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60 años de “Paint It Black” de The Rolling Stones: El verdadero significado de su mítico escarceo por la oscuridad

The Rolling Stones en 1966. Foto: Jack de Nijs. Creative Commons Zero, Public Domain Dedication

Cuando una aguja se aventura a recorrer el surco de un vinilo de The Rolling Stones, parece que ese clima de rock festivo que se avecina es capaz de paliar cualquier desasosiego. Todo devoto stoniano ha meneado cada ápice de su cuerpo al son de “Start Me Up” o “Honky Tonk Women”, sumergiéndose en su atmósfera de festividad. Sin embargo, Sus Satánicas Majestades han saboreado pasajes cargados de oscuridad y penumbra. “Paint It Black”, que cumple hoy 7 de mayo 60 años, es sin duda uno de sus grandes clásicos que define a la perfección esta faceta.

“Sympathy for the Devil”, “Gimme Shelter” o “Midnight Rambler” son de esas canciones que rehúyen de esas travesías más coloridas y rockeras con las que deleitan Mick Jagger y los suyos en muchos de sus clásicos. “Paint It Black” emana un aura de duelo, vacío emocional y desesperación. Desde su innovador arranque en 1966 con el sitar, instrumento clásico de la India, el instrumental desarrolla un apoyo que se entrelaza a la perfección con el mensaje de la pieza.

“Paint It Black”, una oda a la oscuridad

Al colarse en nuestros auriculares, “Paint It Black” nos sitúa en la perspectiva de una persona con depresión. “I see a red door and / I want it painted black” así arranca la letra, que rápidamente nos deja entrever que su protagonista quiere pintar todo de negro. Esto es una metáfora para evocar cómo se siente por dentro, aderezada con un clima de experimentación y una carga emocional más madura.

Este mensaje corre a cargo de la pluma de Mick Jagger y Keith Richards, que llenan de personalidad el tema a través del sitar de Brian Jones. Hoy en día estamos habituados a todo tipo de estímulos y sonoridades, pero ¿te imaginas cómo se debió degustar esta pieza en 1966?

Un éxito inmortal

“Paint It Black” marcó un antes y un después en la carrera de The Rolling Stones y en la música de aquella época. Se lanzó como single y, posteriormente, vio la luz en la versión estadounidense de ‘Aftermath’. Además, cosechó un número uno a ambos lados del Atlántico, diferenciándose del rhythm and blues de sus primeros años y brindándoles nuevos matices a su personalidad musical. El corte llegó a lo más alto en el Billboard Hot 100 y también lideró las listas británicas. Aunque no fueron pioneros en usar el sitar, sí se le considera como el primer número uno en utilizar este instrumento.

Hoy en día, el tema se ha vuelto inmortal gracias a que su frescura perdura en el tiempo. Parece inconcebible que una canción así se haya compuesto a finales de la década de los sesenta. El tema no envejece, al igual que The Rolling Stones, quienes se resisten a colgar las botas. La legendaria banda ha abierto un nuevo capítulo en su historia con ‘Foreign Tongues’, su próximo disco que verá la luz el 10 de julio. Para amenizar la espera, ya podemos disfrutar de “In the Stars” y “Rough and Twisted”, sus dos primeros singles.

Alfonso Herreros

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