En el marco de una nueva edición del ciclo Sound Isidro en Madrid, el pasado sábado nos ofrecía una de esas propuestas irresistibles de nuevos horizontes sonoros. El grupo Frente Abierto, con una fusión única entre heavy metal y flamenco de autor, desembarcaba en la sala Copérnico.
Desde primera hora de la tarde, se observaba cómo los asistentes al concierto lucían camisetas de diversa índole, que iban desde Andrés Calamaro, pasando por The Who y concluyendo en The Rolling Stones. Había gran expectación por ver a un grupo que garantiza en sus directos toda una experiencia de sonoridad. Suena una Intro con notas de contrabajo y, a continuación, se suman poco a poco los miembros de la banda. El duende ya habitaba el recinto, pero en esta ocasión no solo se va circunscribir al flamenco, sino que lo compartirá con dosis de rock de antología, logrando y evidenciando una propuesta rompedora.
Pura vitalidad respiraba el respetable que de manera muy atenta contemplaba cómo el cantante, en primer término, Sebas Cruz, junto a sus compañeros de Frente Abierto toman posesión de su espacio y logran a golpe de palmas, cuerdas y compás, abrir la velada con “Guerra a todo eso - Seguiriyas” inaugurando una noche con cantes desgarradores. Acompañado por cada uno de los instrumentos, fue envolviendo al recinto con su propuesta heterogénea.
El grupo está integrado por batería, guitarra eléctrica (y acústica, según la ocasión), bajo (y contrabajo, según la pieza), sintetizadores y voces que encandilan. Conforme avanza el repertorio, cada instrumento tiene su espacio y se entremezcla con los aplausos de la platea, que decía presente en la sala.
Tras las interpretaciones desgarradoras de “Lo que en el mundo vale - Bambera” y un fandango de autor, ingresa Lela Soto para dar y sentar cátedra junto a la banda en piezas como “Con el polvo de tus huesos - alegrías de La Casería”, “Mal fin tenga mi sueño - La Caña” y “Su cante me lastima - Tientos” entre otras.
La cantante Lela Soto sostuvo con una mirada cómplice: “Para que luego digan que los heavys y los flamencos no combinan”, desatando un mar de aplausos ante descripción tan certera.
Es para destacar cómo el show de luces planteado para la ocasión proporciona un clima particular al concierto. Es un espectáculo que a priori no es sencillo de entender, pero conforme avanza, se va metiendo como veneno sagrado de fuego en las venas. Frente Abierto entrelazan con sabiduría arpegios, riffs y cantes desafiantes en un directo evocador. Cada pausa, cada compas, cada armonía, son pétalos de fuego que se van apoderando del público. Sentimientos, emociones, sensaciones y apreciaciones que se evidencian en los rostros de la platea.
Lela hace movimientos aflamencados y las luces del recinto se quedan inmovilizadas ante el despliegue de la frontwoman mientras la banda sigue imprimiendo sus texturas de vanguardia.
Desde aquí, puedo sostener que son imperdibles en directo. Algunas partes instrumentales son envolventes, como cuando los cantantes abandonan el stage y los músicos amplían los horizontes humanamente imaginables por los presentes.
Este nuevo colectivo de músicos andaluces, donde confluyen sonoridades amplías que van desde pasajes e influencias evidentes de Black Sabbath a Peter Brötzmann, pasando por Melvins, son el claro ejemplo de que la fusión bien entendida puede llegar a cotas muy altas.
Frente Abierto son capitaneados por Marco Serrato, Raúl Cantizano, David Cordero, Carlos Pérez y Borja Díaz, y desde las tablas dejan claro cómo sus influencias del rock les atraviesan la espina dorsal.
Seguramente, es difícil de transmitir con palabras que hagan honor al gran concierto que ofrecieron Frente Abierto en la sala Copérnico de Madrid. Es un directo que es para vivirlo, para saborearlo y para dejarse envolver por cada acorde de la agrupación.
Puedo confesar que ver a este combo es una de esas asignaturas obligatorias. Tras cada canción, se sucedían con naturalidad los aplausos, los vítores y los gritos espontáneos. Una gran conexión se generó entre los artistas y la platea desde el primer acorde hasta la finalización del concierto.
Ya en el tramo final, ambos cantantes, Sebas Cruz y Lela Soto, se “batieron en duelo” en “Parece que te voy viendo - Soleá” y “Yo quise yo beber – Bulerias gnawa” para culminar una noche donde el duende fue guardián del rock.
Frente Abierto pasó por Madrid dejando su estela de fusión única entre el rock y el flamenco.
He cursado mis estudios de Derecho y Ciencias Políticas en Granada, teniendo puestos mis cinco sentidos en los héroes, mitos, leyendas y también en las propuestas emergentes del género.
Escribo con mi pluma cargada de tinta en MariskalRock y en La Heavy, con rigor, honestidad y tratando de conectar con los lectores desde mi prisma.
Sin Rock and Roll, no hay vida.
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