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Crítica de Theleganttes: Totem

Que el hard melódico y el AOR de calidad nunca pase de moda, por favor, ni se pierdan las ganas de las bandas de este país (afincadas aquí o repartidas por el mundo, como en este caso) de seguir editando trabajos en la onda en estos tiempos.

Mientras unos tiran hacia las mezclas de estilos, la broma, pantomima o sencillamente esperpento para modernizar y actualidad las propuestas como sea, Theleganttes se basan en lo importante: las canciones y la calidad de la composición (y de la grabación e interpretación). Serán los años, pero yo cada vez estoy más cerca de hacer las cosas “como antes”, por mucho que vivamos “hoy” y que usemos a nuestro favor las tecnologías y lo que nos nuevos tiempos nos ofrecen.

Igual que un guiso sabe mejor cocinado a fuego lento, a ser posible en cazuela de barro artesanal y con ingredientes algo más caros pero de calidad, ¿por qué en la música hay que tirar de fast food o conformarnos con comprar menudencias en franquicias cutres? Seamos elegantes, echémosle un mínimo y cariño a lo que hacemos, y compremos y escuchemos calidad de una vez. Alegatos aparte, y sirva o no para concienciar al oyente promedio de una vez, Jesús Rocamora y Javier González Sabater se desmarcan con este excelente ‘Totem’, su disco debut y toda una declaración musical (y vital) de intenciones.

Algunos podrán decir que la propuesta es melódica de más, y no pasaría nada ni sería incorrecto, pero por contra aparecemos los que sabemos cómo es este estilo y lo que nos enseñaron los maestros Journey, Foreigner, Sangre Azul, Bryan Adams y demás. Y si a estas alturas los rockeros de bien nos avergonzáramos de escuchar nombres nacionales como El Último de la Fila, Miguel Ríos, Elyte, Alarma!!, 091, Nacha Pop, La Guardia o Antonio Flores, por comentar un amplio espectro, qué tontos (e incultos) seríamos.

Recomiendo escuchar temazos rockeros como “Ciegos de la verdad”, “Olvidar regresar” o “Prohibido callar” para empezar. Después empaparse de clase sin prejuicios con “La isla”, “Mi gravedad” o “Por primera vez”, y acabar convencido para la causa de la mano melódica de “Mundo digital”, o la preciosidad a medio tiempo de “Fragilidad” (con su alterego, en versión cien por cien balada incluida) o “Antes de este trueno”. Entonces y solo entonces estarás preparado para echar el cierre de manera superlativa con “Se apaga el telón”, que es impresionante para rematar.

Rock melódico desde la arena del desierto, que te deja con una sonrisa y ganas de más desde la primera escucha. Libros contra martillos, libertad contra prisiones, valor enfrentado al temor, ciegos de la verdad y cariño (y gusto) por lo analógico contra la dictadura de lo digital por decreto… Es decir, guitarras y teclados contra el silencio, además de canciones contra la estulticia y lo vacío y banal.

Te lo ponemos en bandeja, y muy bien presentado, para que ahora seas tú el que escojas tu opción relevante o superficial en la vida y la música.

Escucha ‘Totem’ en Spotify:

David Esquitino

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