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KHAEL + WALDHEIM + ELVANDAR: BREVES PAISAJES

4 noviembre, 2010 4:41 pm Publicado por  – Deja tus comentarios

Sala Santana 27 (Bilbao)

A uno siempre le encantaron los conciertos largos, esos recitales inmensos de dos horas en adelante en los que da tiempo a casi todo y no se queda nada en el tintero. Pero a veces apetece algo más inmediato, sin tanta parafernalia, y así labrarse una idea aproximada mediante una pequeña muestra de lo que puede o no puede hacer una banda en directo. La dosis justa para no empalagar, si no agrada el sabor, o por el contrario, dejar al personal con ganas de más, en caso afirmativo.

La cata de esa noche venía compuesta por un cartel variado que añadía dinamismo, ya que del triplete confeccionado para la ocasión ningún grupo se asemejaba al anterior y se podía pasar en un momento tranquilamente del hardcore leñero a un death melódico aperturista. Del mismo modo, la duración de cada combo estribaba en torno a los 45 minutos, casi sin pausa intermedia entre unos y otros, lo cual fue de agradecer.

Era un finde complicado para la asistencia a conciertos, con el puente de Todos los Santos por ahí, y encima había bolos que coincidían ese día. El panorama, sin embargo, tampoco resultó tan desolador, se agolpó por lo menos el número suficiente de peña para dar calor humano al evento y, salvo algún impresentable, la mayoría aguantó con educación hasta el final, como debe de ser.

Los primeros en batirse el cobre fueron los catalanes Elvandar, que le daban a un metal contemporáneo con dejes hardcore. Se les notaba duchos en la materia y aunque en su rollo no inventen la rueda defienden los temas con dignidad, especialmente su vocalista Chepa, capaz de alternar con absoluta solvencia tonos guturales y melódicos. Sin descuidar su propio repertorio, que se circunscribe a los álbumes ‘Nuevos Ídolos’ y ‘Fin del Mundo’, tuvieron tiempo de homenajear a Sepultura con “Roots Bloody Roots” y a S.A. con “La aventura del saber”, que les quedó niquelada. Muy recomendables.

Tras un parón considerable debido a cambios de formación, los locales Waldheim volvían a los escenarios con el apoyo de una nutrida porción de fieles que habían acudido a verles exclusivamente a ellos. Esa misma noche se estrenaban además dos nuevos miembros, Jaime, a la batería, y Drake, a las cuatro cuerdas. El primero demostró que reúne con creces las cualidades necesarias para el puesto, por lo que no se le vio sufrir en los numerosos cambios de ritmo, y en cuanto al segundo, decir que anteriormente militó en los desaparecidos In Thousand Lakes, mítico combo de death metal melódico de la zona, así que ya conocía los pormenores del oficio.

Aparte de estirar la vida del debut ‘Fight Against Time’ con “Lost In The Rain” o “March of Empty Souls”, nos presentaron un par de piezas que configurarán el próximo largo y cuyo nivel para nada desmerece el legado anterior. Reinciden en las estructuras complejas, los solos frenéticos, interludios instrumentales a lo Dream Theater y el dueto vocal entre Fitti y Mina, que ya no abusa tanto del registro operístico a lo Tarja, y prefiere quizás tomar como referente a Cristina Scabbia de Lacuna Coil, no en vano algunos pasajes del nuevo material recordaban al “Our Truth” de los italianos.

El tiempo de inactividad no les ha pasado factura, al contrario, les ha servido para coger el asunto con más ganas, si cabe, y afrontar en plenas condiciones la etapa venidera. Sin duda, lo mejor de la velada.

Después de la tralla, la aparición de Khael se antojó como una especie de oasis, un remanso de paz, pese a que los madrileños dispongan de esa base contundente que aportan Dani Pérez y Edu Fernández a la batería y al bajo respectivamente. La vocalista Aroa, con pintas de modernilla, dejó claro que no es únicamente una cara bastante bonita, sino que tiene lo que hay que tener para subirse a las tablas, goza de suficiente carisma y en el apartado vocal cumple con dignidad, aunque a veces su registro pueda llegar a pasarse de melosidad.

No hace mucho han publicado ‘Dualidad’, trabajo que complementa el EP lanzado hace un par de años, por lo que el repertorio basculó entre una cosa y otra, así pues sonaron “Paisajes”, “Caja de Cristal”, “Demonios” o “Momentos”. Con un disco no cabe exigir maravillas ni espectaculares vueltas de tuerca, pero los temas todavía necesitan adquirir algo más de alma para que no provoquen la indiferencia en los presentes. Si al principio logran captar la atención, a medida que va avanzando el bolo se va asentando un formato lineal totalmente contraproducente.

Esa sería la única pega, porque, en cuanto a sus habilidades, imposible objetar ante la pegada con maestría de Dani o la impresionante voz de Aroa, que parece mentira que en Stravaganzza se dedicara a los coros cuando esta chica lleva lo de ser cantante en los genes. Puede que disten mucho de una superbanda tipo los extintos Skizoo, pero el nivel técnico que atesoran no pasa inadvertido.

Conscientes de que se trataría de algo corto, “Volver a nacer” y “Sueños deshojados” pusieron punto final a este triplete variado como pocos. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, por eso esta especie de muestra sirvió para dibujar unos breves paisajes en la memoria de cada cual.

Texto y fotos: ALFREDO VILLAESCUSA

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