La prestigiosa sala Rock City de Valencia se convirtió en el epicentro del metal progresivo y alternativo de la mano de una velada inolvidable con Myrath al frente del cartel dentro de su gira ‘Wilderness of Mirrors’.
Roses of Thieves
La noche comenzó caldeando el ambiente con la actuación de los teloneros Roses of Thieves, una propuesta fascinante y de carácter sumamente festivo y contagioso que saltó a las tablas con una formación de lujo integrada por Ivett Dudás a la voz principal (ataviada con un peculiar antifaz que no dejaba ver ni sus ojos), Patrik Sütöri aportando solidez al bajo, Imre Togyeriska a los mandos de la batería, Miklós Kovács a la guitarra y Dominik Hristov-Todorov enriqueciendo los matices con el acordeón. Desde el primer minuto, el conjunto supo cómo animar muchísimo al público, desatando una auténtica fiesta en la sala.
El grupo desplegó un repertorio vibrante que arrancó tras la intro con la contundencia de “Fend off the Dark”, perteneciente a su obra 'Demons Ascend'. Sin dar tregua, continuaron con “Be the Captain”, del álbum 'Gateway To Utopia’, y la oscuridad melódica de “Hymn of Hell”, nuevamente de 'Demons Ascend'. La verdad es que fue un concierto muy dinámico y donde no había tregua para el aburrimiento, enlazando un medley integrado por “Once Upon a Time”, “Synonym for Blasphemy” y “The Viceroy”, así como la intensidad de “Keep the Night Inside”.
Uno de los momentos cumbre de su descarga llegó con la interpretación de “Boys (Summertime Love)”, su metalizada versión del clásico ochentero de la diva del techno pop italiano Sabrina Salerno, incluida en su nuevo trabajo. Fue el tema más coreado de la noche ante el asombro de toda la banda, que seguramente desconocía que tanto la canción como su intérprete forman parte del imaginario popular e histórico de este país a raíz de aquel mítico y recordado descuido durante una icónica actuación televisiva de Nochevieja a finales de los 80.
El tramo final de su actuación mantuvo el listón por lo alto con su recién estrenado nuevo single “Now You're On”, así como “Taste of Freedom” (de 'Demons Ascend') y “The Last Thing”. No faltó la fuerza de “White Wolf” ni el cierre apoteósico con “Not Your Fate”. Además, la banda supo ganarse definitivamente al público local cuando su batería, Imre Togyeriska, tuvo un simpático y muy aplaudido guiño al lucir con orgullo la bandera del Valencia C.F. sobre su kit, dejando a la sala completamente entregada para el plato principal. Muy grande esta agrupación húngara que tendremos ocasión de volver a ver en el próximo Leyendas del Rock.
Myrath
Tras este gran preludio, los incomparables Myrath, una formación única que combina la contundencia rítmica de su metal de corte progresivo con la delicadeza de las melodías tradicionales de Oriente Medio, tomaron el relevo.
El ambiente estaba cargado de expectación y la sala presentaba una gran entrada para recibir a los tunecinos en su paso estatal. Desde los primeros compases, el engranaje instrumental comenzó a funcionar con precisión quirúrgica gracias al talento desbordante de sus artífices. En la primera línea de cuerdas, el guitarrista Malek Ben Arbia (en la formación desde 2001) desplegó un catálogo infinito de riffs pesados y solos técnicamente impecables, demostrando por qué es el pilar compositivo y visual del conjunto. A su lado, el bajista Anis Jouini (incorporado en 2006) aportó una solidez titánica y un groove inquebrantable, empastando a la perfección con la pegada dinámica, precisa y contundente de Morgan Berthet (en la banda desde 2012) tras la batería, un auténtico metrónomo humano que elevó la potencia de cada compás progresivo, y que apareció escondido todo el concierto con una máscara con capucha inspirado en la arquitectura tunecina.
Sin embargo, la noche guardaba un momento de máxima tensión humana y artística que encumbró aún más la grandeza de la banda sobre las tablas. Tras arrancar el show de manera imponente con los primeros compases, el clima de la velada dio un vuelco antes de interpretar la segunda pista. El carismático vocalista Zaher Zorgati (al frente de la voz principal desde 2007) se acercó al borde del escenario, sacó su teléfono móvil y, con una honestidad desarmante y visiblemente afectado, se dirigió al público valenciano para compartir la difícil situación que estaba atravesando.
Con total transparencia y visible agotamiento, explicó que se encontraba profundamente indispuesto debido a unos dolores fortísimos provocados por un ataque de migrañas muy severo. Confesó que se sentía realmente mal, que estaba sufriendo por dentro y que su cuerpo apenas le respondía como desearía. Lejos de amilanarse o plantearse una suspensión, Zorgati pidió el apoyo incondicional y la ayuda de todos los asistentes, prometiendo con el corazón en la mano que, a pesar de la agonía física y de sentirse al límite, iba a dar absolutamente todo sobre el escenario por su público.
Aquel gesto de vulnerabilidad, valentía y entrega absoluta conectó de inmediato con la sala entera, que le brindó una gran ovación en ese mismo momento, convirtiendo cada nota subsiguiente en un acto de fe y resistencia compartida.
El recorrido cronológico por el repertorio oficial había comenzado de forma impecable con la atmósfera embriagadora de “The Funeral”, perteneciente a su obra 'Wilderness of Mirrors', un tema introductorio que sirve de perfecto portal hacia su universo sonoro. Sin respiro, el ritmo se disparó con la energía arrolladora de la conocida “Born to Survive”, extraída del aclamado álbum 'Shehili', seguida de la contagiosa y bailable “Dance”, perteneciente al mismo trabajo.
En este tramo, la labor de Kévin Codfert a los teclados y pianos (miembro de sesión y composición desde mucho antes de entrar como componente de pleno derecho en 2022) fue sencillamente colosal, tejiendo las atmósferas sinfónicas y los colchones de orquestación oriental que definen la identidad de Myrath y marcando la pauta junto a las coreografías rítmicas.
La comunión con el público alcanzó uno de sus puntos álgidos cuando sonó"Until the End”, perteneciente a su nuevo álbum, 'Wilderness of Mirrors’, muy representado en la velada, que desató la locura colectiva en las primeras filas al contar sobre las tablas con una colaboración estelar inolvidable: la magnífica Ivett Dudás, vocalista de los teloneros Roses of Thieves, volvió al escenario y se unió a Zaher Zorgati para interpretar juntos el tema (en la versión de estudio está Elize Ryd de Amaranthe), fundiendo ambas voces en un dueto mágico que encendió aún más a la audiencia.
La travesía continuó con un momento de profunda carga emocional al llegar a la también novedosa “The Clown”. Antes de abordarla, Zaher Zorgati se dirigió al público en un solemne discurso narrado para confesar que se trata de una canción muy personal e importante para él; explicó que, cuando atravesó una etapa de depresión sintió la necesidad de hablar de ello abiertamente en nombre de muchos músicos y cantantes que no pudieron hacerlo. Reflexionó sobre cómo en el circo el payaso divierte, entretiene y hace soñar y reír a la gente, pero advirtió que detrás de su máscara se ocultan muchas historias de sufrimiento.
Dicho esto, la banda desató una ejecución teatral y sinfónica sencillamente soberbia en uno de mis temas favoritos del álbum, con sus imponentes teclados ochenteros. El viaje por su discografía avanzó con una introducción hablada por parte de Zaher para presentar la siguiente parada: tras recordar los viejos tiempos y comentar que se trataba de una de sus composiciones favoritas del nuevo disco, la sala entera rugió con la elegancia envolvente de “Through the Seasons”, otro corte exquisito y ampliamente coreado.
La velada prosiguió con una mirada al pasado más histórico de la banda con la majestuosidad de “Tales of the Sands”, de su tercer disco, de título homónimo, y la pegadiza “Merciless Times”, rescatada también del mismo, donde las guitarras dobladas brillaron con luz propia. Acto seguido, la descarga continuó con la emotiva “Still the Dawn Will Come” y la intensidad rítmica de “Edge of the Night”, ambas de su último disco, 'Wilderness of Mirrors', sonando impecables.
El ritmo creció exponencialmente con la contundencia de “No Holding Back”, de 'Shehili', un corte donde la conexión con la sala alcanzó cotas memorables: en la parte final del tema, el propio vocalista Zaher Zorgati sacó su teléfono móvil para grabar al público entregado mientras coreaba masivamente los característicos coros de “oooh…", inmortalizando la complicidad y el calor de la audiencia de la capital del Turia.
Tras este momento para el recuerdo, la banda prosiguió con la majestuosidad de “Breathing Near The Roar”, culminando el set principal con la conmovedora y preciosista balada “Soul of My Soul”, que les quedó espectacular.
Cabe destacar que absolutamente todos y cada uno de los temas del repertorio fueron coreadísimos por la audiencia, manteniendo la sala en una vibración constante. Para los bises la banda se reservó una triada de auténtica antología: abrieron este tramo con la emotiva “Endure the Silence”, extraída del álbum 'Legacy'. Tras este tema, Zaher Zorgati se dirigió emocionado al público para agradecerles de corazón el enorme esfuerzo que muchos habían hecho recorriendo un largo camino para estar allí, reconociendo con cariño que su presencia y su calor habían convertido la noche en algo íntimo y compartido, y presentando formalmente a Kévin Codfert a los teclados entre una ovación ensordecedora.
No faltó “Les Enfants du soleil”, de 'Wilderness of Mirrors', donde se vivió uno de los instantes más electrizantes e inolvidables de la noche: Zaher Zorgati no dudó en hacer un auténtico cameo bajando del escenario para mezclarse directamente entre el público, desatando una verdadera locura colectiva mientras hablaba y se hacía fotos con ellos y luego comenzó a cantar rodeado de sus seguidores en plena pista. Ya en el escenario, y al final del mencionado tema, nos regaló un colosal alarde vocal a capela mediante un desgarrador e imponente quejido melismático, profundamente enraizado en las vetas más puras de la tradición árabe, que erizó la piel de todos los presentes.
El broche de oro definitivo llegó con el himno generacional por excelencia de la banda, “Believer”, del fundamental cuarto disco ‘Legacy', precedido por una intro de batería espectacular por parte de Morgan Berthet. En el ecuador de esta apoteósica interpretación, la banda regaló un interludio más sosegado e improvisado de una belleza superlativa, en el que un entregado Zaher Zorgati consiguió que la sala entera volviera a rugir y corear al unísono, inmortalizando una vez más este instante irrepetible con su teléfono móvil mientras la comunión con el público alcanzaba su cenit absoluto.
Con Kévin Codfert asumiendo la dirección musical con una solvencia deslumbrante desde los teclados para sostener el engranaje del grupo, el concierto estuvo impregnado de una magia desbordante y conmovedora, agigantada por el heroico e infatigable esfuerzo de un Zaher Zorgati cuya profesionalidad rozó lo titánico frente a la implacable dureza de la migraña que estaba padeciendo.
Sin ninguna duda, esta actuación quedará grabada a fuego como una de las mejores que se han vivido jamás en la historia de la sala Rock City, confirmando con creces que una formación de este calibre seguirá creciendo y conquistando cimas inexploradas en el firmamento del metal mundial.
Comencé a colaborar en “La Heavy” (cuando se llamaba “Heavy Rock”) y en su hermana gemela, “Kerrang!” (edición española), a finales de los 90, retomándolo en el nuevo milenio también en MariskalRock.com. También he escrito en el diario ABC y en publicaciones locales como “Siete Días Yecla”, además de haber trabajado durante un tiempo en el Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento de mi querida Yecla. Tengo un blog, Brotando Music, donde podréis encontrar poco a poco los enlaces de todo el material que publico aquí, así como nuevo contenido inédito. Entre mis próximos planes está escribir un par de libros, uno de ellos sobre una de mis bandas favoritas.
Actualmente vivo en Yecla, aunque Alicante, Madrid, Murcia, Valencia… son ciudades también muy importantes para mí, por diferentes motivos. ¡Nos vemos en los conciertos… y que brote la buena música!
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