Hay discos conceptuales que se escuchan con el libreto en la mano y otros que se disfrutan a escondidas del concepto, como quien tararea un anuncio sin creerse el producto. ‘Atlas’ es de los segundos, y tratándose de un libro-disco sobre inteligencias artificiales que reescriben la realidad, eso es un mérito enorme. Porque el artefacto es ambicioso: nueve cortes, 42 minutos, una novela ambientada en 2040 con Ada Torres, la corporación Némesis y unos POET (Perception Obfuscation and Event Transformer) que deciden por ti mientras te juran que eres libre; pero funciona porque las canciones aguantan solas.
Y llega, además, con capítulos que se leen por QR, fichas de personajes y mapa interactivo: material sobrado para que cualquier crítico se ponga solemne. Yo, que flipo por sistema con los discos que exigen deberes, he tardado una escucha en rendirme.
“Némesis” abre con cinco minutos y pico de thrash de manual: riff de hacha, doble bombo y esa mala leche moderna que han mamado de In Flames o Megadeth. “Falsos poetas” es la más política, la que convierte al algoritmo en villano con nombre y apellidos; “Mi venganza” no baja el pistón para que Julia, la mercenaria que asalta Zúrich, tenga su rabiosa coda de fuego lento. Ahí está la primera virtud: esta gente no confunde contundencia con prisa.
“Alguna vez” respira a base de guturales certeros, “El mal” es la pieza mayor, con seis minutos, riffs afilados a lo Machine Head y un poso melancólico que mezcla la enfermedad con la crueldad convertida en moda en redes; y “Oscuridad” y “Salve al rey” cierran el cerco con groove y ecos progresivos. La segunda es una revisión muy coherente del “Hail to the King” de Avenged Sevenfold. Es que me ganan fácil. “Atlas” le pone nombre al titán y “Ocaso”, de minuto y medio, es la puerta que te abre la historia.
¿Peros? Pocos: hay oficio, Víctor C. Gil ha reclutado una buena selección de músicos de la zona; y una producción de JFT que suena a banda crecida. Se agradece. Este disco no necesita padrinos, necesita volumen.
Al final, ‘Atlas’ hace exactamente lo que predica: te cuenta una mentira tan bien construida que sales delirando. La diferencia es que esta se puede cantar.
Cierro contando que todo esto ha sido trabajo mío de estudio hacia atrás, hacia los orígenes, para entender su camino hasta aquí, viendo los QR, creyéndome la historia, revisando su web. Una gozada. Porque, os soy sincero, desconocía a la banda hasta que en La Heavy de octubre leí su reseña y me cuadró.
En este LP confluyen muchos de los puntos cardinales de la música que me gusta. Lo bueno es que ahora puedo rebuscar en su pasado.
Escucha ‘Atlas’ en Spotify:
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