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Crónicas

Traste3: Detalles que estremecen el alma

«No había sido un concierto de grandes artificios ni de muchos decibelios, pero es que no los habíamos echado de menos. Los pequeños detalles, la intensidad y la delicadeza supusieron el roce necesario a nuestra alma para estremecernos entre acordes y estrofas»

24 marzo 2022

Sala Honky Tonk, Madrid

Texto y fotos: Borja Díaz

Noche de lluvia en Madrid la que nos acompañó a la presentación de Traste3 y su álbum ‘Cadencia rota’, el proyecto del poeta y rockero Jorge Valverde y la pianista Paloma Rivera, esta vez con toda la banda al completo. Parecía que el cielo quería ayudar a poner todos los elementos necesarios en un concierto donde apreciar la sutileza y los pequeños detalles de cada instante.

El proyecto que han formado y que nos venían a presentar los dos protagonistas mezcla a la perfección sonidos más cásicos con ritmos rockeros, mientras los adornan de toques latinos que te pueden trasportar a rumbas o tangos. Una combinación que si ya invita en un día lluvioso a ponerse el disco, más todavía a asistir a su concierto para disfrutar de todo lo que nos pueden ofrecer. Por eso, cuando empezó Paloma a deleitarnos con sus teclas en “One, Two, Buckle My Shoe” la gente no dudó en sentarse alrededor del escenario.

Ya con la banda al completo encima de las tablas y con el primer invitado de los muchos que iban a subir, Eloy Acosta, casi nos invitaban a bailar un tango con “Tiempo”, demostrando que el piano en Traste3 no es sólo un acompañamiento, sino un elemento protagonista, que sonó a la perfección dejándonos apreciar cada nota que salía de él. La guitarra de Laura Solla pintaba “Tu naturaleza” compenetrándose con Paloma en la melodía para seguir llenando el ambiente de acordes que disfrutaba el público.

Se nota que Jorge es un poeta, por eso quiso hacer un homenaje a Carlos Gardel, pero también a Alfredo Le Pera, que siempre es el olvidado, pero que también es coautor de un “Volver” al que le dio el sentimiento que merece. Tras un momento como este, nada mejor para subir los ánimos que “Cuentos”, donde Rebeca Soul se sumaba a colaborar en ese ritmo alegre y vivo que trasladaron sacando las sonrisas gracias a la complicidad sobre el escenario.

Era el momento de presentar a la banda, que tiene una importancia esencial haciendo el colchón ideal en el que descansan las canciones, especialmente Pablo Nadal a la batería y Curro Rumbao al bajo, como demostraron en “El perro de Pávlov”, y con Jorge demostrando que él también sabe colgarse la acústica para darle intensidad en esa parte final que nos hacía botar en nuestros sitios. Aprovecharon la actuación para regalarnos un tema nuevo, “Mal de altura”, y para que la violinista, Alia Awan, se subiera para hacer suya la versión de Fito Páez, “Naturaleza sangre”.

Más íntimos se ponían solos Jorge y Paloma sobre las tablas, para seguir evidenciando esas influencias cubanas con la canción “Veinte años” de María Teresa Vera. Era imposible apartar la mirada de ellos, al igual que cuando Aitor Flamingos se subió a colaborar en “Arde mi voz”. Se nota que en el disco han contado con amigos, y no con artistas para hacer bulto, y eso lo supieron transmitir, haciéndonos sentir en una velada especial. Ese ambiente, la música y las letras, escritas por la pluma de un poeta, te atrapan haciendo que el tiempo se pase en un suspiro.

Pero para sacarnos de golpe de ese embelesamiento, que mejor que su particular versión de “A fuego”, de unos Extremoduro que reconocieron como influencia, y que han sabido darle un barniz que tanto en estudio como en directo tienen la esencia de los de Robe, y que se notó en las gargantas de los asistentes, pero con ese toque rumbero que la hace especial.

Seguía el trajín en el escenario, esta vez con Fran Fernández en “El vals de la mirada animal”, pero si hablamos de poetas musicales, no podía faltar un homenaje a Sabina, y junto a Santi Pérez decidieron hacer “Como un dolor de muelas”, más acelerada que la original, y que disfrutamos en sus voces. Y de nuevo sobre las tablas aparecía Eloy Acosta para poner la despedida final con “Cadencia rota”.

No había sido un concierto de grandes artificios ni de muchos decibelios, pero es que no los habíamos echado de menos. Los pequeños detalles, la intensidad y la delicadeza supusieron el roce necesario a nuestra alma para estremecernos entre acordes y estrofas.

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Esta entrada fue escrita por Borja Díaz

1 comentario

  • Juandie dice:

    Extenso resumen hacia el buen concierto acústico que se marcaron los TRASTE3 en una de las mejores salas rockeras de la capital presentando su nuevo álbum de estudio. Mucha suerte y que sigan saliendo muchos conciertos por nuestro pais.

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