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Ian Astbury (The Cult): 10 pasos para alcanzar el nirvana

12 mayo, 2017 1:57 pm Publicado por  Deja tus comentarios

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Zakk Wylde dijo en una entrevista que Axl Rose era el último de los grandes cantantes y trazaba una línea sucesoria que se remontaba hasta Elvis o Robert Plant, sin olvidarse de Ozzy o Freddie Mercury, entre otros. En este panteón particular debería reservarse un lugar especial para el inefable vocalista de The Cult, un obsesionado por la cultura indígena que recogió el testigo mesiánico de Jim Morrison y demostró que a veces subirse a un escenario puede convertirse en todo un medio hacia la trascendencia. Con motivo de su 55º cumpleaños (14 de mayo de 2017), Alfredo Villaescusa recupera los temas fundamentales de uno de los principales visionarios del rock.

Siempre hay momentos claves en la vida de cualquier persona. Cualquiera que haya visto la magistral película de Oliver Stone sobre la vida de The Doors recordará aquella imagen de un joven Jim Morrison impactado observando por la ventanilla de un coche un accidente con indios nativos americanos como protagonistas. La revelación que sufrió un adolescente Ian Astbury mientras vivía en Glasgow también estuvo relacionada con el carismático Rey Lagarto, en concreto con la vez que escuchó “The End” en la obra maestra de Coppola ‘Apocalypse Now’. Aquello debió trastocar tanto sus ideas y concepción del mundo que lo definió como “una experiencia religiosa”.

Pese a que la personalidad de Astbury sea proclive al misticismo, nunca se acercó a eso que se llama nostalgia, sino que abogó por vivir el presente, el famoso carpe diem. No sorprende por tanto que se enrolara en la escena punki de Liverpool de principios de los ochenta que pivotaba alrededor del Eric’s Club, mítico garito en el que hicieron sus pinitos The Clash, Sex Pistols o Joy Division. Una vía hacia la superación espiritual que comenzaba de la siguiente manera.


1. Southern Death Cult “Moya”

Y en el comienzo de los tiempos, antes de que Ian Astbury conociera a Billy Duffy, estaba Southern Death Cult, el vehículo perfecto para dar rienda suelta a la afición por los ancestros nativos. De hecho, el mismo nombre de la banda aludía a un complejo ceremonial situado en el entorno del río Mississippi con características culturales semejantes. Por si no estuviera del todo claro tal declaración de principios, Astbury por aquel entonces solía llevar peinado mohicano y tampoco faltaban las pinturas de guerra de piel roja.

El primer concierto de este combo tuvo lugar en el Queen’s Hall de Bradford y su bautismo discográfico se produjo con un siete pulgadas compuesto por “Moya/Fatman” editado a través de una subsidiaria de Beggars Banquet Records. Tiraron millas a punta pala para promocionar este lanzamiento e incluso abrieron para las luminarias del movimiento gótico Bauhaus o el grupo de post punk de culto Theatre of Hate, donde casualmente tocaba Billy Duffy. Explosionaron tras un show en Manchester en 1983, al tiempo que Astbury y Duffy hacían las migas suficientes para formar otro proyecto con el nombre de Death Cult antes de transformarse definitivamente en The Cult. Pero eso ya es otra historia…

2. The Cult “Spiritwalker”

Sin despegarnos de los orígenes tribales, este tema que sirvió de avanzadilla para su debut ‘Dreamtime’ se compuso cuando la banda todavía era conocida como Death Cult. Nunca la grabaron en estudio, pese a que era una de las fijas en su repertorio en directo. En realidad su composición se remonta bastante más allá en el pasado, en concreto hasta los días de Southern Death Cult, si bien todavía no poseía título, aunque posteriormente algunos se referirían a ella como “The War Song”. Aparentemente, Astbury incorporó la letra de esta última en “Spiritwalker” y no se hace mención alguna a la participación de otros compis de Ian, por lo que se desconoce si contribuyeron o no a la elaboración de la versión original. Olvidada por gran parte de sus fans hard rockeros, es todo un pilar del rock gótico, con un sonido peculiar de guitarra que ha inspirado a gente como Terminal Gods o Romance.

3. The Cult“She Sells Sanctuary”

La transición de los tugurios a los grandes estadios fue traumática en cierto modo, por lo menos a nivel personal, con dificultades para aceptar el recién adquirido estatus de estrellas del rock. El batera fiestero Nigel Preston lo sufrió en carne viva con sus problemas con las drogas que le llevaron a destrozar una furgoneta durante una gira alemana o a acabar con sus huesos en la cárcel pocas horas antes de un concierto. Los demás se lo tomaron de otra manera, Ian Astbury, por su parte, profundizó en la psicodelia y el misticismo y refinó incluso su forma de vestir, con fuertes críticas por parte de los medios que se resistían a enterrar y cerrar bajo llave al punk rock.

“She Sells Sanctuary” fue todo un fenómeno que se encaramó a los primeros puestos de las listas de éxitos con su riff de leve querencia oriental y su sonido genuinamente rockero que ya no tenía demasiado que ver con el post punk de los inicios. El éxito fue tal que grabaron diferentes versiones de la canción, en una de ellas hasta participó el productor de Nirvana Butch Vig, cuyo resultado puede escucharse en los créditos iniciales de la película ‘Un intruso en Harvard’. Esa no ha sido empero la única aportación a la cultura popular, pues también aparece al principio de ‘Buffy Cazavampiros’ y Manic Street Preachers también la solían utilizar en directo para introducir su single tempranero “Motown Junk”.

4. The Cult “Rain”

Otro ejemplo de ese peculiar limbo entre el rock gótico y el hard rock representa “Rain”, que se convirtió en uno de los temas más populares de The Cult que no ha sido dejado de lado prácticamente en casi ningún concierto desde que se lanzara en 1985. A pesar de ser una de las favoritas indiscutibles del respetable, el propio Ian Astbury en una actuación en Wembley en 1989 dijo lo siguiente: “¿Os gusta? Pues personalmente a mí no”. Y se quedó tan ancho el tipo. En fin, lo encuadraríamos en otra de sus idas de olla como cuando la última vez que tocó en el festival Azkena de Vitoria le dio por señalar a los que orinaban en una esquina al lado del escenario al grito de “¡Señor Piso!”. Muchos temimos por su salud mental.

5. The Cult “Wild Flower”

Despegados ya de la oscuridad de la mano de Rick Rubin, inauguraron su bautismo en el hard rock con galones con este pepinazo que incita a subirse a una mesa y agitar la cabellera como si no hubiera un mañana. Para conseguir ese sonido inapelable tuvieron que cambiar por completo su manera de trabajar, Billy Duffy abandonó la zona de confort de sus pedales de efectos mientras que Astbury tuvo que disminuir la carga mística de precedentes lanzamientos. Con el espíritu de Hendrix sobrevolando por los famosos Electric Ladyland Studios, no les costó demasiado inspirarse en Led Zeppelin, Free y demás figuras básicas de los setenta para acometer un retorno a las esencias, al rock de sudar y certificar así su inmersión en la cultura americana que poco tenía que ver con los remilgos británicos. Una flor desbocada.

6. The Cult “Edie (Ciao Baby)”

Siguiendo la progresion meteórica y amoldados ya por completo al rock de estadios y altos vuelos, los británicos facturaron una de las piezas más redondas de su trayectoria en su icónico álbum ‘Sonic Temple’, cuya famosa portada con Billy Duffy a punto de asestar un riff contundente ya presagiaba himnos de auténtico voltaje en su interior. Bajo la batuta del coloso Bob Rock (Metallica, Aerosmith, Bon Jovi) el resultado no podría ser endeble, por lo que profundizaron en la senda del ‘Electric’, aunque añadieron cierto matiz épico en las composiciones.

Precisamente a las sesiones de su anterior disco pertenece este soberbio medio tiempo inspirado en Edie Sedgwick, uno de los fetiches cinematográficos de Andy Warhol. Por aquel entonces, Astbury alternaba con varios amigos vinculados a la industria de la moda y uno de ellos le descubrió la película ‘Ciao Manhattan!’, de hecho, la portada del single pertenece al vanguardista film de David Weisman. Una pura delicia para alcanzar el éxtasis.

7. The Cult “Fire Woman”

Pocos cortes existen que provoquen entusiasmo tanto en garitos góticos como metaleros. Ese inédito punto de consenso fue su primer adelanto de ‘Sonic Temple’, una bomba de relojería que en realidad habla de una hembra de carne y hueso, en concreto, Renee Beach, novia de Astbury en la época, que era conocida como “Peta Win” o “mujer de fuego”. Una de esas legendarias féminas de rompe y rasga de las que por donde pasan no vuelve a crecer la hierba.

Como curiosidad, mencionar que este temazo ha sido utilizado en los créditos finales de cada retransmisión australiana de la Formula Uno desde 2007. Y también ha aparecido en la tan en boga serie Doctor Who, así como en el testamento cinematográfico de la cultura grunge ‘Singles’ de Cameron Crowe. Nunca habrá extintores suficientes para sofocar semejante fuego.

8. The Cult “Sweet Soul Sister”

Y sin despegarnos de su laureado superventas, encontramos otro de esos cortes para levantarse del asiento, con riffs mastodónticos, otra interpretación de Astbury que ya le debería ganar el cielo de por vida e intervalos grandilocuentes que valen su peso en oro. Pese a que muchas de las letras de los británicos estén abiertas a múltiples significados, el vocalista reveló en una entrevista que la escribió pensando en la americanización de la cultura europea y en el influjo de la primera potencia mundial en el resto del mundo. Pero como suele ser habitual en Ian, bastó que en 2010 abriera la boca durante un concierto en Holanda para descolocar al personal diciendo que estaba dedicada a Angela Davis, “una mujer increíble, Pantera Negra, activista, feminista y pensadora radical”.

9. The Cult “Wild Hearted Son”

Lo cierto es que a medida que pasaban los años, Billy Duffy y compañía fueron perdiendo fuelle en materia compositiva, si bien todavía retuvieron cierto talento en ‘Ceremony’, un trabajo incomprendido totalmente tanto por la crítica como los fans, de hecho, hasta el propio Astbury se sumó a los ataques al afirmar que era un disco “lleno de basura”. Vale que la producción de Ritchie Zito no resultara del todo acertada para los esquemas compositivos de la banda, pero no deja de ser un digno heredero de ‘Electric’ o ‘Sonic Temple’, aunque no alcance la perfección de estos dos últimos. A modo de reivindicación, rescatamos una de sus piezas más destacadas en las que prevalece la ya característica fascinación por los indígenas norteamericanos.

10. Holy Barbarians “She”

Y por último, vamos a ponernos exquisitos con este olvidado proyecto que Ian montó al abandonar fugazmente The Cult y juntarse con el guitarrista Patrick Sugg y los hermanos Matt y Scott Garrett. Con un nombre que aludía a la novela de 1959 de Lawrence Lipton, el único álbum de Holy Barbarians se grabó en Liverpool, lugar muy vinculado a los inicios de la carrera de Astbury, y como no podría ser de otra manera, reincidió en ese rock psicodélico, chamánico y envolvente marca de la casa no exento de pegada. Nos acordamos en esta ocasión de un corte adecuado para adentrarse en fumaderos de opio, pasearse por el Barrio Rojo de Ámsterdam o apoyarse en la barra borracho a altas de la madrugada canturreando “She’s my kind of girl…”.

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