Los viejos heavies estamos de enhorabuena, ¡y las nuevas generaciones del rock duro también! Cierto que la primera intentona de reunión de EVO no terminó de funcionar, pero ahora es la buena. Recordemos que entonces, hace unos 15 años o algo más, fue de la mano de su cantante original, Stímula, y con un buen trabajo bajo el brazo como era ‘Puta Pasta’ (2011), pero se quedó ahí.
Dicho esto como información previa, y por ponerlo sobre la mesa, vamos ahora con lo que nos ocupa. Y es que, la vuelta de una de nuestras bandas más míticas y queridas del género no es solo que sea respetable, sino que es espectacular, es una de esas noticias que nos encanta dar. Uno es viejo zorro, y aunque ya había tenido buenas sensaciones tras ir a un par de conciertos desde la reunión, necesitaba echarme el nuevo disco al zurrón (o a las orejas más bien) para levantar orgulloso el pulgar sobre la reunión.
Es cierto que no solo era el verles en directo (y haber escuchado ya alguno de los nuevos temas, tanto en concierto como en plataformas), sino hablar con ellos, entrevistarles, notar el feeling y la intención de mantener el espíritu clásico del grupo en todo momento. Quiero decir… ¿Cuántos casos hemos visto de reuniones de formaciones míticas con otros músicos y que aquello no tenía ni pies ni cabeza, ni sonaba ni era lo mismo de ninguna manera? Pues bien, no es el caso sino precisamente todo lo contrario.
Con nuevo cantante, el forzudo César, cogiendo el espíritu y el rollo total de Stímula (que no quiso formar parte de la reunión desde el primer momento, y es respetable), y con el bajista original, Zippy (aunque muchas veces no puede estar en directo con el grupo por las obligaciones con los Mojinos) y sobre todo Richard, guitarrista y principal compositor, a los mandos, la continuación de la historia del grupo es como tenía que ser: heavy metal puro y duro, potente, poderoso, con letras de profundo corte social pero a su manera (con las metáforas marca de la casa mediante, quizás con un punto más directo ahora) y un sonido actual, que no moderno, que esto hay que explicarlo bien muchas veces, pero muy muy heavy. ¡Lo que todo fan de EVO y de nuestro heavy metal, por extensión deseaba encontrarse!
Quizás la portada me ha gusta menos (por mero gusto personal, sin más), pero nadie puede decir que no es representativa de lo que contiene, ni que no transmita EVO en todo momento, sin faltar ni el logo clásico, el martillo y la máscara de luchador tan propia. Pero lo dicho, el disco suena a ellos por los cuatro costados, mostrando tanto su faceta propia de heavy metal clásico pero duro (casi thrash por momentos), como el deje más rockero y elegante, del que siempre han hecho gala, además de ese punto tan propio de la musicalidad y los desarrollos instrumentales que siempre encontramos en los mejores temas clásicos del grupo. Todo esto sigue aquí, engalanado con un sonido potente y nítido, como nos gusta, pero duro y muy metálico, nada de experimentos absurdos o de mezclas estilísticas sin sentido.
Sí, ave Fénix, resurgiendo, redimiéndonos de tantos pecados en el estilo durante tantos años (como modernizarse sin sentido, y probar fórmulas delirantes que nunca funcionan), y tratando de sacar la cabeza dignamente diciendo que, efectivamente, el heavy metal ni murió en los 80, ni quedó enterrado en los 90, ni en los 2000 es cosa de viejos, “metalpacos” o nostálgicos de un sonido y estilo caduco y obsoleto. ¡No!, seguimos muy vivos, activos, peleones y con muchas ganas de seguir reivindicando que todas las bandas que formaron esto en los 80 todavía tienen mucho que aportar, digno, y añadiendo savia nueva a la propuesta para que otros continúen el camino donde sea que lo dejen.
Temas en general largos, instrumentalmente desarrollados y con un trabajo que denota que aquí hay nivel y muchas pensadas y vueltas detrás de cada canción. Pero luego te entran a piñón, desde la caña tremenda en “Maloik” (¡cuernos arriba!) o “Malditos Bastardos” para empezar. O con mucha más chicha de lo que parece en “Queremos más cerveza” y “Aun así lucharé”, la rabia personificada de “Viva yo” (crudísima y durísima) o ese deje absolutamente marca de la casa en “La ruta del diablo” para cerrar. Y no me olvido de la más roquera “Busca en Google”, tan actual como brillante y pegadiza. Por otro lado, las letras del álbum son muy sociales, con crítica y reflexión, como siempre ha tenido nuestro heavy rock, y musicalmente hay nivel alto y mucho para disfrutar en todo el disco. ¡Sí se puede!
Reflexionando, u oteando el horizonte, veo que tenemos a Jero Ramiro con un nuevo trabajo superheavy a las puertas (y Saratoga a su vez tres cuartos de lo mismo, dejando nosotros la polémica entre ambos a un lado). Por otro lado, tenemos a los veteranos luchadores de la cruzada levantina, como Sagrat, Leviatán, Zarpa o Badana, peleando cada uno a su manera, pero sin bajar el nivel. A Obús incombustibles, a Silver luchando contra viento y madera, a Pedro Botero celebrando 50 años, a Leize, Vhäldemar o Sutagar (cada uno a su manera) dando cera de la buena desde el norte…
En Barcelona y en Cataluña en general, aparte de nuestros defensores más jóvenes del estilo más puro, como Redshark, Regresión, Loanshärk y demás (o las nuevas generaciones thrasers como Radity o Terminal Violence), vuelven los maestros EVO poniendo los puntos sobre las íes y reivindicando con este trabajo tanto su historia (y lugar preferente de pioneros en la misma) como su actualidad.
Es decir, ¿por qué veneramos el glorioso presente y última etapa fantástica de los grandes nombres del género como Judas, Maiden, Scorpions, Saxon… y no lo hacemos con los nuestros? Pues desde aquí, desde mi pequeño altavoz y la voz y facultad que me dan los medios especializados que son referente, yo lo hago de manera irredenta y orgullosa. Por cierto, el LP aún no está en formato físico (todavía solo en plataformas), pero estará dentro de nada y el vinilo es compra obligada. Lo dicho, ¡gracias, Evo!
Por cierto, si no sabes quiénes son ni su importancia en nuestra historia y en el heavy metal nacional, ni has escuchado nunca dos tótems como ‘Animal de Ciudad’ (1983) y ‘Duración de lo Eterno’ (1985), ¡búscalo en Google!
Que no se pierda el legado y que juntos sigamos construyendo el camino. No puedes dejar el rock, y lo sabes… De lunes a jueves en MariskalRock Radio de 18:00 a 19:00, con repetición para los rezagados o nocturnos empedernidos a las 22:00. ¿Nos escuchamos juntos?
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