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Crónicas

Dead Kennedys: Vida más allá de Biafra

«Solo con la ristra de piedras angulares del punk que disponen en su repertorio valen de sobra para acudir a sus recitales»

12 agosto 2019

Sala But, Madrid

Texto y fotos: Afredo Villaescusa

Debería contemplarse la vejez como una época genial para la experimentación con drogas. Cobraría más sentido que nunca el mítico lema punk de “no hay futuro” y, al estar de vuelta de todo los posibles prejuicios fruto de una educación anquilosada, apenas tendrían influencia. Desafiar a la muerte a pecho descubierto en vez de languidecer como un triste vegetal sin nada que aportar a esas alturas de la vida. Un corte de mangas para los que únicamente entienden la senectud como un valle de lágrimas hacia el desfiladero final sin ninguna otra inquietud que no sea jugar a la petanca o reposar en un sofá como un mueble obsoleto al que nadie presta atención hasta que se rompe.

Una especie de regreso al mundo de los vivos parecen experimentar los veteranos Dead Kennedys desde que se marchara su antaño vocalista Jello Biafra en 1986 y ellos decidieran volver a la palestra tras disputas legales por derechos de autor o por el mismo nombre del grupo. De esta forma, una vez que solucionaron también algún problema de salud, los californianos comenzaron a girar ya con cierta regularidad a partir del 2013, con amagos de reunión de vez en cuando, como la propuesta del festival Riot Fest en 2017 descartada por Biafra.

Kráneo

Ya se anunciaba como la peor fecha posible para un concierto, en pleno agosto, con gran parte del personal en vacaciones o a punto de pillárselas, pero eso no constituyó ni por asomo inconveniente para que las entradas acabaran agotadas. No en vano se trataba de una fecha en exclusiva en la península de uno de los grupos más importantes del punk americano. Leyendas con las que casi empezó todo en ese sentido más allá del Atlántico antes de que llegaran otros como The Offspring y Green Day y prostituyeran el concepto hasta límites indecentes. Los “punkis millonarios” de los que hablaban DDT.

No entendimos muy bien el motivo del excesivo secretismo montado en torno a los artistas invitados que propició hasta alguna situación ridícula como cuando les preguntaron a los primeros teloneros a ver quiénes eran y ellos decidieron mantener todavía un poco más el enigma. Finalmente se desvelaron como Kráneo, un combo que le daba al punk hardcoreta con capacidad suficiente para despertar el interés. Prueba de ello estaba en su aceptable revisión del “Violencia sin cuartel” de M.C.D., que a su vez era una adaptación en castellano del “Emergency” de Infa Riot.

Mad Punk

Que había ganas de un bolo del rollo en la capital era evidente en el desmedido entusiasmo del personal, que montó pogos en cuanto tuvo ocasión y algún espontáneo hasta insistió en pedir el micro para “dedicar unas palabras para los presos”, sin precisar si se refería a los reos vascos, catalanes, delincuentes comunes o jetas de pedigrí tipo Bárcenas. Aprovecharon esta favorable coyuntura los veteranos Mad Punk, que están formados por miembros de Larsen, Espasmódicos o TDeK, referencias inevitables del llamado punk ibérico. Y durante su actuación, aparte de cortes propios, desfilaron clásicos impepinables del calibre del “Nacido de la pota de un punk” de Larsen que enfervorizaron pero bien el ambiente. “¡Hacía años que no escuchaba estas canciones!”, decía un aficionado después de pegarse la sudada padre en un pogo. Como gorrinos en un lodazal.

La principal incógnita a la hora de acudir a un recital de Dead Kennedys  en el siglo XXI es saber si el sustituto de Jello Biafra dará el callo con la dignidad requerida exigible a un cancionero tan totémico en el género. Y aunque puede que Ron “Skip” Greer no sea la repanocha ni tampoco posea el carisma de su predecesor en la época gloriosa del grupo, dispone de las argucias necesarias para llevar el asunto a buen puerto. Es lo que sucede cuando los temas son tan grandes que eclipsan por completo a su vocalista e incluso se aplaudirían aunque los interpretara una cabra. Así se las ponían a Fernando VII, que diría el refranero popular.

Dead Kennedys

Con los astros más favorables imposible y una parroquia que ya parecía comerse las tablas con la intro de Morricone, la tercera pieza “Police Truck” se convirtió en el pistoletazo de salida oficial para el lanzamiento de cerveza y unos pogos tan descomunales que los fotógrafos tuvimos que ponernos de inmediato a cubierto, igual que si en esos momentos se hubiera desatado un bombardeo aéreo o una incursión terrestre decidida solo a ganar terreno. La ofensiva avanzó sigilosamente hasta que otra bomba cayó sobre la zona devastada, un “Kill The Poor” que provocó brazos en alto y paseos en volandas sobre la multitud. El hormiguero ya se encontraba lo suficientemente revolucionado.

En semejante tesitura uno tampoco necesita esforzarse demasiado para enardecer los ánimos y eso lo aprovechó como nadie el voceras Ron, pese a que en ocasiones cargara un poco con tanto discursito y gracietas. Pero el tipo se hizo querer, como cuando East Bay Ray se arrancó con un punteo blusero y él se puso a bailar en plan chalado tipo Thom Yorke en “Lotus Flower”. Un preludio a otro proyectil de considerable envergadura, la frenética “Too Drunk To Fuck” capaz de llevarse todo por delante. Como una inesperada tormenta veraniega.

Y en medio del oasis una pareja bailaba rock n’ roll ajena al vendaval desatado en primeras filas y en la parte central, otra prueba más de que el punk en realidad es rock añejo acelerado y a tope de revoluciones. Lástima que los excesos dramáticos de Greer no hicieran tanta gracia y a veces con tanta pausa se cargaran el rollo dinámico del asunto, la presentación de la banda, por ejemplo, fue realmente soporífera. Menos mal que nos despertaron de lo lindo con el tiro “Nazi Punks Fuck Off”, precedida por una introducción del batera Peligro cargando contra el racismo y la homofobia.

Dead Kennedys

Dead Kennedys

El ataque enfiló su acometida final con un “California Über Alles” coreado a pleno pulmón en el que hubo hasta conatos de marcha militar. Y en los bises su versión de “Viva Las Vegas” mantuvo el bailoteo mientras alguno se lanzaba desde el escenario antes del himno “Holidays in Cambodia”, arma devastadora de alcance inapelable. Todavía quedaba más, pues después de saludar y de regresar por segunda vez arremetieron con una curiosa “Chemical Warfare” en la que intercalaron hasta el “Sweet Home Alabama” de Lynyrd Skynyrd, algo únicamente comprensible por su condición de yanquis, pocos grupos se encuentran más alejados del espíritu del punk que The Allman Brothers Band o los creadores del “Free Bird”. Una pausa antes de regresar a ese estribillo para gritar hasta desgañitarse puño en alto.

Después de los conciertazos vividos en el Rebellion de Blackpool hace escasos días, el bolo de los Kennedys nos resultó muy menor si nos poníamos a comparar. Pero como hemos dicho antes, ya solo la ristra de piedras angulares del punk que disponen en su repertorio valen de sobra para acudir a sus recitales sea quien sea su vocalista, un dato que se antoja bastante secundario ante tanto trallazo explosionando en los oídos. Desde luego hay vida más allá de Biafra.

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1 comentario

  • Juandie says:

    Quizás no esté en DEAD KENNEDYS un histórico como Jello Biafra pero a dia de hoy siguen dando recitales muy dignos con el Punk Rock como lema y la reivindicación como arma de lucha y esa noche en la capital con esos temazos que ya son clásicos del Punk y junto al resto de bandas estuvieron muy a la altura estos veteranos de la movida Punk Estadounidense.

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