LO ÚLTIMO

Crónica de Starbenders en Madrid: Derroche de magnetismo glam que supo a poco

Aprovechando su paso por el Azkena Rock Festival, el cuarteto norteamericano Starbenders visitó la capital madrileña el día siguiente para presentar su nuevo trabajo discográfico, ‘The Beast Goes On’. Era una oportunidad única de comprobar la puesta en escena del cuarteto de Atlanta (Georgia), formado en 2013, que ha ido creciendo desde el underground americano hasta girar por todo el mundo junto a bandas como Alice In Chain, The Struts o Palaye Royale.

Sin ningún invitado previo, y tras la intro de la grandiosa aunque manida cantata escénica Carmina Burana, del compositor alemán Carl Orff, salían a escena Starbenders con un potente “Blood Moon”, que enseguida enganchaba con el público. Conviene reseñar que el nombre del grupo es todo un homenaje a David Bowie.

El armazón de su repertorio se basó en su dos últimos discos, siguiendo con “If You Need” del anterior ‘Take Back the Night”. Desde los primeros compases del concierto, casi toda la atención se enfocaba en su carismática vocalista Kimi Shelter, que algunos han calificado como la hija que Johnny Thunders y Joan Jett deberían haber tenido.

El resto de la banda la completaban el eficaz guitarrista con el torso al descubierto Kriss Tokaji, el andrógino bajista Aaron Lecesne con sus conmovedoras líneas de bajo, y la arrolladora baterista china Qi Wei.

Su lado más comercial asomaba con “The Beast Goes On” en un giro de palabras sobre el clásico de Sonny & Cher “The Beat Goes On” y haciendo referencia a que son la bestia que sigue adelante a pesar de las dificultades y su capacidad para resolver las situaciones complicadas.

“Tokyo”, que combina el pulso de sintetizadores con guitarras pesadas, podría encajar perfectamente en el setlist de Billy Idol, mientras que un adictivo “Summom My Heart” hacía participar al público y conseguía la entrega máxima de Kimi arrodillándose en el suelo.

Su propuesta, que combina el glam más teatral, el punk más sucio, la sensibilidad de la música gótica y la oscuridad del post grunge, se refuerza con una estética glitter, en la que la ropa ajustada y llamativa reforzaba esa impactante imagen para un electrizante y enérgico directo.

“We’re Not Ok” ponía un poco de calma en su actuación, mientras que Kimi agarraba una pandereta y nos preguntaba en un más que aceptable castellano: “¿Quieres cantar conmigo?”. En “Looking for the Veins” realizaban una pequeña jam, mientras que se acercaban al pop en “Seven White Horses” y “Cover Me”.

“Chantilly Boy”, que narra el encuentro de Kimi en una tienda de segunda mano de Atlanta con un hombre que vivía en la calle, y sobre los que luchan contra un mundo cruel, nos mostraba esa fusión entre el glam moderno y el synth-rock atmosférico que tan buena acogida tiene hoy en día.

Lo más destacable de esta formación es el magnetismo y el atractivo de Kimi, que a través de sus movimientos, sus gestos y su profunda mirada consigue transmitir y conectar con el público, junto a la tremenda pegada de Qi Wei, que ha sido el mejor revulsivo posible tras la salida de Emily Moon.

En la parte final llegaban la moderna y oscura “Cold Silver”, que nos recuerda a las británicas The Last Dinner Party; “A Reptile Dysfunction”, donde aprovecharon para hacer otra pequeña jam; la exitosa y potente “Sex” y la machacona “Nothing Ever Changes”, para despedirse con “Saturday”, la versión de la banda de new retrowave de Los Angeles All the Damn Vampires.

Para los bises volvieron a sus inicios con la energía de “Blood” y “Diet Soda”, dos cortes de su primer álbum, ‘Heavy Petting’, que fueron muy bien recibidos.

Pero, para sorpresa de todos, iban a ser las últimas canciones que iban a sonar, pues tras una hora y ocho minutos de actuación, enfilaron el camino de los camerinos. Increíble e incomprensible que se quedara fuera una fantástica canción como “The Game”, que es de nuestras favoritas.

Un show que nos dejaba un sabor un tanto agridulce, pues a una banda joven que actúa como cabeza de un cartel en el que no hay grupo invitado hay que exigirle algo más que estar un poco más de una hora sobre el escenario. ¡Aviso a navegantes!

Starbenders es una formación que bebe de diversos géneros ya conocidos, pero la forma de mezclarlos mientras configuran su propia personalidad es lo que les puede dar el salto a locales de mayor aforo y, quién sabe si en un futuro, al mainstream.

En este camino juega una considerable importancia la combinación del aspecto visual con el sonoro para crear la atmósfera adecuada donde se cimientan unas canciones con gancho y atractivo pero sin descuidar la entrega en los directos.

Jorge Bobadilla

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

MariskalRock.com
Resumen de privacidad

Desde este panel podrá configurar las cookies que el sitio web puede instalar en su navegador, excepto las cookies técnicas o funcionales que son necesarias para la navegación y la utilización de las diferentes opciones o servicios que se ofrecen.

Las cookies seleccionadas indican que el usuario autoriza la instalación en su navegador y el tratamiento de datos bajo las condiciones reflejadas en la Política de cookies.

El usuario puede marcar o desmarcar el selector según se desee aceptar o rechazar la instalación de cookies.