OPETH: EN LAS PUERTAS DEL ALBOR

24 octubre, 2011 9:19 am Publicado por  Deja tus comentarios

Los suecos Opeth regresan con ‘Heritage’, un álbum que los consagra como nuevo grandes del progresivo y les aleja definitivamente de la escena extrema. A Mikael Akerfeldt parece no importarle.

POR: ÑAKO MARTÍNEZ (http://twitter.com/#!/nakomartinez)

No hay duda de que Opeth y su principal alma, Mikael Akerfeldt, nunca han estado atados a estilos. Comenzaron en el metal extremo y disco tras disco han ido diluyendo sus gritos guturales para convertirse en una banda que gira con Dream Theater y rinde tributo a Jethro Tull. Su nuevo disco ‘Heritage’, publicado el pasado 16 de septiembre por Roadrunner, es sosegado, calmado, sin apenas un bullicio alegórico del averno, con voces limpias, guitarras cristalinas y atmósferas evocadoras: “Soy consciente de que muchos de nuestros fans antiguos no lo disfrutarán, pero creo que les perdimos hace ya tiempo. No es nuevo este sonido en la banda, es parte de nuestra evolución”, sostiene un Mikael poco preocupado de convencer a los lectores durante esta entrevista.

Y es que ahora están cómodos, más después de la salida del teclista Per Wiberg, que aparece representado en la portada 'Heritage', nuevamente creación de Travis Smith, con la cabeza colgando de un árbol: “Es una manera de expresar que estuvo en el disco, pero ya no está en la banda”. Miembro fijo desde 2005, Per llegó a crear un ambiente hostil en el local de ensayo: “Era una situación insostenible en la que no había comunicación. No sabía si ya no quería estar en la banda o qué le pasada, y estaba empezando a crear un mal ambiente en el local de ensayo. No pude hacer otra cosa que despedirle”. Su sustituto ha sido el teclista de Malmsteen, Joakin Svalberg.

Opeth no es ni mucho menos la primera banda que se pasa del extremo a otros derroteros más tranquilos. Así lo hicieron también sus compatriotas Katatonia, con los que estarán de gira por Usa, reservando el espacio de teloneros en Europa a otros compatriotas, Pain Of Salvation, otra banda muy progresiva: “Es una coincidencia que nos acompañen bandas suecas. No buscábamos necesariamente grupos suecos, sino grupos que nos gustaran. Katatonia son, además, amigos desde siempre. Jonas, el cantante, es mi mejor colega. A Pain of Salvation tardé en descubrirlos y los vi por primera vez cuando abrieron para Dream Theater, me hice con un disco, me gustó, pero los tuve un poco olvidados hasta que el año pasado extrañamente optaron a representar a Suecia en Eurovisión con una canción que me gustó. Me dijeron que estaba en el álbum ‘Road Salt’, escribí a su discográfica, me lo mandaron y me encantó. Desde entonces soy fan de Daniel y además son buena gente”.

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La comunión entre Opeth y Steve Wilson, productor y líder de Porcupine Tree, empezó hace más de diez años, y desde entonces ha sido cuando Opeth ha ido abriéndose a un abanico de sonoridades muy diverso. El propio Steve ha estado a cargo de las mezclas en ‘Heritage’: “Si no lo hubiéramos hecho así, difícilmente abría otro disco de Opeth. Comencé a componer material siguiendo la estela de 'Watershed', pero no era el camino, así que lo dejé todo y volví a empezar buscando de verdad que Opeth sonara como quería que sonara ahora”.

Destacan canciones muy diferentes en el álbum. “Slither” es una de ellas, con un rollo muy Rainbow. Opeth tuvo que suplir en 2010 a Heaven & Hell tres meses después de que Dio falleciera por cáncer: “Aquél concierto fue muy emotivo para nosotros porque somos grandes fans de Rainbow y Dio. Ese es nuestro homenaje sonoro, no niego que la canción suena a Rainbow con las guitarras a lo Blackmore”. El título de una de las canciones, “Nepenthe” (variedad de planta carnívora que viene del término griego penthos: pena, dolor), me ha llamado la atención. ¿Qué me puedes contar al respecto?: “No me gusta hablar sobre las letras porque son demasiado personales, pero puedo decirte que el título me vino trasteando entre mi colección de vinilos, pues había un sello inglés, Nepentha, del que creo que tengo todas sus referencias. Siempre pensé que era una palabra sin significado hasta que vi que quería decir “pena” y me gustó, le podría haber puesto ese título a cualquiera de las canciones, aunque pega especialmente con la letra de ésta, que básicamente habla del sentimiento de rechazo”.

¿Y de “Famine” (hambruna) qué tienes que decir? “Pues aparte de que la flauta la emparenta con Jethro Tull, es otro de esos términos que suenan tan intrigantes que podrían haber sido el título de cualquiera de las canciones. Por lo demás, lo dicho: no me gusta mucho profundizar en el significado de las letras, que cada cual saque su lectura”.

Como coleccionista de vinilos que eres, dime ¿Cuál ha sido tu última adquisición en plan rareza? “Estaba en Alemania haciendo promoción y la discográfica me llevó a una tienda de vinilos para que hiciera una entrevista mientras buscaba discos entre las estanterías. Además me dieron dinero para que realizara mis compras y lo sacaron en vídeo. Uno de los vinilos era de una banda alemana de los años ‘70 que se llama Don (ndr: aunque le pedimos que deletreara el nombre, no hemos encontrado información sobre ella) y hacía música experimental de influencia hindú”.

¿Cuál fue el disco que te introdujo en el mundo del rock? “El primero que compré con mi propia paga fue ‘The Number of the Beast’, el mismo año en que salió, 1982. Tenía ocho años entonces. Antes ya escuchaba a Kiss y Judas Priest, que los tenía mi hermano en su colección, pero también a David Bowie, Abba y lo que salía en Eurovision” (risas).

¿Sigues siendo fan de los Maiden? “¡Claro! Lo seré toda la vida. Sin embargo, no estoy al tanto de sus últimos lanzamientos”. Se han vuelto, en cierto modo, progresivos… “Sí, sí, fui a verles en su gira del disco ‘A Matter of Life and Death’. No había oído el disco y lo tocaban entero. Creí que me iba a aburrir pero acabó gustándome. Aprecio el hecho de que no vivan de las rentas, quieren ser relevantes en la actualidad y no tocar los mismos hits durante treinta años, algo que sí hacen otras bandas de su quinta. Se ve que a los Maiden aún les gusta lo que hacen”.

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Esta entrada fue escrita por Ñako Martinez

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