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STINGERS + IRON WHAT?: LOS ESCORPIONES Y LA DONCELLA

5 noviembre, 2012 1:11 pm Publicado por  1 Comentario

Sala Sevilla Rock

No se trataba de un concierto cualquiera. Íbamos a tener delante nuestra, sobre el mismo escenario, a la banda nacional que mejor tributa a Iron Maiden bajo el nombre de Iron What?, de Valladolid, y a los que mejor tributan a Scorpions del mundo, los sevillanos Stingers. Los que pudieron ver a Stingers en el Festival Leyendas 2.011 saben de lo que hablo. Su espectáculo en directo es fidedigno de los originales hasta el punto de que el propio Klaus Meine  creyó que se trataba de los propios Scorpions al visionar un video en vivo de ellos en su domicilio que le pasó su amigo Rudolf.
Por parte de Iron What?, comentar que el parecido físico se encuentra en su vocalista con respecto al “look” actual de Dickinson con el pelo corto, sus vestimentas y comportamiento en el escenario y en el escenográfico pues que son tres guitarristas y que en la medida de lo posible imitan con sus vestimentas y actitud también al resto. Dos mamparas a semejanza de los jeroglíficos del ‘Powerslave’ a cada lado de la batería y un telón de fondo con el nombre del grupo.
La entrada estuvo aceptable para los tiempos que corren y unas trescientas personas se dieron cita para disfrutar de una noche “diferente”. La intro “Churchill’s speech”  nos avisa del primer tema de la noche y los primeros acordes acompañan la repentina y alocada entrada de “Bruce” que parece haberse metido en una tinaja de bebida energética, con gorrito negro con la cara de Eddie, camiseta negra rasgada y pantalón militar. Curiosamente “Aces high” no es la mejor carta de presentación para su vocalista, y no porque no dé la talla sino porque en algún momento necesita recurrir a falsete, algo que no se le puede reprochar en absoluto. “2 Minutes to midnight” es el segundo tema del ‘Powerslave’ que caería y tras él “Can I play with madness” de ‘Seventh Son….’. Con tan sólo estos tres temas ya tienen ganado al público que venía con ganas del mejor heavy metal y tras unas breves palabras de “Bruce”, “Childen of the Damned” nos aclara que el cantante ya tiene su garganta en calor, logrando una interpretación extraordinaria tal y como lograría en varios momentos de la noche. En “The trooper” aparece vestido de soldado de caballería con bandera británica, ondeándola y cantando con el público en lo que sería la comunión definitiva entre grupo y audiencia y que sería así hasta el final de su show. “Heaven can wait” es otro tema que da juego para interactuar con el público y hacia la mitad del set, la intro y el tema “The prisoner” da paso al tema más moderno de los que descargarían; “The wicker man”, que también cuenta con la colaboración del público. “22 Acacia avenue” fue el tercero de los seis que tocaron del LP ‘The number of the beast’ y “Powerslave” con máscara de plumas incluida, colocaba otra guinda más en la actuación, que iba in crescendo en ímpetu y entusiasmo del público. “The clairvoyant”, y un “Run to the Hills” magníficamente interpretado por “Bruce” nos encaraban con el mismísimo diablo, que aparecía tridente en ristre a los compases de, como no, “The Number of the beast” y coronando con el final de los finales; “Iron Maiden”, en el que por supuesto no faltó Eddie para hacer las delicias de los asistentes con un cierre de alto nivel. Al menos avispado no se le escapaba que los bises aparecerían sí o sí y para eso nos tenían listos otros tres trallazos como “Moonchild”, “Fear of the dark”, en el que todos cantamos su estribillo y el broche de oro con “Halloweed be thy name”, en el que echó el resto la banda al completo, finiquitando un conciertazo que lo fue de principio a fin.
No pasó mucho tiempo para que aparecieran Stingers, que habían colocado una pantalla detrás donde aparecían imágenes de Scorpions y de los propios sevillanos este verano en su actuación en Gronau (Alemania), en el festival de clausura del museo de Scorps, así como en otras actuaciones y dos pantallas plásticas con su logo a ambos lados del escenario. El ya clásico aguijón que usa la banda normalmente colocándolo tras la batería, esta vez por falta de espacio, está en un lado del escenario.
Abrieron su actuación con “Sting in the tail” y el público, que aparte de estar animadísimo por lo visto minutos antes, sabía que tenía ante sí ante la réplica mundial más fiel de los hamburgueses, como ellos mismos han reconocido el pasado verano. “Make it real” y “Bad boys running wild” nos mete de lleno en el túnel del tiempo y “The zoo” desata la euforia de todos con el típico sonido de talk-box utilizado por “Matthias”. El movimiento acompasado de guitarras y bajista típico de los alemanes hace su aparición, cuando ya antes han hecho “la pirámide” colocándose –Klaus- de pié sobre las piernas de sus guitarristas y brazo en alto. Después “Coast to coast” y “Loving you Sunday morning” nos mantiene atentos a lo que pasa en el escenario donde no te puedes distraer un segundo porque es perder algún gesto identificativo de los alemanes que también forma parte de la puesta en escena de estos sevillanos. “Klaus”, aprovechando algún punteo que otro y llevando el ritmo con un cencerro y una baqueta, comienza a repartir unas cuantas de estas entre los asistentes, tal cual lo hace su cantante imitado y el tema “In trance” (título apropiado al estado del público en esos momentos) suena perfecta. “We’ll burn the sky”, continuando con las metáforas, mantiene encendida la llama de la expectación, que aumenta al máximo porque llega el turno de “Holiday”. “Rudolf” saca la acústica y entre todos coreamos el estribillo, consiguiendo un momento álgido que ya luego se mantendría hasta el final. Nada mejor que el ritmo constante y marcado de “Picture life” para después de una balada con “He’s a woman, she’s a man” y “Robot man” seguidamente para hacer que las cabezas se muevan de un lado a otro y quedando expectantes para el solo de batería de “Kanina Kottak”, que demuestra a los que no lo conocen que es un grandísimo batería. El show está llegando al final y para “Blackout” que se había hecho de rogar, sube al escenario Manu Iñigo, guitarrista de la banda sevillana Esseker, que los acompañará también en el siguiente tema, devuelve la adrenalina a su nivel más alto, con “Rudolf” y su gorro blanco y los tenedores que todos sabemos en los ojos. Esta vez no hubo pirotecnia en su guitarra, aunque la verdad nadie la echó en falta y “Big city nights” volvió a enloquecer al respetable cantando todos juntos, calmándose seguidamente al oir los sones de “Wind of change”. Llegó un momento especial, ya que buena parte del público acompañó con el silbido de la melodía a “Klaus” logrando un coro tanto inesperado como magnífico. Para cerrar la genial actuación del quinteto “Rock you like a hurricane” que no podía faltar, con dedicatoria incluida y despedida por todo lo alto de manera calmada con “When the smoke is going down”. Era la tercera vez que los veía y si en la primera ocasión me sorprendieron, cada día van a más y la confianza que tienen en sí mismos les puede dar las alas que necesitan para llegar más lejos. No os lo perdáis si podéis.

Texto y fotos: Jesús Manuel García Barba

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