Nothing But Thieves, el quinteto de Southend-on-Sea, Essex, vuelve a la carga con su quinto material discográfico: un regreso al punto de partida, pero con la experiencia de quien ya recorrió el camino cosechando victorias, alegrías, cicatrices y pérdidas.
Grabado a lo largo de cinco meses en los Angelic Studios, el mismo sitio de Oxfordshire en el que dieron luz a su LP debut, ‘Stray Dogs’ redefine la búsqueda sonora de un grupo que intenta volver a sus orígenes y raíces tras años de tours internacionales y una madurez adquirida fruto del paso del tiempo y de la experiencia en la carretera.
El tema homónimo del álbum arriba después de una intro con sonidos industriales y explota con riffs de guitarra a cargo de Dominic Craik y Joe Langridge-Brown, con ciertos guiños a "Stockholm Syndrome" de Muse o a Royal Blood. Energía a tope, adrenalina, distorsión volcánica y Conor Mason cantando como si no hubiera un mañana. Todo prosigue con “Testosterone”, movida, de gran atmósfera y el frontman rugiendo “Yeah, yeah, ¡yeah!”.
El single "Evolution" exhibe a una banda radiante y de buen ánimo. Éste es uno de los tracks con más gancho de todo el material: el estribillo queda grabado en tu mente al instante. Clásico instantáneo. En la misma línea positiva se encuentra “Death In The Backseat”, que luego es seguida por "#5", una balada mid tempo, nostálgica y rockera, con algunas reminiscencias a U2 y a la música americana de los 80.
Otra interesante pieza es "Baby Kool (Evelyn)", que comienza con una distorsión casi stoner y posteriormente arriba hacia una vibra estilo Weezer en el estribillo. Una vez más, es pasta de hit, beats de batería firmes a cargo de James Price, distorsión a tope y coros expansivos. Un Rembrandt o un Picasso, pero musical. Belleza por doquier.
La novena canción es "AI. Jesus", track que aborda el tema de la inteligencia artificial con un tono crítico e irónico: "La imitación nunca ha sido tan sincera ni tan insincera, al empleado de la empresa le encanta la idea", vocifera Conor Mason. Minutos más tarde se da el desembarco de la melancólica "I Needed You Then, I Need You Now”, y luego es el turno de otra de las joyas del álbum, "American Confidence”: Muse, Nine Inch Nails, The Smashing Pumpkins y Nirvana, sonando a través de la óptica y el ADN propio de Nothing But Thieves. El cierre, relajante, acogedor, pero con un dejo de dramatismo y añoranza, se da con “A Different Kind of Happiness”.
Nothing But Thieves vuelve a lo primitivo, mezclando visceralidad y buen gusto en su obra más luminosa y rica en matices hasta la fecha. La paleta de influencias británicas y americanas está sobre la mesa, y la agrupación fusiona esos recursos mediante una arquitectura sónica refinada y de buen gusto, con la que se percibe a Conor y a sus compañeros más alegres que en viejas canciones melancólicas como "Soda" o Lover, Please Stay”.
‘Stray Dogs’, quinto vástago de los de ingleses, parece decir: "Disfrutemos del sol del día y la maravilla de la naturaleza, salgamos a por unas cañas de noche y, luego, a rockear". Que así sea.
Escucha ‘Stray Dogs’ en Spotify:
La culpa de que haya comenzado con la batería la tienen Guns N’ Roses, Queen, Soda Stereo y Maná (nací en 1987, eso lo explica). Estoy en el periodismo desde los 19 años y, como músico, he grabado varios discos. Me gustan diversos géneros musicales y constantemente quiero investigar cosas nuevas.
Mi sueño es tocar en un show sold out en Londres, Madrid, Dublín o Buenos Aires. Bah, ¡que me paguen por tocar la batería en cualquier sitio!
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