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Crónicas

Leyendas del Rock 2022: La crónica definitiva

«Superados los escollos de la pandemia, uno de los festivales más fiables y longevos del país llega a los tres lustros de edad en una edición en la que la organización volvió a demostrar su pasión y ganas de hacer bien las cosas»

Del 3 al 6 de agosto

Villena, Alicante

Texto: Andrés Brotons y Josep Fleitas. Fotos: Juan Ramón Felipe

Superados los escollos de la pandemia, uno de los festivales más fiables y longevos del país llega a los tres lustros de edad en una edición en la que la organización volvió a demostrar su pasión y ganas de hacer bien las cosas, algo nada fácil a nivel de producción, y por ello con detalles a pulir, pero poniendo los pesos en la balanza, el de la satisfacción gana de calle a esas porciones que crean presión añadida a un trabajo que se debe ensalzar y alabar. Con un buen sonido en los dos escenarios principales, unos detalles que deberían ser obligatorios en los festivales de verano, como el dejar entrar lo más básico, que es agua y comida, zona de camping con sombra y amplitud en los espacios de disfrute y descanso, el Leyendas del Rock ha vuelto a ser lo que recuerdo de él, un festival de mediano formato con esencia familiar y pensado para hacer disfrutar.

Leyendas del Rock: 15 años de fiabilidad

Miércoles 3

Iniciar el día en un festival es recuperar esa ilusión de lo que son reencuentros, repaso a recuerdos, ilusiones por lo que te vas a encontrar y la emoción de saber que una vez finalice te vas a llevar a casa un montón de todas esas sensaciones que en algún momento saldrán a relucir y que explicarás bajo tu personal punto de vista, pues nadie como tú conoce lo que has vivido en él. Ahora entremos en esos recuerdos…

Celtian

Con un bagaje cada vez más imponente y consolidado, Celtian tenía el honor y peso de abrir el festival, y ya se sabe, que eso significa comerse todos los problemas técnicos de primera hora, además de contar con un público que, disperso, reconociendo terreno y servicios, suele acercarse al escenario de una forma goteante.

Aún con todo, el quinteto madrileño liderado por el flautista Diego Palacio, ex-Mägo de Oz, y la enérgica voz de Xana Lavey como contrafuerte de su folk metal sinfónico y melódico, supo ganarse al público que, retando al sol y al calor que aún reinaban en el pabellón, no dudó en festejar los dinámicos y divertidos ritmos que temas ya imprescindibles en su set como “Nueva era”, “Tu hechizo”, “Niamh”, “El hijo del ayer" o “En tierra de hadas” desprendieron, convirtiendo en una buena fiesta el inicio de este quince aniversario de uno de los festivales más sólidos del país.

Josep Fleitas

Lándevir

Celtian había dejado en alto el pabellón y al público con ganas de seguir una fiesta que no iba a cejar de celebrarse. Lándevir se han convertido por mérito propio en una de las formaciones que más está creciendo en propuesta y seguidores del país, y es que los alicantinos saben invertir muy bien el tiempo que se les otorga para sus actuaciones, lo que, al igual que harían Celtian, Lándevir también dejaron muy claro en el Rock Imperium, lugar donde el apoyo de fans y público en general fue masivo durante la apertura que el sexteto de Elda pudo protagonizar el primer día de festival.

En esta ocasión ese éxito fue igual de celebrado y merecido, gracias a la materialización del folk metal concentrado sabiamente en medios tempos digeribles y pegadizos, pero también a ese efecto visual generado gracias a la inclusión de performances en su show, como el de una bailarina danzando al son de “El espíritu del viento”, o la participación del cantante de Therion, Thomas Vikström, en el single “Never Stop Remain”, que en su original interpretan junto a Jeff Scott Soto; y la colaboración de la también cantante lírica de Therion en “Fiesta sin fin”, y el tándem en el que los dos vocalistas de Therion prestaron su voz en “Mil y una noches”. Además de estos, piezas angulares en la discografía de Lándevir como “Magia” y “Volver” fueron momentos más que remarcables de su buen desarrollo en el Leyendas de este año.

Josep Fleitas

Porretas

La clásica banda de Hortaleza ponía el primer toque festivo y gamberro del festival con su mezcla de rock urbano y punk, que fue excelentemente bien recibida. Por supuesto, no faltó el recuerdo a su vocalista y guitarrista original, Rober, fallecido de un fatídico cáncer hace más de diez años. “Tenías que haber estado aquí, en el puto Leyendas”, decían sus compañeros. Juan Carlos “Pajarillo” al bajo y voz principal, José Manuel “Bode” a la guitarra y voz, junto a Manolo “Benitez” a la guitarra y coros, y Luis Saavedra a la batería lo cierto es que lo dieron todo en un concierto donde no faltaron clásicos como “Y aún arde Madrid” (con cameo del solo de “Hotel California” de los Eagles incluido), su particular y acelerada versión del “Resistiré” del Dúo Dinámico (con los festivos coros finales del “I Will Survive” de Gloria Gaynor incluidos), o la cachonda “La del fútbol”.

Acabaron con un triplete de himnos donde el público, ansioso de cachondeo y fiesta tras tanto atraso por la pandemia, lo dio todo cantando y bailando en “Jodido futuro”, la siempre infaltable “Marihuana”, y su homónimo “Porretas”. Gran bolo, que finalizaron como hacen Maiden con la outro pregrabada de los Monty Python “Always Look on the Bright Side of Life” de la película “La vida de Bryan”.

Andrés Brotons

Legion

Casi treinta años después de su separación, regresaban los pioneros del thrash metal en nuestro país, los catalanes Legion, de la mano de sus dos miembros fundadores, Jónatan y Quimi, a los que se les ha unido los hermanos Rodríguez, Toni (de Decade of Agression a la segunda guitarra) y Miguel (compañero de Quimi en Deldrac y también batería de Decade Of Agression). Vinieron a presentarnos su EP 'Legionized', que incluye, con un lavado de cara y un sonido potente y actualizado, temas de todos sus discos. Así, trallazos como “Lethal Liberty”, “Eternal Youth” o “They Call Me War”, hicieron las delicias de todos los aficionados al género en una reunión más que especial, donde tanto Jonatan al bajo y voz, como Quimi a la guitarra y las mencionadas nuevas incorporaciones demostraron ser una sólida formación.

Levantaron aún más al público con su acelerada versión del “We Will Rock You” de Queen, así como con su genial cover del “Rebel Yell” de Billy Idol. Como punto anecdótico, tocaron el tema con letra en castellano, “Mili KK” de su debut ‘Lethal Liberty’, donde preguntaron al público que levantase la mano los que habían hecho el servicio militar, advirtiendo que los que no, tenían el peligro de hacerlo por el auge de la ultraderecha en nuestro país. Aunque tuvieron un sonido un tanto embarrullado, lo cierto es que no dudo que se irá puliendo conforme vayan rodando. Un triunfo su vuelta.

Andrés Brotons

Obús

Llegaba el turno de otros que nunca fallan en directo, y más que habituales en este festival del Leyendas del Rock, los incombustibles Obús. ¿Qué se puede decir de la banda del vocalista Fortu y el guitarrista Paco Laguna que no se haya dicho ya? Pues que son una maquinaria que nunca falla, y sus directos siguen siendo una mezcla de puro hard rock, heavy metal y diversión. La banda arrancó con Fortu (ataviado con camiseta de Motörhead) gritando “¡Arriba esas palmas!” con un clásico detrás de otro: la acelerada “Juego sucio”, la coreada “Necesito más” o la cachonda “La raya”. Poco importaba que en esta ocasión no llevaran telón ni escenografía, sus temas son lo que cuenta, y cuando sonaron “Dinero, dinero”, “Te visitará la muerte” o “Que te jodan” aquello se venía abajo, con un Fortu dándolo todo y bromeando constantemente con el público con sus muecas, característicos bailes, y constantes cameos vocales con la audiencia.

Éste además comentó que no les importaba tocar de día y que además, tenían que volver pronto a Madrid, pues debía grabar al día siguiente un programa para Televisión Española, advirtiéndonos de que “estuviéramos al loro para verlo”. Continuó asegurando que para ellos siempre era un orgullo estar en el festival, y también les dio “cera” a los políticos de este país con corbata.

En “Autopista”, el frontman no dudó en arrastrarse por el suelo, mientras que en “Pesadilla nuclear”, introducida por Paco, entonan un sentido “¡No a la guerra!” por el reciente conflicto entre Ucrania y Rusia. En la presentación de los componentes no faltaron los solos de bajo (por el gran Luisma Hernández) ni el vistoso solo de batería de Carlos Mirat, donde el mismo Fortu le acompañó mientras Mirat vacilaba haciendo un solo en una escalera plegable. Para presentar a Paco Laguna, Fortu comentó que había compartido con él más de 40 años de habitaciones de hoteles y que esperaba seguir haciéndolo, sin abusar, otros 20 o 30 años más. Con “Va a estallar el Obús” y “Vamos muy bien”, los madrileños sumaron otro triunfo más a su larga lista de actuaciones en Leyendas del Rock.

Andrés Brotons

El Drogas

Nada más finalizar el concierto de Obús, una voz femenina en off nos asusta al comentar que debido “a las actuales restricciones sanitarias, el concierto de El Drogas... va a tener lugar ya, de hecho, comienza ya”. Con esa cachonda intro, El Drogas nos ofreció un concierto exquisito, contando con el mejor sonido hasta entonces del festival, limpio y potente. Así, a temas de Barricada como la inicial “En la silla eléctrica” o “Esperando en un billar”, se sumaban sorpresas como la versión de Alarma, “Frío”, o en la parte final, “Azulejo frío” del proyecto paralelo de El Drogas, Txarrena.

No faltaron temas propios como “Come elefantes” o “Peineta y mantilla”, pero fueron los clásicos de su antigua banda, reivindicada en este año en una gira 40 aniversario, los que más levantaron al público: “Animal caliente” (con una primera parte cantada exclusivamente por el público), “Víctima” o “Todos mirando”. En la parte final, la coreadísima “Oveja negra”, la controvertida “No hay tregua” y por supuesto, “En blanco y negro”, que creo que puede decirse que fue la canción más cantada y bailada de toda la jornada. Sin duda, El Drogas y su espectacular banda se coronó en este Leyendas.

Andrés Brotons

Ñu

Sin duda alguna, si debemos hablar de calidad, exigencia y magistralidad musical con respecto a lo ofrecido por las bandas nacionales que actuaron en el Leyendas, José Carlos Molina y sus Ñu se llevaron la palma de la mano. Exquisitez, matización, coordinación, elegancia, pasión y sentimiento, todo ello se condensó en los trece temas que la banda desplegó para hacer disfrutar a los que además de fiesta queríamos hacer disfrutar a nuestros oídos y sentidos adyacentes.

A pesar de lo que José Carlos apostilló sobre la falta de tiempo para probar sonido, a mi humilde parecer, a parte de algún desnivel puntual, todo estuvo en su sitio, los seis músicos dieron gran muestra de su calidad y buen hacer sobre un escenario que ya iba notando los efectos luminotécnicos y asentando cada uno de los motivadores himnos que durante ochenta minutos Ñu desplegaron.

Además del aliciente de disfrutar de las excelencias de una banda sólida y bien esquematizada, estaba el énfasis con el que José Carlos se empleaba a la flauta, guitarra y piano, y la soltura y entrega de la violinista Sara Ember (Dèbler Eternia, Last Days Of Eden) quien con su simpatía y virtuosismo empujó de manera muy especial clásicos como ”No hay ningún loco”, “Cruz de hierro”, “Manicomio”, “Ella”, “El tren”, “El flautista” y muestras de sus últimas obras con "Yo estoy vivo" o “Calor nublado” y su precedente exaltado en el directo ‘Madrid Rio’ con “En ruta”, y cómo no, ese gran final en el que el enervante himno “Más duro que nunca” dejó ganas de mucho más. Gran concierto en el que José Carlos Molina demostró que su incendiario carácter y gran nivel de exigencia es equivalente a su gran capacidad de creación y administración musical.

Josep Fleitas

Powerwolf

Asentados ya en un lugar de privilegio en cuanto al relevo generacional en el power metal, ya a nadie le es extraño que Powerwolf cierren carteles en algunos de los festivales de más renombre de Europa. En este caso, el concierto de Powerwolf prometía tener un ámbito muy especial, basado éste en un show en el que la escenografía iba a ser de lo más exuberante. Y lo prometido se saldó con el resultado de un show en el las incesantes llamaradas que vistieron gran parte del show fueron incapaces de disuadir a la bestia que el cuarteto germano había provocado con esos himnos de fácil ejecución, pero de máximo alcance.

Con un escenario que intentaba conducir hacia un pétreo templo en el que rendir culto a las dos partes de la religión era la referencia más cercana a lo que se postulaba en el diorama. El inicio fue fulgurante, llamaradas y más llamaradas recorriendo el escenario, mientras “Faster Than the Flames” incursionaba en una audiencia que ya desde un principio demostró su incondicional devoción por la banda e himnos que como “Incense & Iron”, “Army of the Night” y “Amen and Attack” se recreaban ante la locura que provocan esos coreos capaces de conquistar huestes por doquier.

Tras el show de la bandera de “Amen and Attack”, con “Dancing With the Dead” Powerwolf sumergían en agua bendecida la parte más power melódica de la noche, parte que se secuenció con esa base del “Bella Ciao” que Powerwolf aprovecharon para poner banda sonora a su juego, en el que hombres lobo y vampiros se enfrentan en la “Armata Strigoi”. Tras el (ejem) cover, las espadas seguían en alto y las cruces relucieron gracias a las llamaradas que recogieron la interpretación de “Beast of Gévaudan”, o lo que es lo mismo, un nuevo himno que corear a todo pulmón.

Un breve receso para que Attila Dorn realizase un juego vocal en el que las féminas tuvieron su parte más destacada, y el tema de ‘The Sacrament of Sin’ “Demons are a Girl’s Best Friend” sonó en su honor y celebración, y lo hizo a la máxima potencia. Nuevas columnas de llamas, y mientras “Fire and Forgive” volvía a hacer corear a una audiencia totalmente enfervorizada, Attila aparece ataviado de dos lanzallamas emulando a Bruce Dickinson en ese “Flight of Icarus” que aún está más que fresco en la memoria de quienes estuvimos en ese concierto de culto.

Un breve descanso preparativo para que Frank Maria se sitúe en el centro del escenario sentado en su piano llameante para interpretar la balada “Where the Wild Wolves Have Gone”, tras la cual las llamaradas volvieron a avivarse, así como los ánimos, gracias a otro himno en el que la manada volvió a aullar a todo volumen con “Wolves of Armenia”. El toque folk metal lo dio “Blood for Blood” antes de que “Sanctified With Dynamite” hiciera reventar el frontspace, y que el cáliz se secase en el final que “We Drink Your Blood” propuso en un concierto que deslumbró a los fans de la formación y entretuvo sin mucho más al resto de parroquianos.

Josep Fleitas

Mojinos Escozíos

Mojinos Escozios ponían el punto cachondo y desenfadado del festival, y es que no obstante, la banda de El Sevilla cuentan con un público fiel que corea incansablemente sus pegadizos himnos como los iniciales “Ueoh” o “Eco”. No faltaron las desternillantes “Las burbujitas”, “La liebre” o la siempre bien recibida “No tienes huevos”. Aplaudidísimo su “Que güeno que estoy”, uno de sus hits infaltables y más rockanroleros, o “Semos las niñas del colegio de la Salle”. Por supuesto, se sucedieron constantemente los chistes de El Sevilla, como cuando preguntó si queríamos que le metiera al Cipi el micrófono por el culo, y prometiéndonos que lo haría antes de que terminase el concierto, al tiempo que entonaban “Por el culo”. Cachondos irremediables.

Andrés Brotons

Saurom

Para todos los valientes que decidieron aguantar un poco más hasta el final del festival, lo cierto es que Saurom, como viene siendo habitual, no defraudaron en absoluto. Con un disco, ‘Música’, que a pesar de haber sido editado en plena pandemia todavía tiene mucho recorrido, la banda de Cádiz se metió a su público leyendero en el bolsillo tanto con temas nuevos como clásicos, como fueron “Amanecer”, “La musa y el espíritu” o “Músico de calle”, con su vocalista Miguel Ángel Franco interactuando constantemente con la familia “Sauromera”.

No faltaron las performances como en “El carnaval del diablo”, donde una bailarina enmascarada bailaba al son de este ya clásico infaltable del grupo gaditano. La bellísima balada “Cuando nadie nos ve”, junto a otros cortes como el “El queso rodante” y las ineludibles “La leyenda de Gambrinus” o “Noche de Halloween” redondearon una actuación nuevamente exitosa (y ya van unas cuantas en este festival).

En definitiva, un fin de fiesta fantástico para un primer día de bienvenida que ha resultado todo un éxito. ¡Seguimos!

Andrés Brotons

Jueves 4

Iniciamos el segundo y caluroso día de festival en el que a la postre, y a mi parecer, fue la jornada más intensa y brutal del evento, gracias a las implacables bases que el thrash desplegó desde las andanadas lanzadas por Exodus, Testament y Kreator.

Feuerschwanz

Arrancaba esta jornada del jueves los alemanes Feuerschwanz, ataviados con vestimentas y algunos instrumentos medievales haciendo honor a su particular estilo, destacando unas bailarinas que iban ataviadas como gatas. A pesar del sol de justicia que caía, el grupo impactó con cortes como “Memento Mori”, “Metfest” o el tema con título en castellano, la festiva “Última noche”, con las que pusieron manos arriba a toda la audiencia del festival. No obstante, fue su particular cover del “Warriors Of The World” de Manowar el que mayor recibimiento tuvo entre la audiencia, muy coreado y aplaudido. Un gran comienzo.

Andrés Brotons

Myrath

Muchísimas ganas había por parte del público leyendero de disfrutar de los tunecinos Myrath, que se han labrado una gran cantidad de seguidores desde que la banda diera el salto a la popularidad en 2016 gracias a su cuarto álbum ‘Legacy’, y a ser teloneros de Symphony X. Su particular estilo fusiona metal progresivo con orquestaciones árabes es la clave de su éxito. Además, se acompañaron de una vistosa puesta en escena con un cuerpo de baile con bailarinas y contorsionistas haciendo piruetas con fuego, donde además habían bailarinas profesionales de la misma ciudad de Villena. Así, la banda del vocalista guaperas Zaher Zorgati, también excelente frontman, vinieron a presentar su último disco, editado en 2019, ‘Shehili’ (si bien en 2020 editaron también un vistoso DVD y álbum en vivo, ‘Live In Carthage’).

Arrancaron con gran criterio con el single “Dance”, ante una audiencia totalmente entregada. Aunque suenan duros y contundentes, quizás se hubiera agradecido un volumen algo más equilibrado, pues por momentos tanta saturación hizo que se perdiera un poco la esencia en la mezcla final del sonido de la banda. Temas ya clásicos en su repertorio como “No Holding Back”, “Get Your Freedom Back” o el recuerdo a su tercer álbum con “Merciless Times”, corroboraron una actuación casi de sobresaliente.

Aunque todos los miembros son increíbles y la banda suena compacta y engrasada, hay que destacar el virtuosismo del guitarrista Malek Ben Arbia, que lleva tocando desde los 13 años de edad. En el final, su exitoso y coreado “Believer” hizo que una masa de público acudiera corriendo a las primeras filas para corear este himno del metal del siglo XXI. Brillantes.

Andrés Brotons

Stratovarius

Llegaba el turno de un grupo que repetía nuevamente en el festival tras sus exitosos conciertos en las ediciones de 2012 y 2016, los finlandeses Stratovarius, con sólo el vocalista Timo Kotipelto y el teclista Jens Johansson como únicos supervivientes de la formación que los encumbró a mediados de los 90. No obstante, están bien complementados desde hace más de una década con el bajista Lauri Porra, el guitarrista Matias Kupiainen y el batería Rolf Pilve, que interpretaron una buena ristra de los clásicos que hicieron de los fineses uno de los pilares fundamentales del power metal hace más de veinte años.

De este modo, “Phoenix” de ‘Infinite’ y “Eagleheart” de ‘Elements Pt. I’ dio el pistoletazo de salida a la esperada comparecencia de la exbanda de Tolkki. No faltaron los temas nuevos, como los singles “Survive” o “World On Fire”, siendo testigos exclusivos además del estreno en directo del tercer tema de adelanto que saldrá de su inminente disco a editar en septiembre, ‘Survive’, con el novedoso “Firefly” que mantiene la senda melódica y efectiva de los anteriores.

No obstante, fueron los cortes clásicos como la preciosa balada “4000 Rainy Nights”, las imprescindibles “Paradise” y “Black Diamond” de su obra cumbre ‘Visions’, e incluso las exitosas “Unbreakable” y “Hunting High And Low”, las que más calaron entre el público. Tuvieron algunos problemas de sonido a pesar de que, en general, la mezcla fue limpia y bastante más baja que la de Myrath, pero no obstante, fue una actuación notable si no la comparamos con las actuaciones de su época gloriosa, porque está claro que la sombra de Timo Tolkki aún les pesa. Aun así, triunfaron nuevamente en esta nueva edición. Esperamos ansiosos el nuevo álbum, que saldrá en septiembre.

Andrés Brotons

Heathen

Al mismo tiempo que Stratovarius desplegaban sus artes en el escenario dedicado a Jesús de la Rosa, los californianos Heathen llegaron dispuestos a romper vértebras a base de ese thrash metal oldschool que despliegan desde hace casi cuatro décadas, con un paréntesis de siete años entre medio (1993-2001), aunque ya desde ese año descargando potentes cañonazos sin parar.

Fue una verdadera lástima lo del sonido en el Mark Reale Stage, de hecho, eso es lo que me impidió pasarme más veces a apoyar a las bandas que allí se batían en duelo contra los elementos técnicos, léase desconexiones del sonido, agudos chirriantes, volumen excesivo, rebotes aplastantes. Aún así, quise quedarme hasta el final de la actuación del quinteto de San Francisco, quienes resignándose daban por bueno lo que del equipo y el lugar pudieran sacar, que no fue poco, gracias a la intensidad que toda la banda le puso a inyecciones de thrash clásico que provocaban gestos de slam y algún pequeño conato de circlepits, apoyados en los devenires de descargas como “The Bright”, “Empire of the Blind”, “Arrows of Agony”, “Deathby Hanging” o “Hypnotized”. Buenas dosis de un estilo que a posteriori se haría el más efectivo del festival.

Josep Fleitas

Lord of The Lost

Debo reconocer que, a pesar de que la trayectoria de quinteto germano data de 2007, no los descubrí hasta la edición de su séptima y última obra discográfica, ‘Judas’ (2021), y fue gracias a la entrevista que tuve la oportunidad de realizarles ante la edición de un álbum con el que, aunque no sea el estilo que más me engancha, me convenció.

Con el metal industrial de ámbito gótico como escudo, virtuosismo en sus filas y una apasionada puesta en escena como arma arrojadiza, el quinteto de Hamburgo demostró ser un gran acierto para animar a la audiencia de cualquier festival, pero si hay alguien a quién Lord Of The Lost le deben mucho más que el haberse creado ese es al cantante y líder, Chris “The Lord” Harms, quién gracias a su pasado en bandas como Philliaes y The Pleasures, con los que entrenó su laringe a base de los argumentos que el sleazy y el glam rock sostienen.

Ello convierte al cantante en un devenir de matices que enriquecen en directo temas que en su faceta de estudio ya gozan de gran calibre, ámbitos que pudimos disfrutar en la ejecución de piezas como la inicial y percusionada “The Gospel of Judas”, la subsecuente, en la que pudimos verificar la gran versatilidad del teclista Gerrit Heinemann, “Under the Sun”, la pasional “Six Feet Underground”, ese recuerdo de su gira con Iron Maiden hace menos de un mes que se propuso con su gran cover del mítico “Children of the Damned”, que en su poder ejerce una postulación muy melancólica, y los más que efectivos “Die Tomorrow” y “Drag Me to Hell”.

Para borrar de la memoria y totalmente fuera de contexto y por ello prescindibles, fueron los dos últimos momentos del show, que acabaron desluciendo el final, sobre todo ese “La bomba” que a ritmo de samba industrial cerró lo que hasta ese final fue una sorprendente y buena actuación.

Josep Fleitas

Vended

Era el turno de Vended en el escenario Mark Reale con los hijos de los componentes de Slipknot, pues cuenta entre sus filas con Griffin Taylor, hijo de Corey Taylor, y Simon Crahan, vástago de Shawn 'Clown' Crahan. Están girando desde 2018, y su sonido no difiere demasiado al de sus progenitores, con una base potente y veloz, y una sección rítmica con guitarras feroces y voces guturales pero melódicas, y con letras que retratan las dificultades y las duras realidades de la vida. La banda saltó a la fama en 2020 cuando actuó en el festival virtual "Pulse of the Maggots" de Knotfest.com, acumulando miles de visitas en YouTube.

Se dio una situación un tanto surrealista cuando la banda apareció y continuaba sonando por los altavoces el “Black Diamond” de Stratovarius ante la cara de asombro de sus componentes, pero una vez iniciaron su descarga aquello fue impresionante. Temas como “Dead To Me”, “Burn My Misery” o “Asylum” certificaron que son algo más que hijos de papá, con un grupo, que, pese a su juventud, suenan brillantes y contundentes.

Andrés Brotons

Exodus

Con la imponente portada de su ultima y poderosa entrega discográfica, ‘Persona Non Grata’ (noviembre de 2021), como telón de fondo, el ánimo de poder volver a ver estos mastodontes del thrash en acción y usando como definitoria del inicio del concierto, o ¿por qué no?, de todo él, la frase con la que Gary Holt definía el primer adelanto de su undécimo álbum: “¡Que empiece el derramamiento de sangre!” Y así, tan espectacular como esa frase, se abrieron las puertas de un infierno en el que el quinteto californiano nos sumergió a base de esas patadas sónicas que reverberaban en nuestros pechos a ritmos de lo más potente de esa trayectoria que ya lleva más de tres decenios torturando a los vecinos que tienen la desgracia de no compartir la pasión del thrash más agudo y profundo del planeta.

Andanadas como la de ese primer single de ‘Persona Non Grata’ referido anteriormente, “The Beatings Will Continue (Until Morale Improves)”, que sirvió de espoleta a los culatazos de “A Lesson in Violence”, “Blood In, Blood Out” y el también extraído de ‘Persona Non Grata’, “The Years of Death and Dying”, dejaron claras que las intenciones de los de San Francisco no iban a andarse por las ramas y querían demostrar que su potencial aún es mucho, lo que hicieron gracias a unos incesantes circlepits que ajaron más el césped del recinto que diez días sin riego.

Tras unas palabras de Steve “Zetro” Souza en las que recordaba lo locos que nos volvemos en los conciertos de Exodus los fans del país, el tsunami se incrementó en altura gracias a esos espectaculares envites que el ex Slayer Gary Holt y el también pasional Rick Hunolt, es decir ese equipo H que tras la partida de Kirk Hammett a Metallica demostró que sus riffs y solos no habían bajado el grado de impacto de lo que Hammett quería conseguir cuando en 1979 fundó a la banda.

Así la secuencia que significaron los trallazos ejercidos a través del repoker de ases formado por “Deathamphetamine”, “Blacklist”, “Piranha”, “Bondedby Blood” y “The Toxic Waltz”, solo pudieron que corroborar la buena forma en la que estas leyendas se encuentran. Pero esos cinco aplastantes eclipses no podían sino que reforzarse gracias a ese bis que acabó de pulverizar nuestras fuerzas, y para ello, qué mejor que esa cátedra del estilo llamada “Strike of the Beast”. ¡Brutales!

Josep Fleitas

Easy Rider

Regresaban Easy Rider al festival Leyendas del Rock con nuevos integrantes en sus filas, presentándose en el Mark Reale. La banda formada por los hermanos Villanueva, Javier a la guitarra y Jose al bajo, así como Dani Castellanos a la otra guitarra, se completan en esta nueva etapa con el excelente batería de Nocturnia, José Roldán, y una nueva voz, por primera vez femenina en su historia, Dess Díaz. Muchas ganas había por los que todavía no habíamos tenido ocasión de ver cómo se desenvolvía en directo, y lo cierto es no defraudó.

Desde el primer momento con los temas “Perfecta creación” de su debut homónimo y “Lord of the Storm”, que también titulaba su segundo disco, la banda dio un conciertazo de principio a fin, donde la voz de Dess brilló, llegando a notas estratosféricas. Clásicos como “Seven” o la bonita y desgarradora balada “Tiempo” sonaron poderosas y convincentes.

Presentaron su nuevo single, “The Deal”, y no faltaron temas que han regrabado con su actual formación en su EP. “Metamorphosis” como “Evilution”, “Savage Rage” o el siempre imprescindible “Stranger”, con el que cerraron un show técnicamente perfecto. Heavy metal sin florituras, muy grandes Easy Rider.

Andrés Brotons

The Iron Maidens

La caída de Sweet del cartel y el anuncio de la banda de tributo a Iron Maiden como sustitutas de las míticas leyendas del glam, cuyo legado va mucho más allá de eruptivos himnos como “Fox on the Run”, “Ballroom Blitz”, “Hell Raiser”, “Action” o “Teenage Rampage”, no fue muy bien acogida por el público que esperaba poder ver, en muchas ocasiones por primera vez, a estas leyendas en acción, y aún menos por no haber incluido un sustituto del estilo y calado de Sweet, pero la cosa seguramente no hubiera pasado a mayores si no hubiera sido porque las californianas en ningún momento dieron la talla. Ni siquiera el sonido, que durante la mayoría del tiempo había sido de lo más acertado, era bueno.

Si bien el set en el que las damas de hierro invirtieron su espacio en el festival sí fue de lo más excitante y por ello seguido por parte de un público que poco a poco iba abandonando el frontspace del escenario en el que “Aces High”, “2 Minutes to Midnight”, “Strangers in a Strange Land”, “22 Acacia Avenue”, “The Trooper” (con una imitación bastante pobre del show de la bandera típico en el tema), “Killers”, “The Evil That Men Do”, “Children of the Damned”, “The Number of the Beast”, “Fear of the Dark” (el más coreado) y “Wasted Years” tuvieron cita aunque no la efectividad esperada. Supongo que la banda sufrió el efecto Wacken, y es que, posiblemente actuar después de haberlo hecho en el macro festival germano les debió pasar una factura demasiado abultada como para asumirla sin consecuencias.

Josep Fleitas

Testament

Con la decepción de la actuación de las californianas aún pesando sobre mis espaldas y oídos y con una cerveza en mano para mitigar sed, calor y desánimo, me aposté frente al escenario Jesús de la Rosa convencido de que la actuación de Testament iba a generar la misma descarga de adrenalina que la conseguida por Exodus hora y media antes, como finalmente así fue.

La actuación de Testament contaba con el aliciente de la incorporación del ex-Slayer Dave Lombardo como artífice de una batería que empujó a la banda a un extremo mucho más consistente que lo que es usual en ella, a tal punto que, en ocasiones, a la formación le costaba seguir unos ritmos endiablados, que por momentos se hacía imposible no relacionar con el combo que durante casi cuatro décadas lucieron los himnos de la banda liderada por Tom Araya y Kerry King, pero para controlar ese ímpetu estaba la artesanía del siempre expeditivo Alex Skolnick a la guitarra, y sobre todo estaba la rienda que dirigía las explosividades de Lombardo, me refiero a esa fiera a las cuatro cuerdas que es Steve DiGiorgio, quien me sorprendió gratamente en esa faceta de domador/conductor del desbocamiento que Dave provocaba, sobre todo teniendo en cuenta que Steve estuvo más de una década siguiendo los ritmos que Gene Hoglan sabiamente distribuía en ese torbellino de técnica y potencia que los de San Francisco secuenciaban.

Tema aparte era la voz del gigante Chuck Billy, que aunque en ningún momento fluctuó, sí dejó sensación de cansancio, debido sobre todo al evidente incremento de peso que el cantante ha acumulado. Aún así, Chuck aguantó estoicamente y la banda provocó esas gravitaciones que motivan a la entrega más desacerbada, sobre todo ante los choques provocados por inmensidades como “Rise Up”, “The Pale King”, “Children of the Next Level”, “WWIII”, “The Formation of Damnation”, “Over the Wall” y los apoteósicos “Into the Pit” y “Alone in the Dark”, éste último, una oda al desbordamiento.

Slams, headbanging, circlepits, walls of death, todas ellas fueron las expresiones que estos mastodontes del thrash nos provocaron, y en dosis masivas, tantas que Billy llegó a preguntar “Are you alive?”. Y sí sobrevivimos a sus salvas más directas, pero también lo hicimos al disfrute de la técnica que cada uno de estos cinco centauros del metal exhiben, y es que el thrash no solo es rabia y potencia con la que desbarrar, de la mano de Testament también es pasión y virtuosismo con los que disfrutar.

Josep Fleitas

Dry River

A la par que Testament, los castellonenses Dry River tomaban el tercer escenario, Mark Reale, completamente abarrotado, tras sustituir a última hora a los mexicanos Cernican. Sin duda, dieron uno de los mejores conciertos de toda la jornada, donde la maestría y el virtuosismo fueron sus mejores bazas a un repertorio corto pero muy bien aprovechado, donde el vocalista Angel Belinchón  junto al resto de la banda estuvieron “sobraos”.

Así, temas como “Fundido a negro”, “Perder el norte” o “Camino” de su último disco hasta la fecha ‘2038’ (pronto estrenaran el nuevo) se entremezclaron con otros clásicos como la primigenia “Pequeño animal” o la bailable “Irresistible”, donde echamos de menos a alguno de sus bailarines que, por compromisos, no pudieron estar presentes. El baladón “Me va a faltar el aire” fue nuevamente coreado a pleno pulmón por todos los presentes, acabando su gran bolo con la extensa y progresiva “Traspasa mi piel”. Son sin duda la mejor banda de rock de este país, algo que certificarán el 29 de octubre en el concierto que darán en la sala Garaje Beat Club de Murcia. Maestros.

Andrés Brotons

Kreator

‘Hate Über Alles’, o lo que es lo mismo, ‘Odio a todo’, es lo que reza el flamante nuevo álbum de Kreator, un álbum asentado en el thrash de carácter clásico e intenso, un thrash perfumado en tramos con la oscura esencia del death melódico y con esa identidad metalizada que hace años los pupilos del reverendo Mille Petrozza han ido inyectando a unas piezas que no concuerdan con ninguno de los sinónimos de las palabras aburrimiento, parsimonia, tranquilidad o silencio, y desde luego que ninguno de esos sinónimos harían honor a lo que Kreator volvieron a ofrecernos en la enésima visita que el cuarteto hace a un festival que sabe que con ellos en el cartel la fiesta está garantizada.

Así fue gracias a los fogonazos que provocan tormentas sónicas como ”Violent Revolution”, “Hate Über Alles”, “Phobia”, Satanis Real”, “Hordes of Chaos”, “Hail to the Hordes”, “Enemy of God”, “People of the Lies”, y en los bises “Phantom Anticrist”, “Strongest of the Strong”, “Flag of Hate” y ese “Pleasure to Kill” que define lo que desde el escenario siente una banda que observa cómo un inacabable circlepit gira incesante sobre el núcleo en el que sus himnos hacen erupción.

Grandes llamaradas, intensidad comunicativa, una banda solida y un público entregado, esa fue la atmosfera que se respiró durante un show que se me hizo corto, muy corto, y es que las hordas del creador siempre queremos más cuando se trata de vivir la intensidad y pasión que la poderosa y buena música nos ofrece.

Josep Fleitas

Crystal Viper

Los polacos llegaban al Mark Reale liderados por la belleza y el carisma de la vocalista Marta Gabriel. Aunque vinieron a presentar su último disco del pasado año, ‘The Cult’, con cortes como el tema homónimo, no faltaron clásicos como “The Witch Is Back”, “Night Of The Sin” o “The Last Axeman”.

Andrés Brotons

Adventus

Era el turno en uno de los escenarios principales del esperadísimo debut en directo de Adventus, nueva banda del vocalista Víctor García de WarCry (único cantante que ha estado presente en todas las ediciones del festival), y que se complementa con viejos compañeros musicales. L a banda la completan Alberto Ardines a la batería (ex-WarCry y Avalanch, Sauze), Fernando Mon a la guitarra (ex-WarCry y Avalanch, Sauze), Manuel Ramil al teclado (Sauze y Avalanch, Mägo de Oz, ex-WarCry) y Luis Melero al bajo (Sauze). Con esa formación y según declararon en alguna entrevista, se esperaba también que se hicieran algún tema de sus exbandas (Avalanch, WarCry y Sauze), pero para nada fue así.

Su debut ‘Morir y renacer’ fue la base principal del concierto, con temas como “Dame una ilusión”, “Sólo uno más” o “Donde diga el corazón”. Víctor García estuvo menos comunicativo que en WarCry, y aunque la banda tiene musicazos, creo que les falló un poco el sonido, algo que sin duda solventarán en la propia gira que ya han anunciado en nuestro país. A cortes de su debut como “Parte de tu vida” o “Luces y sombras”, se sumó el nuevo single adelanto de su nuevo disco, ‘Saudade’, el melódico “Llorar no sirve de nada”. Como punto negativo, acabaron su repertorio veinte minutos antes de lo previsto, pero no obstante, el proyecto puede coger fuerza con el inminente lanzamiento de su mencionado nuevo álbum.

Andrés Brotons

Cano

Foto: Pedro J. Delgado

El impresionante vocalista José Cano, el que fuera el encargado de poner voz a Centinela, se presentaba con su nuevo proyecto, Cano, presentando su segundo trabajo, editado en este mismo año, ‘La encrucijada’. Sigue siendo un vocalista extraordinario, y como tal, conectó con el público prácticamente desde el minuto cero.

Andrés Brotons

Runa Llena

Runa Llena tuvieron el complicado papel de cerrar la jornada en los escenarios principales, pero sin duda la banda de los ex-Mägo de Oz Frank y Carlitos demostró que ha facturado un disco lo suficientemente potente para tal cometido, como ha sido su debut ‘Aon’, que con temas propios como “Un nuevo comienzo”, “Primera llamada” o “Nunca apagarán tu luz”, genialmente interpretados por su vocalista Nacho Ruíz, fueron coreados por todos los valientes que aguantaron hasta el final de la jornada.

Andrés Brotons

Jolly Joker

Los valencianos Jolly Joker, tras el triunfo en el anterior festival Rock Arena, cerraban la jornada del tercer escenario con esa bomba escénica que es su vocalista Lane Lazy. Con la más pura esencia del hard rock de los 80, la banda demostró con la actitud y el virtuosismo de su guitarrista Yannick Bonora, pues no tienen nada que envidiar a las grandes formaciones del género. Presentaron su último disco, ‘Loud & Proud’, teniendo una gran simbiosis con sus seguidores en cada uno de los cortes que interpretaron. Sonaron potentes, con teclista incluido en este show, lo que les dio un plus de calidad a una actuación sobresaliente.

Andrés Brotons

Viernes 5

Sigue el calor, pero también las ganas, y a pesar del frenético desgaste del día de ayer, teníamos las fuerzas y motivación renovadas.

Brothers of Metal

Desde Suecia nos llegaron estos ocho vikingos ataviados con livianas armaduras de cuero, que, a pesar del sol y el calor reinante, nos indujeron a iniciar el día en una fiesta en la que el power metal y el folk se enganchaban tanto como lo hacían sus efectivos y pegadizos himnos. Y no importaba que no fueras uno de los conocedores de los diez años de historia de la banda, ni que tan siquiera conocieras alguno de los temas que sus dos trabajos contienen (‘Emblas Saga’ y ‘Prophecy of Ragnarock’, 2017 y 2020 respectivamente), el folk metal repleto de historias en las que los dioses, los guerreros y las leyendas nórdicas confluyeron de forma más que efectiva para transportarnos inexorablemente a una fiesta que se celebró de forma intensa y bien desarrollada gracias a las exposiciones que lideró desde la parte vocal la valkiria Ylva Eriksson y sus escuderos, Matt Nilson y Joakim Lindbäck Eriksson, también a las voces y las partes más comunicativas.

Debo decirlo, una de las cosas que ni me gustaron ni entendí en el showde Brothers of Metal es que siendo ocho músicos lleven cosas tan básicas como el sonido de flautas pregrabados, por lo demás, Brothers of Metal es una de esas formaciones perfectas para animar y abrir cualquier cotarro que quiera incendiar el ambiente desde el primer momento.

Josep Fleitas

Adamantia

Adamantia se presentaban con su nuevo y talentoso vocalista, Diego Valdez, el cual comentaba al público que este era su segundo Leyendas (recordamos que estuvo actuando en la edición de 2019 como sustituto, finalmente temporal, junto a Dino Jelusic, en Lords Of Black). Con canciones como “El cielo en el infierno” o “El esclavo”, Adamantia convenció al público congregado, que fue creciendo conforme iba avanzando el concierto. “’¡Después de dos años de pandemia estamos vivos y hay que festejar, arriba!”, nos gritaba Diego Valdez.

El cantante presentó a la banda en “Hielo en la sangre”, añadiendo que le encantaba cantar también los temas antiguos en los que no había participado. En definitiva, la banda convenció a seguidores y curiosos con canciones que ya son clásicos en su repertorio, como “Anhelos del alma” y una ejecución perfecta.

Andrés Brotons

Lujuria

Lujuria es otro de esos grandes clásicos en los carteles del Leyendas, y Óscar Sancho, uno de los defensores y embajadores más enfáticos del festival, detalles que el cantante dejó muy claro durante todo el show, un show que estuvo repleto de dedicatorias, juramentos y críticas hacia los políticos (dedo corazón inhiesto), contra el reggaetón (dobles dedos corazón bien tiesos), contra la guerra de Ucrania (Jinjer en mención), contra los abusos a las mujeres (castraciones al canto), contra los abusos sociales (cárcel al malhechor), contra… La lista se alargó tanto como los interludios que se dieron entre cada uno de esos temas que Óscar cantaba con esa voz ronca que no matiza pero que da carácter y personalidad a himnos que se encontraban con el apoyo de los más allegados a esa historia del metal patrio.

Esta historia que no puede rememorarse sin los clásicos como ese cover de “Esta es una noche de rock n roll” de Barricada, que sonó tras la intro del “In-A-Gadda-Da-Vida” de Iron Butterfly, o los propios del sexteto de Segovia como “Corazón de heavy metal”, “Viejo rockero”, “Ojos de presa” o “Joda a quien joda”, y es que treinta años "comiendo mierda y cagando flores" dan para mucho.

Josep Fleitas

Motores

Foto: Pedro J. Delgado

La clásica banda Motores dio en el Mark Reale un concierto realmente entretenido, con su efectivo rock urbano en el que tuvieron cabida tanto temas propios como versiones, pues sonaron tanto “Frío” de Alarma (que ya había versionado en la jornada del miércoles El Drogas) como el siempre estupendamente bien recibido “Malas noticias” de los añorados Suaves.

Andrés Brotons

Jinjer

Jinjer se han convertido en una de las formaciones inexcusables en los festivales de este año, y es que la solidaridad de todo el mundo con el pueblo ucraniano es tan masiva que contar con el cuarteto en el cartel es sinónimo de respaldo a la vez que de rechazo, respaldo a un pueblo que sufre y rechazo a una guerra que, como todas las guerras, perjudican a la mayoría en pro del beneficio de unos pocos. Pero no solo eso es lo que motiva a su contratación, también es el reconocimiento a la calidad y carácter de una música que no necesita de esas tristes excusas para demostrar su valía.

Tras lo vivido en el Rock Imperium y el Rock Fest, lugares en los que Jinjer no hizo referencia explícita a la guerra, en esta oportunidad sí que desde el cartel central en el que podíamos ver un símbolo de la paz dentado en su circunferencia y empapado éste con los colores de la bandera de Ucrania, hacía muda referencia a esa parte tan rechazable como injusta de lo que está salpicando al mundo, y es que el new world order no se puede forjar sin sufrimiento. Bien, yendo a la parte musical, Jinjer venció, pero habiéndola visto antes de la pandemia, eché en falta su propuesta plástica, esa que quedó muy atrás de esa explosiva expresividad y el dinamismo con el que Tatiana interpretaba cada uno de los temas, ese torbellino que se convirtió en una energía mesurada y que ya solo se trasladaba desde esas guturalidades que engalanaban temas como “Call Me a Symbol”, “Pisces”, “Teacher, Teacher!”, “Home Back”, “Vortex” y “Colossus”.

Pero no nos malinterpretemos, Jinjer hicieron un buen concierto, pero le faltó ese gancho que era marca de la casa en sus directos. Por cierto, buen detalle el pedir una bandera que mostraba alguien del público para con ella hacerse la foto final del concierto y ser devuelta en mano a su propietario por el guitarra Roman Ibramkhalilov.

Josep Fleitas

Gotthard

Los suizos Gotthard se presentaban en el escenario Jesús de la Rosa, arrancando con éxito con “Every Time I Die”, única representación de su último disco con Nic Maeder de vocalista, ‘13’ (pues el año que lo editaron también salió otro álbum homenaje con Steve Lee). Pronto empezarían a caer los clásicos, con su cañera versión del “Hush” que popularizaran Deep Purple (original de Joe South), o su siempre increíble y hard rockera “Top of the World”, de su sexto disco, ‘Human Zoo’. Igualmente bien recibidas fueron el comercial y exitoso medio tiempo “Feel What I Feel”, y especialmente el “Master of Illusion”, de su gran disco ‘Domino Effect’.

Llega una parte más sosegada, donde sentados con acústicas interpretarían el corte que dedican a su añorado vocalista Steve Lee, y que grabaron en su día hasta con Montserrat Caballé, la siempre emotiva “One Life, One Soul”. En la misma Nic nos hizo partícipes poniéndonos el micro y diciéndonos “¡Everybody!” para que cantásemos su maravilloso estribillo.  Dos clásicos de la nueva etapa como fueron la también balada “Remember It’s Me” y “Starlight” (ambas del disco de debut de la nueva formación, ‘Firebirth’) dan paso a un triplete de clásicos imprescindibles: “Mountain Mama”, “Lift U Up” (con un largo interludio instrumental donde vamos tarareando el estribillo a pleno pulmón) y la asombrosa “Anytime Anywhere”.

Aunque parece que es el final, apuran su tiempo al máximo y todavía nos regalan un bis no previsto en el set list ante el éxito de su descarga, con “The Mighty Queen”, su rockerizada versión de Bob Dylan. Aunque se echa de menos a Steve Lee, siguen siendo grandiosos.

Andrés Brotons

Ankhara

Mientras en el escenario Jesús de la Rosa, Gotthard iban a representar el show que Andrés nos relata en su crónica, me dirigí al de la cancha de basket, el Mark Reale Stage, para poder disfrutar de la actuación de unos Ankhara que, por desgracia, estaban sufriendo los efectos de un sonido tan terrible que daba dentera. Sorpresivamente el sonido que los altavoces desprendieron los dos primeros días (jueves y viernes en el caso del Mark Reale Stage) era excesivamente alto y agudo, mezcla que, combinada con los rebotes del pabellón, dificultaba el disfrute de las bandas que allí actuaban. Aun así, Ankhara lo dieron todo y, muy a pesar de las dificultades del sonido, el quinteto no menguó en su empeño de ofrecer un buen show, en el que tanto ellos como el numeroso público que nos acercamos a disfrutar de su siempre efectiva y más que recomendable propuesta, gozamos de una intensa y eficaz fiesta repleta de un gran y muy bien despachado show en el que, espoleados por la entrega, pasión y conexión con el público, Ankhara maximizaron tanto los clásicos de la banda como los ritmos de su último álbum, ‘Premonición’ (2021), punzantes y eficaces arietes en directo, como demostró serlo el potente “Lentamente”, antónimo título de lo que sobre las tablas se propuso. Por lo demás, temas como “Un paso más”, “Sueña” o “No mires atrás” se convirtieron en himnos de lo más celebrados del día, en un concierto en el que Ankhara supieron sobreponerse a las adversidades para generar un nuevo éxito sobre el que refrendar su ya dilatada y exitosa trayectoria. Alfombra roja para ellos.

Josep Fleitas

Unearth

La banda americana repetía respecto a la última edición de 2019, en esta ocasión porque sustituían en las últimas semanas a The Black Dahlia Murder, tras el fallecimiento de su vocalista Trevor Strand. “This Lying World”, o “Incinerate” fueron algunos de los trallazos que sonaron brutalmente en el Mark Reale Stage. No obstante, tienen una base rítmica y un batería que es pura metralla, y estoy convencido de que en la próxima ocasión darán por fin el salto a primera división a uno de los escenarios principales, porque se lo merecen con creces.

Andrés Brotons

Blind Guardian

Llegaba el esperadísimo turno de Blind Guardian en el Azuzena Stage. A pesar de que la banda está a punto de editar un nuevo disco en septiembre, ‘The God Machine’, y ha estrenado ya varios singles de adelanto, para estas fechas veraniegas están haciendo un repertorio exclusivamente clásico basado en el 30 aniversario de su álbum ‘Somewhere Far Beyond’. Así, el telón con la icónica portada de Andreas Marschall ilustraba el escenario ante uno de los conciertos con más público de todo el festival. No obstante, antes de acometer con la interpretación del mismo, arrancaron con dos clásicos contundentes, rápidos y ganadores como fueron “Into The Storm”, del álbum ‘Nightfall In Middle Earth’, y un “Welcome To Dying”, del ‘Tales From The Twilight World’, que fueron gritados a pleno pulmón por la mayoría de los presentes.

Y tras este aperitivo, ahora sí, comenzaría la interpretación de su mencionado cuarto álbum, el cual fue interpretado exactamente en el mismo orden en el que fue concebido. De este modo, dos de los clasicazos más icónicos del disco sonaban convincentes y emocionantes, como fueron “Time What Is Time” y “Journey Through The Dark”.

La corta “Black Chamber” introdujo la genial “Theatre of Pain”, que es menos habitual verla interpretarla. Dos trallazos a continuación con “The Quest For Tanerlorn” y “Ashes To Ashes”, que darían paso a la parte más emotiva del concierto, con las dos partes de “The Bard’s Song” (“In The Forest” & “The Hobbit) sonando nuevamente juntas después de unos cuantos años. La introducción “The Piper’s Calling” daba paso, ahora sí, al tema homónimo del álbum que conmemoraban, la extensa “Somewhere Far Beyond”.

Los bises no se harían esperar, con el sorpresivo “Lord of the Rings”, el siempre efectivo “Mirror Mirror” y la primigenia “Valhalla”, coreadísima por todos. Hansi Kürsch, que aunque no desprenda precisamente glamour estuvo en un buen nivel vocal, al igual que el resto de la banda, alucinaba con los “Oé, oé, oé” que una vez más les dedicábamos. Sin duda, mucho mejor concierto que el que ofrecieron en el mismo festival en 2017.

Andrés Brotons

Alestorm

Si en la crónica del concierto de Brothers of Metal comentaba que los suecos son una apuesta perfecta para levantar el ánimo de un festival, y en el de Jinjer que era una de las bandas más solicitadas en ellos, los escoceses Alestorm combinaban ambas partes.

El folk se ha convertido en uno de los nuevos baluartes del metal actual, pero Alestorm hacen de esa moda una manera especial de disfrutar del estilo gracias a sus historias de piratas y tabernas, de tesoros y viajes de ultramar, de batallas navales y de borracheras de ron, todo ello confluye en canciones de fácil seguimiento y de ritmos que provocan una fiesta que lleva a crear un barco de remos entre un público que bogaba en el aire, que no paraba de saltar y cantar al ritmo de temas tan festivos como lo son “Mexico”, “Magellan’s Expedition”, “Seventh Rum of a Seventh Rum”, “Zombies Ate My Pirate Ship”, “Alestorm”, “P.A.R.T.Y.”, “Drink” o “Fucked With an Anchor”. Himnos etílicos para una divertida y simpática fiesta, tan simpática como lo es la imagen del pato gigante que el quinteto tiene como mascota.

Josep Fleitas

The Darkness

Llegaba el turno de la banda inglesa The Darkness, que también repetía después de una primera vez en la edición de 2015. Venían a presentarnos su último disco, ‘Motorheart’, por lo que arrancaron con la épica “Welcome Tae Glasgae” y un sonido mejorable, que pronto mejoraría a un nivel maestro.

Pronto cayó el primer clásico, con “Growing On Me”, del álbum que más representación tiene siempre en sus directos, su increíble debut ‘Permission To Land’, y uno de los discos imprescindibles de este siglo. Su vocalista y guitarrista, Justin Hawkins (que cambiaba en cada tema de guitarra), se mostró especialmente charlatán y vacilón con el público, con largos discursos y chistes entre tema y tema que quizás enfriaron el excelente sonido que pronto conseguirían gracias al buen hacer de sus técnicos, seguramente el más claro y limpio de todo el festival. ¡Aquello sonaba impresionante! Clásicos como “One Way Ticket”, que titula su segundo álbum, se entremezclaban con otros más modernos como la propia “Motorheart” o la de sabor muy The Cult, la increíble “Open Fire”, de su cuarto disco, ‘Last Of Our Kind’, del que también sonó “Barbarian” con sus gorgoritos imposibles.

Hay quien, por desconocimiento, me comentó que no soportaba a su vocalista, y puedo entender que es lo más particular del grupo, pero sin duda Justin estuvo a un nivel altísimo, y como he reseñado, simpático y comunicativo con el público, hasta mostró el dibujo de una niña de diez años que le entregaron desde el público. “Givin’ Up”, “Black Shuck” o la siempre bien recibida balada “Love Is Only a Feeling” (animándonos su vocalista a hacer un corazón con las dos manos para introducirla) sonaron a un nivel de maestros. No faltaron otros cortes como “Solid Gold” y “Japanese Prisoner of Love” de su quinto álbum, ‘Pinewood Smile’, y por supuesto, su siempre infaltable himno “I Believe In A Thing Called Love”, que fue coreadísimo.

Dio la impresión de que su final fue un tanto abrupto, pues nada más marcharse quizás podrían haber hecho un bis más, pero el público, también agotado por la larguísima jornada, decidió marcharse. Fue un conciertazo, pero les falló recortar discursos e intentar conectar más con un público que me dio la impresión de que era excesivamente metalero para ellos. Habrá que repetir en su propio show.

Andrés Brotons

Saratoga

He perdido la cuenta de cuantas veces he visto a Saratoga en este festival, pero sí recuerdo conciertos emotivos como en el de la primera edición donde se despidieron Leo y Jero (éste último temporalmente), el debut de Tete con Tony Hernando, la despedida de esa VII formación, o el regreso de la banda en 2015 con aires renovados. En esta ocasión también era especial su show, pues la conmemoración de esos 30 años de historia a los que pocos grupos llegan (y con encima un disco, ’XXX’, que renueva clásicos de casi todas sus etapas) hacían de este concierto otro evento muy especial.

Además, por primera vez se presentaba con ellos en el festival su virtuoso nuevo batería, El Estepario Siberiano, que les ha inyectado una dosis de sangre nueva impresionante, sin desmerecer a los anteriores. De este modo, sonaron clásicos como “Las puertas del cielo”, durante el cual Tete hizo un cameo con el público mencionando a todos sus compañeros de banda, tarareando sus nombres e intercalándolos con “¡Es el Leyendas!”; su compañero Niko le devolvió el favor coreando también el nombre del propio Tete.

Impresionantes sonaban todas las canciones, como “A sangre y fuego” o “El vuelo del halcón”, interpretadas con un poderío vocal de Tete Novoa absolutamente extraordinario, que no paró de moverse y hacer headbanging a lo largo de todo el concierto; igualmente lo dieron todo el incombustible bajista Niko del Hierro y el guitarrista Jero Ramiro. Volviendo a Tete, es un vocalista tan versátil, que puede permitirse hacerse unos guturales en un tema tan icónico como “Vientos de guerra” sin perder la esencia del mismo. Bellísima también la imagen del público iluminando el recinto con sus teléfonos móviles a la vez que sonaba la nueva versión de “Si amaneciera”, con el propio cantante así mismo grabando con su celular tan magno momento. Cómo sonó también “Perro traidor”, y es que Saratoga, lejos de traicionar a su sonido, siguen fieles al mismo, y han demostrado que su “Resurrección” es para siempre. Siempre eficaces, habrá que asistir al concierto de Madrid el próximo sábado 22 de octubre, donde la banda grabará nuevo disco en directo con numerosos invitados y sorpresas.

Andrés Brotons

Lèpoka

Los castellonenses eran los encargados de poner el broche final en los escenarios principales, con su folk completamente alegre y tabernero, e himnos como “Beersekers” o su peculiar cover del tributo a Saurom, “La batalla con los cueros de vino”. Aunque acabaron a altas horas de la madrugada, lo cierto es que cortes como “Seguimos en pie” o “Yo controlo” ponen en pie a un muerto, y es que, tras la ausencia en el festival de Mägo de Oz, creo que los amantes del estilo folk metal más festivo han quedado más que saciados con la representación de los propios Lèpoka o Runa Llena y Saurom en días anteriores.  No obstante, había que reservar todavía fuerzas para el sábado, donde llegaba la última jornada.

Andrés Brotons

Sábado 6

Orion Child. Foto: José Luis Montón

El día lo inicié en el escenario ubicado en la parte exterior del camping con las expresiones del sexteto de Euskal Herria Orion Child, cuya propuesta se desliza entre power metal de peso oscuro y la buena combinación de voces guturales y clásicas, dinamismos que se encuadran muy bien en las exposiciones técnicas de las que brillaron los ataques de la guitarra solista, unos teclados bien estructurados en la ejecución de los temas “Nuclear Horizons”, “Eclipse” y “Slave of the Dark”, piezas que dieron por buena una breve pero interesante actuación.

Astray Valley. Foto: José Luis Montón

Por su parte, una de las grandes propuestas del death metal de carácter melódico se daba con los barceloneses Astray Valley, banda a la que ya pudimos ver en el Rock Fest Barcelona y cuyo bagaje les ha llevado a ultrapasar fronteras y a abrir a formaciones como Jinjer o The Agonist. Con la fuerza de su vocalista como ariete, el quinteto catalán supo meterse al público en el bolsillo gracias a las explosivas entregas de temas potentes y directos como “Hollow”, “Singularity” o “Northlights”. Con buena frontman como Clau Violette, bien se triunfa.

Josep Fleitas

Jorge Salán

El gran guitarrista ofreció en el escenario Mark Reale un concierto memorable, donde interpretó muchos temas de cosecha propia como la antirracista “Terrateniente”, “Es momento de luchar” (que nos comentó coescribió y cantó con El Drogas) o esa canción dedicada al relevo de las nuevas generaciones en el rock, “Viejos dinosaurios”. El momento más emotivo fue para la bluesera “The Thill Is Gone”, tema de B.B.King que dedicó a su amigo Alberto Rodríguez, fallecido tras una larga enfermedad. No fue la única versión interpretada, pues Salán y su bajista nos sorprenderían ataviados con largas barbas postizas para realizar una genial versión de “La Grange” de ZZ Top, donde el propio Jorge no dudó en bajar del escenario a tocar entre un público que aplaudía y bailaba a su vez. Genial..

Andrés Brotons

Kritter

Por fin en el Mark Reale Stage el sonido no hacía rechinar los dientes y pitar los oídos, y por ello fue por lo que, esta vez sí, se puedo disfrutar de las propuestas que en él se iban a ir dando, y, en mi caso, lo inauguré con la banda que antes de la pandemia logró el cetro que les permitía actuar como campeones del concurso Forjando Leyendas que en 2019 se realizó a tal motivo.

Kritter es un sexteto que sorben a grandes tragos los manantiales que bandas como Iced Earth, Pantera, Five Fingers Death Punch y Rammastein han alimentado. Con una buena entrega y muchas ganas (que se lo cuenten al bajista Javi Domínguez, que actuó con un tobillo lesionado, pero que no paró de saltar a la pata coja), el sexteto salmantino supo convencer a una audiencia que entendió el porqué han podido girar y triunfar extrafronteras y lo hicieron gracias a temas tan incisivos como “Terror in Tokyo”, “Empty River” o “Your Sacrifice”. Esperemos verlos mucho más seguido por nuestros escenarios, si aún no lo habéis hecho, Kritter son una banda a descubrir y disfrutar.

Josep Fleitas

Wig Wam

Ya en el espacio de los escenarios principales y con una temperatura algo menos agobiante que la de los días anteriores, pero con las mismas ganas de disfrutar a tope de las propuestas que aún nos iba a deparar el día, tenía ganas especiales de volver a reencontrarme con unos Wig Wam, que en 2014 habían dejado en hiato la continuidad de su legado, hasta que en 2020 decidieron regresar para seguir dando al mundo esas dosis de glam rock que tantos éxitos les habían formulado.

Ya preparando un nuevo álbum de estudio, el cuarteto noruego se empleó a fondo gracias a la efectividad de un setlist en el que el cantante Age Sten Nielsen mostró que a pesar de haber ganado bastantes kilos mantiene casi intacta esa actitud y esencia vocal que hacen divertidas las deliberaciones producidas por temas como los celebrados “Never Say Die” (su último single editado hasta la fecha), las marchosas “Rock My Ride” y “Non Stop Rock and Roll”, los divertidos “Kilimanjaro”, “Dare Devil Heat” y “Do You Wanna Taste It”, la vacilona muy en línea Alice Cooper del mítico ‘Thrash’: “Gonna Get You Someday”, y ese hit que en 2005 les hizo participar en Eurovisión, donde quedaron en 9º lugar con “In My Dreams”. Buen retorno que esperemos tenga buena consecución, ganas demostraron que no les faltan.

Josep Fleitas

Butcher Babies

De nuevo en el festival, los Angelinos ButcherBabies mostraron y demostraron que la entrega es la que hace que una banda triunfe y convenza ante un público que no hace falta que amen el estilo que se ejecute, lo que se quiere y desea en un concierto es un buen espectáculo, calidad musical y la entrega más bestial posible.

Con esas armas bajo los brazos, momentos de buena comunicación con el público y la interactuación con el respetable como provocar una marea de crowdsufing, cantar en primera fila o saltar al frontspace para formar parte de uno de los circlepits que se estaban dando como celebración de la fiesta que las exconejitas de Play Boy estaban ofreciendo, gracias a ese metal mezcla de thrash y hardcore que se disponía en los duetos vocales en los que las voces de Carla Harvey y Heidi Shepherd se turnaban para dar vivacidad a hachazos bien afilados como los dispuestos en los satisfactoriamente propuestos por el coverde Napoleon XIV: “They are Coming To Take Me Away”, los propios e insolentes “MonsterBall”, “The Butcher”, “Lilith” o la divertida versión de Saweetie“BestFriend” que se soldó a “Sleeping With the Enemy” en lo que fue un divertido, cachondo y muy celebrado show que mereció más minutos y mejor horario, aunque disfrutarlo en pequeño comité casi que tuvo más gracia.

Josep Fleitas

Ensiferum

Los finlandeses asaltaban el Jesús de la Rosa Stage con su peculiar mezcla de folk y death metal. La banda de los vocalistas y guitarristas Markus Toivonen y Petri Lindroos (que mezclan líneas vocales limpias con guturales) vinieron a presentarnos su último álbum hasta la fecha, editado en el fatídico 2020, el exitoso ‘Thalassic’. Del mismo del sonaron, en el inicio, “Rum, Women, Victory”, así como otros como “Run From the Crushing Tide” o “Midsummer Magic” a lo largo de todo el concierto. No faltaron los clásicos bailes pogos entre el público a la vez que se sucedían clásicos como “Token of Time” o “From Afar”. Ya en la parte final, llegó la siempre bien recibida “Iron”, en la que ni el calor sofocante pudo parar al amplísimo grupo de incondicionales que la cantaron y bailaron.

Andrés Brotons

Turilli/Lione Rhapsody

Aunque en esta ocasión vinieran bajo el apelativo de Turilli/Lione Rhapsody, lo cierto es que la banda que se presentaba era la misma que se presentó en el tour de reunión de 2017 de los propios Rhapsody (a secas). Si bien hace un lustro, en este festival, ofrecieron un concierto absolutamente memorable y épico, en esta ocasión quedó algo más deslucido por comenzar todavía de día y contar con un tiempo algo más limitado. No obstante, basaron su repertorio nuevamente en las canciones que hicieron grandiosos a estos italianos (un poco lo contrario que sus excompis Rhapsody of Fire, que cada vez apuestan más por el nuevo material). De este modo, fueron sonando un himno tan otro como “Dawn of Victory”, que abrió el concierto, el potente “Emeral Sword” o la bella y melódica “Wisdom of the Kings”.

Fabio Lione, que conserva un gran registro vocal como nos demostró en “Lamento Eroico”, nos decía en perfecto español: “Yo quiero cantar con todos aquí… “¡Land of Inmortals!"”, al tiempo que acometían con ese recordado clásico de su primer disco. No faltaron “Knightrider of Doom”, y ya en la parte final, “Holy Thunderforce” y “Unholy Warcry”. Como única pega, no estaría de más que contrataran a un teclista y llevaran menos samplers, pero supongo que su esencia se desvirtuaría.

Andrés Brotons

Sphinx

Los reactivados gaditanos hacían en el escenario Mark Reale todo un repaso a sus tres primeros discos, tal y como ilustraban tres telones con las portadas de esos álbumes, con su heavy metal de corte clásico heredero de los mejores Iron Maiden. Así, temas como “Santa Maldad” o “La muerte sobre un papel” sonaron contundentes en este escenario, con la única pega de que el sonido no fue todo lo brillante que la banda merecía. Su vocalista Manuel Rodríguez conserva un registro privilegiado, comentándonos que “si estamos en este Leyendas precisamente es por un producto del “Destino"”, para introducir ese clásico de su tercer álbum, “Paraíso en la eternidad”.

También nos dio las gracias por haberlos elegido en lugar de a Rhapsody, pero una banda luchadora como ellos se merecía ser bien arropada. “Noche maldita”, “No” y su extenso tema homónimo “Sphinx” cerraron un gran concierto. Estamos a la espera de que editen su sexto disco y de que giren con éxito por nuestro país, se lo merecen.

Andrés Brotons

Overkill

De nuevo el thrash metal volvía a triunfar y nuevamente lo hizo brillando de la mejor de las maneras, a lo grande y explosivamente, con esa garra y energía que desde 1980 el bajista D.D. Verni capitanea, apoyado por el incombustible Bobby “Blitz” Ellsworth a las voces. Overkill es una de esas formaciones que, desde su fundación en su New Jersey natal, nunca han desfallecido ni han dejado indiferentes en la veintena de trabajos que durante este tiempo han editado.

Con su mascota, Chaly, luciendo de fondo de escenario, Overkill siguieron los exitosos pasos que sus compañeros de armas Legion, Exodus, Testament y Kreator habían dejado como recuerdo de su paso por el festival, y claro que Overkill no defraudaron. El quinteto se dedicó a hacer lo que mejor sabe, y es vaciarse en directo y vaciarnos a nosotros con ellos, usando para ello la estrategia del confrontamiento directo, un face to face de trincheras, a golpes o con bayoneta, no importaba, cada embestida que provocaban temas como “Wrecking Crew”, “Electric Rattlesnake”, “Hello From the Gutter”, “Rotten to the Core”, “In Union We Stand”, “Ironbound” o ese cover de The Subhumans que Overkill han hecho tan suyo como el clásico de Motörhead que les da nombre y que en esta ocasión no tuvieron tiempo de desglosar, pero sí cerraron con el referido cover “Fuck You”. Un set repleto de armas tan hirientes como efectivas, armas que ayudaron a ensalzarles una vez más en el Olimpo del thrash.

Josep Fleitas

Opeth

En los festivales siempre hay bandas controvertidas, bandas cuya propuesta parece que no encajar con el resto de cartel y propuestas musicales, pero esa parte de controversia es la que da amplitud de miras a un festival, es la que propone descubrir, identificar y disfrutar de alternativas que de otra manera pasarían de largo, o quizás, de tomarse un descanso o pasarse a otro escenario para disfrutar de otra propuesta.

En este caso Opeth fue la banda que más críticas en ese sentido recogió, y es que su planteamiento melódico, sinfónico, progresivo y oscuro es difícil de encajar con las disposiciones más metalizadas del rock, pero que si se le presta la debida atención podremos comprobar cómo hay una conmutación que logra una sinapsis compleja pero completa, como por ejemplo las ejemplares demostraciones de técnica que profesaron piezas como “Ghost of Perdition”, “The Drapery Falls”, “Sorceress” o “Deliverance”. Mikael Akerfeldt sigue canalizando ese sentimiento de amor/odio hacia una parte en la que él se siente muy cómodo.

Josep Fleitas

Epica

Llegaba el turno de otros habituales de este festival, los brillantes neerlandeses de metal sinfónico, Epica. La banda liderada por el guitarrista, segunda voz y compositor Mark Jansen, y la espectacular mezzosoprano Simone Simons, con su grandilocuente voz, volvió a ofrecernos un espectáculo en toda regla, tanto a nivel musical como a nivel visual, con una producción donde grandes llamaradas de fuego eran constantes tal y como habían hecho Powerwolf unos días antes. De este modo, su espectáculo se abrió, tras sonar la intro “Alpha – Anteludium”, con la imponente “Abyss of Time – Countdown to Singularity” de su último álbum hasta la fecha, editado el pasado año, ‘Omega’, del que también sonaron “The Skeleton Key” y, ya en la parte final, “Code of Life”.

El single “Storm The Sorrow” única representación de su quinto disco ‘Requiem For The Indifferent’, fue excelentemente bien recibida por el público, al igual que la sinfónica “Unchain Utopia”. Parece mentira que su disco debut ‘The Phantom Agony’ casi la friolera de hace ya veinte años, del cual sonó la clásica “Cry For The Moon”, coreadísima también. Simone estuvo simpática pero algo parca en palabras, pero lo importante es que fue brillante vocalmente. Cerraron su concierto con “Beyond The Matrix” y “Consign To Oblivion”, demostrando una vez más por qué eran uno de los cabezas de cartel de esta edición.

Andrés Brotons

Venom Inc.

Mientras Epica encabezaban el cartel del día, los Venom Inc. del guitarra Mantas, el batería Abbadon y el bajista y cantante Tony ‘Demolition Man’, es decir la formación que siguió con el legado de Venom durante la ausencia de Cronos en su seno (1989 – 1992), época en la que aprovecharon para grabar ‘Prime Evil’, ‘Temples of Ice’ y ‘The Waste Lands’, discos que situaron a la banda en un cruce de caminos en los que se entrelazaban el black, el heavy, el speed y el punk en un nudo que Cronos se encargó de deshacer sirviendo a los fans una bandeja en la que lucía el nombre de la banda, lo que obligó al trío referido a incluir en el nombre las siglas Inc.

Pero sinceramente, eso importa poco a los fans que lo que verdaderamente quieren es disfrutar de ese legado que Venom dejó en sus inicios y que les llevó de determinarles como la peor y más ruidosa banda del planeta a tener centenares de miles de fans en todo el mundo. Y a eso es a lo que la mayoría nos movió a trasladarnos frente al Mark Reale Stage, a disfrutar de la crudeza de temas como “War”, “Parasite”, “Blackened are the Priest”, “Carnivorous”, “Warhead”, “Welcome to Hell”, “Bloodlust” y, cómo no, de esos “Sons of Satan”, “Black Metal” y “Countess Bathory” que tantas vertebras han roto.

Josep Fleitas

Angelus Apatrida

Otro de los clásicos en el festival, en este y en muchos más del país, y cada vez más extrafronteras, fueron los que iban a dar para mi cierre en los escenarios mayores, en este caso el Azucena Stage, y lógicamente lo iban a hacer como es habitual en ellos, dándolo todo y haciéndonos gozar al máximo con su thrash más impulsivo, directo y descerrajador, con esa entrega y comunicación que se encaja como pieza perfecta en un puzle que van construyendo con paciencia y dedicación, casi científicamente, un puzle en el que la palabra thrash metal brilla de una manera especial, y lo hace sin mutaciones ni experimentos, brilla para deslumbrarnos y hacernos evadir de la realidad a base de trallazos que provocaban los últimos circlepits y walls of death del festival gracias a lo expuesto en “Bleed the Crown”, “Indoctrinate”, “Give’Em War”, “Vomitive”, “Of Men and Tyrants”, “Sharpen the Guillotine”, “Serpents on Parade” y “You are Next”. Como dijo Guillermo: “Esto no ha hecho más que empezar…”

Josep Fleitas

Leo Jiménez

Tenía cierto interés en ver a Leo Jiménez, tanto por los cambios de formación en su banda (como él los llama cariñosamente, “Los Leo”) como por su reciente operación de garganta para mitigar los efectos de un virus en una de sus cuerdas vocales. Afortunadamente, “La Bestia” de Fuenlabrada sigue teniendo un registro único y muy particular, da igual que llegue más o menos, su voz sigue siendo oro puro y su mejor baza, que domina con técnica a la perfección.

También los nuevos componentes, el guitarrista Cristian Juárez, y el bajista Pablo Mantera, se notan totalmente ensamblados en una alineación que, estoy convencido, pronto nos anunciará nuevas sorpresas. En cuanto al repertorio, no faltaron clásicos propios como “Ballena negra” o la emotiva balada “Vuela alto”, y hasta hubo recuerdos al repertorio de sus exbandas, como de los reactivados (sólo en forma de disco en vivo), 037, con “El fin del camino” o de una banda tan exigente y magna como Stravaganzza, con la interpretación de la menos habitual “Grande”. Y sí, grande es Leo y su banda, y lo demostraron en este Leyendas una vez más.

Andrés Brotons

El Reno Renardo

Marcos Rubio, organizador del festival, con nuestro compañero José Luis Montón

El Reno Renardo puso el cierre final al festival con su humor gamberro y su freak metal, con una audiencia muchísimo más grande de lo que cabría esperar a esas horas de la madrugada. Dicen que, a falta de pan, buenas son tortas, y así, nos descojonamos con su particular versión de uno de los mayores ausentes de esta edición, Mägo de Oz, sonando la bautizada como “Fiesta Palangana”.

No faltó tampoco su tributo a Gabinete Caligari, con “Camino Moria”, y otros de sus himnos etílicos como “Tu hámster”, o ya para el cierre definitivo, su divertidísima “Crecí en los 80”, todo un alegato a esos buenos tiempos de esa mágica década. Sin duda, un broche de oro a un festival, que por fin ha podido reactivarse este año tras esta pesadilla que hemos vivido. ¡Por muchos años!

Andrés Brotons

Motörhits

Con la importante carga de adrenalina provocada por el concierto de los albaceteños y superando el cansancio acumulado, no quise despedir el festival sin hacerlo rindiendo tributo al siempre añorado Lemmy y sus Motörhead gracias a esos covers que Motörhits saben clavar como nadie. Así himnos como “Stay Clean”, “No Class”, “Metropolis”, “Motörhead”, “Bomber”, “Orgasmatron”, “Iron Fist” y “Overkill” fueron la despedida de un festival que espero volver a disfrutar en su edición número XV + I y en la que espero que volvamos a disfrutar juntos.

Josep Fleitas

 

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Esta entrada fue escrita por Redacción

4 comentarios

  • Juandie dice:

    Extenso resumen hacia las grandes descargas que se curraron algunas de nuestras mejores bandas como las de otros paises. Gran gesto de todo un portento a la voz como es Bobby Blitz de llevar una preciosa camiseta del LEYENDAS DEL ROCK. Quizás la única pega como podido leer por aquí fue el penoso sonido que tuvieron los históricos y demoledores ANKHARA.

    • Juan CV dice:

      El sonido del escenario principal fué bastante mediocre, con problemas de ecualización, acoplamientos en las guitarras, micrófonos que no se escuchaban y caidas completas de sonido que dejaban todo en silencio. No fué algo puntual, si no que pasó en varios conciertos.

      Por otro lado, a nivel organización, dejó mucho que desear. Los que teniamos abono piscina y acceso a la zona de descanso y baños "vip" teniamos la sensación de que se estaban riendo de nosotros, porque allí entraba todo cristo con y sin pulsera de piscina, haciendo imposible encontrar sitio para descansar de verdad y provocando colas inexplicables, sin contar la falta de personal de seguridad en ciertas zonas.

      Se nota que Mariskal tiene intereses en el Leyendas y es verdad que todos teniamos ansias de festival, pero hay que admitir que ha sido una vuelta cutre y mediocre

  • Axxisdeath dice:

    Y Ktulu???

  • SoyNuebo dice:

    Donde está Cellar Darling? Que poca implicación

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