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AC/DC: 24 años de su hito en la Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid), inmortalizado en “No Bull”

9 julio, 2020 5:25 pm Publicado por  6 Comentarios

9, 10 y 11 de julio de 1996. Había mucha hambre y muchas, muchísimas ganas. No en vano habían pasado 15 años. Sí, 15 años desde que AC/DC, los Reyes del Rock, habían visitado por última vez el Foro, allá por enero del 81 en la gira de ‘Back in Black’.

Las Ventas, hasta la bandera los tres días.

Y pese a que se habían quedado miles de personas en la calle, no habían vuelto. Y no me queda más remedio que de culpar de ello a los pésimos alcaldes que tuvo la capital durante años, al menos en su relación con el rock. Me explico. Primero fue Tierno Galván quien, en 1984, con los letreros del concierto en el estadio Román Valero pegados por los muros de Madrid y las entradas a la venta, evitó que el concierto se llevase a cabo, en aquella ocasión no me quedó más remedio que tomar el tren camino de San Sebastián, como muchos otros madrileños, para ver a la banda en el velódromo de Anoeta. Por cierto, la entrada me tocó en La Emisión Pirata, el legendario programa que el “Piri” tenía en aquellos tiempos en la radio. Años después, en 1991, fue Álvarez del Manzano quien nos obligó a viajar a Barcelona para ver un Monsters of Rock que debió tener lugar también en Madrid. De nada sirvió la sentada ante el ayuntamiento que parte de la prensa especializada convocó a través de las ondas. Como veis, en aquellos tiempos daba lo mismo el partido a que perteneciese el alcalde, al rock se le ponían muchas trabas y, a veces, simplemente eran demasiadas.

Pero volviendo al concierto, la historia empezó 8 meses antes, en diciembre de 1995, cuando salieron a la venta las entradas. Me acuerdo como si fuera ayer, que estaba un sábado en el pub del barrio tomándola cuando comenté “El lunes salen las entradas para los eisi”. “¿Cuándo tocan?”, preguntó alguien. “En julio”, contesté. “¿Y las vas a pillar el mismo lunes?”, me insistió el colega. “Sí, con estas cosas yo no me arriesgo”, respondí. “¿Si te doy la pasta me pillas la mía?”, me dijo. “Sí, yo te la pillo, pero me tienes que dar la pasta”. Sacó la cartera y me dio 4 billetes de talego, pese a que la entrada valía 3.500 pelas de la época. Aquello fue como una reacción en cadena, en cuestión de minutos otros 12 parroquianos, después de preguntarme, soltaron religiosamente 4 talegos por persona, nadie, y quiero decir nadie, me dio el precio exacto de la entrada. Jamás había visto sacar pasta con tanta facilidad a la peña.

Brian y Angus en acción.

Ahora bien, pillar las entradas el lunes tuvo su miga. Recuerdo que había quedado con mi colega el Harry, que me recogía en casa a las 8 para ir a la “uni”, para pillarlas en una sucursal bancaria que había en mi calle. Pero al llegar vimos un cartelón que anunciaba el concierto en el que ponía todos los puntos de venta. Uno de ellos estaba en Alcalá de Henares, al lado de la “uni”, y como el banco no abría hasta las 9, decidimos pirarnos para Alcalá. Llegamos a la tienda y había un tío fregando, le preguntamos por las entradas y nos dijo “Sí, seguramente las vendamos”. Yo le contesté “No me has entendido, te estoy diciendo que he visto que sois punto oficial de venta, ¿tienes o no tienes las entradas?”, y el menda me dijo “¿Ahora? No, que yo sepa”. Así que bufando y de muy mala leche nos fuimos para el curro. Allí, un colega del laboratorio soltó otros 4 talegos y se unió a la causa. Por la tarde, al volver a Madrid fuimos al Crisol que había al lado de “kelo” y, mientras estábamos en la cola, oímos a unos chavales que compraban entradas para Maiden. Harry y yo nos miramos y dijimos, “¡Ahora sí!”. Pues no, ahora no, cuando nos tocó el turno el menda nos dijo “Las entradas de AC/DC sólo se venden en la tienda de Juan Bravo, ¿Sabéis dónde está?”, y yo soltando bilis por la boca le dije “Sí, sí que lo sé, pero paso de vosotros, me voy a una tienda seria, me voy a Madrid Rock”, ante la cara de flipado del pobre hombre. Así que tiramos para la Gran Vía, hacia el añorado Madrid Rock. Ante la imposibilidad de aparcar y con el tráfico de hora punta, acordamos que yo me bajaba en la acera de enfrente y entraba a por las entradas, mientras el Harry iba hasta la Plaza de Callao y daba la vuelta. Esta vez sí, el menda de delante mío pilló 8, luego llegué yo y pedí “16 para los eisi”, y de la que me iba oí como el de detrás pedía otras 11. A los pocos segundos de salir por la puerta llegaba el Harry y la pesadilla terminó. Subidón de buen rollo. Dos semanas después, ocho meses antes del concierto, programado para el 4 de julio, se agotaron las entradas. Puede que hoy en día eso no sea una novedad, pues que sepáis que aquel concierto fue el primero en el que hubo tal desmadre. La pena fue que después de la aventura para pillar las entradas, cuando llegó el día del concierto, el pobre Harry no estaba en Madrid, estaba en Indianápolis por un tema del “labo”, vaya palo.

Hubo un montón de leyendas urbanas en aquellos tiempos, pero ya os adelanto que no he podido confirmar ninguna. Era una anécdota muy comentada en aquellos días que cuando a Angus le contaron que se habían agotado las entradas dijo sorprendido “¿Me estás vacilando?”. También se decía que los promotores intentaron cambiar el recinto a un estadio, pero que la banda no quiso porque nunca habían tocado en una plaza de toros y de ahí que se ampliaran fechas, pero insisto, no he podido confirmar nada de esto. Lo que sí que ocurrió es que el 11 de abril de 1996 varios medios de comunicación anunciaron un segundo show en Las Ventas que tendría lugar el día 10 de julio, por este motivo el concierto del día 4 pasó al 9, aunque las entradas siguieron siendo válidas. Para este segundo concierto también acabaron agotándose las entradas, lo que acabaría traduciéndose en un tercer evento para el día 11.

Después de meses esperando, por fin llegó el 9 de julio. De las cosas que mejor recuerdo era el ambiente de buen rollo, que corrió riesgo de peligrar por una pelea entre algunos asistentes y los miembros de seguridad, entre silbidos de censura por parte del resto del público. Menos mal que se apagaron las luces y aquello quedó en nada. Entonces empezó el mejor espectáculo del mundo.

Estalla el griterío y aparece la ballbreaker oscilando desde una grúa para derrumbar un muro del que sale Angus Young, que llega hasta el borde del escenario y hace una reverencia correspondida con una estruendosa ovación. Entra “Back in Black” y aquello estalla. Veo en la batería a Phil Rudd y me llevo otra alegría más, para mí es una leyenda y nunca le había visto, ya que en el 84 estaba Simon Wright y en el 91 Chris Slade. Acaba la canción y Brian Johnson saluda: “Hola Madrid hi, nice pleasure to be here, do you want some rock and roll?”

La traca de inicio no tiene desperdicio, con “Shot Down in Flames”, “Thunderstruck” y “Girls Got Rhythm” nos llevan en volandas hasta el primer tema del último disco, un “Hard as a Rock” que no está nada mal. A continuación, “Shoot to Thrill”, temazo donde los haya y espectacular concurso de palmas por parte del respetable.

Un poco de tranquilidad para recuperar el resuello con “Boogie Man” y el mítico striptease de Angus que antaño era en “Bad Boy Boogie”, pero Angus ya no enseña el trasero, se queda en los gallumbos, que por cierto tienen estampada la bandera de España. A continuación Brian nos cuenta que “Este sitio es perfecto para la próxima canción, como los antiguos coliseos”; es el momento de “Hail Caesar”. Acto seguido llega el homenaje a Bon Scott, suenan los tañidos, aparece la campana, y esta vez Brian se cuelga de la cuerda que hace las funciones de badajo en vez de darle con un martillo; estalla “Hells Bells”.

Viene “Dog Eat Dog”, toda una joya prácticamente inédita en directo en la época Johnson, al que vemos especialmente bailón en el transcurso de esta, y después “The Jack”, otro temazo imperecedero con el correspondiente momento Angus.

“Ballbreaker” nos trae de nuevo a la inmensa bola, en la que esta vez se sube Brian, y ambos ascienden sobre el escenario, donde el cantante se curra gran parte del tema, hasta que se baja de la bola con un gesto de “Vaya dolor de …”.

La hazaña fue el motivo de portada de la revista Heavy Rock nº156.

Una legendaria y a la vez tranquila “Rock and Roll Ain’t Noise Pollution” nos permite recuperar el resuello para lo que se nos viene encima. “We have some dirty deeds for you Madrid, are you ready?”, es el momento de “Dirty Deeds Done Dirt Cheap”, coreada a rabiar mientras la gente bota como si no hubiera mañana. Suenan los acordes de “You Shook Me All Night Long”, y aquello se viene más abajo todavía si cabe. Unos ríen, otros lloran, todos nos estremecemos y bailamos como posesos.

No hay tregua, suenan los acordes de “Whole Lotta Rosie”, se oyen los gritos de “Angus, Angus”, y nuestra gordi favorita empieza a coger forma encima del escenario mientras Brian baila como un loco y la gente canta a pulmón partido.

“T.N.T.” nos permite coger un poco de aire, aunque no mucho, justo de antes del momento Angus con mayúsculas: “Let There Be Rock”. Mediado el tema, el guitarrista desaparece del escenario, en las pantallas de vídeo se le ve montado en una especie de carrito de golf camino del burladero, y después a hombros de un menda enorme, que lo deja en una plataforma en la otra punta del coso sobre la que se vuelve loco. Amparado por ese muro de sonido que sólo Malcolm Young, Cliff Williams y el ya mencionado Phil son capaces de levantar, Angus hace las delicias del público de Madrid con su guitarra, mientras Brian aprovecha para meterse un cigarrito “pal” pecho. Vuelta al escenario a hombros, esta vez de Brian, y final apoteósico. Pese a lo extenso de la versión, cuando se piran nos dejan hambrientos de más rock.

Después del famoso repertorio de oés, la ballbreaker vuelve a aparecer colgada de la grúa en mitad del escenario. De repente, cae sobre las tablas con un estallido y de ese mismo punto asciende una jaula con Angus dentro, que empieza a tocar los acordes de “Highway to Hell” y aquello se viene abajo por enésima vez. La gente la canta a pulmón partido a sabiendas de que esto se acaba. Y nuestros peores temores se cumplen cuando delante de nuestros ojos aparecen los cañones. Los veteranos ya sabemos que después de estos ya no hay más tu tía, así que es el momento de desgañitarse y gastar cualquier ápice de energía que uno haya guardado mientras dure “For Those About to Rock”. Bueno, no nos podemos quejar, ha sido un concierto alucinante, para algunos de nosotros lo mejor a lo que se puede aspirar. La única pena, que se ha acabado.

En 'No Bull' original.

Fumándonos un piti en la calle no paro de darle vueltas a una camiseta muy chula que he visto. Morada con un Angus dibujado en blanco, como si fuera tiza. La pega, que vale 4 talegos cuando la entrada nos había costado 3 y medio. Al final me decido y les digo a mis colegas “Ahora vengo, voy a comprarme la p… camiseta”, pero uno de ellos me sugiere “¿No prefieres una entrada para el jueves? Todavía quedan”. Le miro, y le digo “¿Vas tú a pillarlas? Yo mañana no puedo”, asiente, y entonces me pasa como a los colegas del pub 8 meses antes, que saco 4 talegos más rápido que nunca. No sólo yo, otros dos del grupo también aflojaron la tela. Al día siguiente estaba como un flan esperando su llamada diciéndome que ya las tenía, como si no los hubiera visto la noche anterior.

La reedición de la película.

El miércoles 10 no estuvimos, pero creo que es difícil encontrar a alguien que no haya visto ese concierto, ya que fue grabado y editado en noviembre de ese mismo año bajo el nombre de ‘No Bull’, “Sin toro” en castellano, y no “toros no” como he escuchado alguna vez. Una obra maestra que en 2008 se lanzaba en la edición “Director’s Cut”, vamos, como el “Blade Runner” de Ridley Scott. Se ve que David Mallet no había quedado satisfecho con el resultado, no me preguntéis por qué, y se curró esta nueva versión que, además del sonido 5.1 surround, incluye 4 temas en versión Angus-cam y otro par de bonus tracks de otros conciertos de la gira.

Y llegó el jueves 11. Casi como si no los hubiéramos visto dos días antes, qué nervios. La única diferencia que ya nos sabíamos los truquitos, lo que propició que casi le pudiera dar una colleja a Angus cuando corría agachado por el burladero. Sabiendo que lo iba a hacer, me fui corriendo para allí, vi pasar un par de gorilas a toda prisa y me dije “Esta es la mía”. Salté y … uno, dos, tres y hasta cuatro señuelos agachados pasaron delante de mis narices para mi sorpresa, y es que cuando tú vas, ellos ya vienen.

La otra gran sorpresa del día fue que incluyeron en el set list “Down Payment Blues” en lugar de ‘Rock and Roll Ain´t Noise Pollution’. No tengo nada contra la última, pero ya la habían tocado el martes y siempre es una gran alegría escuchar un tema de la era Bon en directo, más si cabe cuando es uno con el que no se prodigan en exceso. Poco más que contar, que fueron tres días difíciles de olvidar, y difícil también que se repitan, al menos con ese nivel. Menos mal que tenemos ‘No Bull’. Al que no lo haya visto, le digo que ya está tardando.

Texto: F. J. Villasante

Fotos: J. Bielsa

Recientemente se han cumplido diez años del último concierto de Malcolm Young con AC/DC, que fue en España.

Redacción
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6 comentarios

  • Juandie dice:

    Pedazo de resumen hacia tan histórico directo de mis adorados AC/DC en nuestro pais. Recuerdo hace la friolera de 20 años cuando un colega me lo dejo en VHS y después lo vi entero en casa decidí que AC/DC seria la banda de Rock de mi vida y hasta dia de hoy sigue siéndolo, luego después con el paso del tiempo me pillé todos sus discos como Dvds en directo y videoclips.

  • Fernando dice:

    Buenas, tengo 53 años, vivi, para mi parecer, la mejor época del rock, tengo la suerte de haber visto en concierto entre otros a Michael Schencker, Iron Maiden, Whitesnake, Accept, Judas Priest, Warlock, Barón Rojo, Scorpions, Kiss, Megadeth, Obús, Wasp, Leño, David Lee Roth, Bon Jovi etc. que recuerde ahora, seguro que se me olvidan unos cuantos, pero como AC/DC, en las ventas nada, y eso que los he visto tres veces más, en el palacio de la Comunidad de Madrid (creo que ya no se llama así), y en el Calderón, pero como el "No bull", nada. Un abrazo a todos y perdonar la charla, es pura nostalgia.

  • Jesus dice:

    Yo estuve los 3 dias seguidos, era una oprtunidad unica que no se podia desaprovechar y los 3 dias fueron inolvidables, aunque como concierto memorable de AC-DC para mi sera siempre el del 91 en el Olimpico de Montjuic, ese esta en la cuspide. Pero lo de las Ventas fue historico.

  • Salvador dice:

    Crónica que me remonta a mi caso, al otro lado del charco. AC/DC venía a México ese mismo año por primera vez. Y por distintas vías, me sucedió algo parecido al autor del artículo. Un buen amigo y yo conseguimos entradas para el primer concierto, el 16 de febrero. Fue una locura total, además, tal y como marca la tradición (y el texto), en "Let there be rock", Brian y Angus hicieron su paseillo justo en donde había butacas, la gente perdió la razón (en un buen sentido), sin embargo, la emoción por tocarle hizo que casi se derribara una malla de metal que divide sectores de butacas. Resulta que al día siguiente, un par de buenos amigos irían al concierto de ese día (17 de febrero), uno de ellos había invitado a su chica pero le canceló y el beneficiado fui yo. En este caso, cuando tocaron "Let there be rock" ya no hubo paseillo en el recinto, sino sólo en el escenario (por seguridad para ellos). Los conciertos se llevaron a cabo en "El Palacio de los Deportes" (antigua instalación para los Juegos Olímpicos de la Ciudad de México del lejano 1968), devenido en recinto de conciertos y deportes desde los años 90's del siglo pasado. Es conocido entre los asistentes a concierto como "El Palacio de los Rebotes", por su pésima acústica y distorsión del sonido. Con dos días de AC/DC, quedé sordo como por una semana, pero feliz para el resto de mis días. Saludos.

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