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BUNBURY: LA POSE DEL ARTISTA

30 junio, 2014 1:46 pm Publicado por  8 Comentarios

BunburyPalacio Euskalduna, Bilbao

No se puede caer bien a todo el mundo, ni siquiera el mismísimo Jesucristo lo consiguió. Da igual lo que haga uno, siempre existirán seres timoratos que se rasgarán las vestiduras ante las audacias políticamente incorrectas y callarán como perras ante los hechos que sí que merecerían reprobación general. Es el santo y seña de los tiempos actuales, escandalizarse ante lo que se salga del guión y esconder debajo de la alfombra lo verdaderamente importante.

Por eso precisamente deberían existir más personajes como Enrique Bunbury, se solucionarían unos cuantos problemas sociales. Para empezar, disminuiría la cantidad de babosos sin dignidad pululando por los garitos, se ganaría además en clase a diversos niveles y los cutres que se atrevieran a subirse a un escenario en pijama o pantuflas de casa huirían despavoridos, so pena de unánime reproche.

Conocedores de que por estos lares el maño tampoco suscita demasiadas simpatías, no esperábamos ni de lejos un llenazo en el Palacio Euskalduna, con pocos asientos libres para completar el aforo. El precio de las entradas, encarecidas tras el cambio de la ubicación original desde el Pabellón La Casilla, oscilaba entre los 70 euros de las primeras filas a los treinta y pico euros de los palcos superiores. Unos precios desde luego nada populares.

Pero después de contemplar un espectáculo cuidado hasta el más mínimo detalle, con proyecciones y una puesta en escena impresionante, esa inconveniencia parece lo de menos. Igual que lo de permanecer sentado durante el recital, pese a que el entusiasmo final no pudo evitar que gran parte del respetable se levantara y alguno hasta se quitara la camiseta. Y no había alcohol.

Ante un auditorio compuesto mayoritariamente por gente bien que rondaba la treintena o cuarentena, tras una intro a cargo de imágenes de platillos volantes y el “Vals nº 2” de Shostakovich, Enrique Bunbury surgía de entre un haz de luz a la manera de los grandes. Ya de entrada, “Despierta” puso de manifiesto que frente a la distancia artificial que suponían los asientos, habíamos ganado un largo trecho en condiciones acústicas, pues disfrutamos de un sonido alucinante hasta decir basta: nítido desde cualquier ángulo posible y a la altura de artistas mastodónticos internacionales, algo reforzado por la propia naturaleza del palacio bilbaíno, acostumbrado a acoger óperas, compañías de ballet y eventos de alto postín.

La voz del aragonés errante retumbaba en el recinto mientras nos regalaba auténticas poses de rock star, de tipo que se lo cree de veras, afectado quizás hasta la extenuación, aunque siempre será mejor eso que los que se plantan en las tablas igual que en el salón de su casa. Ha recopilado en su misma persona lo mejor de artistas fundamentales tipo Bowie, Bono, Lou Reed, Leonard Cohen y hasta Raphael, por qué no decirlo, especialmente en esos gestos toreros y grandilocuentes. Un señor con clase.

Demostró su faceta netamente rockera con la stoniana “El Club de los Imposibles”, realzada por esos ilustres acompañantes llamados ‘Los Santos Inocentes’, una suerte de E Street Band muy competente que incluía hasta percusionista. Faltó a la cita, como era de esperar, el guitarrista Jordi Mena, todavía convaleciente de la operación de urgencia que obligó a suspender las primeras fechas de la gira peninsular de ‘Palosanto’.

Enrique se calzó guitarra acústica para “Los Inmortales”, una de las piezas más destacadas de su último álbum, y sorprendió recuperando “Contracorriente”, de su debut en solitario ‘Radical Sonora’ mientras lanzaba puñetazos al aire cual enfervorizado púgil. En “Ódiame” condescendió a esa vertiente latina que le hace llenar pabellones allá en las Américas, aunque aquí tampoco levante excesivas pasiones. En tales momentos nos legó una de esas exhibiciones de porte torero que tanto gustarían a su colega Jaime Urrutia. ¡Olé!

“Destrucción Masiva” marcó otra pica en el rock potente con imágenes de bancos y multinacionales, que seguramente no le reporte muchos amigos. Algo que a artistas de su talla se la trae al pairo, por algo en “El Extranjero” no tuvo reparo en cantar “los nacionalismos, qué miedo me dan”, en una zona donde la obsesión por las banderas llega a extremos enfermizos. Con un par.

Lo que nunca imaginaríamos es que en alguna gira le daría por recuperar algo del repertorio de Héroes del Silencio, al margen del “Apuesta por el Rock N’ Roll” de Más Birras de antaño. El milagro se produjo con una casi irreconocible “Deshacer el Mundo”, muy ralentizada y con un toque latino, acompañada de proyecciones sobre ejércitos, manifestaciones por la dignidad y leña policial. Tal vez veamos señales donde no las hay y ese hecho en realidad no signifique nada, aunque este tipo de cosas siempre ilusionan igual que cuando te escribe alguien que te gusta. Quién sabe si en breve contemplaremos otra reunión de Héroes.

A diferencia de otras veces que hemos visto al aragonés, el entusiasmo de la afición se incrementaba por momentos. Y no era para menos, sobre todo cuando te tratan de ‘usted’ con un respeto exquisito, hay formas que no deberían perderse en el olvido. Tal gratitud era devuelta gritando a pleno pulmón el estribillo de la cabaretera “Sí”, desterrando así esa idea de que sus recitales no pueden alcanzar la misma emoción del rock más potente.

Tras el viaje espacial de la esperada “Lady Blue”, Bunbury se colocó con el índice levantado justo debajo del haz de luz de una nave para despedirse de igual manera que había entrado. Y retornó a los pocos minutos con “Prisioneros”, antes de que se tornara chulapo en “Infinito” y bajara a las primeras filas para dar calor humano y encontrarse con mujeres que lo recibían con brazos abiertos.

Llegados a este punto, después de otra breve pausa, Enrique confesó que en realidad el concierto ya había terminado, pero que se habían sentido tan a gusto que querían corresponder la gratitud, lo que se tradujo en un inmenso “Bujías para el Dolor”, con un tremendo solo de guitarra e intervalo de percusión. Siguió derrochando chulería en “Sácame de Aquí”, calado con sombrero, y según la tradición en sus bolos, finiquitó una sesión de casi dos horas y media con “El Viento a Favor”.

Todo un modelo de señorío a las tablas lo que presenciamos aquella noche y que debería servir para desterrar prejuicios y admitir que pocos vocalistas existen en este país capaces de brillar a semejante nivel. Un artista de los pies a la cabeza que no renuncia a su pose personal, intransferible y que marca estilo. Por siempre Bunbury.

Texto: Alfredo Villaescusa

Foto: Marina Ruano

 

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Esta entrada fue escrita por Redacción

8 comentarios

  • Juandie dice:

    Para mí fue un gran cantante cuando esta en HEROES DEL SILENCIO haciendo buen rock con los restantes componentes pero desde que se tiró hace años por su cuenta dejé de seguirle la pista con lo cual lo que saque en solitario me importa bien poco!!!

  • CHUS MARTÍN dice:

    para el que lo quiera .seguro que el tonto de Jaen , lo adora , como trga de todo , esto no va a ser diferente.

    seguro que tiene todos sus discos y originales , con dos cojones , sigue asi juandi , no cambies nunca que si no no podriamos vivir sin ti jajajajajajaja………………

  • Andrés dice:

    Gran vocalista, grandes Héroes del Silencio, incluso esa versión relax de “Deshacer el mundo” lo único que certifica es que la gente está pidiendo a gritos una vuelta de la mítica banda zaragozana…

    Respecto a su carrera en solitario, tiene buenos temas como ese Bujías para el dolor, El extranjero o esa versión de Jeannette, “Frente a frente”, pero en general aburre un poco su repertorio, demasiado ralentizado y muy poco rock & roll… Enrique, queremos hard rock como el de Avalancha, a ser posible, en el quinto disco de Héroes que nos debéis desde hace años!!!

  • Abel dice:

    No se quien es mal pelma y cansino , Juandie o los que lo critican … En fin

  • jacobo dice:

    grandee bumbury

  • juandiesmidios dice:

    abel,eres nuevo?un saludo

  • Jesús dice:

    Ja,ja,ja… evidentemente es nuevo, ja,ja…

    A mi me gusta mucho Enrique Bunbury, es un gran artista.

    ¡Un saludo a todos!.

  • Juandie dice:

    Quizás los que me cansosean a mí PRINGAO (abel resino y ajo)!!!

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