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“Louder than Hell” de Manowar cumple 30 años: “Brothers of Metal” a tope de "Power"

Se cumplen 30 años desde la salida de uno de los LPs más importantes de Manowar, como fue ‘Louder Than Hell’ el 29 de abril de 1996. Posiblemente, cierra la etapa más clásica del grupo, secundando a uno de sus discos de referencia, ‘The Triumph of Steel’ (1992). Pese a ser tan bien aceptado ya entonces, con los años ha ganado enteros, teniendo en cuenta la época en la que salió y los convulsos tiempos musicales en los que nos movíamos entonces. Luchando ferozmente contra las modas y estilos preponderantes del momento, fue un trabajo que redefinió su historia en unos años de cambios musicales que no dejaban al heavy metal clásico en buen lugar.

De hecho, para muchos es el último gran trabajo de Manowar, con permiso de ‘Warriors of the World’ (2002), y sin duda que aún nos sigue haciendo levantar el puño orgullosos, rendidos ante la maestría de unos “metal warriors” aún en estado de gracia. David Esquitino recuerda un disco y unas canciones que entonces marcaron a toda una nueva generación que seguía buscando (heavy) metal clásico en tiempos de grunge, nü metal, rock alternativo y nuevas tendencias. Ellos levantaban la espada y el hacha de guerra para liderar la resistencia y reconquistar el metal sonando más alto (y duro) que el infierno.

‘Louder Than Hell’ tema a tema

1. “Return of the Warlord”

‘Louder Than Hell’ (1996) se abría con este himno inmortal de hermandad motera y heavymetalera que no ha perdido chispa, encanto ni mensaje tantos años después. Hablamos de uno de esos discos que tenían la misión de salvar al heavy metal clásico en una época que estuvo maltratado. El comienzo del álbum era importante, así que, como single y videoclip principal, nos encontrábamos con este “Return of the Warlord”, que aún te golpea el corazón cada vez que suena.

Retomando la idea del “Warlord” de ‘Into Glory Ride’ (83), pero centrándose ahora en la figura del motero descarriado (“vestidos de cuero en un caballo de metal”) y del rockero fuera de la ley, hablamos de unas de las canciones con las que más nos sentimos identificados entonces. La letra puede ser algo tópica, pero nos quedamos con el trasfondo de compartir una cerveza entre iguales y de seguir rodando en moto en búsqueda de la libertad rockera y heavy. Y si no te gusta el metal y rodar a toda velocidad, ¡me puedes besar el culo! (como dice la canción).

2. “Brothers of Metal (part 1)”

Aunque la primera demo se preparó para ‘Fighting the world’ (1987), y en Internet se pueden escuchar versiones originales tanto en estudio como en directo de entonces, en realidad el tema lo remataron como himno de hermandad heavy para este disco. En las primeras versiones no terminaba de cuajar el ritmo base de la canción, pero aquí por fin les queda redonda, al igual que la dureza de base que la original no tiene (sí el ritmo pesado, acompasado y primigenio propio).

No es difícil pensar que, pese a la importancia siempre de la voz de Eric Adams en los temas de Manowar, y el ritmo machacón del bajo de DeMaio, aquí había mucho de Ross The Boss y de ese sonido rítmico, duro, lento y pesado marca de la casa de los primeros tiempos, al menos hasta ‘Sign of the Hammer’.

Manowar en Madrid (1997, La Riviera). Foto: Manuel Núñez

Fue himno de directo desde el 86 hasta que, ya tras este disco, se convirtió en uno de los imprescindibles de la banda en los conciertos. Imposible escucharla sin levantar el puño y sentirte de verdad parte de la hermandad y comunidad metalera, dispuestos a luchar hasta la última gota de sangre por salvar el heavy metal del “moderneo” y sonidos alternativos que nos estaban amenazando.

3. “The Gods Made Heavy Metal”

Los Dioses hicieron el heavy metal y vieron que era bueno… y los “kings of metal” todavía tenían capítulos de genialidad que ofrecernos en aquellos años. Que no se nos olvide que ‘Louder Than Hell’ es un disco importante, primero, por lo que supone en esos mediados 90 tan complejos para el rock clásico y el heavy metal tradicional; y segundo porque vuelve Scott Columbus a la banda, además de entrar un Karl Logan que entonces fue importante para apuntalar el sonido (y la imagen) del grupo en ese momento… que lo de después, lo sabemos todos (y nos gusta bastante menos).

“The Gods Made Heavy Metal” es otro de los temazos más rotundos del álbum y de los que aún hoy emocionan y, tras escucharlo, te insuflan ese poderío heavy de ser capaz de comerte el mundo. Como curiosidad, la frase de “play it louder than hell” aparece en este tema, y luego le da título al disco por ello. Por si alguien no lo sabe, la idea viene del famoso, aunque para mí siempre sobrevalorado, Récord Guinness que había conseguido el grupo por sonar literalmente “más fuerte que el infierno”.

4. “Courage”

Sin igualar la maestría y perfección de “Master of the Wind” del anterior, o de “Heart of Steel” de ‘Kings of Metal’, esta balada también es todo un caramelo. Eso sí, hay que decir que es un caramelo de la trilogía que viene de atrás, que incluso ya la habían tocado en directo, en una versión primigenia y más desnuda allá por el 86. Fue uno de los singles que salió como tal en octubre del 96, con una curiosa portada azul con una llave y la sombra de la misma.

Muy épica, con el comienzo a piano clásico y voz… para después subir a mitad del tema, y entonces fue otro de los triunfos de este álbum. Como siempre (en todas las canciones, de todos los discos), el extra supremo lo aporta Eric Adams con una interpretación sublime, poderosa, épica, emotiva e intensa como solo él sabe hacer. Le unimos algunos arreglos orquestales y clásicos marca de la casa y esos coros “celestiales”, además de una letra de las que nos gustan, y lo tenemos.

De hecho, habla de animarnos a sacar el coraje que llevamos dentro para sobrellevar las dificultades del día a día, resistir los envites de la vida y mantenernos firmes en nuestras creencias y convicciones, además de la confianza en uno mismo. Todo muy Manowar, pero que en tesituras de “balada” (o épico medio tiempo en realidad), les ha funcionado siempre.

5. “Number 1”

En la misma línea motivadora, y casi de “autoayuda”, aunque también con un matiz de competición y de perseverancia, aparece “Number 1”: “Hemos nacido para ganar, y ser el número uno”. Eso sí, musicalmente más heavy y directa, y con esa vena de los temas duros y pegadizos de Manowar que tanto nos gusta. Es una de las tapadas en el sentido de que entonces fue de las favoritas del disco, pero a la vez hoy ha quedado casi olvidada, y nos apetece recuperarla y darle valor.

A lo mejor es darle un sentido extra, en esa visión ventajista mirando desde ahora, pero siempre le vi ese punto de sacar la cabeza y luchar por lo que crees y tratando de destacarte sobre los demás no solo en la vida o compitiendo (a nivel laboral o deportivo), sino a nivel musical. Ya digo que este disco tiene mucho (aunque sea de manera implícita e indirecta) de sobresalir y destacar en años en los que el heavy metal estaba tan denostado por el sistema, por los tiempos que corrían, por la escena… Y una canción como esta siempre la interpreté en en este contexto también. ¿Y vosotros?

6. “Outlaw”

Uno de los temas que, sin estar acreditado así, yo creo que también puede venir de atrás porque suena más a los Manowar clásicos y primigenios que a los “actuales” (de 1996). Más directa, más heavy, ruda y con un deje en la letra haciendo mención al descarriado, al último de la fila, al que lucha fuera de la ley. En un deje peliculero, y algún vídeo de la época hacía guiños a eso, iba en la onda del típico vaquero solitario o similar, que además en la letra se hace mención a ello, pero en realidad habla de los heavies que estamos “fuera de la ley”, a nuestra manera, y nos salimos del renglón marcado y actuamos según nuestras propias reglas.

Sin entrar en el oscurantismo de las cuestiones internas siempre en Manowar (y cómo han metido los trapos sucios debajo de la alfombra en cuanto a las polémicas y controversias con miembros se refiere, entradas y salidas y demás), en el lado positivo hay que destacar la vuelta del batería clásico, más básico, pero también más contundente y propio. Y también el punto más “moderno” que aportó entonces del nuevo guitarrista, que fue importante para que este disco funcionara a todos los niveles. En temas como este, y eso que me suena más antiguo, es donde se pone de manifiesto cien por cien.

7. “King”

Uno de los cortes tapados del álbum y de los injustamente fagocitados por la historia. Un temazo tremendo de más de seis minutos, y que recuperarlo ahora como destacado es obligado. Empieza como una balada muy suave con un piano y Eric casi recitando aquello de “el poder del hombre que debería haber sido rey”. Pero tras el comienzo, casi a modo de intro, aparece el tema como tal, superheavy y cien por cien Manowar.

La anécdota es que la letra está dedicada al gran John Kalodner, uno de los grandes “mandamases” del negocio en los 80 y 90, sobre todo a nivel de rock clásico y duro, y amigo personal de la banda, además de A&R de Geffen Records. Sí, este disco salió a lo grande con Geffen (el único del grupo con el gigante norteamericano), y aparte de con Manowar, Kalodner había trabajado en las resurrecciones de Aerosmith o Whitesnake entre muchos otros (como Coverdale & Page por ejemplo, Cher, Guns N’ Roses…).

Espíritu de sobrevivir, de resistencia, de conseguir imposibles… “Y nosotros luchamos por nuestro rey, por nuestro anillo, por nuestra gente”. Sorprende la lealtad que le demuestran al tipo en el tema, quizás por haber apostado por ellos entonces (en tiempos tan difíciles para el heavy metal clásico, recordemos el mantra) para ficharlos para el sello, y sabiendo que aún le quedaban unos diez años para retirarse, pero ya entonces se lo estaba planteando, parece ser.

8. “Today Is a Good Day to Die”

Reconozco que los temas largos y farragosos de Manowar nunca han sido lo mío ni de lejos. Y en este caso, una instrumental de más de nueve minutos, por muchas partes interesantes que tenga, era demasiado. Siempre la pasaba en el CD, lo admito, y pese a ese rollo vaquero que tiene, inspirado en las películas de Clint Eastwood y similares, siempre me sobró en este álbum.

Eran años de rellenar duración en los CDs (que cabían 74 minutos), y pocas veces esta ansia de meter más “metraje” era para bien. En fin, épica, instrumental, y preciosista, pero para mí en este disco no destaca para nada. Para gustos los colores, supongo.

9. “My Spirit Lives On”

Es una intro, a modo de largo solo de guitarra, para “The Power” (de hecho, está enlazada con la misma, en un recurso tan habitual en Manowar desde siempre), con Karl Logan “luciéndose”, pero es otro de esos temas que para mí sobra o se alarga de más para, en realidad, abrir las puertas al glorioso cierre con “The Power” que ahora os contamos.

Parece ser que está inspirado en la resistencia de los indios norteamericanos y su espíritu de supervivencia (y a su vez ese punto místico y ancestral de preservar su propia cultura), para hacer el contrapunto a la idea que expresan en “Outlaw” e incluso en la larga instrumental anterior. La escuchamos del directo ‘Hell on Wheels’ de esa época, ya que era el tema que el guitarrista utilizaba como base de su solo en los conciertos.

10. “The Power”

Reverencia a uno de los temas que nos voló la cabeza del disco, y otra de las que sí que han permanecido en los setlist del grupo casi siempre (como vemos en el vídeo para cerrar). Si eras heavy en el 96, este tema te ponía las pilas como pocos. Lo tiene todo: la caña, batería directa y en la cara, letra poderosa y desafiante, y los gritos de Eric Adams marca de la casa que nunca fallan. Desde fuera nos decían que el heavy estaba muerto y que lo que molaba eran los pantalones anchos, el pelo corto y de colores, la ropa tres tallas más grandes y las zapatillas a lo Korn y Limp Bizkit, pero de repente escuchabas “The Power” y te sentías en casa.

He leído en algunos sitios que el tema era un agradecimiento al ilustrador Ken Kelly (RIP 2022) por el poder e importancia que le había dado al grupo a través de sus portadas (desde ‘Fighting the World’ en adelante), aunque el trasfondo no deja de ser la celebración del poderío en todas sus formas: musicales, sonoras, visuales, de dominación y, en general, de sentirse poderoso en la vida… Y de nuevo sentirse orgulloso de ser heavy en unos años en los que era difícil serlo. Es la idea que sobrevuela todo el disco, y el final del mismo tenía que ir en la misma onda.

Como curiosidad final, cabe comentar que hace poco ha salido una reedición especial de 30º aniversario en doble vinilo de color, como os contamos aquí. Pero lo importante es lo fresco, duro y actual (matiz interesante) que sigue sonando este disco a día de hoy. Cierto es que, al ser para muchos el último trabajo clásico del grupo, y al no haber mejorado la banda este álbum en los 30 años posteriores, ‘Louder than Hell’ se mantiene en el pedestal de los mejores trabajos de Manowar.

E insisto, quizás ahora los seguidores más jóvenes, incluso las nuevas generaciones del rock, no pueden poner en valor lo que significó este disco “entonces”, pero nosotros, que lo vivimos y a la vez lo podemos estimar ahora mirando con perspectiva, os aseguramos que de no haber sido por trabajos como este, no estaríamos ahora hablando de heavy metal ni de rock duro en estas “páginas”.

Yo, personalmente, siempre le agradeceré a Manowar (como he hecho en las entrevistas cuando he tenido la ocasión) la importancia que tuvieron para el heavy metal en los años más difíciles para el género.

El año que viene los volveremos a ver en directo, pero eso ahora mismo es otra historia. Hail!

David Esquitino

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