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AVALANCH: SABROSO PERO SIN PICANTE

29 abril, 2010 4:32 pm Publicado por  – 4 Comentarios

Sala Heineken, Madrid, 24 de abril de 2010

Volvió a Madrid el grupo asturiano con un nuevo álbum en su haber, ‘El Ladrón de Sueños’, que el mismo día del concierto pusieron a la venta de forma exclusiva y del que firmaron ejemplares en la misma sala a todo el mundo durante la hora antes del concierto, con la premura que eso conlleva. Fue un buen porcentaje de los ahí presentes a los que se les veía disco en mano disfrutando del show posterior, que, tras una grandilocuente intro orquestal, echó a andar con “Dónde Estoy”, del nuevo trabajo con cuya salida parece que se les ha echado el tiempo bastante encima y han comenzado su gira de presentación sin que esté en las tiendas, aunque son cuatro incluida esta, las canciones de adelanto que se han tomado la consideración de colgar en su página web.

Aunque la entrada no fue mala, los huecos ostensibles entre el público nos permitieron contemplar cómodos el concierto, que después del pertinente saludo de Ramón a su audiencia prosiguió condicionado por un sonido embarullado y un tanto nefasto para la calidad aceptable a la que nos tiene acostumbrados la sala Heineken con una vitoreada “El Ángel de la Muerte” y “Aún Respiro”, una gran baza para el directo de feeling incalculable. La expresiva “Papel Roto” es de esas que llenan tanto en estudio como en directo e hizo botar a las primeras filas de un público que por lo general no se mostró demasiado agitado. Trató de que se hiciera notar Ramón Lage antes de dar paso a la que catalogó como un clásico y de hecho parece haber empezado a serlo, “La Cara Oculta de la Luna”, cuyos contrapiés rítmicos funcionan sensacionalmente en vivo, más aún si van acompañados de una buena interpretación a nivel musical liderada por el talento de Alberto Rionda, un deleite siempre a las seis cuerdas, con una chapa de la bandera de Asturias en la correa y un volumen que bien podría haber sido superior, y es que las condiciones técnicas seguían sin remar hacia su orilla. Parece además que alguien se empeñó en complicar la toma de fotografías, porque el excesivo humo bañó el escenario durante toda la actuación. Pocos conciertos recuerdo con tanto humo.

De todas formas, es mi obligación confesar y compartir que les he visto en noches mucho mejores a los asturianos y que, pese a su solidez y profesionalidad más que contrastada, aquella les faltó sal y pimienta y no consiguieron saltar sobre su listón. Por alguna razón la química con el público no fue la de otras veces, pese a que Ramón, que mantuvo impoluta su voz, y el dinámico y entregado Dany León, a la otra guitarra, no cesaron en su empeño por levantar el ánimo a la gente. El show fue entrando en una dinámica descafeinada de la que parecía difícil salir, y quizá el lógico cambio de set list que han introducido con el arranque de un nuevo tour fue en parte motivante de ello, con la inclusión de más canciones de ‘Los Poetas Han Muerto’, el primer álbum tras el drástico cambio de formación que marcó su desarrollo como banda en el cual han demostrado fehacientemente con álbumes sucesivos que pueden poner su nombre muy alto. De ciegos es decir que el cambio sónico de Avalanch no ha sido acusado a partir de entonces, una reinvención que se palpa en los conciertos y evoluciona a su vez conforme van saliendo a la luz nuevos compactos. Buena prueba de ello es el sonido del último ‘El Ladrón de Sueños’.

Continuando con la actuación, el teclado puso las primeras notas de otra nueva, “Nunca es Tarde”, en la que Ramón exprimió bien su voz y Dany demostró que no es ni mucho menos manco. Teclado cristalino y plácidos punteos de Rionda antes de la sublime “Otra Vida”, particularmente aplaudida, que fue seguida por “Ecos de Vida”, que finalizó con un solo de Dany mientras el resto de la banda lo observaba comentando desenfadadamente algo sobre sus movimientos… ¿De qué hablarían?

No fue hasta la desempolvada “Delirios de Grandeza”, del glorioso disco ‘El Ángel Caído’ que el asunto tomó más velocidad y aparcó por un momento los ritmos más pausados para desatar el power metal trepidante. Y no serán pocos los que tal vez con razón me digan que ya va siendo hora de que la figura de Víctor García deje de planear sobre las referencias a los Avalanch de hoy, pero a pesar de la destreza y la competencia vocal de Lage, a mí se me sigue cayendo el alma a los pies cuando este tipo de temas varían tanto respecto a su tonalidad original. Hay quien destaca que la calidez de su voz se amolda bien a la canción, quizá sea cierto, pero la composición queda desmejorada respecto a su original con esta rebaja tonal, y una canción deslumbrante pierde el brillo y se vuelve opaca, demasiado distinta… No me entusiasmó la versión. Cabe recordar que en la pasada gira Lage se atrevió con “Torquemada” en su tonalidad originalidad, desenvolviéndose con cierta soltura y sacándole mucho más jugo, mejor partido cara al público que si hubiera hecho lo mismo que en esta. Es mi humilde opinión.

Volvieron de nuevo la vista a ‘Los Poetas Han Muerto’ con “Niño” y “Del Cielo a la Tierra”, y aunque entre ellos se percibía un ambiente ideal y un buen rollo perfecto para una banda, juntándose unos con otros incesantemente, de tablado para abajo la sensación seguía siendo poco más que aceptable. Ramón consiguió levantar aquello momentáneamente enzarzándose en una discursión con el respetable. Así, el cantante anunció que se iban ya y el público contestó que no, a lo que los sís y los noes a voces de público y vocalista se alternaron durante un rato hasta que de los cielos surgió “Xaná”, que a pesar de no conservar la tonalidad original tampoco, es tan rematadamente genial que encandila hasta a los camareros de la Heineken, que muy heavies no deben de ser. La sentida “Lucero” precedió a su retirada con un escueto “hasta siempre, Madrid”, con lo que quedó claro que volverían, aún les quedaban cartuchos.

El técnico de luces tuvo su momento de protagonismo sincronizándolas con las palmas de la gente antes de que el siempre concentrado Alberto Rionda hiciese aparición punteando calmadamente sobre un colchón de teclado para esbozar luego la melodía de “Santa Bárbara”. La gente permanecía callada con inusual solemnidad mientras el teclado daba pie a “Vientos del Sur”, un medio tiempo del fabuloso ‘Llanto de un Héroe’ que se le dio muy bien a Ramón, quien se mueve como pocos en tesituras graves.

Retornaron a su nueva obra con “Mil Motivos” y “El Ladrón de Sueños” antes de la diáfana “Alas de Cristal” y la sobresaliente “Pies de Barro”, en la que Ramón se salió con la que hicieron cumbre aquella noche. Algún tema más del ‘Muerte y Vida’ no hubiera sobrado en absoluto, pues se dejaron en el tintero “Caminar Sobre el Agua”, “¿Quién Soy?”, “La Prisión de Marfil”, “Sombra y Ceniza”… Parecían resistirse a descender de esa cumbre en el tramo final del concierto, el que más entusiasmó, con canciones de la talla de la abrasiva “Semilla de Rencor”, que nos golpeó con toda su contundencia al igual que la imprescindible “Lágrimas Negras”, con la que llevan tiempo poniendo punto y final a sus galas con muchísimo acierto. El magnífico estribillo que siempre acaban haciéndonos cantar sin más base que la de la batería y el poderío de guitarras bien vale el apelativo de buque insignia del grupo. Con oés de un público que al que al final si arrancaron emoción y al que saludaron desde la escena concluyó una gala mejorable Avalanch que no pasará a la memoria como una de sus mejores presentaciones en directo, lo cual no quiere decir que con su buen hacer rebasaran sin duda la calificación de aprobado.

Texto y fotos: JASON CENADOR

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Esta entrada fue escrita por

4 comentarios

  • noblesavage dice:

    menuda labia tiene el q escribe, me recordo al gran matias prats padre jajaj

  • Siriox dice:

    deja atras la sombra de victor garcia!

  • Anónimo dice:

    y a mexico cuando se dejaran caer?

  • Naves dice:

    ¿Buen sonido la sala Heineken? Será en los sueños de quien firma el comentario del concierto, porque vamos. Es una de las salas mas desastrosas que yo conozca en éste aspecto con diferencia, ahí ahí con el inefable y desesperante Albéniz asturiano. ¿Ha estado usted por casualidad en la sala Rockstar de Barakaldo?

    Eso si es una sala con un sonido PROFESIONAL y no la basura de equipo que tiene la sala madrileña, por dios.

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