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Crónicas

Gilipojazz + Kike M: Conciertos preciosos

«Si te gustan las propuestas valientes y aún no conoces ‘¿Dónde está el jazz?’, ya estás tardando, pero añado también que si en disco molan, en directo te hacen incondicional.»

24 septiembre 2022

Gruta 77, Madrid

Texto: Juan Destroyer. Fotos: Darío Bravo

Gilipojazz

Ni dos años de vida tiene Metales Preciosos, el sello que montó Charlie Sánchez después de que su exitosa carrera como presidente de Warner Music Spain tocara a su fin. En ese tiempo, su pequeña pero aguerrida casa discográfica se ha establecido como una de las marcas que más está apostando por el talento emergente en diversos géneros, entre ellos, por supuesto, también el rock.

Dos de sus artistas, muy distintos entre sí pero unidos por la calidad de sus propuestas, actuaban juntos como parte del ciclo de conciertos con el que la sala Gruta 77 celebró su 22º aniversario.

Abrió la noche el salmantino Kike M en un formato acústico para el que le acompañaron el violinista Manu Clavijo y Gabriel Vidanauta a la percusión. Evidentemente, su actuación tuvo un tono muy folk, pero la prescindencia de distorsión no fue óbice para que conectáramos con unas canciones que nos infundieron una bucólica alegría desde el principio con los gorgoritos de “Prefacio”.

No solo Metales Preciosos une a Kike con los “protas” de la velada, el bajista de éstos, Ángel Cáceres, produjo su debut ‘Antipersonal’. “Mi madre me preguntó si era hoy cuando tocaba con los Gilipollaz, y me sigue haciendo gracia”, bromea a los pocos minutos de concierto. Más adelante le dedicó “Puertas abiertas”, composición con progresivos “Destellos” (¿acaso no fue esa la anterior canción en sonar?).

Kike M

No puedo dejar de señalar “Los hijos del miedo”, ese paréntesis puramente folk que hicieron con la colaboración de Irene Lume (con quien comparte el proyecto La Troje), tanto ella como Kike con panderos y unos coros espectaculares por parte de Manu y Gabriel.

En el tramo final empalmaron “Agua y piel” con “Los mejores”, y por un momento me temía que nos dejaran sin “Trance”, pero no, volvieron para cerrar por todo lo alto, con ese coro de “zorros y zorras cachondos”.

Bien entonados nos dejaron para gozar de Gilipojazz, una banda muy seria pero con mucho sentido del humor. El mérito del trío formado por el ya citado Ángel, el guitarrista Iker García y el batería Pablo Levin es grandísimo, porque consiguen encender al público con una propuesta de rock progresivo casi enteramente instrumental muy original; algo así como una mezcla de Frank Zappa, Rage Against the Machine y Mamá Ladilla. Es arrancar con ese “Tupa tupa” que les gusta (el “patu patu” no tanto), y te meten en el concierto hasta el punto que no te dejan desconectar, saliendo de allí con una sensación de extasiante felicidad.

El sobresaliente ejercicio de destreza instrumental de “9,5 es casi un 10” da paso a “Erzuín”, que algo de swing tiene, pero también mucho de funk rock que nos pone a bailotear; alucinante y desternillante ese final moldeando una de las melodías para darle un cariz alemán y francés entre otros.

Gilipojazz

De “Payasos” nos cuentan que está inspirada en un videojuego de los 90 que aún no existe, y también le añaden un extra, esta vez, “la música para los créditos”.

El breve “Afinación I” les vale para hacer chanzas entre ellos a cuenta de eso, la afinación. “Metalpatitos” tiene un poquito de una música dura que tampoco les es ajena, aunque no se desvía de su multiforme pero al mismo tiempo muy distintivo estilo.

Sí se van por otros derroteros, más calmados, versionando “Focus II” de la mítica banda holandesa de rock progresivo cuyo nombre ya te lo he dicho. Todo muy solemne, pero la guasa les sale hasta sin querer: al final del tema Ángel tira con el cable del bajo uno de los “focus” del escenario.

Que su música genere pogos, es relativamente normal, pero que lo haga con “Solo de ti depende”, una canción nueva (para la que, por cierto, se intercambiaron los instrumentos), vuelve a hablar de su grandeza; a todo esto, tiene un aire muy punki.

El meneo va a más entre las primeras filas con “Sonic”, otro tema inspirado por los videojuegos que “compusieron con este Casio de aquí”. Impresionante cuando los tres se ponen a tocar un mismo teclado, simulando Pablo y Ángel estorbarse el uno al otro para hacerse con el dominio de las notas altas.

Después de introducirnos en el dodecafonismo para cantarle el cumpleaños feliz a una María presente en la sala y a la propia Gruta 77, les instalan GoPros en los instrumentos y nos anuncian que van a filmar “Sandwich” para un videoclip.

Ángel comienza “Aguante y paciencia” acordándose de aquellos que ya no están entre nosotros, como Séneca. Quiero creer que al prohombre del imperio romano le habría parecido intelectualmente interesante la propuesta musical de Gilipojazz, aunque por una estrofa currada que cantan, va y no es suya, sino de “Quiero tener tu presencia” de Seguridad Social.

Ya han tirado antes de silbidos durante la actuación, pero si le añades un xilófono en “Hasta mañana si Dios quiere”, pues si acabaras de llegar, aquello te daría más sensación de circo que de concierto. Son precisamente esos momentos de payasismo -como cuando presentan a la banda eclipsando Ángel el solo de Iker- los que hacen que disfrutemos como enanos, y no como sesudos estudiosos del rock progresivo. Se retiran, pero el público les aclama como pocas veces -malditos complejos- se aclama a una banda de tu misma ciudad.

 

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Una locución nos introduce al incidente que propició la creación de “Iker me debe un café”, que provoca en su público una reacción parecida a la que habría suscitado “Killing in the Name” en un bolo de RATM. Y ole los huevazos para terminar el show con una canción nueva, la supercañera secuela “Iker ya no me debe un café”, que irá en su segundo disco.

Si te gustan las propuestas valientes y aún no conoces ‘¿Dónde está el jazz?’, ya estás tardando, pero añado también que si en disco molan, en directo te hacen incondicional.

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Esta entrada fue escrita por Juan Destroyer

1 comentario

  • Juandie dice:

    Rockeras y cañeras ambas actuaciones tanto de KIKE M como de GILIPOJAZZ presentando su nuevo álbum en el Gruta 77 madrileño.

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