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10 discos que defendieron la fe metálica en 1994

6 noviembre, 2019 1:50 pm Publicado por  10 Comentarios

Sin duda 1994 fue un año a tener muy en cuenta cuando rememoramos la historia del metal. Con la llegada de la festividad de Halloween recordamos los discos más destacados de un emergente black metal de aquel año, y en un gran artículo de Ñako Martínez recordábamos diez discos que de alguna manera dieron comienzo al resurgir del metal tras unos años… dejémoslo en no muy buenos, y de los que no se libraron ni siquiera los grandes dinosaurios del género.

Ahora os proponemos un nuevo viaje y os invitamos a recordar otros diez discos que también dieron la cara por el metal aquel año, sólo que esta vez desde un enfoque más clásico, cada uno dentro de su estilo, ya sea thrash, hard rock, power metal, etc., pero sin duda alguna manteniendo lo hasta ahora cimentado.

En la serie que os proponemos a continuación encontraréis desde grupos ya consagrados por aquellos tiempos como Dream Theater, Helloween o Slayer, hasta grupos que o bien debutaban a nivel discográfico, como Symphony X, o como mucho estaban ante su segunda obra como es el caso de Gotthard. Lo que tienen en común todos estos discos, tan diferentes entre sí en su mayoría, es el enfoque clásico de su concepción, una especie de vuelta a los orígenes, aquí apenas encontraréis nada “nuevo”, prácticamente sólo las canciones y algún otro experimento menor, ya que, en lo que podría considerarse como un auténtico acto de fe, estas bandas decidieron no subirse a lo que parecía ser el caballo ganador y apostar, en cambio, por aquello en lo que parecía que ya nadie creía. ¿Les salió bien? Juzgar vosotros mismos, pero yo creo que sí.

1.- Awake: Dream Theater.

Este es un disco que nació con una losa encima, que no es otra que la anterior obra de la banda, el exitoso ‘Images and Words’, cuya línea esperaban/deseaban tanto fans como compañía discográfica (sobre todo estos últimos) que ‘Awake’ siguiese. De modo que, como no fue así, a tiempo cero nadie quedó contento, aunque la cosa se fue curando rápidamente con el tiempo, como no podía ser de otra forma. Y es que este es un gran disco, pero ante todo es un disco cien por cien Dream Theater.

“Caught in a Web”, “Innocence Faded” con un toque AOR que a mí me recuerda a Journey, “Erotomania” o la extensa “Scarred”, por citar algunas, son muestras representativas de la gran calidad que podemos encontrar en ‘Awake’.

2.- Master of the Rings: Helloween.

Fue un disco que aterrizó en el mundo rodeado de dudas y controversias. La salida del gran Michael Kiske de la banda puso en pie de guerra a una hueste de incondicionales, y la llegada de un cantante con un perfil completamente distinto no ayudó a relajar los ánimos. Sin embargo, y pese a quien pese, Andi Deris hizo un gran trabajo en su debut, y no descubro nada cuando digo que el disco supuso un retorno al sonido original de la banda después de un par de discos que mucha gente consideró, cuanto menos, decepcionantes.

Se extrajeron la friolera cinco singles del disco, entre ellos el polémico “Mr. Ego” (no nos engañemos, una canción cargada de mala leche que firma Roland Grapow), difícil recomendar nada en casos así. Pese a todo, yo me quedo con “Why” o “Secret Alibi”, aunque ya os digo que el disco está cargadito de buenos temas.

3.- Dial Hard: Gotthard.

Con claras influencias de AC/DC, no tan cantosas como las de sus paisanos Krokus, pero sí evidentes, incluso de Whitesnake (“Get It While You Can”), el segundo disco de los suizos, sin llegar a la categoría de obra maestra, sí que es cojonudo. Con un hard rock clásico que en ocasiones se acelera (“Here Comes the Heat”), ‘Dial Hard’ supone la continuación perfecta a su álbum debut, manteniendo un sonido claramente ochentero. Steve Lee se sale durante todo el disco mientras que Leo Leoni da la solidez necesaria con sus riffs a un disco plagado de buenos temas.

El disco incluye una potente versión del “Come Together” de los Beatles, aunque yo me quedo con “Higher” o con “I’m On My Way”, una balada cañera en la que el llorado Steve Lee se deja el alma.

4.- King of the Kill: Annihilator.

Un disco complicado en un momento difícil para Jeff Waters, que se había quedado sin banda, aunque eso, lejos de desanimarle, le supuso un nuevo reto.

No en vano, para la grabación del que sería el cuarto álbum de la banda, sólo reclutó a un miembro, el batería Randy Black, quedando a cargo de Waters del bajo, las guitarras y las voces. El resultado no pudo ser otro que un sonido más personal que el de los tres primeros álbumes que, como no podía ser de otra forma, no dejó indiferente a los seguidores de la banda.

De lo que no hay duda es que estamos ante un disco plagado de buenos temas, como por ejemplo “Hell is a War”, “In the Blood” o “Catch the Wind”.

5.- W.F.O.: Overkill.

Otro disco complicado, ya que venía a confirmar que el sonido de Overkill permanecía en la senda del groove iniciada en su anterior obra, ‘The Years of Decay’ (¿Premonitorio?), en detrimento del sonido thrash de sus primeros discos.

Los fans somos como somos, y a Overkill les pasó factura bajar un puntito (a veces sólo medio) la velocidad, aunque el resultado final no estuviese nada mal.

Difícil recomendar un tema en concreto, pero puestos a hacerlo me quedo con “Gasoline Dream” o la sentida “R.I.P.”.

6.- Divine Intervention: Slayer.

Una banda del calibre de Slayer no tenía por qué preocuparse de cambiar o evolucionar, menos si cabe en una época en la que se podría decir que cabalgaban sobre la cresta de la ola, no en vano los californianos tardarían más de una década en alcanzar el nivel que alcanzaron en los charts más importantes del género. ‘Divine’ es también el primer disco de la banda sin el gran Dave Lombardo a los parches, algo que podría haber sido catastrófico, pero que no lo fue debido al buen trabajo que hizo su sustituto, Paul Bostaph.

Como consecuencia, un montón de temas directos a lo más profundo del cerebro en un listado que no da tregua. Buena muestra de lo que digo son por ejemplo “Sex, Murder, Art”, “Killing Fields” o las polémicas “213” y “SS-3”.

7.- Dreamspace: Stratovarius.

Tercera obra de los fineses que, al igual que las dos anteriores, cabalga entre el power y el metal sinfónico. También sería el último disco con Timo Tolkki al micrófono. Tachado de oscuro por un sector de la prensa, si uno se toma la molestia de viajar en el tiempo hasta aquellos días puede llegar a encontrarse con la etiqueta dark power metal, que, en mi opinión, no fue sino las ganas de etiquetarlo todo, tan de moda en aquella época.

A mí me encanta el comienzo con la rápida “Chasing Shadows”, que tiene algo más que un aire a Helloween. También me ponen muchísimo “Hold on to Your Dream”, con un gran trabajo vocal y fraseos de guitarra espectaculares, o la maravillosa “We Are the Future”.

8.- Symphony X: Symphony X.

Gran álbum debut para los chicos de Michael Romeo. Un disco que derrocha tanta creatividad e imaginación que, en mi opinión, fue una apuesta muy arriesgada en un momento complicado. Menos mal que salió bien. Una muestra de lo que digo la encontramos en “The Raging Season”, donde podemos encontrar retazos de thrash mezclados con un sonido heavy más clásico y hasta un guiño a Queen. La primera vez que la escuchas no sabes por dónde va a tirar en ningún momento. Un disco trabajado, con temas diferentes, elaborados, llenos de virtuosismo instrumental y buenas melodías. No está mal para una ópera prima.

Difícil para mí escoger un tema que recomendar en detrimento de otro, así que mencionaré “Premonition” y “Absinthe and Rue”, pero de manera casi aleatoria, ya os digo que cada tema es casi una historia diferente.

9.- Low: Testament.

Como no podía ser de otra forma, el sexto álbum de los californianos es una auténtica patada en la cabeza. Directo, sin ambigüedades, lleno de riffs contundentes y solos elaborados. Estamos ante un disco que no puede dejar indiferente a nadie, te guste o no el thrash extremo. Una sección rítmica intachable y, cómo no, la gran labor de Chuck Billy al micrófono, tocando exitosamente registros de todo tipo, aunque sean las voces guturales las que le hayan acarreado más fama. En definitiva, un disco muy currado.

Desde la contundente “Low”, que abre y da nombre al disco, pasando por la “balada” “Trail of Tears”, la demoledora “Ride” o la elaborada “Dogs Faced Gods”, todo un abanico de temas representativos del mejor thrash.

10.- The Seventh Sign: Yngwie Malmsteen.

Tras un período de calma, una nueva limpia del cada vez menos “Boy in Black” llevó a Mike Vescera a convertirse en el sexto cantante en tan solo siete discos de la banda del sueco, Rising Force. Un disco rápido, de temas ligeramente más cortos a lo que nos tenía acostumbrados y con un sonido más heavy que le va de perlas a Vescera, y sobre el que Yngwie sigue dibujando increíbles filigranas por el mástil.

“The Seventh Sign”, que da nombre al disco, tal vez sea su corte más aclamado, sin embargo, la trepidante “Never Die” o la curiosísima “Pyramid of Cheops” no le van para nada a la zaga, en mi modesta opinión. Así como “Crash and Burn”, con un conseguidísimo sonido a Rainbow, que incluso os diría que todavía me gusta más.

Forolo

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