Que el rock siga sonando más fuerte que los problemas»

4 septiembre 2021

Auditorio Municipal de Zamora

Texto: Cris Garrido. Fotos: Iñigo Malvido y Jaime Bueno

Por fin, tras meses de incertidumbre por la continua presencia del Covid-19, el sábado 4 de septiembre llegaba la nueva edición de Z! Live. Se consiguió celebrar un festival seguro, cumpliendo con las medidas sanitarias pertinentes, en el auditorio municipal de Zamora.

Auditorio Municipal. Foto: Iñigo Malvido

Nocturnia. Foto: Jaime Bueno

El festival de rock zamorano se presentaba encabezado por la banda de la finlandesa Tarja Turunen. Debo reconocer que, para mí, ver a esta artista tan admirada ha sido todo un placer por el hecho de que no pude cubrir su actuación en Madrid en marzo del 2020 por encontrarme padeciendo la dichosa enfermedad. El cartel también contaba con Nocturnia  desde Toledo, para retomar la presentación de ‘La tempestad’ y también de su actual cantante, Kike Fuentes; los madrileños Megara con su fucksia metal y ‘Aquí estamos todos locos’ bajo el brazo; Dünedain desde Madrigal de las Altas Torres, Angelus Apatrida desde Albacete, y  Lèpoka, que llegaban desde Castellón, para presentarnos ‘El baile de los caídos’.

El festival comenzó con puntualidad. A las 16:50, con 36° de temperatura, salieron al escenario Nocturnia. Su nuevo vocalista, Kike Fuentes, sin duda alguna aporta un aire diferente a la banda, demostrando una arrolladora personalidad y gran compenetración con sus compañeros: Manu Acilu y Javier Villanueva a las guitarras, José Roldán a la batería, José Gómez en los teclados, y César Arroyo al bajo. Pese a tener que permanecer sentados todos los asistentes, la banda logró que alzaran sus puños al ritmo, como no podía ser de otra manera, con “Alza los puños” o “Cenizas”, con la que ponían punto final a su actuación.

Megara. Foto: Jaime Bueno

Turno para Megara. Es imposible no reconocer la vitalidad y energía incombustible de Kenzy, acompañada por Pablo, que en esta ocasión aparecía enmascarado a la batería, Pol al bajo y Rober a la guitarra, con su impactante maquillaje. Apostaron por una puesta en escena en el que el “fucksia” no podía faltar, con bailarinas cambiando de look desde alienígenas a conejitas en la presentación de “Ni contigo ni sin ti”, tema que tocaron por primera vez en directo, o de locas en su último tema, “Truco o trato”, aunque donde realmente pudo demostrar Kenzy la potencia de su voz fue en “Involución”, con un grito desgarrador que sorprendió a los asistentes. Sin duda, la falta de conciertos en el último año pasa factura, y los nervios traicionan, lo cual ocasionó algunos fallos en la actuación, pero confiemos en que irán cogiendo ritmo con el tiempo, porque tienen buena madera, ganas y años por delante.

Dünedain. Foto: Jaime Bueno

Llegaba el momento de los abulenses Dünedain, que sufrió un percante que desmereció el comienzo del concierto: al técnico de sonido se le olvidó conectar el micrófono del guitarrista Tony, uno de los dos vocalistas de la banda, al que no se le escuchó en “A un paso del cielo”, “El viento de la batalla” y “Legado”, de manera que solo llegaban hasta nuestros oídos las líneas de Carlos.

Cuando el problema se arregló en “Vuela”, la eufórica reacción del público llevó al grupo en volandas durante el resto de una actuación en la que también cayeron una brillante interpretación de “Unidos” o “Por los siglos de los siglos”, poniendo el broche final con “Corazón de invierno”, en el cual Carlos sacó todo lo que lleva dentro y Dünedain terminó de coronarse. Lástima que el tiempo se les terminara. Cosas del directo, no siempre pueden ser perfectos.

Uno de los momentos más esperados por todos los asistentes era la actuación de Angelus Apatrida. Los de Albacete  se han ganado con creces su reputación como grandes exponentes del thrash metal actual. Como dijo Guillermo: “¡Somos puto número uno!”. Y con razón, porque desde que David, José,  Víctor y Guillermo pisaron el escenario nadie podía dejar de hacer mover sus cabezas. Nunca sesenta minutos de actuación dieron tanto de sí. Mostraron temas tanto actuales como de álbumes anteriores como “Of Men and Tyrants”, “Rise or Fall”, “We Stand Alone” o “Bleed the Crown”.

Angelus Apatrida. Foto: Iñigo Malvido

Los riff rápidos de David, la contundente batería de Víctor, esa continuidad del bajo de José y la voz y dedos de Guillermo, todo ello perfectamente sincronizado, crea un sonido feroz, brutal, que no te deja indiferente. Con ellos la continuidad del thrash está asegurada. Y, sin duda, serán leyenda.

Tarja. Foto: Iñigo Malvido

Llegaba el momento más esperado por mi parte: Tarja. No sé si está será de las de crónicas  mejores que haya escrito, pero os aseguro que esta es de las más sentida de todas. Y es que al verla salir al escenario se me saltaron lágrimas de emoción.

Impecable, enérgica en el escenario demostrando que está en plena forma tanto física como vocalmente con temas como “Dead Promise”, “Demons In You” o “Goodbye Stranger”. Así, uno tras otro, nos dio un paseo por toda su discografía.

De repente, “Planet Hell”, de su etapa en Nightwish, comenzaba a sonar. Si cerrabas los ojos podías imaginarte que estabas en un concierto de su antigua banda. Está claro que Tarja ya está más que constituida y consolidada como una artista en solitario, pero siempre agradeceré que nos regalase esos momentos mágicos.

Tarja hace de los escenarios su casa, se nota que se siente segura, que ama lo que hace suyo. Ya sea clásico o metal, lo hace suyo, único y elegante, como demostró en  “Victim Of Ritual”, “Diva” o “I Walk Alone”, que fue el tema elegido para agradecer el cariño con el que se la recibe. El recuerdo a Gary More y a su banda anterior con “Over the Hills and Far Away” fue una vez más impresionante, mientras que “Until My Last Breath” fue el último tema elegido para dejarnos con un inigualable sabor de boca.

El cierre al Z! Live en esta especial edición llegaba a su final con los chicos de Lèpoka, que desde Castellón de la Plana llenaron el escenario de baile y buen rollo. La alegría de la huerta, como ya es normal en ellos. Aparecen vestidos de frailes Dani, el vocalista, Daniel Fuentes al violín, Zarach a los vientos, Dio a la guitarra, Popez a la guitarra rítmica, Zaph al bajo y Jaume a la batería, para presentarnos su último trabajo, ‘El baile de los caídos’, que trata de un intrépido capitán de barco que junto a una viajera del tiempo buscan un tesoro que cambie la maldad del mundo por alegría.

“Pandemónium”, “Beber para creer” o “Seguimos en pie” entre otros temas fueron los encargados de que todos en sus sillas botaran, cuando, de repente… se para el concierto y aparece en el escenario un muchacho de A Coruña que, ni corto ni perezoso,  le pidió matrimonio a su novia de Palencia, a la cual conoció en la primera edición de este Festival. ¿La respuesta? “Sí, quiero”, con el aplauso y mejores deseos de todos los allí presentes.

Lèpoka. Foto: Jaime Bueno

Tras el feliz desenlace continuo la fiesta con Lèpoka, que supieron animar a todos con esos ritmos con los que te invitan a desear danzar, y sus divertidas y pegadizas letras, como la de “Yo controlo”. Defendieron a capa y espada y con sublime eficacia su último álbum, ‘El baile de los caídos’, del que no se dejaron en el tintero la que le presta título o “Contra viento y marea”, una de sus abanderadas. Dani demostró ser un frontman carismático, y es que esta suerte de frailes fiesteros a más no poder contagian su buen rollo como pocas bandas consiguen. No paraban de saltar sobre el escenario al son de temas como “Chupito”, “Pandemonium” o “Beber para creer”, hasta que acabaron la actuación con una curiosa versión de “Yo quiero bailar”, original de Sonia y Selena, cosa que, sinceramente, me dejó descolocada.

Solo me queda agradecer  el magnífico trabajo de todos los organizadores del Z! Live por su gran trabajo, limpieza, simpatía, seguridad, por estar pendientes de todo y de todos en cada momento, a los camareros que mediante código QR atendieron a todo el auditorio con rapidez, cosa muy complicada, ya que con el calor era imposible no deshidratarse (y estos siempre son los últimos a los que valoramos), y también hay que agradecer que los precios fueran asequibles para todos. Gracias también a los asistentes, que se ciñeron a las normas de seguridad. Mis felicitaciones a la organización.

Si todo va como deseamos, en 2022 habrá una nueva edición del festival zamorano, y esperemos que esta vez sí nos permitan saltar, y que el auditorio se llene sin límites de aforo, y que si nos sentamos sea por cansancio y no por obligación. Y que el rock siga sonando más fuerte que los problemas.

Redacción
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Esta entrada fue escrita por Redacción

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