El legado de la banda argentina Soda Stereo aterrizaba en Madrid el pasado jueves 24 de septiembre de 2026, como única parada europea, en el marco de su colosal gira mundial Ecos, y lo hacía en un Movistar Arena que había colgado el cartel de sold out. Evidentemente, esto atravesaba cualquier expectación humana con un trio que ha cruzado tantas almas y producido millones de latidos en la faz de la tierra con su inabarcable obra.
Desde primera hora de la tarde, las adyacencias del Palacio de Deportes de la capital española mostraban postales emotivas con abundantes banderas de diversos países, camisetas con fotografías estampadas de los artistas con sus seguidores, familias enteras y una euforia que era palpable antes de la actuación. Miles de seguidores llegados desde incontables partes de Europa, Asia, América etc. querían formar y ser parte de una cita histórica. Primer show del grupo desde la recordada gira de 1992 por la península.

Como es de público conocimiento, Gustavo Cerati, vocalista y guitarrista del grupo, subió al Olimpo de los dioses del rock hace algunas temporadas. Sus históricos compañeros, el batería Charly Alberti y el bajista Zeta Bosio, idearon un espectáculo donde lo humano se fusiona con la tecnología más avanzada para vivir un reencuentro anhelado por millones de fans, volviendo a rubricar como Soda Stereo, que siempre ha sido vanguardia artística.
El recinto se queda a oscuras, la marea ruge y el show abre con una cortina traslúcida mientras los primeros acordes de su canción “Ecos” comienza a apoderarse del lugar y el fuego del interior de los presentes muta en sagrado. Ya no hay vuelta atrás. Los vítores y aplausos se encuentran con la imagen, con el holograma de Gustavo Cerati, y Soda Stereo ya es una realidad en 2026.

Cabe destacar que los espectadores tienen frente a si una representación digital en tres dimensiones con volumen real y profundidad espacial que interactúa directamente con sus compañeros en vivo sobre el escenario.
Una pantalla central gigante más dos verticales enormes en los laterales, junto a tres estructuras en el techo en posición horizontal levemente inclinadas, que forman columnas compuestas por cuadrados de leds que dotan de profundidad al concierto cambiando de color acompañados por infinidad de trabajadas y detalladas visuales junto a láseres, crean un show sorprendente, emotivo y sobresaliente.
A lo largo de una hora y media van transitando los presentes por el mapa de la banda, y pone los pelos de punta cómo Cerati interactúa con sus compañeros, saluda a la platea y ofrece lo que la gente ha venido a buscar: un show de antología.
Con la cortina ya elevada, canciones como “Juego de seducción”, “Nada personal”, “Hombre al agua” y “Ella usó mi cabeza como un revólver” hacen que el auditorio sea un volcán de sentimientos.
Se observan lágrimas de emoción en el respetable, que comenta lo real que parece la figura del legendario frontman. Está ahí enfrente, a unos metros de distancia cantando, tocando la guitarra, y es como si el deseo por devolverlo a este mundo terrenal fuera posible.

A veces, algunos sueños nos hacen soñar despiertos: los tres músicos juntos, nuevamente, actuando en vivo y con un sonido pulcro, contundente y enérgico. Es para aplaudir la gran producción llevada a cabo en el directo mezclando perfectamente al trio.
Por la pantalla se avisa a los asistentes que hagan uso de las gafas 3D que les han entregado. Disparan desde consolas una versión de “Cuando pase el temblor” logrando un karaoke masivo que hace latir las columnas del recinto. Los abrazos, los saltos acompasados y las miradas cómplices entre desconocidos eran algunas de las postales de la noche. Todos entendían a lo que habían acudido. Disfrutar del grupo, posiblemente, por última vez en directo en Europa.
Una de las acepciones del diccionario de la RAE sostiene que la palabra eco, es una onda electromagnética reflejada de tal modo que se percibe como distinta de la originalmente emitida. Pues eso podría ser la definición del concierto.
El espectáculo prosigue ya con los tres integrantes en escena y afrontando clásicos de su trayectoria como “Luna roja” y “Toma la ruta”.
Llega uno de los momentos más esperados. “Bienvenidos a un nuevo capítulo de Soda donde ustedes son los protagonistas”, sostiene Zeta, el mítico bajista de la agrupación, antes de afrontar “(En) el séptimo día”. En algunos momentos se puede ver a los tres a escasa distancia entre sí, formando esa santa trinidad en torno a la batería mientras Charly golpea titánicamente los tambores.
El concierto no tiene fronteras entre lo etéreo y lo corpóreo. El fenómeno Soda Stereo va más allá. Por algo es, junto a The Beatles, Elvis Presley y Michael Jackson, uno de los grupos con un espectáculo diseñado en exclusiva en torno a su obra por el Cirque du Soleil.

Transportaba el recital a los asistentes a distintas etapas de su vida, como fue con la interpretación de “Entre caníbales” en su versión MTV unplugged, evidenciando cómo cada detalle está cuidado a la perfección y se ve cómo Cerati cambia de guitarra. Previamente, rugía el Palacio de Deportes con “En la ciudad de la furia”, “Sobredosis de TV” o “Persiana americana”.
Llega “Zoom” sin nadie sobre el stage, y las atrapantes visuales acompañan a miles de voces cantando a pleno pulmón. De regreso, los tres emprenden la última parte del directo con “Planeador”, “Final caja negra”. “Primavera 0” y “Prófugos”. Pero hay una sorpresa para el epílogo: en la parte final de la pista, en el lado opuesto del stage principal, sobre dos mini escenarios, Chaly Alberti en batería y Zeta Bosio en bajo coronaran la noche tocando su clásico “De música ligera” mientras la imagen de Cerati se refleja en las pantallas y la explosión es colosal.

Tomando el micrófono Charly, agradece a todos por el infinito cariño, indica que es como tocar en casa, saluda con un: “¡Gracias…!”, siendo terminada por el Movistar al unísono con: “¡Totales!”, emulando la histórica y famosa despedida de Cerati en el concierto en River Plate en 1997 en Buenos Aires.
Desde aquí, envío un abrazo a Patricia Aragoneses, responsable de ARA Music, por su gran profesionalidad en un día tan significativo a nivel personal.
No se puede hacer un resumen de una carrera que es infinita, pero puedo sostener y sostengo que la historia de la música no se entendería sin Soda Stereo. Los ecos de su obra son inmortales. Charly, Zeta, Gustavo, gracias eternas ¡y …totales!
He cursado mis estudios de Derecho y Ciencias Políticas en Granada, teniendo puestos mis cinco sentidos en los héroes, mitos, leyendas y también en las propuestas emergentes del género.
Escribo con mi pluma cargada de tinta en MariskalRock y en La Heavy, con rigor, honestidad y tratando de conectar con los lectores desde mi prisma.
Sin Rock and Roll, no hay vida.
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