Crónicas

AM Fest: Deafheaven, Godspeed You! Black Emperor, Caspian, Cult of Luna...

«un fantástico evento al que fuimos con el equipo de explorador a descubrir formaciones que se salen bastante de los circuitos más mediáticos o comerciales que encontramos en la mayoría de grandes festis»

Del 6 al 9 de octubre

La Farga de L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona

Texto: Jordi Campàs y Marcelo G.. Fotos: Markceröck

Deafheaven

Octava edición de un festival que nació en 2013 como AloudMusic Festival, al igual que el sello discográfico que lo organizó inicialmente, orientado hacia la música experimental, el noise-rock, y la música instrumental. Una vez más de mudanza, se trasladaba de la remodelada fábrica textil de la Fabra & Coats, en el antiguo municipio de Sant Andreu de Palomar, al lado opuesto de Barcelona, pasando del Besós al Llobregat. En las primeras cinco anteriores ediciones se realizó en la sala 2 de Apolo. Aparte de crecer en espacio y asistencia, también ha ido aumentado en el número de jornadas, que fueron cuatro en total con tres escenarios, y pasando de tan solo dos bandas en la previa de 2019, a ya cinco en este año de retorno, tras los dos años de cese general de la actividad musical.

La jornada inaugural del jueves se inició con una de las pocas bandas del festival a las que sí podríamos circunscribir en los términos estrictos de metal, concretamente al dark metal, Irist, con un sonido basado en elementos progresivos pero cargados de metalcore, en especial por el trabajo vocal de Rodrigo Carvalho, tremendo griterío el que sale de su poderosa garganta. Los de Atlanta finiquitaron su sobria actuación de treinta minutos con “Dead Prayers” de su único álbum hasta la fecha, 'Order of the Mind' (2020), y con “Surging Ablaze”, del EP 'Gloria' (2022).

Sin tiempo para poco más que cruzar la sala de este pabellón ferial nos encontramos con un escenario lleno de escaleras metálicas y soportado en ellas un pequeña tabla donde se asienta la productora sabadellense Neus, de Nara is Neus, que con una guitarra y diversos sintetizadores crea un ambiente de lo más obrero, ante un público atento pero impasible, e imbuido por unas composiciones que cruzan la electrónica, el noise, y otras hierbas. Se despidió alzándose con un brevísimo solo de guitarra ante los escuetos aplausos de una audiencia que despertó de una sesión hipnótica, a la que no le vendría nada mal añadirle una pantalla con imágenes, ya que ella es también fotógrafa, que acompañaran esta inclasificable concatenación de sonidos.

Nara Is Neus

Vuelta al escenario anterior, donde suenan de fondo Menace Ruine mientras los chicos de Little Rock, Arkansas, Pallbearer, acaban de afinar su equipo. Abrieron con la larguísima “Foreigner” en su creo que cuarta visita, manejando con languidez su doom metal relajado, y cansino por momentos. Siguieron con “Forgotten Days”, tema que da título a su último álbum, y en el que basaron gran parte de su directo, con temazos como “Riverbed”, otro tema de doce minutos como es “Silver Wings”, o la magnífica “Caledonia”, en la que Brett Campbell y Joseph D. Rowland van intercambiando el papel de voz principal. Finalizaron una más que correcta actuación con “Given to the Grave”, con Joseph levantando el puño, y dejando caer su bajo al suelo antes de abandonar súbitamente un escenario muy alejado del público, no sé si a unos cuatro o cinco metros aproximadamente, aunque dado el número de fotógrafos acreditados, no extraña tanto.

Cambio de escenario para encontrar a los finlandeses Oranssi Pazuzu poniendo en marcha toda su maquinaria de post black metal alienígena, salpicado de tenebrosa electrónica, y una lúgubre psicodelia. En su segunda visita este mismo año, ya que estuvieron en la presente edición del Primavera Sound, interpretaron varios cortes de su último trabajo, 'Mestarin Kinsi' (2020), como la inicial “Ilmestys”, el hit “Uusi Teknokratia", o esa posesión infernal denominada “Oikeamielisten Sali”. El black metal de un futuro que ya está aquí es vikingo, pero no luce casco ni pinturas de guerra, y cada día tenemos a más fanáticos oyendo los aullidos que surgían de entre la caterva.

Elder

Para cerrar la noche del jueves, los stoners Elder, desde Boston, Massachussets, con su personal mezcla de doom, metal, y rock progresivo, que están compartiendo gira con los de Arkansas (Pallbearer), realizaron un magnifico directo, aunque no me agradó en demasía la voz de Nick de Salvo, muy cambiante en su ejecución. Del cuarteto norteamericano destacó, a mi modo de ver, tanto su bajista, Jack Donovan, en el eje central, como el trabajo a la batería de George Edert, que entró en el grupo hará unos tres años, y su encaje en el grupo no podría ser más satisfactorio tras la grabación de 'Omens' (2020). Empezaron de forma virulenta con el tema que abre su disco 'Lore' (2015), “Compendium”, “Blind”, “Halcyon”, y con “Sanctuary” se despidieron prometiendo que nos veríamos bien pronto.

La segunda jornada se abría a las cuatro de la tarde con la banda de hardcore experimental francesa Birds in Row, que presentaba su recientemente editado 'Gris Klein', del que se pudo escuchar temas como “Noah” o la disonante “Nympheas”.

Tras el titánico trio de Laval, llegaba un ritual onírico-chamanico de la mano de la multi instrumentista afincada en Roma, y de gran voz, Lili Refrain, con su nuevo disco 'Mana'. Otra con excelentes cuerdas vocales es la enigmática vocalista de Gggoldd (Gold), Milena Eva, también con nuevo disco bajo el brazo, el sufrido y minimalista 'This Shame Should Not Be Mine', una encantadora propuesta de trip-hop con retazos de post-metal que interpretaron en su integridad de la primera a la última, y en el mismo orden que en el álbum.

Svalbard

Cambio de escenario y de estilo con los británicos Svalbard, que este verano formaban parte del cartel del Resurrection Fest, con un repertorio calcado al ofrecido en Viveiro, dominado por su disco editado en 2020, 'When I Die, Will I Get Better'. Sufrieron un percance con la inicial “Throw Your Heart Away”, al finalizar la intro y darse cuenta Serena Cherry que no había encendido su amplificador de guitarra. Tras este pequeño desliz, el cuarteto de Bristol dio buena cuenta de su fuerza y rabia en esa mezcolanza de estilos que andan entre el hardcore melódico en la voz de Liam, y la gutural, entre black y deathmetal, de Serena, que presentó casi todas las canciones interpretadas, como “Click Bait”, dedicada a la industria musical con un explícito "Fuck off".

Nos vamos al Escenari 3, donde los norteamericanos Foxtrail andaban aún acabando de armar el instrumental, con una calma exasperante que se repitió a lo largo de su directo, con eternos parones entre canción y canción, mayoritariamente de su nuevo álbum, 'Fawn', como “Ego Death”, “BBQ”, o “Ataque de nervios”, que a pesar de su título en castellano la letra es íntegramente en inglés, aunque la bajista/vocalista, Blue Luno Solaz, sí se nos dirigió en castellano en varias ocasiones para decir que era un sueño estar acá, etc. Nos presentaron a la banda, con la incorporación del violinista Jared Schimd, que sirve de contrapunto para esta formación screamo/posthardcore de Connecticut, que posee momentos geniales, y otros simple y llanamente soporíferos, no para su legión de fans acérrimos, que enloquecieron con cada nota, y más si les tocó alguno de los discos que bajó a regalar fugazmente el percusionista Michael Larocca a las primeras filas.

Cult of Luna

The Cult of Luna emergieron de la oscuridad con “Cold Burn”, emulando la sombría atmosfera de un barco carguero. Eran las estrellas de la noche y lo dieron absolutamente todo. “Nightwalkers” nos llevó directos a una caminata entre un público medio zombie bailando al ritmo de un headbanging taciturno. Regalaron gemas tan antiguas como “I:TheWeapon”, con tintes progresivos, o “Dim”, de su 'Somewhere Along the Highway' (2006). Se marcharon con “Blood Upon Stone” dejando a sus fans extasiados tras noventa minutos de sludge metal en vena.

En el Escenari 2, momento para desenchufar de la rugosidad de los suecos con un cuarteto japonés, con tres chicas al frente y Yuusuke Yoshida a la batería. Tricot dieron la nota de color ante tanta oscuridad con sus agradables melodías, cambios de ritmo, y contratiempos desde su mathrock con cándidas notas pop, con temas como “Dogs and Ducks”, de su disco 'Jodeki' (2021), o un tema nuevo que le siguió con reminiscencias a aquel gran éxito egipcio de las Bangles, o la percutida “Pool”. Divertidos momentos tuvimos cuando la guitarra y voz principal, Ikkyu, intentó dirigirse al respetable con su precario inglés, o grabándonos con una pequeña camarita. Lo cierto es que hicieron las delicias de un reducido pero ruidoso grupúsculo de fans, que anduvieron reclamando algún tema más durante un buen rato en esta su primera visita tras la final “Potage”.

Vuelta al escenario central con la traca final de la mano de los norteamericanos Caspian, ya sin Erik Burke Moran a la guitarra, siendo Calvin Joss en el encargado de cubrir sus partes. Abrieron en medio de una nebulosa de humo que fue in crescendo durante el show, con la majestuosa “The Raven”, de su disco 'Tertia' (2009), seguida por “Flowers of Light”, single de su último álbum, 'In Circles' (2020).

Reajuste de cuerdas y pedales para entrar a fondo con la melódica “Malacoda”, con luces blancas y rojas a contra luz que dificultan en grado sumo verles las caras y las guitarras. Momento en el que se presentan y comentan que hace seis largos años que no tocan por aquí, así que vamos a disfrutarlo, y nos entregan dos cortes de su 'Dust and Disquiet' (2015): la lánguida y disruptiva “Rioseco”, y la evolutiva “Arcs of Command”, que acaba con los tres guitarristas volcados sobre su pedaleras entre luces cegadoras. Vuelta al último disco con la titánica “Collapser”, para acabar tras la intro "Go All the Way", desde su 'Waking Season' (2012) con “Fire Made Flesh”, y un final cercano a lo destructivo.

Caspian

La jornada sabatina la comenzamos algo tarde, cuando ya habían pasado por los distintos escenarios varias formaciones, como la vasca Arima, con el ex-Ama Say Gontzal Bilbao a la batería; la cantante y pianista madrileña Maudthe Mouth, y la formación de rock instrumental de Leicester Maybe She Will.

Llegamos justo al inicio del concierto debut de Ikarie, una banda doom metal puro y duro de la costa mediterránea. Sus miembros residen en diferentes lugares de la península, de Barcelona a Murcia, pasando por Valencia. Presentaban en directo por vez primera, y con tan solo un par de ensayos de preparación, 'Cuerpos en sombra', el cual reprodujeron de forma lánguida y desgarradora prácticamente en su totalidad, desde la inicial “Está en tu cabeza”, con Pablo Egido alzando los brazos reclamando apoyo a los presentes, hecho que realizó en varias ocasiones, hasta llegar al final de su denso y compacto directo con “Cenizas”, y unos más que merecidos aplausos.

Ikarie

De ahí pasamos al escenario central donde esperaba la ecléctica pianista y cantante Anna Von Hauswolff, que participó hace unos años en el 'Thrice Woven' (2017) de los black metaleros Wolves in the Throne Room. La compositora sueca y su banda empezaron con “Sacro Bosco”, un tema inspirado en el "Bosque Sagrado de Bomarzo", de su disco conceptual 'All Thoughts Fly', título que interpretaría después de “The Truth, The Glow, The Fall”. Dio un paseo entre un público que le hizo pasillo hasta la mesa de sonido durante el tema “Gösta”, y terminaron con “The Mysterious Vanishing of Electra”, ahora a la guitarra, no sin antes informar a los presentes que el día anterior estaba sin voz, y que hoy milagrosamente la había recuperado, algo increíble, por que mostró una voz súper poderosa, que por momentos llegaba a saturar por su gran estridencia.

Otra voz notable que combina lirismo con voces guturales es la de la californiana Kristin Hayter, más conocida como Lingua Ignota, que también bajó a mezclarse entre los mortales desde un escenario que tan solo contenía un piano que solo usó al final, ya que toda la música era pregrabada, mayormente de su tercer disco, 'Sinner Get Ready' (2021), de alto contenido religioso, como las imágenes de sectas, bautismos y predicadores que se proyectaron durante su show.

Volvemos al metal, al black metal sin pinturas, clavos ni pinchos con los franceses Celeste, que sustituían a los tejanos This Will Destroy You. Con un escenario a oscuras, inician su actuación con la instrumental “(A)”, con imágenes de su videoclip de fondo en una pantalla. Tras esta se encasquetaron unas linternas frontales rojas, pasando a interpretar casi por completo su séptimo disco, 'Assassine(s)', editado a principios de año con Nuclear Blast, trabajo que interpretaron con gran intensidad. Entre sus canciones cabe destacar el corte “Le Cour Noir Charbon”, durante la que también proyectaron su videoclip. Terminaron su demoledora hora de concierto con “Cette Chute Brutale” y “Comme des Amants Reflet”, dos piezas de 'Infidèle(s)'.

Pero el plato fuerte de la noche llegaba con el también francés Franck Hueso, o séase Carpenter Brut, en formato de trío. El compositor de bandas sonoras para películas y videojuegos se hace acompañar por el guitarrista Adrien Grousset y el batería Florent Marcadet, ambos del grupo de metal progresivo Hacride.

La combinación entre música electrónica de baile con guitarras y batería metal funciona, y es que Hueso ha dado con una fórmula mágica para aunar dos estilos en un principio contrapuestos, pero que enloqueció a los allí presentes, totalmente entregados a las composiciones extraídas de su último trabajo, 'Leather Terror' (2022), de títulos tan heavys como “The Widow Maker”, “Straight Outta Hell” o “Night Prowler”. Aunque la locura llegaría con la versión del gran éxito de Michael Sembello, “Maniac”. Incroyable.

A la jornada final del domingo arribamos al término de la actuación de la multiinstrumentista norteamericana Madeline Johnston, conocida como Midwife. Seguidamente saltaba con sus enormes tacones a escena Isa Holliday y sus Slow Crush, la banda belga practicante del denominado shoegaze, una música envolvente de ritmos marcados y una voz insinuante, por momentos imperceptible, que se perdía entre el sonido de las diferentes capas melódicas de guitarras. Repartieron equitativamente el repertorio con cuatro temas de cada uno de sus dos álbumes, 'Hush' (2021) y 'Aurora' (2018).

A.A. Williams

Turno ahora para otra vocalista femenina, la londinense A. A. Williams, acompañada por cuatro impávidos músicos, todos vestidos íntegramente de negro, al igual que todos los instrumentos, para una sesión de dark folk aun con la luz del día entrando por el techo del pabellón, hecho que no desmereció la propuesta de la británica, aunque hubiera estado mejor en sesión nocturna para presentar básicamente piezas de su tercer trabajo, 'As The Moon Rests' (2022), como la inicial “For Nothing” o la encantadora “Evaporate”. Cerró su impecable y regia actuación con el tema “Melt”, de su anterior 'Forever Blue' (2020).

Cambio total con los californianos Deafheaven, que llegaban presentando su controvertido último disco 'Infinite Granite' (2021), que no es, para nada, del agrado de todos sus viejos feligreses., más si cabe si inician su jaculatoria con tres de canciones de este, edulcoradas en demasía y cercanas a bandas como My Bloody Valentine, mientras su vocalista, George Clarke, tan elegante como siempre, se movía con su camisa negra completamente empapada al más puro estilo post-rock del difunto Ian Curtis, con epilépticos movimientos.

Recuperaría su gutural estilo con piezas clásicas como “Honeycomb”, “Brought to the Water” y apuntalaría su innovador directo con “Dream House”, piedra angular de su iglesia black metalera de traje y corbata.

Llegamos al final, y tocaba abrocharse los cinturones para emprender vuelo con la nave canadiense GoodspeedYou! Black Emperor, y su “Hope Drones”, seguida por "Job's Lament”.

Seguimos subiendo con imágenes proyectadas en película de 35mm de fondo para “First of the Last Glaciers”. A “Bosses Hang” le sucedería “Cliffs Gaze”, para tomar tierra con “The Sad Mafioso”. Un vuelo tedioso para algunos que fueron abandonando el recinto, y alucinante para una mayoría que permaneció en sus butacas disfrutando de este viaje entre nubes sonoras compuestas de gases varios. Un más que grato viaje para acabar.

Godspeed You! Black Emperor

Finalmente, destacaremos la buena organización general, un local que no sonó tan mal como se podría esperar, y que pasamos menos calor que la edición anterior en Fabra i Coats, aunque llegamos casi todos los días a los 26 y 27 grados. Era factible devolver el vaso, cosa que no ocurre en otros festivales, convirtiéndose en una fuente de ingresos adicional. Como pega, diremos que las tarimas eran algo bajas, y muy separadas del público. Hay que recordar que los que trabajan en el festival, lo hacen de forma totalmente voluntaria. En fin, un fantástico evento al que fuimos con el equipo de explorador a descubrir formaciones que se salen bastante de los circuitos más mediáticos o comerciales que encontramos en la mayoría de grandes festis.

Como en cada edición, progresaron adecuadamente en asistencia, que esta vez rondó los mil quinientos de media, aunque el jueves habría que reducirlo a la mitad, y aumentarlo el viernes y sábado. Así que, ¡felicitacions!

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Esta entrada fue escrita por Redacción

1 comentario

  • Juandie dice:

    Pedazo como currada crónica hacia las rockeras y cañeras descargas que se marcaron estas cojonudas bandas en dicha localidad barcelonea.

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