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Crónica del Granito Rock (Amaranthe, Zenobia…): La plataforma infalible

25 julio, 2016 7:20 pm Publicado por  7 Comentarios

Plaza de los Belgas, Collado Villalba (Madrid) 

No solo es uno de los festivales gratuitos más tentadores de nuestra geografía y uno de los ejemplos más envidiables de soporte y consideración al rock desde las instituciones, sino que también estamos ante uno de los eventos de alto voltaje más longevos de la península.

Dieciséis años lleva ya el acontecimiento más potente de la sierra madrileña acercando a grandes bandas sin más contrapartida que la presencia de los concurrentes y constituyendo un escaparate ideal para el talento emergente a partir del Certamen de Música Joven que cada año convoca la organización y cuyos ganadores tienen como premio actuar en el festival. Este año, los meritorios ganadores fueron Exodium, en la categoría de grupo local de Villalba; O Killeds como grupo de rock; Infamia como banda de metal; y Reaktion, en la recién inaugurada sección de bandas veteranas. Cerraban el cartel por todo lo alto los suecos Amaranthe y los riojanos Zenobia. Como cada año, fue el coordinador general de La Heavy y Mariskalrock, Juan Destroyer, quien puso su vehemencia y sus conocimientos al servicio de la presentación a cada uno de los grupos, repartiendo, además, regalos entre las primeras filas. Presentación de lujo para una celebración de primera.

Exodium | Foto: Andrés Abella

Exodium | Foto: Andrés Abella

Los primeros en saltar al tablado, con cierto retraso sobre la hora prevista y bajo un sol inmisericorde que no impedía que se fueran reuniendo más asistentes en la Plaza de los Belgas, fueron los animosos Exodium. Guiados por la impresionante voz de su cantante Erik Vermell, a un nivel sorprendente tanto en la entonación como en la puesta en escena y sin más barreras para sus cuerdas vocales que las que imponían las canciones, los madrileños exhibieron varias piezas de su producción, cristalizada por el momento en un EP debut y gobernada por una acertada combinación entre el heavy metal de la vieja escuela y el thrash metal de factura técnica y melódica. Con el sonido de las guitarras aún por pulir, acometieron temas como “Godless”, “The a right of Chaos”, “Mud, Rage and Blood” o “Inner Fight”, entre las que se colaron versiones tales como “Be Quick or Be Death” (Iron Maiden), “Caught in a Mosh” (Anthrax) o “Neon Nights” (DIO).

O Killeds | Foto: F.R. García

O Killeds | Foto: F.R. García

Los siguientes en escena fueron los conquenses O Killeds, paradigma de que la precocidad en iniciarse por los senderos de la pasión rockera da sus frutos. No en vano, sus miembros eran aún holgadamente menores de edad (entre 11 y 15 años) cuando subieron a un escenario por primera vez. Todavía descaradamente jóvenes, se encuentran presentando su consistente primer disco, ‘Levántate’, producido por Leo Jiménez y con una sólida aglomeración de rock alternativo, heavy metal y grunge. Con certeza y elegancia, interpretando con descarada solvencia sus instrumentos, abordaron temas de su plástico del gancho de “De usar y tirar”, “Mil razones”, “El final de tu vida”, “Pesadillas”, culminada con un solo de batería; o ya la casi emblemática “Supernova”, a las que se sumó una generosa dosis de versiones como la tempranera y entusiasmante “Psycho” (Muse) o las concluyentes – las tres seguidas – “Chop Suey” (SOAD), “Walk” (Pantera) y “Killing in the Name Of” (RATM).

Reaktion | Foto: Andrés Abella

Reaktion | Foto: Andrés Abella

Sin desmerecer en absoluto a sus predecesores, el nivel de cuanto sucedía en el escenario se disparó nada más aparecer sobre él los barceloneses Reaktion, triunfadores en la nueva categoría de bandas veteranas (aquellas cuyos componentes tienen edades comprendidas entre los 20 y los 45 años). No dejaron títere con cabeza con su fornido y abrumadoramente bien tallado thrash metal, que abrasó nuestros tímpanos en cada detonación sonora tomada de su incandescente carta de presentación, el LP ‘Blackmailed Existence’. Desde el minuto uno quedó de relieve la potente influencia que el thrash metal americano ejerce sobre su manera de componer, y de hecho la afilada voz de Iván Lara recordaba una y otra vez a la del voceras de Slayer, Tom Araya. Preservando la agresividad de estos, diría que en lo musical se asemejan más a Overkill, pues sus desarrollos instrumentales y la garra de sus temas van más allá de lo que representa una apisonadora a piñón fijo. Alucinados nos dejaron con la brutalidad estupendamente canalizada de canciones como “Usual Threats”, “Back to reality”, “Prostituted City”, “The End of War”, “Blckmailed existence” o “Through the Cracks”, entre las que se colaron las convers de ‘The Four Horsemen’, originaria de la etapa más primitiva de Metallica (de quienes ironizaron diciendo que ni aparecían en la Wikipedia); y del “Blitzkrieg Bop” de Los Ramones, tremendamente acelerada para deleite del personal y de los que se atrevieron, al fin, a hacer algún que otro mosh pit.

Infamia | Foto: Andrés Abella

Infamia | Foto: Andrés Abella

La fase de las bandas noveles del festival la cerraba Infamia. El combo riojano, el que más votos reunió por parte del jurado en la categoría de heavy metal, demostró ante una audiencia que ya era nutrida lo fuerte que vienen pisando las formaciones emergentes de nuestra escena, garantía de una continuidad con la calidad y el buen hacer como ejes vertebradores. Los de Alfaro no son, en cualquier caso, precisamente novatos, ya que se encuentran defendiendo a capa y espada las canciones de su cuarta entrega discográfica, ‘Sin respiro’, lanzada a finales del pasado año. En una tesitura de heavy metal melódico marcado por una voz límpida y aguda, de la escuela de Leo Jiménez y compañía, y con guitarras avispadas reforzadas por modernos aportes de teclado – disparados en directo a falta de un teclista en liza –, exhibieron su portento en canciones como “Mi Generación”, “Fiel a mis sentimientos”, “Sueño o realidad” o “Mil lágrimas”, en cuya versión de estudio contaron con Carlos Escobedo como artista invitado, según nos recordó el propio vocalista Fredy, quien, bromeando, dedicó no muy finas palabras a aquel que le anticipó que haría fresco. Sí, el calor aún azuzaba a pesar de que Lorenzo se había retirado a sus aposentos. “La luz del sol”, “Jugado a ser Dios” y “Sin respiro” sirvieron para echar el candado a un concierto que, por estilo, probablemente disfrutaron más los seguidores de los también riojanos Zenobia.

Juan Destroyer, maestro de ceremonias | Foto: Andrés Abella

Juan Destroyer, maestro de ceremonias | Foto: Andrés Abella

Uno de los momentos más memorables de la velada llegó con el despliegue de la banda  de la Escuela Municipal de Música de Collado Villalba, integrada por instrumentistas de viento a las órdenes del director Rubén Romera, junto a los guitarristas David Muñoz (DMX Project) y Juanjo Sancho (Alioth), los vocalistas Óscar Cantero (Forced Rejection) y Rita Jiménez (Supersónica) y el batería Gustavo Segura (Sacramento). Ese plantel descargó, en clave de metal sinfónico, un breve pero fascinante repertorio inaugurado por guiños a la Quinta Sinfonía de Beethoven y a la Marcha Imperial de Darth Vader (BSO de Star Wars). Enseguida sonaría una inverosímil y extraordinaria versión del “Pursuit of Vikings” de Amon Amarth, seguida por el exuberante instrumental “Stratorphere” de Stratovarius , para finiquitar con “Wish I Had an Angel”, de Nightwish, en la que los guturales quizá no procedían tanto como en el tema de Amon Amarth pero que también resultó fastuosa.

La banda de la Escuela Municipal de Música de Collado Villalba y los músicos invitados de excepción | Foto: Andrés Abella

La banda de la Escuela Municipal de Música de Collado Villalba y los músicos invitados de excepción | Foto: Andrés Abella

Amaranthe | Foto: F.R. García

Amaranthe | Foto: F.R. García

Todo estaba a punto para que los esperados suecos Amaranthe se enfundaran sus elegantes monos de trabajo, especialmente si nos fijamos en el sugerente vestido de la carismática vocalista Elize Ryd – quien exhibe siempre un impresionante torrente vocal haciendo que parezca fácil lo difícil –, y desafiaran el cansancio para ofrecernos un concierto espectacular. Llevaban dos días prácticamente sin dormir por las exigencias de un intenso tour que les está llevando a cruzarse de norte a sur y de este a oeste el continente europeo, pero eso no les borró ni un momento la sonrisa del rostro ni les minó una actitud fabulosa en un concierto en el que hicieron participe al público una y otra vez con inusitada cercanía. “Digital World” prendía la mecha de un repertorio en el que muy pronto encajaron uno de sus temas más emblemáticos, “Hunger”, el cual fue recibido con éxtasis generalizado. La ecualización entre la electricidad y los aportes electrónicos era equilibrada y eso sacó punta a un show vibrante que prosiguió con “Invincible” y “1.000.000 Lightyears”, en la cual se fue por completo el sonido justo antes de acometer el solo. Ni cortos ni perezosos, el solvente vocalista Jake E (encargado de las voces masculinas limpias) y la risueña Elize Ryd se postraros frente a la audiencia en el saliente del escenario y empezaron a hacer gritar al público dividiéndolo a izquierda y derecha. Ya antes se habían dirigido a nosotros comentando lo tarde que era y echando mano del tópico de la siesta.

Amaranthe | Foto: Andrés Abella

Amaranthe | Foto: Andrés Abella

La música volvió a sonar en su máximo esplendor al son de la comedida “True”, para que después se sucediesen canciones de la agitación de “Razorblade”, “Massive Adictive” o “Afterlife”, gasolina de alto octanaje para que nadie de los miles que abarrotaban el lugar se quedase quieto. Aunque a muchos de los más acérrimos al metal de la vieja escuela  no acaba de convencerles una propuesta tan aparejada al pop y a la música electrónica más comercial en ocasiones, aunque al mismo tiempo embrutecida por ritmos férreos por parte del batería Morten Løwe Sørensen y el bajista Johan Andreassen y las encarnizadas voces guturales de Henrik Englund; está claro que Amaranthe, conducidos por el talento compositivo e interpretativo del rubio guitarrista Olof Mörok, ha conquistado a un público muy amplio entre los que los jóvenes son mayoría. Aunque ya son unos cuantos discos los que integran su discografía, parece evidente que el primero sigue siendo el favorito de la audiencia y la banda es consciente. Por ello, tuvo un considerable espacio en el repertorio con temas como “Leave Everything Behind”, la dulce balada “Amaranthine” – en la que invitaron a una fan con un cartel a cantarla junto a ellos – o “Call Out my Name”, que quebró todos los diques de contención del entusiasmo. La formidable “The Nexus”, “Dynamite” y la bailable “Drop Dead Cynical” fueron el colofón a un concierto magnífico por parte de un grupo que se vacía ante los suyos y que dejó una fantástica impresión.

Zenobia | Foto: F.R. García

Zenobia | Foto: F.R. García

Aunque las horas de festival pesaban entre los más madrugadores, Zenobia no vacilaron ni un instante y salieron a escena como un torbellino, dispuestos a dejar en evidencia por qué merecen ocupar el peldaño de la escena al que su tesón y perseverancia les ha encumbrado. Mucho ha llovido desde que, allá por 2009, los riojanos tocasen en el Granito Rock como una de las bandas ganadoras de su certamen, y el tiempo ha demostrado que eran más que merecedores de tal honor. Es fabuloso comprobar cómo el certamen puede ayudar a encumbrar a bandas noveles al estatus que por calidad les corresponde, y es que en 2016, Zenobia muestra maneras de banda grande desde que, nada más subir la escalinata, se hace con el dominio absoluto de la situación.  Si, además, guardan un trallazo como “La Legión Infernal” en su primer cartucho, la demostración de puntería es todavía mayor.

Con Jorge Berceo demostrando que además de un solvente vocalista tiene sobradas dotes de frontman, y con el siempre carismático y eficaz guitarrista Víctor de Andrés devorando el escenario a cada punteo, Zenobia siguen dibujando una línea ascendente reconocida unánimemente por público y crítica. “Mi alma es tempestad”, “La fiebre del oro” y “Sin mirar atrás” fueron sucediéndose, sustentadas en las contundentes cabalgadas de batería de Javi Herrero, cuya pegada sorprendió a quien escribe. Cada canción era coreada en las primeras filas por parte de los muchos fieles a la banda que habían aguantado hasta el final. De hecho, el aspecto de la plaza era estupendo y no daba apenas señales de flojear.

Granito Rock, festival para toda la familia | Foto: Andrés Abella

Granito Rock, festival para toda la familia | Foto: Andrés Abella

La emotiva “Vuelve”, que puso la piel de gallina a más de uno, fue la antesala de canciones de la talla de “Lengua de Serpiente”, “Ícaro”, “Borraré tu nombre” o “El sueño de un loco”, antes de la que Berceo denunció sin pelos en la lengua los regímenes totalitarios. El concierto alcanzó cotas álgidas en la versión del “Ace of Spades” de Motörhead con la que rindieron su particular homenaje al desaparecido Lemmy Kilmister, y en la interpretación de la banda sonora de Piratas del Caribe, en la que el siempre piratesco Víctor de Andrés condensó todo el protagonismo. Cómo no, “Una de piratas” es otra de las canciones que integraron el prontuario de temas.

Con una triada de canciones ya convertidas en clásicos del grupo y de la presente hornada del heavy metal patrio, “Unidos por el metal” – grabada originalmente junto a Dünedain –, “La Tormenta” y “Lo llevo en la sangre”, en cuyo estribillo era imperativo dejarse la garganta, Zenobia puso la guinda a un concierto más que correcto y a una nueva edición del Granito Rock que se saldó con un éxito sin paliativos. ¡Ya estamos esperando con ansia la decimoséptima!

Texto: Jason Cenador
Fotos: F. R. García / Andrés  Abella

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7 comentarios

  • Nightfire says:

    Estuve allí en primera fila (gracias por la camiseta, aunque alguien me soltó una codazo en la cabeza en el salto por conseguirla) y como siempre fue una verdadera gozada.
    exodium tuvo el marrón de empezar (los 2 primeros conciertos siempre se hacen con muy poca gente), pero me gustaron mucho y lo dieron todo para los pocos que éramos.
    O’killeds tenían una buena idea, pero el cantante estaba increíblemente nervioso y perdía la voz a veces, además en las manos se le notaba mucho el nerviosismo y la presión, eso hizo que no destacara demasiado por desgracia… aunque mejoraron cuando empezaron con chop suey hasta que terminaron.
    Reaktion me encantó. me gusta muchísimo su estilo y la soltura que demostró el cantante en el escenario se transmitió. Me hizo mucha gracia los de seguridad intentando calmar los pogos y reaktion animándolos (entiendo que habiendo menores no quieran arriesgarse a que alguno haga el idiota mas de la cuenta en un pogo) aunque la gente de dentro se portaba muy bien en el pogo. También fue un gran momento cuando hicieron el wall ogf death.
    Infamia se me hizo muy corto. Me estaban gustando muchísmo y me quedé con ganas de mas, pero así son las cosas.
    La actuación de la escuela de música un año más fue memorable con guiños a star wars y varios clásicos.
    Amaranthe no es un grupo que me termine de gustar, su estilo no me va del todo… pero hay que reconocer que tienen un directo espectacular (aun con el problemilla de los altavoces que se fueron) y buenos gestos y detalles con el público regalando cosas y haciendo subir a la chica al escenario (Bea no durmió aquella noche seguro).
    Zenobia se retrasaron un poco en salir, cosa que alivió las primeras filas porque mucha gente se fue tras el concierto de amaranthe (ya que vas quédate y apoya a todos, hay cosas que no me entran en la cabeza), un grupo que tenía al lado se fueron según acabó el concierto, así que estuvimos algo más sueltos (menos mal, porque tenían una cara de aburrimiento hasta amaranthe increíble).
    Y con Zenobia la gente se vino arriba. Gran espectáculo que dieron interactuando mucho con el público y tocando canciones de álbumes anteriores a supernova. Buena actuación tocando ace of spades (ahi mi garganta terminó de morir) y temas queridos por todo el mundo. Mención especial para Victor de Andrés (hay que hacer un monumento a ese hombre) tocando la OST de piratas par aseguir con una de piratas y Jorge Berceo grabando el final del concierto cerca dl público para subir el video (en el que se me ve dandolo todo, ya me extrañaba no salir haciendo el canelo).
    Otro Granito Rock que acaba con grandes actuaciones y un gran público. la única pega la de siempre: los focos… Siempre que 3 o 4 focos del fondo se gibaran a la vez a la primera fila nos cegaban unos segundos… pero es un mal menor.

    Gracias una vez mas a Villalba por organizarlo, a Juan Destroyer por animar aquello (y gracias al crío con la pistola de agua, se agradeció) y por todo lo que se lanzó (aunque no pude conseguir ninguna revista lanzada, este año solo cayeron 2 discos gracias a un amigo con quien estaba allí y una camiseta, no todo iba a ser bueno en primera fila) y hasta el año que viene

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