Crónicas

Ars Amandi + MacMardigans: Veinte años escuchando al corazón

«Algún día, uno, esperemos, muy, muy lejano, Ars Amandi ya no estarán en activo. Pero habrán logrado dejar huella, pervivir ante un número de acérrimos cuyos corazones conquistaron hace ya mucho tiempo»

28 octubre 2023

Sala The Basement, Madrid

Texto: Jason Cenador. Fotos: Tami Agudo

Dos décadas de trayectoria ininterrumpida, con sus sabores y sinsabores, con su tesón alimentado por un flujo inagotable de pasión y sin decaer, cumplía la banda de folk rock que un buen día ideó Dani Aller, un amante del folclore castellano y del alto voltaje que quiso – y consiguió – combinarlas con una personalidad y un acierto digno de quienes tienen en su bolsillo la llave maestra que abre las puertas a aquello que tantas veces se desea y muy difícilmente se consigue: ser único y exitoso al mismo tiempo.

Ars Amandi

La efeméride bien merecía una celebración a la altura, y por ello la Sala The Basement de Madrid, emplazada en el mismo local donde otrora se dejaban las cuerdas vocales cientos de personas bajo el letrero de Revólver, se colmó de seguidores y seguidoras, amigos y amigas de una banda que siempre ha caído muy bien, para participar de aquello y disfrutar de un repertorio que agitó más de un resorte de nostalgia.

Abrió la veda, a ritmo de un folk amable y repleto de referencias archiconocidas, MacMardigans, que amenizó al personal con un sonido luminoso y vivaz irremisiblemente guiado por el protagonista y reluciente violín de su también vocalista, Miguel Rodríguez. Oriundos de Illescas (Toledo), exhibieron tablas y entrega al recrear clásicos que iban desde el sempiterno “Fisherman's Blues” de The Waterboys o “Float” de Flogging Molly hasta himnos tradicionales irlandeses como “Drunken Sailor”. Más ideales para maridar con una pinta de cerveza negra que con Budweiser, recibieron un merecido y cálido reconocimiento de los presentes.

Ars Amandi

El flujo de asistentes no cesó hasta minutos antes del arranque del show de Ars Amandi, que se plantaron en escena con la entereza que yergue la experiencia y el bagaje mientras sonaba una épica y, a decir verdad, muy bonita pieza parafraseando la melodía de “Camino sin fin”, primer corte del álbum con el que debutaban allá por 2023. Cuando estalló el tema, también lo hizo un público cuya visibilidad del escenario estaba condicionada a su situación, pero que acompañó con profundo entusiasmo un temazo cuya contestataria letra, por desgracia, sigue vigente. Eso sí, en vez de “retorcido”, Dani Aller cambió el término por “gilipollas”, agudizando aún más el calificativo hacia los acreedores de una lírica que puso de relieve que, además de historia, a Ars Amandi le gusta cantar a las realidades crudas con las que confrontar. La música, eterno vehículo.

Desde los albores de la banda, “La suerte está echada” fue uno de los temas más queridos, y por eso aquello se consagró como una auténtica fiesta cuando la defendieron con oficio y el mismo magnetismo que siempre atesoró, pese a que al principio el violín tapó transitoriamente a la flauta de Dani, ese hombre orquesta que domina con elegancia, además de flauta, la dulzaina que tantísimo carácter aporta a su música y el pito. Su agradecimiento sincero y profunda emoción ante lo que vivíamos esa noche quedó, acto seguido, sobradamente manifestado.

El folclore castellano – que no leonés – sigue muy presente en su último disco, ‘Tierra de castillos’, de la que sobresalió la adictiva “Sus últimas horas”, acerca de los últimos instantes en la vida de Juan Bravo, con un estribillo monumental muy coreado. Ahí estábamos para darlo todo, y así sucedió, a petición de Dani, con “Ven hacia mí”, otro corte con el que mirar con nostalgia por el retrovisor y rememorar alegrías pretéritas. Y con el que ratificar que Ars Amandi sigue muy vivo para compartir alegría durante muchos años más. Por eso, el público se volcó con el coro de la hardrockera “Desterrado de tu cuerpo”, respondiendo a la llamada de un frontman que, además de un músico cuyas cualidades vocales, por cierto, permanecen intactas (hasta hizo gala de unos agudos a los que no nos tiene acostumbrados en estudio), es un entretenedor y un animador de primera fila. Su terrenalidad y vocación, claro, ayudan.

Ars Amandi

Toda celebración especial ha de tener invitados de honor, y el primero de ellos en desfilar sobre las tablas fue el primer guitarrista de la banda, Paco Moreno, que se enfundó las seis cuerdas para electrificar aún más “Desierto”, en la que coquetean con escalas orientales. Y como un oasis, arribamos después a “No abandones”, una inyección de positividad, ánimo y motivación irrevocable.

Se acordó Dani Aller de su tierra, Ávila, al presentar la preciosa “Cada noche (la Leyenda de Manque os Pese)”, germinada en una leyenda abulense y florecida con todo su esplendor en un concierto que llegó a su momento más acompasado con “El bar”, un tema de aquel fantástico ‘Desterrado entre sueños’ que parece diseñado para poner banda sonora a la camaradería y la fraternidad que con frecuencia se halla en aquellos locales que también forman un eje vital en la cultura que todos los ahí presentes compartimos. Interpretada solo con el propio Dani, el mencionado Paco, que volvió de cuando en cuando a escena, y el bajista David Noisel, cumplió sobradamente su cometido de emocionar con una letra de lo más cotidiano.

Juanky Álvarez (Arkgabriel, La Orden del Kaos) fue el siguiente invitado en liza, que se sentó a la batería para la veloz y emocionante “La voz que me guía”, otro temazo de ‘Desterrado entre sueños”, sucedida, en la misma escala de entusiasmo, por “Gritando al mar”, paradigma de cómo la música puede ser la mejor cura de la tristeza y el mayor acicate para continuar el camino. “El poder de Caelia” nos devolvió, acto seguido, a su aclamada última referencia discográfica.

Acompasada pero igualmente sublime acometieron el inicio de “Abula”, ejemplo de cómo rendir culto a la tierra de uno haciendo sentir a cualquier persona de cualquier lugar bienvenido. Semejante himno puso las emociones a flor de piel, y así continuaron cuando el bajista, David, que lidia con problemas de salud, protagonizó un momento emotivo manifestando que continuará tocando en todos los conciertos que pueda y anunciando, además, la venida de su segundo retoño. Nuestros mejores deseos más sinceros.

A renglón seguido, “A sus gentes” dio paso a la épica “Defensoras de Pallantia”, dedicada a las bravas mujeres que defendieron Palencia de los invasores británicos y que encarnan en tema la más legítima de todas las luchas, la lucha por la libertad y la igualdad.

Ars Amandi

A estas alturas del show, no podían sino caer, una tras otra, canciones icónicas que con las que Ars Amandi ha apuntalado su intransferible idiosincrasia, y por eso “No queda sino batirnos”, aquella canción escrita por Txus Di Fellatio (Mägo de Oz) nos hizo sentir tan invencibles como el Capitán Alatriste antes de que “Tu ley” nos devolviese de golpe y porrazo a la contemporaneidad más ignominiosa, en otra letra cruda e inconformista para una canción inolvidable de un debut, ‘Autóctono’, protagonista en el repertorio como pocas veces.

Tras unos minutos de asueto, Dani Aller compartió de nuevo palabras de emoción y gratitud antes de acometer “Abre la puerta”, esa versión de Triana que a todos nos hizo escudriñar nuestras gargantas, y cerrar el show con la infalible “Escuchando al corazón”, otra de esas composiciones irresistibles que marcan la diferencia entre la suficiencia y la excelencia.

Algún día, uno, esperemos, muy, muy lejano, Ars Amandi ya no estarán en activo. Pero habrán logrado dejar huella, pervivir ante un número de acérrimos cuyos corazones conquistaron hace ya mucho tiempo. Entretanto, habrán ejercido el arte de amar la música, la vida, el rock, con convicción y disfrute, poniendo al servicio de sus acólitos el don de emocionar con sus canciones. Y lo habrán hecho escuchando al corazón.

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Esta entrada fue escrita por Redacción

1 comentario

  • Juandie dice:

    Cojonudo resumen hacia el gran concierto que se curraron una de nuestras bandas más grandes e históricas en lo concerniente a Folk/Metal como son los abulenses ARS AMANDI en dicha sala madrileña a través de estos clásicos que ostentan desde hace más de 20 años.

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