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Crónicas

Iggy Pop: Haciendo honor a su leyenda

«La iguana llegó al Real, cantó, bailó y se retiró a tomar el sol a su roca hasta el próximo bolo. Una leyenda viva que, en todos los sentidos, hizo honor a la grandeza de su figura»

26 julio 2022

Teatro Real de Madrid

Texto: Manuel Gamarra. Fotos: Alfonso Dávila

Iggy Pop. 75 años. Uno de los padres del punk, tanto al frente de The Stooges como en solitario en las décadas de los 60 y 70. Mucha droga y mala vida en general corren por sus venas, y sin embargo, luce la actitud y forma física de un chaval de veinte. La Iguana tiñó de punk el Teatro Real de Madrid y se presentó como lo que es, una de las leyendas vivas más importantes de la historia de la música contemporánea.

Pero James Newell Osterberg Jr., aka Iggy Pop, tampoco es tonto, y ni mucho menos ignora la grandeza de su figura y de lo que ha supuesto en la cultura popular desde que comenzase a tocar la batería en 1963 en The Iguanas. Capaz de hacer tanto el punk visceral de sus inicios como el jazz pausado de su último álbum (gracias al cual entró con calzador en el Jazzaldia de San Sebastián), pasando por colaboraciones de lo más variopintas, como el EP que lanzó con el dúo de electrónica Underworld o aquella vez en que Metallica lo subió al escenario para cantar con ellos “TV Eye” bajo el más absoluto respeto, con James Hetfield con una sonrisa de oreja a oreja como si estuviese en uno de sus primeros conciertos.

No era de extrañar, pues, que el precio de las entradas para ver en directo al de Michigan en el Teatro Real no fuese precisamente accesible para todos los bolsillos. Por eso, al arrancar el show con un vídeo de unos diez minutos sobre dios sabe qué relacionado con Iggy Pop y ante un casi desierto Teatro Real (sobre todo los palcos superiores), varios pensamos que su visita a la capital iba a ser un fiasco. Sin embargo, debe ser que la mayoría del público era consciente de la forma (bastante mejorable) de arrancar sus shows en esta reciente gira, porque casi todos llegaron ya directamente para la primera canción. Y entre los que sí estaban desde el principio muchos acabaron silbando, viendo que el vídeo seguía y seguía e Iggy no salía, y que no entendían nada, porque estaba en inglés sin subtítulos y con mucha gente, como si estuviesen todavía en el bar de la previa, hablando con el de al lado mientras lo proyectaban.

Aunque en realidad, viendo cómo estaba de muchedumbre el hall del teatro a falta de quince minutos para la hora de comienzo del show, con colas en la barra para pedir unas bebidas que no dejaban meter en el recinto del concierto, era algo en cierto modo esperable. Merchan del artista en ese mismo hall, mascarillas incluidas, y algo de famoseo en el evento, que tenía hasta photocall y multitud de medios gráficos presentes.

Tras el mencionado vídeo inicial, y antes de aparecer sobre el escenario Iggy Pop, el concierto arrancó con un tema instrumental ambient en el que destacó especialmente la guitarrista de la banda, Sarah Lipstate, quien tocó su instrumento con un arco como si de un violín se tratara. Junto a ella estaban, detrás del músico, a cierta distancia para no robarle protagonismo e inmutables durante todo el show, Leron Thomas (trompa), Corey King (trombón), Florian Pellissier (teclados), GregoireFauque (guitarra), Sylvian Ruby (bajo), y Thibaur Brandalise (batería). Todos ellos, al igual que la voz de Iggy, sonaron increíbles durante todo el bolo, algo a destacar, dado que no es un recinto preparado para este tipo de género musical y que había recibido alguna crítica negativa en el pasado precisamente por este motivo.

Después de ese tema instrumental, que en los setlist aparece titulado como “Rune”, apareció ya Iggy Pop ante el fervor del respetable y aquejado de una cojera importante que le duró todo el concierto. Arrancó con “Five Foot One”, y ya desde esta primera canción comenzó con esos movimientos de "baile" descoordinados característicos suyos, como los que haría alguien que va puesto de todo en un after a las nueve de la mañana. Poco después, en “TV Eye”, se quitó la chaqueta y puso a lucir su torso desnudo nada menos que en el Teatro Real.

En mitad de este tema se levantó de repente un buen puñado de personas del patio de butacas y se colocaron de pie justo delante del escenario, olvidando el (entiendo) protocolo clásico del teatro. Sin foso de por medio y con apenas tres o cuatro tíos de seguridad para evitar que todo se fuese de madre, tenían a Iggy Pop a escasos centímetros y más de un afortunado pudo interactuar con él y tocarle. Incluso saltó un espontáneo. Insisto, todo esto nada más y nada menos que en el Teatro Real.

"Fucking thank you", exclamó Iggy, que sacó su mote de la anteriormente mencionada banda The Iguanas, tras las inmortales “Lust for Life” (gracias sobre todo a 'Trainspotting') y “The Passenger”. Parece mentira que estas canciones puedan tener tantos años comparándolas con lo que sonaba por entonces, desde luego era un adelantado a su tiempo.

La jazzística banda de Iggy, insisto, sonó a las mil maravillas, y los arreglos encajaron perfectamente en los temas más punkarras de The Stooges y cumplieron su función en los más pausados de su gran último disco, ‘Free’. "Holy shit", volvió a exclamar posteriormente La Iguana tras el solo de trompa de Leron Thomas durante "James Bond", una de las más flojitas del bolo.

"Long time ago I was poor and dirty. Nowdays I'm still dirty. I was in a band called The Strootges..." y comenzó a sonar “I'm sick of you”, y ya mucha gente no se pudo resistir a levantarse de su localidad. Para "I Wanna Be Your Dog" creo que no conté a nadie en todo el teatro que no estuviese de pie. Un tema patrimonio de la humanidad, versionado de forma libre por Las Vulpes en España en su mítico y polémico "Me gusta ser una zorra", y tras el cual Iggy Pop y su banda se despidieron.

Volvieron, sin embargo, escaso tiempo después, sin ni tan siquiera dejar tiempo al respetable para entonar el clásico “otra, otra”, y dando la sensación de tenerlo todo extremadamente calculado. Para los bises se dejaron “Page”, que, la verdad, desentonó por completo en ese momento del bolo; y, ya sí, la gran traca final con “Down on the Street”, “Fun House” (muy distinta a la original, casi como una jam de jazz) y “Search and Destroy”. El final del concierto dio la sensación de estar algo acelerado, pero esta última canción, que la banda alargó muchísimo, sonó atronadora e hizo retumbar los cimientos del Real sin que, insisto, se dejase de escuchar todo impoluto en ningún momento.

Al acabar el concierto, y de vuelta hacia el metro, varias personas se agolpaban en la salida del teatro esperando algún autógrafo o foto con Iggy. Pero un vigilante de seguridad fue claro: Al poco de terminar, un coche vino raudo a por él y se fue, ignorando a los pocos fans que sí habían llegado a su encuentro. La Iguana se presentó en el Real, cantó, bailó y se retiró a tomar el sol su roca hasta el próximo bolo. Una leyenda viva que, en todos los sentidos, hizo honor a la grandeza de su figura. Iggy, “fucking gracias” a ti.

Setlist:
Rune
Five Foot One
Loves Missing
The Endless Sea
T.V. Eye
Lust for Life
The Passenger
Death Trip
James Bond
Sister Midnight
Mass Production
Free
Gimme Danger
I'm Sick of You
I Wanna Be Your Dog
Page
Down on the Street
Fun House
Search and Destroy

Redacción
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Esta entrada fue escrita por Redacción

1 comentario

  • Juandie dice:

    Con estos pedazos de 19 temas seguro que al mitico IGGY POP y sus buenos músicos ofrecieron un gran concierto en tan ilustre teatro madrileño donde tan buenas bandas rockeras han pisado su escenario.

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