Crónica + entrevista de Vinila Von Bismark: Puestazo de testosterona

1 julio, 2016 10:31 am Publicado por  Deja tus comentarios

Sala Bilborock, Bilbao

Hay chicas que cuando salen de fiesta se transforman. Dejan atrás los convencionalismos sociales y podrían machacarte bebiendo, auténticas cisternas que no conocen límites. Tampoco ven cercana nunca la hora de retirarse a casa, siempre quedará algún garito en el que seguir una juerga interminable que se prolonga hasta bien entrado el día siguiente. En los casos más extremos advierten incluso una protuberancia entre las piernas y si no fuera por la clase que suelen atesorar cualquier exabrupto podría salir de repente por su boca.

Esas son las verdaderas antisistema, espíritus libres que pasan por completo de todo aquello que se supone que deberían hacer y únicamente responden a los dictados de su corazón. A esta selecta estirpe pertenece Vinila Von Bismark, alter ego escénico de la granadina Irene López Mañas, que en estos momentos se halla inmersa en la composición de su segundo disco en solitario. Una trayectoria que a estas alturas parece más que asentada y que dista demasiado de la jovenzuela que danzaba con un hula hoop en aquel vídeo de Krakovia. A pocos días para que se iniciara el festival BBK Live, la diva de Peligros aterrizó en la capital vizcaína dentro del ciclo de conciertos gratuitos para calentar la cita en Kobetamendi y logró un lleno total en una jornada en la que coincidían unos cuantos bolos interesantes en las inmediaciones. Ya había estado presentando su disco ‘A Place With No Name” hace año y pico en la sala Azkena, pero acabamos tan encantados con su cabaret de variedades que no dudamos en repetir, aunque para ello hubiera que sacrificar a figuras históricas del post punk patrio como El Pecho de Andy.

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Ante un respetable ya predispuesto, Vinila Von Bismark comenzó el ritual con la tarantiniana “Snake”, con túnica roja y penacho de plumas ideal para ese descenso al fondo de la noche y ese ritmo hipnótico que evoca tugurios humeantes. No tardó en cambiar de tercio y restar sobriedad con “Teddy B”, en la que desató mediante bailes exóticos esa herencia sureña-andalusí de la que está tan orgullosa y que constituye una de las señas de identidad de su carrera en solitario.

Volvió a las penumbras y el humo de los cigarrillos con la homónima “A Place With No Name”, que sirvió para constatar de nuevo ese inefable magnetismo en escena de Vinila y la sobrada competencia de esa banda que le acompaña en la que hay hasta un batería de los míticos Lagartija Nick. A nada que uno eche un vistazo por las redes, seguramente no tardará en encontrarse con furibundos detractores de esta artista que se deja la piel en las distancias cortas, algo que suponemos debe ser por esa ponzoñosa envidia tan peninsular y que se disiparía de un plumazo acudiendo a un concierto suyo.

Porque de lo que no cabe duda es que se mete por completo en su papel, hasta el punto de convertirse en una persona diferente encima de las tablas, adoptando tono circense para dirigirse al público y procurando que aquello se convierta en una experiencia única desde el punto de vista musical y visual. Un bolo en el que no faltan las sorpresas, como cuando se arrancó con la versión que ha hecho recientemente del “Pena, Penita, Pena” de Lola Flores y que dejó a más de uno con cara de póker, y más todavía cuando se escucharon “olés” por doquier y una ovación tan tremenda que parecía que estuviéramos en el barrio de Triana en vez de en pleno Euskadi, hasta un espontáneo gritó “¡Buenísima, amiga!”.

Apeló a las esencias rockabillys con el “Do The Clam” popularizado por Elvis Presley y enfiló con la guitarrera “Electrify” antes de tornarse macarra con una acelerada versión del “I Got A Rocket In My Pocket” de Jimmy Lloyd. Y ya sin demasiada ropa encima, dedicó “Feel Like A Man “a todos los hombres del planeta Tierra”, esos a los que les tiemblan hasta las canillas cuando se acerca esta seductora nata, incorregible mujer fatal sobre las tablas.

Y ya fue para salivar cuando confesó que “se le había perdido un beso” y que “luego lo estaría buscando desde el puesto de merchandising”, toda una ocurrente manera de presentar el célebre “Bésame mucho” de Consuelito Velázquez, en la que se asemejó a una señora de las de antes, de las que fumaban puros sin complejo ninguno. Exhaló al final un suspiro y el corazón de los machos se detuvo por unos instantes antes de agarrotarse en un puño. Ufff.

Y para finiquitar un recital versátil a más no poder preparó el zafarrancho de combate en “I Got My Eyes On You” para trasladarse al centro del huracán, esto es, al medio del público, y desde ahí repartir feromonas y miradas fatales que caían como proyectiles dispuestos a fulminar a cualquier tibio de espíritu. La mordedura incurable de una mujer serpiente.

Quizás la explicación a este puestazo de testosterona resida en el hecho de utilizar desodorante masculino o alguna fragancia que provoque una irrefrenable colisión de cuerpos. Pero Vinila es más que un físico deslumbrante, es garra, electricidad, pasión por las raíces y una manera inigualable de vivir el extraordinario acto de subirse a las tablas. De fondo sonaba el “Kick Out The Jams” de MC5 mientras el personal abandonaba el recinto. No se me ocurre mejor epílogo a un bolo salvaje.

Texto y fotos: Alfredo Villaescusa


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“En España no se les presta tanta atención a los artistas”

Gran conversadora y con una elegancia inigualable al fumar, una vez que Irene aparca su ego escénico apenas existe rasgo de divismo en su carácter y en unos pocos minutos ya casi podrías hablar con ella como una colega que incluso te comenta que le gusta tu camiseta de Siouxsie & The Banshees. A punto de dedicarse en cuerpo y alma a la grabación de su segundo disco en solitario, nos concede algo de tiempo para charlar con ella de su actualidad.

 ¿Qué estás haciendo en estos momentos?

“Pues ahora que ya he terminado mis compromisos con ‘The Hole’ voy a concentrarme en componer y grabar mi próximo disco, tengo ya algunas cosas por ahí e intuyo que será algo diferente a ‘A Place With No Name’, aunque la verdad es que todos mis trabajos anteriores no han tenido nada que ver entre sí (risas)”.

¿Cómo te ha dado por hacer algún show acústico últimamente?

“Empecé en Ibiza y no me desagradó la experiencia porque era ofrecer una faceta diferente, está bien hacer cosas así de vez en cuando”.

¿Y tu versión del “Pena Penita Pena” de Lola Flores? ¿Necesitabas sacar tu alma granadina?

“Lola Flores me parece una pedazo artista, yo soy muy ecléctica en mis gustos, y además me apetecía darle un toque distinto al tema”.

Has estirado bastante la vida de ‘A Place With No Name’, ¿no?

“Sí, hemos girado mucho, sobre todo por México, estoy deseando volver, la atención que me prestaban allí era abrumadora, había veces en que tenía una entrevista detrás de otra y casi ni podía salir a la calle, es un lugar en el que cuidan un montón a los artistas”.

¿Y aquí no sucede eso?

“No, es otra cosa completamente diferente, aquí no se les presta tanta atención a los artistas, tampoco quiero decir que se mueran de hambre, pero no tiene nada que ver”.

De cara al próximo álbum, ¿te rodearás del mismo equipo? ¿Volverás a contar con The Legendary Tigerman?

“La banda no cambiará, pero en cuanto a la producción creo que esta vez vamos a optar por hacer las cosas nosotros mismos”.


"Que alguien se tatúe tu cara es lo máximo, un honor increíble”.


Has dicho en alguna ocasión que te pone muy nerviosa grabar en estudio…

“Sí, totalmente, es una presión tremenda porque tiene que salir todo perfecto, es un momento en el que no puede fallar nada. En los conciertos es diferente porque estoy con mi público que se convierte en parte del espectáculo”.

Creo que ahora tienes también una tienda de tatuajes llamada ‘Amor de madre’, ¿cómo te dio por ahí?

“Pues es un proyecto que tenía en mente desde hacía tiempo, así que me junté con unas amigas y empezamos a hablar de lo grande que eran nuestras madres y lo que significaban para nosotras y de ahí surgió el nombre”.

¿Te han influenciado grupos de tu ciudad como Lagartija Nick?

“Sí, claro, de hecho, el batería de mi banda tocaba con ellos y me ha contado muchas anécdotas de por ejemplo cuando grabaron el disco ‘Omega’ con Morente, que se podría presentar en el estudio sin avisar con veinte personas”.

¿Te animarías a sacar un disco de versiones?

“Por supuesto, pero quizás más adelante, incluiría seguro algo de The Doors, que es de mis grupos preferidos. ¡Y quizás también algo de Las Grecas! (risas) Si he grabado una versión de Lola Flores, ¿por qué no iba a hacer algo de Las Grecas? (más risas)”.

Hay en las redes sociales un video en el que apareces con la cara roja dando las gracias a un tal Johnny por una furgoneta, ¿quién es? ¿Le encontraste?

“Yo no, ¿y tú? (risas) Es una broma de una canción…”.

En otros momentos te pones más trascendente al afirmar que “se nos va el tiempo en querer conseguir las cosas”, ¿abogas por el carpe diem total?

“Sí, pero hasta cierto límite, pienso que esa obsesión por conseguir unos objetivos nos impide disfrutar de bastantes buenos momentos”.

Hace poco creo que en un medio de prensa escrita te subieron los años hasta los 39, ¿cómo te lo tomaste?

“Pues a broma total, fue en una revista del corazón en la que siempre me suelen sacar como la peor vestida (risas)”.

Da la impresión de que has vivido bastante para apenas haber alcanzado la treintena, ¿es así? ¿Qué te queda por hacer?

“Podría decirse que he vivido intensamente y he disfrutado las cosas al máximo, pero todavía me quedan muchísimas cosas por aprender, sigo aprendiendo día a día”.

He visto alguna foto de algún tatuaje con tu cara, ¿qué te parecen estas muestras de entusiasmo de tus seguidores?

“Pues un halago total, que alguien se tatúe tu cara es lo máximo, un honor increíble”.

Texto y fotos: Alfredo Villaescusa

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Esta entrada fue escrita por Redacción

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