Es domingo, 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, aun con el aroma de Halloween merodeando por las calles de la ciudad tal como se evidencia en un nutrido número de fans que lucen disfraces hasta caracterizados como algunos de los músicos de la banda portuguesa Maquina.. Y Madrid quedó en llamas tras el paso del trío por la sala Copérnico, que colgó el cartel de sold out.
Un servidor, recién llegaba de viaje, algo cansado de cuidar sobrinos, de pantagruélicas comidas familiares helvéticas y con ánimo sólo para reflexionar leyendo en casa, pero mi buen compañero Henrique Pratas, además de ser uno de los mejores fotógrafos del panorama europeo, me alertó de la presencia del combo luso en la capital ibérica. Su talento tras la lente es proporcional a su buen oído para propuestas de gran calidad. Un acierto de pleno.
Iannis Anisakis
Pero, previamente al despliegue inconmensurable y digno de matrícula de honor que realizaron los oriundos de Lisboa, el grupo granadino Iannis Anisakis tomó los mandos y ofició toda una ceremonia dónde combinaron estilos diversos y esa impronta que da la ciudad de la Alhambra al nacer.
En la pantalla central, una foto aérea del Hotel Overlook, emplazamiento donde tiene lugar el desarrollo del aclamado film de terror “El resplandor”, preside la escena. Cabi, la frontwoman, caracterizada especialmente para la ocasión con esa estela de Halloween comentada en los renglones superiores, ingresa con un bate de beisbol de madera en las manos. Hace algunas notas y, acto seguido, uno de sus compañeros, montado en un diminuto triciclo luciendo un peto azul, da unas vueltas por el stage ante el aplauso de la multitud.
Con Joserto, Julio y Cabi ya en escena comienzan a desatar su abanico estilístico con piezas como “Grillos”, “Mis delicias” y estrenos como “Túnel”, enlazada con “Jean Luc”. La guitarra es como una especie de rayo electromagnético que se fusionan con el resto de instrumentos, y ahí hay que aplaudir la valentía del grupo andaluz.
El nombre de la agrupación lo han tomado de Iannis Xenakis, destacado compositor rumano de ascendencia griega que fue uno de los pioneros de la música electrónica y creador de la música estocástica. En su show, se puede apreciar un sintetizador DIY programado con puredata del que fue creador el mencionado artista de Europa del este.
Una de las características más destacables de Iannis Anisakis es que su directo no posee etiquetas. Son capaces de ofrecer distorsiones que conducen un pop desgarrador, bailable, con sangre y espíritu propio.
En la recta final de su efectivo set afrontaron “Todos lo saben” y “Metamucil” para ser despedidos con un sentido aplauso por la sala.
Maquina.
La Copérnico ya estaba completa. No cabía un alfiler más. La expectación era palpable. Se observan entre el público ilustres del panorama rockero patrio como algunos miembros de King Sapo, Alcalá Norte, etc. Los técnicos quitan las telas que cubren los instrumentos, los amplificadores y los micrófonos setenteros y queda a la vista la munición con la que Maquina. oficiará un show verdaderamente colosal.
Como muestra de cercanía, antes del primer acorde, ofrecen una botella de Ruavieja con licor a las primeras filas cual combustible vital, aunque, en realidad, la gasolina para el auditorio fueron cada una de las piezas interpretadas por el grupo. No hay setlist, no hay nada preestablecido, no hay un guion. Se mueven por sentimientos, por sensaciones, por vibraciones. Es como si pudieran leer el interior del público y darles lo que necesitan en cada momento del directo, aunque evidentemente su gran recital pivotó sobre su ultimo trabajo de estudio, ‘Body Transmission’, publicado hace unos meses.
El trío muestra una visceralidad en vivo que hace que Halison, batería y cantante, por momentos, se coma prácticamente el micrófono, y su destreza a los tambores se ve acompañada de manera excelsa por “Mendy” Rego en bajo y João Cavalheiro en guitarra. Pero si a la potencia la condimentan con una energía avasalladora, acompañada por un sonido pulcro de principio a fin, un show de luces que supo dar el envoltorio ideal junto al apoyo y complicidad permanente de cada uno de los fans, la ecuación es perfecta.
Canciones de la talla de “Agony”, “Dança” y “Pressure / pleasure” entre otras van rubricando por qué no se para de hablar de ellos en toda Europa. Elogios y mas elogios, que se mezclaban con los aplausos y vítores, se escuchaban entre los presentes. Dicen que la muerte está tan segura de sí misma que nos da toda una vida de ventaja para que podamos disfrutar de bandas como Maquina..
En su espectáculo hay rock que se abraza con electrónica con cierto aroma a club berlinés, ofreciendo un concierto sólido, estimulante y con espíritu minimalista. También se percibe cómo las capas que los acompañan desde consolas y los efectos que dispara su ingeniero se fusionan a la perfección con la ejecución del trío, logrando que el krautrock, la experimentación, la elegancia desbordante y hasta el techno industrial que dominan, sea un brebaje sonoro que todos deseen consumir. Hasta cuándo varían de posiciones los músicos y cambian de instrumentos hay lava en el volcán luso.
Adictivas en directo fueron “.”, “Kontakte”, y de su trabajo de estudio ‘Prata’, publicado en 2024, dispararon con “Denial” y “Body Control” para hacer que el éxtasis fuera el aire que respiraba toda la sala. Por cierto, Copérnico es uno de los recintos que ha afrontado una gran transformación recientemente en su equipo de sonido, luces e instalaciones, con el claro objetivo de continuar siendo un recinto de vanguardia en Madrid y ofrecer tanto al público como al artista una experiencia de calidad en los directos.
Maquina. logra que en los ojos del respetable se vea fuego, electricidad en los cuerpos y adrenalina en los esqueletos. Ser heraldo de buenas noticias, queridos lectores, es un placer, y os puedo garantizar que ver a este trío os dará latidos de calidad. Cada poro y partícula de los presentes se sumergía en las distorsiones, los arreglos, las líneas de bajo, la batería y los juegos de electrónica que creaban una atmósfera sublime. No es ningún secreto que están destinados a ser protagonistas y cabezas de cartel de los principales festivales en breves.
Agradecen por el cariño, se presentan indicando que se llaman Maquina., que son de Lisboa, y se despiden con un “muchas gracias”. Escuetos en palabras pero exuberantes en su concierto, recibieron una merecida y prolongada ovación al finalizar su show.
Maquina. pasó por Madrid mordiendo certeramente la yugular de una sala Copérnico entregadísima, ofreciendo un concierto que ya se encuentra entre las paginas doradas del libro sagrado de la música y dejando una estela imborrable de talento sideral.
He cursado mis estudios de Derecho y Ciencias Políticas en Granada, teniendo puestos mis cinco sentidos en los héroes, mitos, leyendas y también en las propuestas emergentes del género.
Escribo con mi pluma cargada de tinta en MariskalRock y en La Heavy, con rigor, honestidad y tratando de conectar con los lectores desde mi prisma.
Sin Rock and Roll, no hay vida.
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