Todavía me acuerdo de la primera vez que vi a Isabel Marco con Insolenzia en Madrid, compartiendo escenario con Desastre. Hice la crónica para esta casa y es inolvidable la gran sorpresa que fue escuchar su voz en el último tramo del concierto. Me acuerdo de cómo señalé que la guitarrista tenía que cantar más y pasó el tiempo hasta ahora, año 2026: se termina Insolenzia e Isabel ha escogido seguir una trayectoria musical más intimista, donde las melodías están cuidadas al máximo. Todo ello aderezado con unas letras que calan en el corazón.
Musicalmente, me vienen a la cabeza Aurora Beltrán, Mercedes Ferrer, mi querida Laura Rubio (Garaje Jack), Quique González, Alfredo García, Manolo Tena o Los Secretos, por solo citar algunos nombres que me vienen al escuchar sus brillantes composiciones. Y eso es lo que tuvimos: una lección brillante de cómo facturar una actuación intensa, llena de fuerza y brillantez. "En mis pies está el camino" es el inicio perfecto de su descarga, con un sonido potente de guitarras, junto a otros temas como "Víctimas del ruido" o "Electricidad", que desprenden cierto sabor a Alarma en cuanto a las guitarras y que, ya desde el inicio, consiguen engancharte con fuerza.
"El cielo de las mariposas", con el colchón de los teclados, muestra cierto sabor al rock de los ochenta, mientras que "Voy a pintarme el sol" derrocha positividad y, sobre todo, esa "escuela" musical de Aurora Beltrán. Otro de los últimos temas que han salido a la luz, "La libertad robada", formará parte de un nuevo disco y los teclados aportan matices musicales muy interesantes. Me encanta "Hojas que se van": destila intensidad y resulta cercano musicalmente a Quique González, mientras que, a nivel vocal, creo que Isabel brilla muchísimo. Lo mismo sucede con "El sabor de los sábados", que es otro de esos temas que me toca de manera especial.
Llegamos al tramo final de una noche que, personalmente, me supo a poco, en la que notamos una sensibilidad a flor de piel en cada acorde, en cada palabra y en cada tema. Las canciones desprendieron un mensaje que se clava de manera certera y directa al corazón. La verdad es que yo no me canso: podría estar escuchándola toda la vida.
"Trampas al reloj" y "Cuando no está" cierran la noche y, a la vez, abren la puerta de los bises, donde Isabel y su banda nos regalan "El respirar de las piedras", "Días ásperos", "Mal subtitulada" y una emotiva y hermosa "Abrázame". De verdad, no tengo palabras y me emociono a cada segundo musical de Isabel Marco. Es única.
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