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Paradise Lost

Draconian Times: 25th Anniversary Edition

Music for Nations (2020)

Por: Yorgos Goumas

9

El 4 de diciembre salió a la venta la edición del 25º aniversario de ‘Draconian Times’, el disco más exitoso de los pioneros del metal gótico oriundos del Halifax, Inglaterra, y en este artículo repasaremos las razones del porqué de su relevancia. En la primera mitad de los años 90 algo empezaba a moverse dentro del seno del death metal, algo que se alejaba de los patrones establecidos del género ya que no solamente se bajaban las revoluciones y adquirían más relevancia los medios tempos sino que la agresividad se veía equilibrada por la creación de atmósferas densas, melancólicas y evocadoras, y los arreglos musicales se volvían más variados y complejos.

Después de Celtic Frost, quienes ya habían roto moldes con sus lanzamientos ‘To Mega Therion’ (1985) e ‘Into the Pandemonium’ (1987) introduciendo arreglos de música orquestal y voces femeninas, el rock empezó a mezclarse con el post punk, teniendo así a bandas tan interesantes como The Cult, The Sisters of Mercy, The Mission o Fields of the Nephilim a nivel de rock gótico. Por otra parte, la fusión del metal con los sonidos más oscuros nos dio a bandas igual de interesantes como los Type O Negative, Danzig, Candlemass,Tiamat o Sentenced.

Sin embargo, fueron tres bandas inglesas las que marcaron el inicio del subgénero del doom/death gótico: My Dying Bride, Anathema y Paradise Lost. Esos últimos ya habían mostrado señales de querer ir más allá del death más genérico y en su mezcla del death doom, añadieron, igual que sus héroes Celtic Frost, arreglos con teclados y voces femeninas en su segundo disco, ‘Gothic’(1991). Con sus dos siguientes discos, ‘Shades of God’ (el tema “As I Die” es todo un himno del doom death) e ‘Icon’ (con temas tan emblemáticos como “Embers Fire”, “Remembrance” o “True Belief”) siguieron puliendo su sonido con las guitarras de Greg Mackintosh, creando ya ese sonido tan particular suyo y la voz de Nick Holmes alejándose cada vez más del sonido gutural pero manteniendo esa textura cruda cual papel de lija aunque ya se hacían notar inserciones esporádicas de voz de barítono.

En 1995, el metal gótico ya podía presumir de bandas como Moonspell, Theatre of Tragedy o The Gathering, pero serían los de Halifax quienes combinarían con gran éxito la oscuridad y la accesibilidad comercial.
Se juntaron por tercera vez con el productor de sus dos discos anteriores, Simon Efemey (Amorphis, The Wildhearts, Napalm Death), en un lugar inmejorable para crear música de esta índole: el Great Linford Manor, una mansión del siglo XVII reconvertida en estudio de grabación donde han grabado allí artistas como Biffy Clyro o PJ Harvey (otras partes del disco fueron grabadas en el estudio Ridge Farm donde han grabado Queen, Bad Company, Ozzy Osbourne y muchos más).
El tema que abre el disco, “Enchantment”, contiene una intro con unos teclados muy melancólicos, cortesía del músico Andrew Holdsworth, un pianista clásico pero que ha grabado con bandas como The Cure, Primal Scream e incluso los mismísimos Napalm Death. Los coros siniestros que acompañan a Nick Holmes, su voz grave pero melódica, y la sutil guitarra de Mackintosh a lo The Mission, nos indican que estamos metidos en plenos terrenos góticos mientras que la guitarra rítmica de Aaron Aedy mantiene el ambiente doom.

“Hallowed Land” podría ser la mezcla perfecta entre unos Sisters of Mercy de su época del ‘Vision Thing’ y unos Metallica y su ‘Black Album’ (la voz de Holmes creó muchas comparaciones con la de James Hetfield en su momento), mientras que el riff central es de los más reconocidos del género.

Un servidor aún se acuerda de varias sesiones de música oscura en aquella época que incluían en su setlist el tema “The Last Time” con aquel estribillo tan característico (“Hearts beating…”) que llenaba las pistas del baile. Otro tema irresistible que mezcla Metallica con The Cult de su época del ‘Sonic Temple’ y Sisters Of Mercy.

La verdad es que los cuatro primeros temas del disco son incontestables, ya que ese “Forever Failure”, acaso el corte más melancólico y lento del álbum, es otro clásico del grupo. La desesperación y la angustia en la décima potencia, con la situación más agravada si cabe con ese sample de la voz de Charles Manson. El solo de Mackintosh es de los que ponen los pelos de punta.
“Once Solemn” no es para nada solemne ya que es el tema más heavy y rápido del disco, y por eso fue colocado después del “Forever Failure”: para acentuar esa montaña rusa emocional. Si uno no hace headbanging con este tema es que no corre sangre por sus venas. Su tema más cercano al sonido del ‘Black Album’ pero con la estampa sonora inconfundible de la banda.
“Shadowkings” nos vuelve por terrenos de Sisters Of Mercy o Fields Of The Nephilim, pero que a la vez mantiene el lazo sonoro con el disco anterior, ‘Icon’.

“Elusive Cure” es un tema de medio tiempo que chapotea entre la guitarra de Macintosh a lo The Cure (ejem) y la guitarra más doom de Aedy. Cabe destacar aquí la batería juguetona de Lee Morris (el nuevo fichaje de la banda entonces), que da un toque diferente y fresco al conjunto. La guitarra a lo The Cure sirve como intro para el próximo tema, “Yearn for Change”, y sigue posteriormente en segundo plano para dar cabida a unas guitarras a lo The Cult mientras que Aedy mantiene alto el nivel de agresividad. El solo de guitarra sin embargo es 100% Mackintosh. Aunque el tema “Shades of God” se titula igual que su segundo disco, encajaría perfectamente en ‘Icon’ más bien. Una buena dosis de doom, marca de la casa y con una sutil pero efectiva línea de teclados mientras que Macintosh marca otro riff memorable.

“Hands of Reason” tiene un cierto aire a su tema “As I Die”, mientras que “I See Your Face” nos devuelve por los terrenos de Sisters Of Mercy, y la verdad es que la intensidad ya ha bajado algo. El título del tema que cierre el disco, “Jaded” (hastiado, cansado), quizás describa perfectamente a este tema. Personalmente, hubiese preferido que incluyeran en su lugar el tema “Another Desire” como cierre del disco ya que se trata de un tema muy atmosférico y muy diferente de lo que habían hecho hasta el momento. Finalmente acabó siendo la cara B del single “Forever Failure”. Sin embargo, eso no puede ocultar el hecho que acabamos de repasar a uno de los discos británicos del metal más brillantes de los noventa.

Todos están de acuerdo que este disco salió en el momento adecuado, ya que la gente estaba preparada para una propuesta así. Es un reflejo del sonido noventero (sobre todo a nivel de producción), el diseño del disco es también icónico, la voz de Holmes nunca había sonado tan equilibrada hasta entonces y sus letras, llenas de referencias religiosas y existenciales llegaron a un nuevo nivel. Fueron lo suficientemente valientes como para no proseguir con esta fórmula en sus siguientes discos en su afán de seguir progresando, aunque su intento de emular a Depeche Mode en discos como ‘One Second’ (1997) y sobre todo ‘Host’ (1999), les hizo perder algún que otro fan.

Pues bien, con respecto a esta reedición (disponible a través de este enlace), el oyente va a encontrar un segundo disco de vinilo o de CD, según el formato, donde se incluyen varias demos de temas del disco aunque resulta curioso que hayan incluido a la del tema “Sweetness”, una canción que pertenecía a las sesiones del ‘Icon’. No sé si al oyente le resultaría ser todo un aliciente escuchar demos, pero por lo menos han incluido las de temas como “Last Desire”(ya disponible en la reedición anterior del año 2011), una canción que nunca fue más allá de la fase de demo, y “Master of Disrule”. También hay canciones del disco grabados en directo para una sesión de Tommy Vance, un disk jockey de la BBC, que creo que sólo satisfarán a los completistas más acérrimos.

Por alguna razón, en este segundo disco han ignorado a todas las caras B del ‘Draconian Times’ (“Laid to Waste”, “Fear”, “Master of Misrule” y la versión de The Smiths, “How Soon Is Now”), aunque ya estaban disponibles en la edición japonesa y norteamericana. Temas que creo que podrían haberse incluido en el disco ya que no les falta calidad, y personalmente destacaría “Fear”, una canción pegadiza y de un corte entre lo alternativo y el punk rock, toda una curiosidad en el repertorio de la banda. Curiosamente, en esta reedición sólo se ha incluido la versión del tema de Sisters Of Mercy, “Walk Away”. El otro aliciente para obtener esta edición son las extensas notas del libreto que cuentan los pormenores del cómo se hizo del disco, aparte del fantástico trabajo de la diseñadora gráfica Holly Warburton (All About Eve, Tricky). Si no poseéis en formato físico a uno de los discos fundamentales del género esta es una magnífica oportunidad para enriquecer a vuestra colección, pero para los demás, allá ustedes.

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Esta entrada fue escrita por Yorgos Goumas

1 comentario

  • Juandie dice:

    Ahora que parece que están a la orden del dia muchas reediciones de algunos de los mejores álbumes de bandas rockeras ya sea en formato vinilo o derivados lo veo de puta madre que uno de los mejores álbumes de los maestros del Rock Gótico como son PARADISE LOST salga a la venta el cual tiene muy buen pinta en este nuevo formato.

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