Están en su momento álgido, Fontaines D.C. ha pasado por distintos estados en sus (con este) cinco discos de estudio. Cada uno de ellos muestra un estado de ánimo diferente al anterior; unas letras distintas a las anteriores, un sonido más agresivo, más desconcertante o más bello. ‘Dogrel’ era el primero de todos ellos hace ya siete años (y parece que fue ayer), y ‘Romance’, hace un par de años, supuso un salto gigante dándose a conocer a nivel mundial y dando bastante que hablar. Es ahora su dopamina la que provoca de forma natural que lleguen a oídos de todo el mundo.
Es una auténtica bomba, de Hayley Williams a Liam Gallagher, del amor al odio, pasando por incluso Pedro Sánchez... Todo el mundo está hablando del nuevo plástico de los irlandeses, y es que ‘Dopamine Chamber’ vuelve a romper otra barrera, y lo demostraron esta noche en el Movistar Arena de Madrid.
Chalk
Para muchos, la velada arrancaba directamente con Fontaines D.C., ya sea por ser un día laborable, porque prefieren tomarse algo fuera del recinto previamente o porque simplemente desconocían la presencia de un artista telonero. Para otros tantos, Chalk era el primer reclamo de la noche. Un grupo norirlandés que este mismo año lanzaba su disco debut, ‘Cyberpunk’, y que ha alcanzado importantes cotas con él.
El combo liderado por el carismático vocalista Ross Cullen (y su inseparable guante con pinchos) y Ben Goddard (guitarrista y sintetizadores) arrancaba con “Longer”, la combinación perfecta de guitarras eléctricas pesadas, potencia, electrónica (dance) y post-punk, curiosa cuanto menos.
çPiezas como “Bliss” son menos agresivas, pero se mantienen fieles a su estilo, mientras “Static” da más importancia a la base rítmica. “Pain” por momentos recuerda melódicamente a bandas como The Prodigy, “Can’t Feel It” muestra su lado más melódico y el sonido de “Tongue” lleva a unas guitarras más stoner.
El final lo marca la contundente y electrónica “Get Fucked”, perfecta para despedirse de las tablas y amenizar los minutos previos al show más esperado de la noche. De todos modos, fue un concierto un tanto sin pena ni gloria.
Fontaines D.C.

Llegaba el momento. Pasadas ya las nueve de la noche, se apagaban las luces y se desataba el delirio en un Movistar Arena con un aspecto envidiable. Todo ello para recibir en las tablas a Grian Chatten, Carlos O'Connell (el impostor madrileño entre irlandeses), Conor Curley, Conor Deegan III y Tom Coll. El quinteto, con su estilo y actitud desenfadado, aparecía al son de la trabalengüística y explícita “Tongue”, con esa parte rapeada de Grian que encuentra una buena base en Tom Coll tras los platos, con pequeños adornos de teclado que nos llevan a una locura sonora en la parte final de un arranque más que correcto.

Aparecía la distorsión y los sintetizadores mezclándose con esa interesante línea de bajo de Degan III en “Here's the Thing”. El bajo también daba inicio a la siguiente, “Nabokov”, en la que la protagonista base rítmica se funde con la voz de Grian, quien en muchos momentos recuerda al pequeño de los Gallagher en su color de voz, en un marco más psicodélico.
Saltaban ahora a ‘Dopamine Chamber’ con su primer y aclamado single “Marianne” y ese estribillo contagioso, sencillo, en el que la banda contaba con un importante feedback por parte del respetable. Enlazaba directamente con la cara más punk y cruda de Fontaines D.C. en “Boys in the Better Land”, un verdadero cañonazo para conectar a todos los asistentes definitivamente y meterles en un barco del cual ya no se bajarían hasta el final de la noche.
“Jackie Down the Line” recupera de nuevo ese sonido más british de los inicios en ese plástico intermedio, ‘Skinty Fia’, que explica a la perfección el sonido del combo entre rock alternativo y post-punk. Melodía preciosa, misteriosa y eléctrica a partes iguales que da paso a la hipnótica “You Miss Me”, que muestra la gran evolución vocal de Chatten en estos últimos tiempos y cómo se desenvuelve sobre las tablas, tomando el completo protagonismo y recorriendo la pasarela constantemente.
Fontaines D.C. se limita a dar su show puramente musical, sin grandes discursos ni populismos. Ni siquiera por parte de Carlos, quien se dirigió al público dos o tres veces de forma breve, así como la banda con algún “gracias” disperso entre temas. Y es que hemos venido a un concierto.
“Roman Holiday” devuelve al primer plano a las guitarras, mientras la imprescindible “In the Modern World” llega con esa solemnidad habitual y ese estribillo con la interacción mágica de Grian y Deegan a los coros. Sin duda, uno de los highlights de la noche, y eso que hubo bastantes.
Llegamos al ecuador de la presentación con otra de las nuevas y ese inicio inquietante de “Happy for You” que, de nuevo, va in crescendo hasta un final muy potente. El setlist estuvo muy acertado, intercalando viajes entre discos y haciendo un show bastante dinámico después con “Big Shot”.

Muchos fans de la banda reclamaban “Mimesis” como uno de los singles de este último lanzamiento, y viendo su función en directo estaban completamente en lo cierto. Una composición de lo más completa y atractiva.
Pero qué autentica delicia es escuchar en vivo “Bug” y esas guitarras acústicas comandadas por Carlos mezclarse con Chatter en una canción indispensable. Directamente, se lanzan a otra de su celebrado ‘Romance’, como en este caso “Favourite”, con esa alegre melodía que acompaña durante toda la estrofa.
Otro de los puntos clave de la noche llegaba con “Where Is Gone?”, reciente colaboración con Rosalía, y algunos dudaban de si aparecería o no en escena junto a los irlandeses. Pues no, no fue así, pero poco importó para esta bella canción y este tremendo mensaje que despedía momentáneamente a la banda del escenario ante una cerrada ovación.

Era el turno de las últimas balas en la recámara con los bises, con la preciosa “Japan” haciendo acto de presencia de nuevo con la templada voz de Grian acompañada de la banda en lo que puede ser todo un himno con todo el Movistar Arena acompañando con brazos y voz.
“I Love You” no podía faltar en un final apoteósico que secundaba a la perfección el famoso suspiro de “Starburster”, otro de los hits que tardaba en llegar y que ponía patas arriba Madrid.
El cierre lo ponía “Six Shot Morning”. Es arriesgado siempre cerrar con un corte del último trabajo, pero eso habla muy bien del nivel de confianza de la banda en su música actual.
¿Tiene techo su sonido? Han llegado para pisar fuerte y dejar una gran y profunda huella con su música.
- Crónica de Fontaines D.C. + Chalk en Madrid: En la cresta de la cresta de la ola - 23 octubre 2026
- "Black Earth", de Arch Enemy, cumple 30 años: Un disco clave para entender el death metal sueco - 2 octubre 2026
- Crónica de Molina Rock City con Saurom, Ronnie Romero, Doble Esfera o Hard Love: Intensidad, entrega, complicidad y hermandad - 17 septiembre 2026

