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Crónicas

¡Pendejo!: Adrenalina desatada

«Tras el concierto la banda continuó haciendo gala de su calidez, charlando con todo aquél que quiso acercarse a ellos y comentar las sensaciones de lo que fue una demostración de que el rock n roll nace, crece y se demuestra desde el corazón»

15 mayo 2022

La Traviesa, Torredembarra (Tarragona)

Texto y fotos: Josep Fleitas

Sinceramente, tenía muchas ganas de ver un concierto de ¡Pendejo!, máxime tras la entrevista que pude mantener con "El Pastuso". Ésta se dio con motivo de la edición de su última obra discográfica, el EP ‘Toma’, entrevista que se convirtió en una afable charla en la que el líder, trompetista y cantante de la formación me hizo descubrir a una persona culta, directa, sencilla y con un gran sentido del humor, un humor a veces negro, otras veces ácido, y socialmente crítico.

De hecho, podría decir que esas mismas características son las que perfectamente podrían definir la música y letras que desarrolla este quinteto que nació de la idea de dos primos, "El Pastuso" y "Monchito" (Jaap Melman, exbajista de ReVamp, Bitchos…), quienes tras un largo periplo en países de Latinoamérica y España decidieron crear una banda con la que dar rienda suelta a unas inquietudes musicales que, a base de un rock áspero, explícito y profundo, se reboza del humor, crítica, sapiencia y crudeza que han conocido, visto y vivido en su largo peregrinaje por unas tierras latinas que no han dejado de amar, aunque curiosamente hayan decidido ubicar su cuartel central entre las generosas excentricidades y los laberinticos canales de Amsterdam. Esto les hace aún más exóticos si cabe, al ser una formación que, además de mezclar el stoner con instrumentos de viento, usa el castellano como hilo transmisor de sus letras. Este exotismo se amplifica aún más si tenemos en cuenta que el grueso de sus conciertos los realizan en tierras neerlandesas y germanas, aunque, como en esta ocasión, gustan de visitar y actuar por nuestro país cada vez que tienen la ocasión de hacerlo.

En esta oportunidad, la gira de ¡Pendejo! ha sido amplia: ocho conciertos en nueve días, en una gira que los ha llevado a recorrerse el país de punta a punta en una autocaravana (ay, si esta pudiera hablar…).

El tour ibérico de ¡Pendejo! tuvo algún pequeño percance antes de iniciarse, ya que el concierto previsto para el día 18 en Ciudad Real acabó cayéndose poco antes de iniciar la gira, pero por fortuna la fecha pudo salvarse sustituyendo el concierto previsto en la ciudad manchega por otro en Granada, así las ocho fechas del cartel volvieron a lucir en él.

Por proximidad, me desplacé hasta la tarraconense villa de Torredembarra, localidad de la Costa Dorada en la que desde hace 44 años se sitúa La Traviesa, "La Travi", como muchos de nosotros la conocemos.

"La Travi" es un lugar único y con un encanto especial. El lugar, una cabaña de madera, que bien podría transportarnos a los locales tradicionales de la California más setentera, es en sí misma bar, museo, exposición de una gran colección discográfica y local de conciertos. En sus paredes podemos disfrutar de un receso en el tiempo repasando carteles de míticos conciertos y fotografías de las mejores estrellas del rock y el blues en casi todas sus vertientes, unas estrellas que muchas de ellas ahora nos miran desde un firmamento cada vez más iluminado por la llegada de nuevos resplandores, esos que nunca se apagarán y que nos hacen vibrar cada vez que las recordamos. Pero el encanto no solo está en la ambientada cabaña, en "La Travi" podemos encontrarnos con el patio de los olivos, lugar que, cual ágora, acoge mil y una historias, anécdotas, charlas, pensamientos, acuerdos y discrepancias con tan buen rollo como el que dan las coloridas lámparas colgantes de ambiente hindú.

En ese especial jardín podemos encontrar un escueto escenario, algo no más elevado que un escalón, por el que han pasado grandes artistas y promesas que con el tiempo han despuntado, o no, pero que han dejado huella de su calidez y calidad en él. Y todo ello se debe a la idea e ingenio que hace más de cuatro décadas tuvo "el Jota" (menos conocido por su auténtico nombre, Juan Luis Pardo, responsable, entre otros proyectos, del ‘Magic Festival’, un evento en el que el arte psicodélico se daba cita en un ámbito cultural y recreativo), una persona allegada, que con su carácter e imagen transmite la pasión y autenticidad que le ha hecho célebre en el circuito de conciertos en salas de pequeño formato.

En esta ocasión, a pesar del calor reinante, a causa del horario y a fin de evitar molestias al vecindario, el concierto se dio en el interior del local, lo que auguraba estrechez y sofoco; pero ya se sabe, los roqueros no le tememos a nada si la buena música suena… Y exactamente eso es lo que ¡Pendejo! proveyeron en grandes dosis.

El concierto se inició con algo más de 45 minutos de retraso, una espera que se aguantó con buena música de ambiente y, claro, cervezas en mano. Unos minutos que pasaron en un ambiente relajado, hasta que el quinteto se posicionó en el exiguo espacio del escenario, espacio que, aunque no permitía grandes explayaciones, no era tan angosto como para impedir que la banda pudiera gesticular y exponer su carácter y energía, una energía que se perpetuó durante la poco más de hora y media que duró un concierto repleto de densos riffs de guitarras y unas bases de contundente entrega, partes que se remataban con las ambientaciones que ofrecían la originalidad de los sonidos de trompeta y trombón, y cómo no, con esas letras que la voz grave y con deje andaluz  de "El Pastuso" sabe enfatizar.

El concierto se definió por sí mismo desde su inicio, con los trallazos de la primera muestra de la capacidad y la efectividad que ¡Pendejo! poseen. Éste inicio se dio con el poderoso single extraído de las entrañas del que en 2018 fue su tercer álbum, ‘Sin vergüenza’, y lo hicieron de la mejor manera, metiendo una “Bulla” tan intensa que se conectó por la vía rápida con un público que ya abarrotábamos el local hasta el límite de su aforo y que, a pesar de la estrechez, gozamos de lo lindo con la entregada e intensa desfibrilación que se descargaba desde ese hard rock de carácter rabioso, denso y profundo, que matizado por el trombón de "El Jipi" y la cruda voz y trompeta de "El Pastuso" nos hicieron disfrutar, sudar y sonreír ya desde esos primeros momentos.

El concierto siguió electrificándonos con la explícita y pétrea emisión que fluye desde ‘Cantos a la vida’, y lo hicieron a través del intenso desert rock que respalda al serpenteante “Nadadoras”, en el que "El Pastuso" usó el micro de su trompeta para proponer una voz más profunda.

Sin descanso, el tema se fundió con el fastuoso devenir instrumental de “El timón holandés”, frase porteña que invita a “sacudir sin tocar”, lo que acabó de electrificar el ambiente, sobre todo porque éste sirvió de entrante a dos de los temas más pesados, intensos e hímnicos de los que la banda posee en su arsenal: “Flotadores” y “Dos”, interpretadas ambas con dos cojones, y doble empuje, ya que en la parte más roquera del hit que hace relucir de una forma especial el segundo asalto discográfico de la banda, ‘Atacames’, "El Jipi" se desprende de su trombón para empuñar una guitarra que dobla el efecto de los envites que un siempre entregado "Monchito" refrenda desde su parcela.

Sudorosos pero entusiasmados, las cervezas no hacían más que vaciarse, dando algo de respiro a la alta temperatura que iba in crescendo dentro del amaderado local, temperatura que no paró de subir y subir por culpa de la eficacia y entrega de un quinteto que pretendía abrasarnos subiendo el ritmo de su aplicación sobre el escenario, quedando constatado ello en la efusividad planteada en otro de los momentos destacados del gran ‘Atacames’, “47”, y la antítesis de lo que son, representan y ejecutan ¡Pendejo! como banda, representado todo ello en el poderoso “Vagancia”.

Aunque el sonido no era el mejor para disfrutar de las explicitas letras que se acuñan en cada pieza, al menos en las primeras filas, la eficacia de la formación hacía prescindible esa nitidez y creaba un efecto aún más denso en el punzante stoner rock que arropa cada uno de los apabullantes himnos que ¡Pendejo! desplegaba en un set que se vistió de gala gracias a ese divertido y original cover que "El Pastuso" presentó con la frase: “Creo que ha quedado claro que no somos una banda de versiones, pero hemos destrozado ésta de Iron Maiden”, y “Wrathchild” acabó por poner todo patas arriba gracias a ese efecto inyectado por la base stoner y las partes de viento que insuflaban personalidad y extravagancia al himno que desde la edición del ‘Killers’ (1981), aun hoy en día hace relucir el set de la doncella de hierro.

Pero los himnos no acababan con este cover tan enervante y auténtico, ya que en esta parte del concierto ¡Pendejo! desafiaron a la deshidratación dándolo todo en la interpretación de “Hacia la luz”, portento extraído nuevamente desde ‘Sin vergüenza’, y las versiones incrustadas en el reciente EP ‘Toma’, que se aplicaron en el sorprendente homenaje a Mari Trini en “Déjame” y la fastuosa referencia a Black Sabbath con el mítico “The Wizard” como reflejo de la inequívoca influencia que los británicos ejercen en la banda. Eso sí, la versión contó con la autenticidad y el espíritu que ¡Pendejo! aplica en su forma de entender e interpretar el rock n roll, entonándolo con letras reconducidas y en castellano, rebautizando el clásico incluido en el primer encuentro discográfico de los reyes de la oscuridad como “El mago”, aportando carácter a través de las partes de viento que sustituían con gran eficacia y originalidad el legendario sonido de la harmónica, lo que contribuyó al electrificante éxtasis que fluyó durante su enérgica interpretación.

"El Pastuso" y Fleitas

Tras un sentido “perdónanos Ozzy”, los justos y unánimes aplausos y las más que merecidas alabanzas del público, hubo un breve respiro para recuperar aire, unos más que necesarios tragos de cerveza, ¡y de nuevo a la carga! Esta vez con cuatro trallazos con los que la banda acabó con las energías que aún nos quedaban, siendo “Uñero”, “Arrecho vengo”, “Amor y pereza” y “Camarón” los que nos hicieron vaciarnos ante la fuerza con la que el quinteto empujó y empujó, mostrando con ello el agradecimiento de la acogida que en "La Travi" se les estaba dando.

El concierto bien podía haber acabado así, con todo el mundo, público, músicos y hasta camareros, volcados, entusiasmados, satisfechos y sonrientes, pero no, la adrenalina destilada ante la fiesta que ¡Pendejo! había hecho segregar pedía más, y tras la insistencia, la banda volvió para rematar la faena destacando lo contentos y agradecidos que estaban por la entrega y buena acogida que se les había dado en un domingo y la hora en la que actuaban. Así, con esa ilusión se cerró el concierto, empleándose a fondo ante la esencia de la humeante “Juanita”, la divertida “Don Gernán”, en la que el colombiano "El Pastuso" se vació vocalmente en el sentimiento que la letra propone, y rematando todo de una forma eficaz, divertida y pegadiza con “La chica del súper no se puede callar”. Con ella se cerró un show en el que ¡Pendejo! dejó de ser sinónimo de insulto para convertirse en la obligación de proponer música en las mejores y más desmadradas fiestas en las que el rock n roll denso y divertido se haga parte de imprescindible presencia.

Tras el concierto la banda continuó haciendo gala de su calidez, charlando con todo aquél que quiso acercarse a ellos y comentar las sensaciones de lo que fue una demostración de que el rock n' roll nace, crece y se demuestra desde el corazón.

¡Hasta muy pronto, cabrones!

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Esta entrada fue escrita por Josep Fleitas

1 comentario

  • Juandie dice:

    Extensisima crónica hacia el gran concierto que se marcarón los holandeses PENDEJO a base del mejor Stoner Rock que se puede hacer en la actualidad. Gran gesto de la banda después del concierto de acercarse a charlar con los seguidores.

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