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30º aniversario del ‘1987’ de Whitesnake: La obra cumbre del hair metal

7 abril, 2017 11:38 am Publicado por  3 Comentarios

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Yorgos Goumas indaga en la tortuosa historia que llevó al nacimiento de uno de los discos metaleros más vendidos de los ’80 y que salvó la carrera de David Coverdale gracias a un bien planeado lavado de imagen y de música. Luchas de egos, enfermedades, enamoramientos, traiciones… Todos los ingredientes de una buena telenovela están aquí. Aunque en su web oficial figura que ‘1987’ salió a la venta el 23 de marzo de 1987, muchas otras fuentes señalan al 7 de abril, motivo por el que hoy os traemos este interesante reportaje.


Prolegómenos – El largo y tortuoso camino para conquistar Norteamérica

La verdadera historia del disco empezó mucho antes, concretamente en 1983, cuando en el mundo de Coverdale entró un personaje que resultaría ser clave a la hora de transformar al grupo de una banda de éxito marginal a una de ventas estratosféricas: John Kalodner, responsable de A&R (Artist & Repertoire) de Geffen Records, sello con el cual Whitesnake ya habían grabado el disco ‘Saints & Sinners’ en 1982. Kalodner, quien es toda una leyenda en el mundo de la industria por haber trabajado con Chicago, Santana, Journey, Foreigner o Asia entre muchos otros, enseguida vio el potencial de la banda en el mercado americano, salvo por un pequeño detalle: la propia banda.

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Steven Tyler, John Kalodner y David Coverdale

 “Le dije a David que, aunque me gustaban los otros en el grupo, no eran tan buenos como él. Entrábamos en la era de Bon Jovi y todas esas superestrellas, y creía firmemente que tanto la voz como las canciones de David eran superiores” cuenta Kalodner.

El ejecutivo pensaba que el mercado norteamericano estaba preparado para unos nuevos Led Zeppelin con un frontman sexy y un hacha de las seis cuerdas. La mirada inquisitiva de Kalodner cayó sobre todo a los dos guitarristas de entonces, Micky Moody, quien había estado con David desde los inicios de la banda, y Mel Galley. El propio Moody se lo veía venir cuando, por ejemplo, observaba cómo Kalodner asistía a los conciertos de la banda y empezaba a tomar notas mientras miraba a los dos guitarras con una cara de reprobación, sobre todo por su imagen descuidada a lo hippies setenteros: “Veía a gente viniendo desde EE.UU. hablando con David a puerta cerrada y sabía que ya no iba a formar parte de esto”.

David aprovechó el hecho de que Galley había sufrido un accidente en la mano que le impedía a tocar la guitarra (al menos que usara un aparato denominado “la garra”), para presentar a la banda, a instancia de Kalodner, a un joven guitarrista inglés llamado John Sykes, quien tenía tanto el talento, tal como había quedado demostrado en su militancia en Tygers of Pang Tang y Thin Lizzy, como la imagen apropiada para el mercado yanqui. ‘Slide It In’ (1984) fue la primera incursión seria al mercado norteamericano, ya que se editó allí una versión con mezclas diferentes (y algunos overdubs por parte de Sykes como manera de presentación oficial como nuevo miembro) que las de la edición europea, otra ocurrencia de Kalodner. De hecho, fue el disco más vendido de la banda hasta entonces.

david coverdale sykes

David Coverdale y John Sykes

Con el cambio de management (firmó con el legendario Howard Kaufman de Frontline Management, quien representaba desde Michael Jakson y Chicago hasta Aerosmith y Fleetwood Mac), el terreno estaba abonado para la conquista final. Ahora solo quedaba pulir tanto el enfoque musical como la imagen. Con respecto al primero, Coverdale comentó: “Por entonces, todavía no había abrazado el concepto del guitar hero… Una noche Kalodner me cogió por banda y me dijo: ‘David, no hay nadie que haga lo que haces. Pero para alcanzar tu pleno potencial, necesitas a un guitarrista que complemente tu poderío’. Mencionó a Jagger/Richards, Page/Plant y Daltrey/Townshend y me pareció una buena idea. Lo que pasa es que hasta entonces, me había mi subconsciente lo había negado por mi experiencia negativa con Blackmore en Deep Purple… Estaré eternamente agradecido a Kalodner por haber traido a (John) Sykes en la banda…”.

La idea era ocultar los elementos blues/rock bajo una capa sonora de quitarras y baterías más cercanas al glam metal imperante de la época y con una producción pulida. El bajista Neil Murray, quien había estado con Whitesnake desde 1978, comenta no sin cierta sorna: “A Bernie Mardsen y a mí nos gustaba el rock americano y lo escuchábamos en la carretera durante las giras. Cuando lo hacíamos, David nos miraba con cara simulada de asco y nos pedía que apagáramos esa mierda. Unos años después, estaba haciendo lo mismo [con ‘1987’]”.

Con respecto a la imagen, Coverdale cuenta una anécdota indicadora: “Cuando mostré a mi madre las fotos de John me dijo: ‘David, ¿estás loco? Ahora no podrás ligar con ninguna chica porque él se las llevará todas’” Sin embargo, él lo tenía claro: “Estaba compitiendo con Bon Jovi y tenía que tener esta imagen”

Creación

Jon Lord volvió con los reunificados Deep Purple en 1984 y, a comienzos de 1985, el batería Cozy Powell se marchó debido a diferencias personales con David y a su antipatía hacia el nuevo guitarrista John Sykes. ¿El resultado? Coverdale, Sykes y Murray como únicos miembros de Whitesnake. A finales de la primavera de 1985, Coverdale y Sykes establecieron su base de operaciones en un caserío en Le Rayol, al sur de Francia, para empezar a componer nuevos temas: “David casi admiraba esa chulería y confianza en sí mismo que emanaba John”, rememora Murray, quien también participó en aquellas sesiones. “Sin embargo, no quería que la cosa llegara al punto donde se discutiría su propio liderazgo, que es lo que finalmente llegó a pasar”, apunta.

Una vez terminado el proceso de composición se fueron a Los Angeles, donde llegaron a probar unos 65 baterías hasta que optaron por Aynsley Dunbar (Frank Zappa, David Bowie, Lou Reed). De ahí, se fueron a Vancouver a grabar. La intención inicial de Coverdale era trabajar con Martin Birtch (Rainbow, Iron Maiden), su productor de toda la vida, pero las cosas no funcionaron a nivel personal; tampoco con Ron Nevison (Kiss, Ozzy, UFO). A instancias de Kalodner y de Sykes, contrataron finalmente a Mike Stone (Queen, Kiss, Asia, Journey).

Empezaron a grabar entre octubre y noviembre de 1985 y allí empezaron a surgir los verdaderos problemas. Para empezar, según Keith Olsen (Ozzy, Scorpions), Sykes quiso tener al manipulable Stone como productor porque así le tendría bajo su control en las primeras grabaciones: el resultado final fueron 30 pistas de guitarras por cada tema con todo tipo de efectos, algo que hacía imposible cantar a David (Keith acabaría por sustituir a Stone).

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David Coverdale grabando en Vancouver (1985)

Las sesiones empezaban a acumular un coste considerable. Mike Stone, quien estaba bajo un estrés considerable por culpa del carácter de Sykes y la falta de conexión con Coverdale, recayó a su alcoholismo, algo que finalmente le llevó a la muerte en 2002… y lo peor estaba por llegar: “El primer tema que grabamos fue “Is This Love” y, aunque no es un tema difícil de cantar, lo acabé empapado en sudor y casi exhausto”, cuenta Coverdale.

Al cantante le diagnosticaron una sinusitis muy grave (Coverdale siempre ha defendido que su problema nasal no tuvo nada que ver con ciertos polvos blancos), pero solo tomaron dos medidas: le prescribieron antibióticos y se fueron a grabar a las Islas Bahamas en febrero de 1986 para cambiar de clima y aliviar los síntomas, algo que no solamente no ocurrió, sino que empeoró la situación. La única solución era intervenir el tabique nasal, pero la infección había progresado tanto que el bueno de David podría no volver a cantar jamás (la operación tenía un 50% de posibilidades de éxito).

La incentidubre era tal que el propio Coverdale dijo a sus músicos que si empezaban a buscarse la vida en otra parte lo entendería. Afortunadamente, la operación salió perfecta aunque, durante aquel periodo, Sykes (aparentemente) aprovechó la ausencia de Coverdale para tomar las riendas por su cuenta y convertirse en el líder de facto de la banda. Coverdale: “Debería haber sospechado algo cuando no vi ningún signo de apoyo por parte de Sykes durante mi convalecencia”. Por otra parte, el rumor de que Coverdale deseaba tener a Steve Vai como segundo guitarrista tampoco ayudó a su ya deteriorada relación. Syles incluso llegó a pensar que Whitesnake debería seguir adelante con otro frontman y encontró a un aliado inesperado en este aspecto: Mike Stone, lo cual produjo la comprensible ira de Coverdale. A consecuencia, Kalodner despidió a Stone y contrató a Olsen para limpiar tanta pista de guitarra (que, siempre según Olsen, en su mayoría sonaban “desafinadas”), regrabar el bajo y quitar todos los efectos de guitarra innecesarios.

Habían pasado unos siete meses desde el inicio de las grabaciones y los costes se amontonaban por lo que, una vez Coverdale se recuperó plenamente, volvió a entrar en el estudio, en Los Ángeles esta vez. Todo rodó sobre ruedas ya que, según cuenta, “Still of the Night”, el primer tema que fue grabado, está compuesto por una mezcla de las dos primeras tomas. A nivel musical, por fin parecía que había progreso… pero a nivel humano la cosa seguía complicada.

Coverdale despidió tanto a Murray como a Dunbar y, cuando Sykes se enteró de esto sabía que él sería el siguiente. Desde Londres voló hasta L.A. y quiso enfrentarse a Coverdale cara a cara, ya que no respondía a sus llamadas. Según el propio Sykes, entró en el estudio donde se hacían las mezclas y tuvo una discusión fuerte con Coverdale. El vocalista se marchó y se metió en su coche con Sykes detrás de él. Coverdale encogió sus brazos como diciéndole con sorna que todo aquel quilombo era por culpa de Sykes, se marchó… y no volvieron a verse.

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Los protagonistas del tour 1987 de Whitesnake: Vivian Campbell, Tommy Aldridge, Adrian Vandenberg, David Coverdale y Rudy Sarzo

Una vez más, al más puro estilo “Here I Go Again”, Coverdale estaba sin músicos. La búsqueda para la nueva formación empezó con el reclutamiento de dos músicos provenientes de la banda de Ozzy Osbourne: el bajista Rudy Sarzo y el batería Tommy Aldridge. Ambos, curiosamente, habían rechazado anteriormente a tocar con Whitesnake ya que, según Sarzo, no les había gustado el ambiente de tira y afloja entre Sykes y Coverdale. El guitarrista norirlandés Vivian Campbell también subió a bordo aunque, según sus propias palabras, nunca percibió a Whitesnake como parte de su carrera, ya que nunca compuso temas con ellos (sólo llegó a grabar un solo para el tema “Gimme All Your Love Tonight”). A la vez, mantendría una tensa relación con el otro guitarrista fichado, el holandés Adrian Vandenberg (otro que inicialmente había rechazado varias ofertas anteriores de Coverdale, ya que quería concentrar en su propia banda, Vandenberg), quien llegó justo a tiempo para grabar “Here I Go Again” antes de dejarle claro a Coverdale que quería ser el único guitarrista en la banda. El hecho de que su mujer de entonces no se llevaba bien con la entonces mujer de Coverdale, Tawny Kitaen, tampoco ayudó. Después de la gira mundial del disco, se marchó a Def Leppard.

Los temas

El disco abre con una versión metalizada del tema “Crying In the Rain”, que ya había aparecido en el disco ‘Saints & Sinners’. Kalodner ya había querido rehacer el tema en ‘Slide It In’ porque siempre le había parecido un corte cuyo potencial se había quedado mermado por la “pobre producción”, pero Coverdale siempre se mostró reacio. Sin embargo, Kalodner, que cada vez tenía más influencia sobre el vocalista, logró convencerle. Aunque Sykes también estaba en contra de rehacer temas viejos, ya que quería incluir más temas propios, por lo menos pudo llevarlo a su terreno metalero. Según Coverdale: “Sykes odia al blues”.

“Bad Boys” era toda una declaración de intenciones: la banda quería conquistar los pabellones y estadios yanquis a base de glam metal. “Still of the Night” es, posiblemente, la cumbre de la labor colaborativa de Coverdale y Sykes y uno de los temas insignia del heavy metal ochentero. Curiosamente, el origen del tema yace en un evento fortuito: “Cuando murió mi madre, estuve repasando las cosas que había tenido guardadas en la buhardilla de su casa y encontré unas viejas demos que había hecho con Ritchie Blackmore en su momento. La mayoría de ellas eran mierda, pero era gracioso ver las semillas desde donde salieron después muchos temas clásicos de los Purple. Sin embargo, me topé con una demo que sí que me pareció interesante. Se la pasé a Sykes y la cambiamos tanto que acabó sonando totalmente diferente, así que Ritchie no tiene que preocuparse. Sin embargo, hay que darle su crédito merecido por la inspiración”. Por otra parte, los alaridos vocales del tema hicieron que muchos equipararan a Coverdale con Robert Plant… pero no de manera favorable. El propio Plant llamó a Coverdale “David Cover-version”, algo que abrió una brecha de enemistad entre las dos leyendas del rock que todavía no se ha cerrado del todo: “Hay mucha comparación con Led Zeppelin (sobre todo con sus temas “Black Dog” y “Whole Lotta Love”) en esta canción, lo cual no me importa, ya que los Zeppelin eran y siguen siendo maravillosos. Sin embargo, las mayores influencias para este tema ha sido el tema “Jailhouse Rock” de Elvis Presley. La parte atmosférica fue inspirada por el tema de Jeff Beck Group “Rice Pudding”. He tocado este tema (“Still of the Night”) por todo el mundo y nadie tuvo se quejó… excepto Robert Plant”, contaba Coverdale. Unos años después, el cantante y Jimmy Page se embarcaron en un proyecto conjunto con varias actuaciones en Japón. Curiosamente, en el momento del aprendizaje del tema, el histórico guitarrista de Led Zeppelin admitió su complejidad.

La cara A del disco cierra con otro tema que Kalodner había decidido que era necesario regrabar: “Here I Go Again”, cuya versión original también estaba en ‘Saints & Sinners’. La nueva versión fue grabada por Sykes, Murray, Dunbar, Vandenberg tocando el solo y Don Airey, quien tocó los teclados en todo el disco. Sin embargo, Kalodner quería una versión aún más pulida, sin la intro y con más teclados. Fue entonces cuando acabaron grabando una tercera versión con músicos de sesión (por entonces Coverdale ya estaba sin su banda), la que salió como single en EE.UU. Cabe señalar que en los coros canta Richard Page, quien tuvo un cierto éxito en los 80 con su propia banda Mister Mister. Como anécdota graciosa, hay que añadir el hecho que la palabra “hobo” (trabajador migrante o vagabundo) en la frase “Like a hobo I was born to walk alone”, presente en la versión del ’82, fue sustituida por la palabra “drifter” (un bala perdida), para que no se confundiera con la palabra “homo (sexual)”.

La cara B se abría con otro tema pensado para competir directamente con Bon Jovi y demás bandas del hair metal de la época: “Gimme All Your Love Tonight”. ¿Cuantos niños habrán nacido gracias a la celebérrima y empalagosa a más no poder power ballad “Is This Love”? ¿Cuanta gente no acabó diciendo, igual que con las baladas de los Scorpions, “no me gusta el heavy pero este tema mola”? Poca cosa más se puede añadir sobre esta canción. Solamente cabe añadir que, probablemente, Tina Turner perdió la oportunidad de tener otro nº1, ya que originalmente Sykes y Coverdale habían compuesto el tema como encargo para ella por parte de EMI (En los 80, Turner también estaba metida en plena vorágine AOR). Afortunadamente para ellos, decidieron quedársela.

El resto de las canciones, “Children of the Night”, “Straight for the Heart” (con reminsicencias de otro tema viejo suyo, “Guilty of Love”) y “Don’t Turn Away”, eran otras muestras de que Whitesnake podía medirse de igual a igual con el resto de las bandas que caminaban pavoneándose por el Sunset Boulevard, el epicentro de la escena glam metalera ochentera.

Estos fueron los temas incluidos en la edición norteamericana del disco ya que, curiosamente, Kalodner decidió dejar fuera dos temas muy validos: la power ballad “Looking for Love” (en mi opinión, igual o mejor aún que “Is This Love”) y el pegadizo “You’re Gonna Break My Heart Again”. Eso sí: estuvieron en la edición europea.

Su legado

La gestación de ‘1987’ duró dos años y estuvo a punto de acabar con la carrera de Kalodner, quien admite haber empezado a visitar al psicólogo debido a los tantos problemas con los que se enfrentó (paralelamente ese estaba encargando tanto de resucitar a Cher, como de lidiar con las adicciones de los gemelos tóxicos Perry-Tyler, cuyas carreras también consiguió volver a elevar con el disco ‘Permament Vacation’), y con la del propio Coverdale: cuando el LP salió a la venta, le debía a su discográfica tres millones de dólares.

Según Kalodner, tanto él como Coverdale acabaron tan exhaustos de todo el proceso que, cuando llegó la hora de elegir un titulo para el disco, no tenían fuerzas para pensar más. Esa es la razón por la que se titula ‘Whitesnake’ en EE.UU., ‘1987’ en Europa y ‘Serpens Albus’ (la traducción en latín del nombre de la banda) en Japón. Afortunadamente para ellos, el disco alcanzaría cifras de ventas astronómicas: 8 millones de copias sólo en EE.UU. (con unas ventas totales estimadas a 22 millones de copias), sin contar con los singles que llegaron a los primeros puestos de las listas de éxitos.

portada-whitesnake-87La música supuso un lavado de cara para Coverdale (aunque muchos de los fans de toda la vida lo vieron como venderse a las modas imperantes) e incluso el diseño del disco, el primero sin la presencia de la serpiente en el logo diseñado por el canadiense Hugh Syme (Rush, Queensrÿche, Aerosmith), simbolizaba ese antes y después en la carrera de la banda: “Quería un amuleto celta o al estilo de las runas, que, aunque pareciera antiguo,  mantuviera su inmenso poder”, explica Coverdale. “Todos los símbolos presentes representan energías positivas: el sol, la luna, la fertilidad… Fijaos en las dos serpientes que están entrelazados. Definitivamente se van conociendo mejor entre ellos. Nada de vibraciones negativas ni tonterías de brujería negra”.

Tampoco podríamos obviar la relación que surgió entre David Coverdale y la actriz y modelo Tawny Kitaen. Muchos la acusaron en su momento de ser la Yoko Ono de Whitesnake ya que, aparentemente, tenía casi el mismo poder de palabra que Coverdale a la hora de elegir la imagen, el contenido de los vídeos promocionales, los teloneros e, incluso, los managers. Coverdale dice con su humor británico que ella sola fue responsable de mayor número de peinados femeninos que Jennifer Aniston (y los sueños húmedos de muchos rockeros en todo el planeta, añadiría yo). Había mantenido relaciones con Tommy Lee (Mötley Crüe), Robin Crosby (Ratt) y el socio de David Lee Roth, Pete Angelus, así que era bastante conocida en la escena rockera angelina y, de paso, daba más credibilidad si cabe a la transformación glamera de Coverdale.

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David Coverdale y Tawny Kitaen

Kitaen participó en los tres vídeos que rodaron a lo largo de dos semanas en L.A. para promocionar el disco: “Still of the Night”, “Here I Go Again” y “Is This Love” (dicho sea de paso, fue la primera vez que Vandenberg, Campbell, Aldridge y Sarzo tocaban juntos, aunque fuese el playback de otros músicos). Acabaron siendo emitidos de manera continua en la MTV y no solamente demuestran de manera gráfica lo que eran los excesos ochenteros (uso de laca Aquanet a tutiplen, chaquetas remangadas de Armani, imprudencias al volante y malabarismos sugerentes sobre el Jaguar JX6 blanco de Coverdale), sino que transformaron la pareja de la moda en los objetivos favoritos de las lentes de los paparazzis, algo que el propio Coverdale afirma que detestaba de manera profunda, ya que dice ser una persona muy celosa de su vida privada. Pero bueno, todo sueño tiene su precio… y eso era lo que le tocó a pagar. Eso y el pelo: “Lo único de que me arrepiento-y yo soy la Edith Piaf del rock je ne regrette rien- es el pelo”.  La mujer del director de los tres vídeos le volvió rubio la noche antes de empezar a rodar: “Por lo menos la música nunca perdió su sustancia”, afirma Coverdale.

John Sykes, por su parte, vio su ira por haber sido despedido menguada cuando los cheques de los royalties empezaron a llegar, pero no consiguió volver a hacer algo de referencia, excepto quizás con el homónimo debut de su siguiente banda, Blue Murder (1989). Varias personas que fueron testigos directos de su labor conjunta con Coverdale afirman que si no se hubiese mostrado tan impaciente a la hora de hacerse famoso como Coverdale, y si no hubiese tan imprudente a la hora de cuestionar su liderazgo en su propia banda, seguramente su colaboración hubiese continuado y habrían existido más trabajos tan mágicos como ‘1987’.

Curiosamente, Kalodner, considerado como un gurú dentro de la industria discográfica, nunca vio ni un céntimo como su labor de productor ejecutivo tanto de este disco, como de otros que vendieron millones de copias, como los ‘Pump’ y ‘Get a Grip’ de Aerosmith o el ‘Face Value’ de Phil Collins, entre muchos otros: “Sólo recibía mi salario pero nunca vi algo en concepto de royalties por haber orquestado todo de estos discos entre bambalinas… Fue la cosa más estúpida que hice jamás, pero el dinero no fue la razón principal porque me metí en este negocio”.

Sea como fuere, la banda se catapultó a la fama mediática llenando pabellones y estadios (con una formación totalmente diferente a la que grabó el disco) alrededor del mundo durante los doce meses siguientes en la gira denominada “Snake, Rattle and Roll” (haciendo un juego de palabras con el tema de blues “Shake, Rattle and Roll”, conocido por la versión de Bill Hayley & His Comets). Coverdale por fin vivía su propia versión de su sueño americano que culminaría con su boda con Kitaen en 1989 (se separarían en 1991).

Fue uno de los últimos gritos del glam rock/metal (sólo los posteriores ‘New Jersey’ de Bon Jovi, ‘Dr. Feelgood’ de Mötley Crüe, ‘Pump’ de Aerosmith y los dos ‘Use Your Illusion’ de los GN’R conseguirían un semejante impacto comercial), antes de ser devorado por el grunge. Coverdale no pudo repetir el éxito ni a nivel de ventas ni a nivel de critica con el siguiente disco ‘Slip of the Tongue’ (1989). Quizá, si no hubiese persistido tanto en la imagen glamera (nunca mostró tener olfato para los cambios estilísticos y musicales imperantes en cada momento) y si hubiese “agriado” un poco a su propuesta, al estilo de unos macarras Guns N’ Roses, por ejemplo, hubiera podido aprovechar el tirón un rato más, pero esto ya es hacer suposiciones.

Lo que sí está claro es que durante un periodo estuvo en la cresta de la ola (como dicen en mi pueblo, que le quiten lo bailado) como recompensa por su trabajo duro. El legado de este disco es imborrable, y eso no se lo puede quitar nadie.

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