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Ozzy Osbourne

Ordinary Man

Epic/Sony Music (2020)

Por: Juan Destroyer

8

Como en el cuento del lobo – e irremediablemente me viene a la cabeza el Ozzy licántropo de ‘Bark at the Moon’ – , llevaba tanto tiempo el cantante anunciando que venía disco, que muchos habíamos terminado por dejar de creerle.

Casi diez años han transcurrido desde ‘Scream’ hasta la llegada de su duodécimo álbum de estudio como solista. Por ello no dejan de ser paradójicas las prisas con las que Andrew Watt – el hombre al que se le entregó el timón – tuvo que juntar las canciones, probablemente urgido ante el viraje de los acontecimientos que forzó la salud de Ozzy, quien ha concatenado aplazamientos de giras. El productor y también guitarrista descolgó el teléfono, armó una base rítmica imponente (el bajista de Guns N’ Roses, Duff McKagan, y el batería de Red Hot Chili Peppers Chad Smith), se enclaustraron en el estudio, y en tan solo cuatro días montaron los temas. En otras tantas semanas estuvo todo grabado.

Uno podría pensar en un disco descarnado y espontáneo, pero la verdad es que en ese corto periodo de tiempo Watt saltó de la nada a una súper producción, lo cual dice mucho de su destreza con los botones. Como guitarrista tampoco es manco, aunque técnicamente está lejos del virtuosismo de Randy Rhoads, Jake E. Lee, Gus G. o Zakk Wylde; y hablando de Zakk, otra curiosidad que nos deja ‘Ordinary Man’ es que ninguno de los músicos que dieron forma al disco defenderá las canciones en directo, pues el plan del Madman es seguir contando con la banda de los últimos años, completada por Blasko (bajo), Tommy Clufetos (batería) y Adam Wakeman (teclista). ¿Me estoy yendo por las ramas? Pues vamos a por las canciones.

Unas voces celestiales le dan la entrada al impetuoso riff principal de “Straight to Hell”, que casi puedes imaginártelo estallando el 22 de noviembre en el WiZink Center de Madrid. El coro volverá a aparecer intermitentemente, pero acompañando a la música pierde el aura angelical y se oscurece. Es uno de los cortes en los que solea Slash (Guns N’ Roses), que tira de velocidad y wah-wah. En cuanto a la voz de Ozzy, tan particular como siempre. Nunca figurará en las listas de los mejores cantantes de heavy metal, pero al mismo tiempo ese timbre tan peculiar es parte fundamental de la historia del género.

Más contenido es “All My Life”, ubicado en posición de honor. Con maneras de medio tiempo en las estrofas y un sencillo estribillo de aires ochenteros, me resulta poca cosa como track 2, pero me hizo gracia que en el solo Watt recuerde a Slash; y no, salvo que los créditos del LP sean erróneos, no es el del sombrero de copa.

Aunque de producción grandilocuente, se nota la inspiración sabbathica en “Goodbye” desde los golpes de bombo y timbal iniciales a lo “Iron Man”. Contraponen en él cadencia y arrancadas a todo trapo que a buen seguro te harán menear la cabeza.

El evocador piano de “Ordinary Man” es obra de Elton John, que se reparte las voces con Ozzy en una balada ornamentada con cuerdas y coro. No hace falta mirar los créditos para saber que el solista es Slash, uno de los pocos guitarristas de entre los primordialmente pentatónicos que reconoces con tan solo unas pocas notas.

“Under the Graveyard” es la joya del disco, un temazo que tiene todos los ingredientes para poder medirse con los grandes clásicos de Ozzy: delicado arpegio en los cimientos, power chords que irrumpen con la fuerza de una tormenta, estribillo de los de “si crees que es fácil, haz tú uno”, el pasaje puramente Black Sabbath… con Zakk lanzando llamaradas desde el mástil habría sido perfecto, Watt casi alcanza, pero solo casi.

Ozzy coge la armónica para introducir como si fuera un blues “Eat Me”, y aunque en realidad las dos canciones no sean especialmente parecidas entre sí, el hecho de que nuevamente sobrevuele la alargada sombra de Sabbath, hace que irremediablemente te acuerdes de “The Wizard”.

Dado que en su esqueleto principal “Today is the End” tiene un tono muy tétrico, las incursiones melodiosas de Ozzy te pillan por sorpresa, como los exabruptos que preceden al certero estribillo de “Scary Little Green Men”, otro de los temas que hacen de este disco merecedor de un notable; los ruiditos en estela último, marca de la casa aunque sobre un tapiz desacostumbrado, son de Tom Morello (Rage Against The Machine).

La guitarra slide y el coro de herencia góspel en “Holy for Tonight” le dan un colorido distinto al álbum, y seguro que las orquestaciones, muy presentes, han hecho las delicias de un Ozzy que nunca escondió que se enamoró de la música con The Beatles.

Miedito le tenía a “It’s a Raid”, el dueto con el rapero Post Malone, pues me imaginaba una especie de new metal descafeinado. En realidad es un tema aceleradísimo y rayano con el hardcore como cuesta imaginarlo hasta que no lo escuchas, y a mí me parece que funciona de maravilla. Seguro que a Duff, el punkie de Guns N’ Roses, le habría encantado grabar el bajo, pero se lo pidió Watt.

Oficialmente el disco acaba ahí, pero como extra incluye “Take What You Want”, canción que ya conocimos en el último álbum de Malone y en la que comparece otro rapero: Travis Scott. Soy abierto de miras, pero a mí me deja indiferente.

A los 71 años y recién anunciado un Párkinson que en realidad muchos intuíamos, el príncipe de las tinieblas ha lanzado su mejor plástico desde ‘Ozzmosis’, hace cuarto de siglo.

Juan Destroyer
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Esta entrada fue escrita por Juan Destroyer

16 comentarios

  • Patriciaco dice:

    No soy de los que se hace el listillo, pero es verdad que yo había pensado también lo del Párkinson hace ya tiempo (en las entrevistas me recordaba un poco a cierto pequeño de estatura pero enorme actor).

    Tengo ganas de escuchar el disco. Aunque los temas con raperos me tiran para atrás, son los que menos me van a gustar.

  • Juandie dice:

    Será otro gran álbum del histórico OZZY OSBOURNE y su pedazo de banda.

  • Juan dei dice:

    Juan die, ya no sabes ni que poner… Comentario chorra al canto que has pegado.

  • Juan Opus Dei dice:

    Juanito deja ya de poner paridas hombre

  • Makia dice:

    el disco es genial , pero es algo nostálgico que en algunas canciones ya suene a despedida. Cuando este señor nos deje va a ser un golpe muy duro para la comunidad del heavy metal, todas las bandas de la historia le deben mucho a el y a Tony Iommi, por el momento a disfrutar su álbum y larga vida al madman…..

  • Gisela dice:

    No he dejado de escuchar este disco una y otra vez desde que salió y Ordinary man me provoca una nostalgia enorme, creo que no soy la única a la que le suena a despedida

  • Julio dice:

    Valla que a mi me encantó
    Buen disco un 9. De 10
    Buenas guitarras un gran bajo me faltó un poco de fuego en los solos de guitarra pero encajan la batería cumple y bien.
    Muy bueno que bueno por Ozzy por el Rock por el Metal.

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