Más de dos décadas después de que 'Fallen' revolucionara el metal alternativo con millones de copias vendidas en todo el mundo, y tras su última cita madrileña en el festival Alma Occident un par de años atrás, Evanescence regresaba a la capital en fecha única en España dentro de su gira europea. Completaban la velada Nova Twins, el dúo británico que está rompiendo todos los esquemas junto a la camaleónica Poppy. Tres bandas capitaneadas por presencia femenina, una muestra del vigor y la diversidad que atraviesa el rock y el metal en la actualidad.
Nova Twins
A las 19:00 horas, y con todavía muy poco aforo debido al retraso en la apertura de puertas, saltaban a escena Nova Twins, el dúo londinense formado por Amy Love y Georgia South. Con su explosiva fusión de bajos distorsionados, riffs contundentes y pura actitud punk, sin perder el pulso del metal ni la rabia del grime y el hip hop, convirtieron el poco tiempo que tuvieron sobre las tablas en un hervidero. Bastó con escuchar temas como “Antagonist”, “Cleopatra”, “Choose Your Fighter” o “Glory”, para darse cuenta de por qué se han convertido en una de las formaciones más estimulantes del panorama británico.

No es de extrañar que muchos músicos las hayan ensalzado. Tom Morello (Rage Against the Machine), uno de sus mayores defensores en la industria, declaró que “son la mejor banda que nunca has escuchado”. Sir Elton John reveló en una entrevista con la BBC: “Estas chicas me vuelven loco. La energía que tienen estas chicas podría iluminar la ciudad de Sheffield entera”, o Iggy Pop, que las pinchó repetidamente en su programa de BBC Radio 6 declarando que “tienen una actitud feroz que la música pesada necesitaba desesperadamente”.
Incluso bandas más actuales como Bring Me The Horizon las invitó a colaborar en su tema “1X1” del disco ‘Post Human: Survival Horror’. Oli Sykes comentó al respecto: “Tienen un estilo y una actitud increíbles. Sabíamos que tenían que estar en este álbum porque representan exactamente hacia dónde debe ir la música alternativa”’.

Poppy
Después de esta descarga de adrenalina, llegaba el turno de Poppy. La artista estadounidense nos ofreció un directo magnético donde el avant pop cibernético se abrazó de forma abrupta con el metalcore más abrasivo. Bastante curioso ver esta propuesta que navega entre voces angelicales y guturales ensordecedores.
Moriah Rose Pereira, su nombre de pila, ejerció de antesala con temas como “have you had enough?”, “the cost of giving up”, la nu metalera “Scary Mask”, el shoegaze de “If We're Following the Light”, con esos reverbs infinitos y una ejecución vocal etérea marca de la casa, o “new way out”, el que fue el pistoletazo de salida de su época dorada actual.
Evanescence
Dos propuestas perfectas para dejarnos en el punto exacto de ebullición antes de la aparición de los cabezas de cartel: Evanescence.

Entre una atmósfera de sombras, corsés y delineador negro, nos preparamos para una ceremonia donde la nostalgia gótica ha sabido evolucionar a la perfección hasta fundirse con el rock más contemporáneo. Un viaje en el tiempo que comenzaba con las notas casi cinemáticas de “Sanctuary”, tema que da nombre a su último trabajo, y que ejerció de obertura mística mientras la silueta de Amy Lee emergía ante nosotros.
Un disco que, por cierto, ha sido recibido como la confirmación de que la banda atraviesa uno de sus momentos más sólidos. Prueba de ello es el peso que tuvo durante todo el setlist, ya que lo interpretaron prácticamente en su totalidad. Bastó ver la conexión inmediata con en público en la cruda “Tell Me When You've Had Enough”, el estribillo adictivo de “'Afterlife” o la envolvente “Rapture”, tejiendo esa atmósfera donde la pesadez del metal es capaz de abrazar la melodía sinfónica.

Seguidamente llegaba “Going Under”, el primer viaje directo a 2003 y aquel maravilloso ‘Fallen’ con el que demostraron que el rock alternativo de principios de los 2000 no pertenecía únicamente a voces masculinas. Siempre digo que es un tema que en directo adquiere el equilibrio perfecto entre la rabia del nu metal y la elegancia melódica.
Turno para dar un respiro y mutar hacia una vertiente más íntima con un par de temas de su disco ‘The Open Door’, que sencillamente ponen los pelos de punta. Algo que se siente rápidamente cuando Amy Lee se posiciona frente al piano. De esta forma recibimos “Lithium” como un bálsamo melancólico con ese registro vocal desgarrador, y que continuó con la emotiva “Like You”, una de las composiciones de culto más profundas y apreciadas por los fans más veteranos. Hay que reconocer que tiene un liderazgo hipnótico donde la fragilidad no resta autoridad, sino que la multiplica.

Aunque la calma duraba poco, ya que “Self Destruct” irrumpía con fuerza con ese groove contagioso demostrando el engranaje perfecto que conforma la banda. Personalmente, mi tema favorito del nuevo trabajo de los de Arkansas. Sonaron también la versátil “Calm Down” o “Call Me When You're Sober”, ese manifiesto contra las dinámicas tóxicas inspirada y dirigida directamente a Shaun Morgan, el vocalista y líder de la banda Seether, quien fue pareja de Amy Lee.
Tras la mentira piadosa de “Beautiful Lie”, “Wasted on You” nos ofreció una interpretación madura y visceral, paso previo a un nuevo paréntesis a solas con las teclas en “Forever Without You”. Es en estos matices donde resplandece el instrumento vocal de Amy Lee, capaz de mostrar la calidez del terciopelo en los graves y desplegar un brillo cristalino al alcanzar los agudos.

El último tramo del concierto estuvo reservado para “Bring Me to Life”, el himno generacional por excelencia y que catapultó a la banda a la cima mundial, la épica “Imaginary”, rescatando la magia oscura de sus orígenes, “Better Without You”, “About Us”, “End of You”, donde Poppy regresó al escenario para unir fuerzas con Amy Lee en este tema, o “Who Will You Follow”. Y ahora sí, el piano emergió del fondo del escenario por última vez para encarar “My Immortal”.
Amy volvió a demostrar que hay en ella un magnetismo atávico: la capacidad de congelar un recinto entero únicamente con su voz y el movimiento de manos sobre el piano. No me cansaré nunca de escucharla en directo. Tras esto, el broche de oro lo puso “Wide Open Heart”, dejando una estela de satisfacción absoluta a todos los que asistimos a su concierto en el Palacio de Vistalegre.
Lejos de vivir de las rentas de la nostalgia, Evanescence ha alcanzado ese punto de madurez donde el tiempo no pasa factura, sino que suma galones. Quienes les hemos visto sobre las tablas en numerosas ocasiones sabemos que en directo son mucho más contundentes y viscerales que en sus propios discos.
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